Capítulo 6
"Esto que siento es tan puro
Que cada día que pasa
Yo me enamoro más y más
De este sueño no quiero despertar
Se me cae el mundo encima si te vas."
Punto de vista de Adriá.
Estaba apoyado sobre el marco de la puerta de la habitación que era de Jenna, pero que ahora mismo en ella estaba Triana durmiendo.
Habían pasado dos semanas desde los sucesos con su padre, y no había dejado que volviese a su casa, ni iba a dejarla nunca más, ella no puede volver a esa casa. Las marcas de sus manos y su cara aún no se habían quitado. Ella no había ido siquiera a la universidad o al entrenamiento en estas semanas, ni siquiera había visto a Isaac que estaba removiendo cielo y tierra para encontrarla.
—¿Qué tal está? —preguntó Óliver. Recién había vuelto a Sevilla después de haber sido operado en Madrid.
--Bien, pero se siente una intrusa en esta casa, pero no puedo permitir que vuelva a su casa. --dije —¿Qué tal tu operación?
—Bien, pero tu sabes algo fastidiado por no poder despedirme bien del Sevilla. —respondió. —Voy a conservar la casa, hasta que consiga equipo estaré aquí y pues Cachete va a volver. Además, estaré viniendo muy seguido.
—Tengo que hacer algo para ayudarla, no puede estar eternamente encerrada aquí y no puede volver a su casa. Tiene que seguir adelante. —me llevé la mano al mentón tratando de pensar en qué hacer para poder ayudar a Triana.
—¿y qué vas a hacer? —preguntó Óliver mientras veíamos a Triana removerse entre las sábanas.
—Creo que ya lo sé. —miré a Óliver sonriendo.
—No te creo. ¿No? —sonreí aún más abiertamente.
Escuchamos a Triana estar inquieta en la cama y la vimos levantarse poco a poco.
—¿Qué hacéis ahí mirándome cuales asesinos en serie?
—Somos tus atrapasueños oficiales. —dijo Óliver riéndose. —Y cómo ya te has despertado, me voy a nadar. Buenos días.
—Buenos días. —dijo Tri en lo que me acercaba a ella para sentarme a su lado. Le quise dar un beso en la mejilla.
—Adri, no. Estoy recién levantada, despeinada y huelo feo. —sonreí, porque se la veía tan bonita preocupada por su aspecto, lo que ella realmente no sabía es que estaba Preciosa de todas las formas posibles.
—Estás tonta, eres Preciosa de todas las formas. —Sus ojitos azules se pusieron contentos y comenzaron a brillar, me dio la vida en ese momento.
—Pensé que ibas a dormir conmigo. —Me sorprendí cuando dijo eso.
—Vaya, ¿tan colada estás de mí que quieres que duerma contigo? —dije haciéndome el interesante mientras le miraba con una sonrisa picarona.
—No, bobo...
—Ah, que no estás pillada de mí, vale, vale. —dije haciéndome el ofendido. Y aunque ella no me había confesado nada, sabía que sentía más de lo que decía, igual tampoco yo le dije nada porque no quería espantarla, pero lo mío era más obvio.
—No, no es eso... O sea es... Ay déjame. —me eché a reír y ella me golpeó el brazo de forma amigable, nuestros juegos se vieron interrumpidos por el sonido de su teléfono con una llamada de Isaac. Pulsó el botón de bloqueo para que dejase de sonar sin colgar.
—Triana. Deberías cogérselo, lleva dos semanas buscándote como un loco al menos dile que estás aquí.
—Adri, si le digo que estoy aquí también tendré que contarle el motivo por el cual estoy aquí, y no quiero que lo sepa.
—Es tu hermano.
—Y la persona que más desgracia me causa en la vida es su padre, si se entera de lo que me hace, lo va a matar, y no quiero ver a mi hermano en la cárcel. —Noté que se estaba poniendo nerviosa así que la abracé para que se tranquilizara. La primera semana que estuvo aquí era solo ansiedad, no era persona, solo nervios y gritos.
—Está bien, ojitos. Pero solo quiero que sepas que no vas a poder quedarte aquí encerrada escondiéndote de todo el mundo. La herida ya no se te nota y tienes que volver a trabajar y a la universidad.
—Lo sé, pero ¿sabes quién se tiene que ir ahora? —me reí.
—Que sííí, que ya voy. —me acerqué hasta ella para darle un beso en la mejilla, pero ella no se movió ni un milímetro y por segundos estuve a punto de dárselo en la boca, es que me moría tanto por besarla otra vez. —Si no mueves la cara te voy a dar el Morreo que no te han dado en tu vida, tú verás.
—Idiota...
—Te encanto. —ella bufó y yo me fui sonriendo de la habitación.
Era mi última semana de baja y mi última semana en el gimnasio, por fin, tengo ganas de volver a entrenar, entre que no juego y que no entreno, no me siento ni futbolista.
En el gimnasio nos encontramos todos los lesionados, Óliver, Djibril, Gudelj y faltaba el de Lebrija que no sé dónde se ha metido. Bueno se había unido Lucas que estaba haciendo una sesión de recuperación, pero parecía estar más centrado en la conversación con su mujer que en la cinta corredera.
Es increíble como bebía los vientos por esa mujer y de un día para otro se ha convertido en única y exclusivamente mi amiga, solo tengo ojos para Triana.
Puse la botella de agua en la bicicleta estática y cuando levanté la cabeza hacía lo puerto lo que recuerdo es un puño en mi cara.
Isaac.
—¿Donde cojones está mi hermana? —gritó un muy furioso Isaac.
—¡Eh, Eh, Eh! —gritó Jenna separando al chico. —¿se te ha ido la pinza o qué?
—¡sos bobo! —gritó Lucas. —¿Estás bien, Adri?
—Sí. —dije levantándome del suelo.
—Que me digas dónde está mi hermana. —dijo Isaac entre dientes.
—Isaac, tranquilízate. Triana está bien. —dijo Óliver.
—¿pero donde?
—Está conmigo en casa de Óliver. —cuando dije supe que Triana me mataría, pero debía decírselo, el chaval estaba angustiado por su hermana pequeña.
—¿Qué cojones hace allí?
—Eso tendrá que decírtelo ella, Isaac. Si se entera que te lo he dicho me mata.
—¡Dime qué coño pasa, Adriá!
—Tu padre la intentó violar.
La cara de Isaac no daba crédito. Y Triana me va a matar por esto.
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HOLAAAAAAA.
Vaya final de temporada chiquis. En fin, menos mal que ahora llega la Eurocopa y un poco de tranquilidad y disfrute.
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