CAPÍTULO XXII
LO QUE NUNCA TE DIJE...
Con ojos vacíos, quedo largo rato contemplando el rojo abrazador que se agita y crece ante mí. Baila por todas partes con gran encanto y gracia, no todos son capaces de ver lo magnifico que puede llegar a ser ese "fuego que devora", pero allí estoy yo, para adorarlo, para apreciar sus virtudes innegables.
"Déjame verte bailar siempre", un rojo que es capaz de absorber todo a su paso, un tono cálido, lleno de fuerza y vigor. Como en una fogata, todos se acercan alrededor de ella para cantar, atraídos a mirar el fulgor puro de su poder, de su vitalidad inminente, mientras en los ojos de los presentes es reflejada la danza inmaculada que advierte peligro y muerte.
Aunque todos pueden ser capaces de ver su belleza, son pocos los que se arriesgan a tocarla, a moverse con ella, a dejarse impregnar por su autoridad; solo a un paso de llevarte a la muerte, es así como logras dominar y controlar su fuerza, hasta que no has estado a punto de ser asesinado por ella, no sabes cómo ser parte de ella, sin llegar a ser suprimido.
Todo eso y más representaste para mí, Zoey. Si puedo recordar tu espíritu y esencia innegable a través de las llamas, entonces, arderán hasta que todo deba ser devastado, en memoria a ti. Mis ojos traicioneros hacen descender lágrimas, porque ellos luchan por apagar las llamas que arden con desesperación en mi pecho.
Tú debiste siempre ser extasiada de halagos por todos, como estas llamas, como este fuego, hermoso, inalcanzable, elegante, sublime, incapaz de ser tocado y destruido por nadie, pero yo me lleve tu brillante futuro, tu fuerza fue asolada por mi mano, siendo que eso nunca lo deseé. ¡Zoey! ¡Ardes en llamas! ¡Tú eres el maldito rojo de este mundo! ¡Tú eres el fuego! ¡Vuelve a bailar! ¡Vuelve a embelesar a todos con tu aura! Vuelve a ser... indetenible.
Todo a mí alrededor es acabado con rapidez por el fuego, la habitación cae a mis pies como lo hace mi voluntad y mi espíritu, una lluvia arrolladora no será capaz de devolver lo que antes fue, solo podrá apagar el rojo que inclemente en esta habitación, pero ¿A quién le importa eso? Toda esperanza que llegué a conservar, está siendo consumida por el calor. Mis ojos grises, van perdiendo el poder de ver como se destruye mi entorno, sin embargo, aquí quiero quedar, para morir con todo lo que yo destruí con mis propias manos, como a ella.
- ¡Perdóname! ¡Zoey! ¡VUELVE A VIVIR! ¡Regresa con el papanatas de tu novio! Vive tu vida... como lo mereces – Caigo de rodillas sin fuerzas.
El llanto sale de mi boca hasta atorarse y convertirse en espasmos. La culpa y el remordimiento me arropan hasta estrangularme, las llamas me comienzan a tocar hasta que poco a poco soy una viva figura rodeada de calor. Y aunque todo mi cuerpo reacciona en auto defensa, lucho por dejarme devastar por él, es lo justo, si así ocurre, ella vengará su muerte, de la asesina.
- ¡Rápido! ¡Extingan el fuego de esa chica! – Ese murmullo lejano me indigna.
Con gran horror veo como soy cubierta de una sustancia espesa y blancuzca, marchitando el calor de aquellas llamas que cumplían una misión de venganza, que yo acepté. ¡El Fuego no debe ser apagado! ¡Estúpidos! ¡Es energía! Mis manos comienzan a temblar de impotencia, me fue arrebatada mi reivindicación, por personas ignorantes que no comprenden nada, mi muerte ya había sido sentenciada, en el momento en el que Zoey dejó este mundo, es mi deber irme con ella, es lo correcto.
Escucho susurros a mi alrededor, pero a ninguno presto atención, ¿Estoy fuera de mi departamento? ¿Lejos del fuego? Más lágrimas brotan sin control de mis ojos, veo cómo termina de ser apagado aquel fuego, y el dolor de la pérdida vuelve a hacerse presente, su recuerdo, que me ahorca y me estrangula hasta asfixiarme en odio hacia mí misma. Su sonrisa cálida y fuerte, que me reanimaba en los últimos días de la vida universitaria. Todo eso que no podrá volver.
- Señor, creo que esta chica está en estado de shock. No responde, y tampoco parece ser consiente de nada.
- Que mal. Bueno, entonces ya no hay nada que hacer... sédala.
Sus cabellos rojizos eran como la viva imagen del fuego, su mirada intensa e impetuosa, se marcan como un perfecto retrato en mi mente. Ni siquiera pude decirle la verdad, decirle que todo fue una farsa, que yo nunca deseé decir aquellas palabras hirientes y ahuecas. Solo le dejé la faceta de una persona que traiciona, una persona que es una Mentira, pero nunca fui nada de eso, siempre quise ser para ellos una verdadera amiga, un confidente, una... hermana.
- Te recuperarás pronto, descuida.
<< No. Nunca podré recuperarme de esto >>
https://youtu.be/izQsgE0L450
Flashback
Sonrío ante el recuerdo de las últimas veladas con Daemon, mi cuerpo vibra ante la sola mención de su nombre; no creí que podría llegar a un punto, en el que disfrutaría de su cercanía, de forma más íntima, desde hace demasiado tiempo que lo deseaba, pero, fue debido al odio y al rencor de sus traiciones y mentiras, los que apagaron cualquier idea o emoción sexual hacia él.
Aún no estoy del todo segura si podré confiar plenamente en él, siento que todavía hay algo que no sé, algo que él esconde, parece tenerlo absorto en algunas ocasiones, aunque no sé si me lo dirá, aunque llegase a preguntarle, es aún más cerrado que yo, por desgracia. Suspiro abatida, quién sabe cuánto tiempo pasará hasta que me lo diga, tal vez nunca.
Oigo el teléfono fijo del departamento sonar, hace un buen tiempo que nadie me llama, puesto que he estado incomunicada y encerrada como tortuga para no tener contacto con nada ni con nadie, solo trabajo de bajo perfil. Entonces ¿Quién llamará? Pienso muy detalladamente en sí debo responder o no, no creo que sea algo demasiado importante, pero una sensación de inquietud se instala dentro de mi cuerpo, quizás solo esta vez pueda verificar si es algo realmente importante.
Pierdo la llamada una vez que lo alcanzo, suspiro, << No hay de otra, lo dejare estar >> a pesar de ello, vuelve a sonar el timbre del teléfono por segunda vez, trago saliva, si sigo indecisa, perderé esta llamada también. Cojo el aparato del demonio entre mis dedos y desmarco. Aquella voz me deja helada en medio de la habitación.
- Buenas ¿Samantha? Es Chris.
<< No ¿Por qué me llama ahora? Ha pasado un año ya >>
- Sam, por favor, habla. Sé que estás allí – Trago saliva antes de que mi voz salga insegura de mi garganta.
- Chris. ¿A qué se debe tu llamada tan repentina? – Por alguna razón temo su repuesta, sé que algo no anda bien.
- Para contarte el motivo de mi llamada, debo ir a tu casa, te lo podré explicar mejor – La idea no se me hace buena, si Daemon llega a saber de esto, no podría medir las consecuencias, y por quién más temo, es por Chris.
- No sé si sea buena idea – Lo oigo suspirar con pesar al otro lado de la línea.
- Es importante lo que te voy a decir, créeme, no deseo hacer esta visita tanto como tú –Sus palabras me duelen medianamente, pero debo soportar su reticencia hacia mí.
- Está bien, ven ahora, y por favor que sea rápido.
- Así será.
No pasa demasiado tiempo antes de ver su imagen frente al dichoso edificio en el que me alojo. Apruebo su entrada como visitante en recepción y espero hasta que suenan unos suaves toques a la puerta de mi departamento, de pronto, su llegada no se me hace tan oportuna, inquietud es lo que nace en mí, aún le conservo aprecio, espero poder aguantar.
Con paso inseguro me acerco al portón, y pasados unos largos segundos de pelea interna, me convenzo de que valdrá la pena. Al pasar la llave, halo el picaporte hacía mí con lentitud, su fina imagen y cálida mirada me golpean más fuerte de lo que me esperaba. Odio conservar cierta debilidad hacía él.
- ¿Puedo pasar? – Pregunta sin expresión. No parece el mismo chico que conocí.
- Seguro – Me hago a un lado para que entre.
La casa se observa arreglada e inmaculada, era la única manera de matar el tiempo encerrada aquí, parezco una vieja decrepita en sus últimos años, que no le queda nada más que mantener en buen estado su amado hogar. Ahora, si hablamos de cómo está mi imagen frente a un espejo, es otra historia, no sé cómo le parezco deseable a Daemon con mi apariencia tan demacrada y agotada.
- ¿Estás bien? Te ves algo cansada – Lindo de su parte preocuparse por mí, y decir con sutileza "Pareces un esperpento"
- Descuida, estoy de maravillas, no hagas caso de mi imagen – Me observa por unos segundos, no muy seguro, pero lo deja pasar. Ambos nos sentamos en los enseres del living.
- La verdad, nunca te diría esto, si no es porque Zoey así me lo pidió – Las palabras son algo frías, pero mantengo mi postura inalterable.
- Comprendo, entonces dime, ¿Ha ocurrido algo? ¿Os va bien a todos? – Por un momento su mirada se hace suave, tal vez él también intenta sumergir algún sentimiento que tenga hacia mí.
- Son... malas noticias, las que te traigo, Samantha – El tiempo se detiene a nuestro alrededor, no pueden ser posibles sus palabras.
- No... comprendo. ¿Malas noticias? – Intento seguir fingiendo indiferencia, pero sus palabras logran descolocarme.
- Sí, escucha, decirlo me duele tanto como lo será para ti escucharlo – No, no, no, no, no, por favor.
- ¿A qué te refieres? ¿Qué quieres decir con eso Chris? – Es entonces, cuando lo sé, lo que me temí, viene para robar mi fuerza. La mirada de aquella persona frente a mí se vuelve triste y llena de pesadez, sus palabras llegan a mí con exagerada lentitud, hasta comprender después de unos largos minutos.
- Zoey está muerta.
<< Imposible >>
- ¿Q-qué? ¿Qué has dicho?
- Murió hace una semana, ahorcada en medio de la sala de su casa.
<< No >>
- Eso, eso no puede ser... es imposible – Su mirada cae de la mía.
- Lo siento, ella dejó una carta para ti, no pude leerla, no fui capaz de ir contra sus deseos – Mi cuerpo se vuelve pesado, luchando por no seguir con aquella situación.
- Eso, eso es mentira. ¡Es una Mentira! – Respiro agitada.
- Samantha, cálmate por favor – Chris se muestra preocupado entonces.
- Ella no murió. No pudo haber muerto – Tomo mi rostro entre mis manos para ocultar mi sufrimiento ahora creciente.
- Ella, nunca termino por creer que la hayas engañado, aún conservaba cierta esperanza en hacer las paces contigo, al igual que yo.
- ¿Quién fue el causante de su muerte? – Pregunto sin mirarlo a los ojos, evitando terminar por derrumbarme frente a él.
- Fue ella misma. Aunque, yo no puedo creer del todo algo como eso.
- Quiero ver la carta, por favor – Esta vez mis ojos suplicantes chocan con los suyos.
- Esta bien – Saca de su bolsillo trasero del pantalón, un papel algo arrugado y magullado.
- Aquí tienes – Lo extiende hacia mí, y lo recojo titubeante.
PARA SAMANTHA
"Cómo lamento irme, sin poder disculparme, siempre fui tan dura con los demás, y aún lo hice contigo. Aunque me hayas herido, te perdono, porque sé, que nuestra amistad, aún conservaba alguna esperanza de ser. Sé que posees un chispa allí dentro de ti, solo es cuestión de buscar a la faceta real de Samantha Lesson, Ja Ja.
Nunca pude ver, tu verdadero sufrimiento, o es lo que me imagino, sueles ocultarte tras mascaras, te he visto, tratas de que nadie vea por lo que pasas, en eso te preguntarás, ¿Cómo sabes por lo que estoy pasando? Porque pude probar algo de tu infierno, de verdad lo siento, siento que tengas que pasar por todo esto. Debes buscar la verdad, el origen de todo, la causa de tu aflicción, no soy quién debe decírtelo.
Estos demonios, hoy me absorben, y buscan tu daño, tu muerte, resístelo, hazlo por las dos, por nuestros amigos. Por desgracia, mis fuerzas ya no alcanzan para soportar, me atormentan todos lo días, esta tortura me está devastando, y sé por ellos, que esta agonía es poca, en comparación con lo que tú has tenido que pasar por largos años. Eres fuerte, vence la oscuridad que te está acechando, halla la verdad que hay detrás del bosque y del pueblo de Food, y conseguirás traer Paz a ti.
P.D.: Cuida por favor de Chris.
Otros no pueden saber el contenido de esta carta, ni de su existencia. Quémala, por favor.
Saludos, Sam."
- Zoey... es mi culpa – Susurro para mí misma con lágrimas.
Yo soy la causante de su muerte, si yo no la hubiese involucrado en mi vida nada de esto le habría pasado. Rencor y dolor crecen en mi pecho. Esto debe ser obra de Daemon, él se ha burlado de mí de nuevo, ha destruido algo que aprecio. ¡Maldito! ¡¿Cuánto más vas a destruir?! Ella no merecía morir, pero es mi culpa, su amistad conmigo fue vista como punto débil, se lo permití, aun sabiendo que siempre he sido alguien que trae mala suerte. Esto ya no lo puedo reparar, ella ya no puede ser traída de vuelta.
<< Solo algo puedo hacer >>
- Debes irte ahora Chris – Me levanto en silencio y me dirijo a la portilla para alejarlo lo más posible de mí.
- ¿Es todo lo que me dirás? – Sus ojos aún dolidos y rencorosos me hacen sentir como la basura que soy, pero es todo lo que puedo hacer, se lo debo a Zoey.
- Es todo lo que puedo decirte – Mantengo la abertura a su acceso.
- No hagas esto Sam, esto no es lo que en verdad quieres.
- ¡Basta! No quiero oírte. Esto es lo que Zoey dijo en su carta, me rogó que te mantuviera alejado de mí, sé prudente como ella y no vuelvas a venir por aquí – Es lo mejor para ambos.
- Pero... - Aprieto mi mandíbula.
- Es todo Chris.
Con pasos aún vacilantes sale de la estancia, y me observa por última vez. Cierro la puerta, y me derrumbo sobre ella a llorar. Sé que paso horas, allí tirada, pero no hago caso, solo después el recuerdo de la carta me hace levantarme y busco un encendedor, tomo el papel entre mis dedos y el fuego toca su cuerpo pálido, hasta hacerse más imperioso en su cuerpo, lo dejo caer, y la mesa de madera lo recibe, permitiendo al fuego vivir. Eso quería, que Zoey viviera, quiero que el fuego viva, le daré el mundo entero de ser posible, para que ese color rojizo y lleno de calor no se extinga nunca.
<< Debes vivir Zoey >>
Fin del Flashback
****
- Sé bienvenida Samantha Lesson... A tu dulce Muerte.
Aquella voz tan chirriante me produce llevarme las manos a los oídos, el sonido agudo y confuso me desestabiliza, caigo de rodillas en rendición al dolor. Afectada, mis tímpanos zumban, y un líquido comienza a escurrir de mis oídos. Un grito desgarrador se dispara de mis labios, mis manos temblorosas tocan mi rostro, sintiendo la calidez de la sangre.
- ¿Te duele?... - Vuelve a hablar, pero esta vez, aún más cerca de mí. Grito aún más fuerte.
- ¡Aléjate! ¡Para! – Risas, chillidos y aullidos, es lo único de lo que logro ser consiente.
- Tú eres como nosotros – Ríe como perro atrofiado.
- Traes desgracias a todas las personas ¡Y esta vez! ¡Casi las matas a fuego vivo! ¡En llamas! Jauuuuuuuuuuuuuu – Lloro atormentada porque mis oídos no quieren terminar de romperse, solo se siente como aumenta el dolor.
- ¡Cállate! – Grito con todas mis fuerzas. El sollozo no alivia mis penurias, y la acusación se adhiere como un nuevo dolor que aguantar.
- Es tu esencia podrida, Samantha Lesson, lo que te ha traído a este lugar – Chillo desesperada, deseando que pare de hablar.
- ¡No! ¡NO!
- Debiste morir hace tanto tiempo, pero... Alguien. Deformó, las cosas - Sisea con un deje divertido.
- ¡Un aplauso! Para Daemon... el inútil – Jadeo sin fuerzas, mi voz está casi extinta. Mis manos van de nuevo a mi cabeza con el intento de sostenerla.
- Te ayudaré a sentirte mejor.
No tuve tiempo de gritar, de pronto, mi estómago es atravesado por completo, a causa de las garras de aquella criatura. El aire se queda atascado en mi garganta, y mis ojos tan desorbitados de la impresión y agonía, no pueden más que llorar. Su brazo sale tan rápido como entra a mi cuerpo, y así, mis piernas ya flácidas se desploman sobre el suelo.
- Te contaré algo muy interesante.
- Deseo ver tu reacción cuándo sepas quién es el causante de todo esto – Mi boca hace una leve inclinación, a pesar del dolor, me hace gracia su comentario, ya que sé con claridad, quién es el promotor de toda la ignominia de mi maldita vida.
- "Daemon" – Mi voz no se escucha, pero es una clara acusación.
- Tú, una niña solitaria y vacía, rechazada por la malicia y el odio de otros niños, no te diste cuenta, de dónde puede salir las acciones que causan la muerte, nacientes de los peores sentimientos.
<< ¿Es así? >>
- Antes de que, si quiera, lograses ver cómo todo explotaba en tu cara, no detallaste, a una callada y misteriosa niña, que te miraba de lejos, viendo toda aquella atención que recibías sin buscarlo, cada día se hacía más intenso su odio, su ira, su envidia, su maldad.
- Una inocente niña, aquello que parece inconcebible, la pureza de un retoño, ahora marchito. Sí supieras todas las cosas que soñaba, imaginaba, maquinaba, aquella niña de apariencia dulce, pero eso era, una simple fachada... una elaborada mascara pasiva.
- Sin embargo, una gota constante, es capaz de llenar el estanque más grande, con el golpeteo constante, logra romper y/o rebosar, produciendo una acción irreversible. ¿Adivina quién es?
<< No deseo saberlo >>
- Oh, descuida, esa es la mejor parte. Esperaba que Daemon fuera quien te diera una tortuosa y delirante muerte ¡Con la gran revelación! – Ríe estrepitosamente haciéndome gemir con mucho dolor.
- En el mundo, nada es completamente inocente, nada es incorruptible, las personas se contaminan de malos deseos y sentimientos, hasta que son consumidos... los acaba. Los niños, se pueden marchitar y podrir, justo como ocurrió con Sophie Cullen.
<< No es... No pudo haber llegado tan lejos >>
- Su malicia aún me sorprende un poco, pero antes de hacerte experimentar sus pecados, te diré cómo ella, te destinó a la muerte prematura – Un aullido estridente retumba haciéndome retorcer en mi sitio.
- Ella veía tras día, con ojos llenos de sangre, tu muerte, imaginaba cada día, una nueva forma de hacerte sufrir, de torturarte, era un demonio. Ella... hizo una invocación, con el propósito de cumplir su deseo, tal vez sin imaginarse, lo mucho que habría de pagar luego.
- Daemon, fue el resultado de ese deseo, él era el responsable de cumplir con ese deseo lleno de mierda. Sí, el salvador de tus días solitarios, tu mayor confidente, tu mejor amigo, tu más grande "Fortuna"... era tu verdugo – Escuchar de nuevo el motivo de aquello, fue incluso insoportable, sentir mi corazón aún intentando sobrevivir, hacerse polvo. Ese siempre fue su razón para permanecer cerca.
<< Para verme la cara de nuevo >>
- Que pena, que diera tan largo plazo para posponer lo inevitable, pero aquí estás, al fin, cumpliendo tu condena – "Verdugo"... Ya sabía. Mi cuerpo convulsiona por razones de pérdida de sangre, y quizás, la presión psicológica.
- Ella nunca ha sabido que realmente su deseo fue escuchado, incluso, que aquello le traería más odio hacia ti, pues la compañía de aquel misterioso y frío niño, la afligía. Que irónico ¿No?
<< Sucia... perra >>
- Pero, esta vez, se acabaron los plazos Samantha.
Grito cuando siento todos esos pensamientos llenos de odio quebrarme los huesos, todos los deseos más oscuros de Sophie, soy capaz de probarlos en carne y alma, y nada es más horrible. Me retuerzo en el suelo sin descanso, espasmos me llenan de pies a cabeza, lo que hace que algunos huesos de mi cuerpo se distorsionen. Grito con todo la fuerza que tengo.
- ¡GRITA MÁS! – Su voz distorsionada viaja por todo el lugar.
- ¡AMAT SHUEEEE NAMADF! << ¡Arde en el odio! >> – Grito.
- ¡Suéltenla!
- ¡DEIMOOOOUUN! ¡TRAINSTEEER! << ¡Daemon! ¡Traidor! >> – No dejo de delirar ante la sensación que me produce su corazón lleno de odio. Sophie sólo fue un cascaron humano.
- Samantha. Lo siento.
PERDONEN LA DEMORA. LO PROMETIDO. EL PENÚLTIMO CAPÍTULO. EL PRÓXIMO ES EL CAPÍTULO FINAL, Y LUEGO EL EPÍLOGO, ESO SERÁ TODO. GRACIAS POR TODO SU APOYO :) EL QUE AÚN HAYAN LECTORES FIELES ME INSTA A SEGUIR ESCRIBIENDO ¡SON LOS MEJORES! ¡SALUDOS! XOXO
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro