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CAPÍTULO XXI


LO QUITARÉ POR TI



Dos Semanas después...


Es preciso decir, que los amores tóxicos, son peligrosos, te consumen, te van quitando la vida poco a poco, aunque estés viviendo a fuego vivo por ello, una combinación entre locura y pasión. Reconozco que en este momento me hallo perdida, en una mente descolocada y enferma. Siento que esta atracción tan que siento por Daemon, es tan bizarra y desequilibrada como la del Guasón y Harley Queen.


Puedo ver cómo mi cuerpo a empezado a ser inestable, está perdiendo fuerza, vitalidad; algunas marcas negruzcas han estado apareciendo por todas partes en mi cuerpo, justo después de aquel episodio donde casi muero dentro de mi propia cabeza, si es que a eso se le puede llamar pesadilla, la verdad es que no creo que sólo haya sido un mal sueño, fue tan real, tan retorcido y doloroso, que me hace sospechar ¿Qué pudo haber ocurrido realmente conmigo estando en aquel tétrico lugar?


Desde entonces solo me he mantenido en casa con grandes ojeras, esforzándome por no dormir demasiado, hacerlo podría significar incluso mi muerte ¿Cómo saberlo? eso me atemoriza; me he mantenido únicamentetrabajando desde casa, ni siquiera puedo recordar el rostro de aquellos a la que alguna vez conocí. Perdí el hilo de mi contacto, el Sr. White, mi mejor oportunidad de trabajo. Recibí mi paga por los trabajos realizados para su proyecto, por lo que entiendo, fue un gran éxito, eso me ha abierto un sinfín de puertas y oportunidades para trabajos muy interesantes.


La victoria de mi carrera y esfuerzo, está golpeando con agresividad mi puerta, exigiendo la salida de mi refugio, de mi temor, pero intentarlo me pone ansiosa. El Sr. White aún intenta comunicarse conmigo, sin mencionar, que muchas ofertas llegan a mi correo como abejas a un panal, la cosa es, que solo me he limitado a hacer encargos pequeños bajo una cuenta anónima por Internet, algo no muy comprometido, de bajo perfil, fácil y práctico, me pagan bien, y puedo subsistir tranquila, por supuesto que hacer esto no es el sueño de mi vida, no trabajé arduamente para esto, pero he tenido que resignarme a este tipo de vida, mediocre y sin demasiadas aspiraciones.


<< Que asco, Samantha. Acepta que estás actuando muy mal, patético>>


Suspiro cansina, ahora que paso más tiempo sola, tiendo a deprimirme, a reflexionar, a cuestionarme por mi falta de decisión y determinación para enfrentar las cosas, a penas y parezco la sombra de lo que fui hace tres meses atrás, ahora parezco una piltrafa humana, ya no puedo reconocerme. Me duele alejarme de mis padres, sin embargo, fue la única medida posible que hallé, me avergüenza que vean lo reducida que he quedado.


- Por favor, ¿Cuánto más debo pasar? – Pregunto desesperada.


El silencio me golpea con fuerza sobre la mejilla, sacando la única cordura y pasividad que poseo, me exaspero y mi respiración comienza a hacerse más rápida y agitada, gritó con histeria y golpeó cosas. El oxígeno comienza a faltar en mis pulmones y mi vista se va perdiendo, puntos negros aparecen en mi visión, no logro concentrarme y encontrar calma, mi pecho va doliendo cada vez más, intento sostenerme de algo, pero mis manos pierden el control y tiemblan, vuelvo a tratar de impulsarme, pero a pesar de ello, es el último de mis intentos de estabilizarme, caigo hacia atrás perdiendo el equilibrio y el conocimiento.


(...)


<< Despierta >>


Siento mi cuerpo temblar, hay demasiado frío. Se me imposibilita moverme, y mis parpados son muy pesados. Poco a poco voy perdiendo la conciencia nuevamente, no obstante, puedo sentir como una manos sujetan mi rostro con levedad. ¿Lo estaré imaginando?


- Despierta – Vuelve a decir aquella voz tan aterciopelada y fría.


<< No. No puedo >>


(...)


Mis ojos comienzan a abrirse con lentitud ¿Qué me pasó? Logro descifrar mejor el entorno, mi cuarto, me encuentro envuelta en mis mantas, las luces están encendidas, pero solo yo me hallo en la recamara. Comienzo a recordar, tuve una crisis y perdí el conocimiento.


- Demonios. Yo misma estoy perdiendo los estribos. A este ritmo no viviré por mucho tiempo – Comento para mi persona.


- Já. Se supone que ése es mi trabajo pequeña Cinderella.


Doy un respingo en mi lugar, mi corazón late con fuerza. Que susto. Me giro con lentitud hasta encontrarme cara a cara con el causante de mis delirios.


<< Daemon >>


Humedezco mis labios secos con nervios, presiento que esto no terminará bien, no sé qué esperar cada vez que nos encontramos, es como si en cada ocasión fuese empeorando mi situación. Mis ojos se desvían hacia la puerta por unos segundos, la distancia no me favorece, y él esta cerca de la misma, impidiendo en efecto que tenga alguna opción de escape, no tengo muchas alternativas. Mis puños se cierran en acto reflejo, si debo forcejear lo haré sin dudar... pero, ¿Qué pasa con la otra parte de mí que quiere acercarse a él y disfrutar de su compañía? Me encuentro dividida.


<< Maldición >>


- Me haces gracia. Eres por completo contradictoria – Una sonrisa inocente se asoma en su engreído rostro.


<< Desgraciado. Está leyendo mis pensamientos >>


- Me disculpo. Es la única manera de saber qué piensas – Se encoge de hombros restándole importancia.


- ¿A qué viniste? – Pregunto sin delicadeza.


- Oh, Jaja. Vine por dos motivos – Trago saliva. Sospecho que no será bueno escucharlo.


- La primera es porque necesito que recuerdes, más adelante sabrás por qué – Eso no me convence y arrugo mi rostro en desagrado y desconfianza.


- La segunda es la más interesante – Demonios. Eso se oye mal.


- Vine para cumplir con tus deseos reprimidos. Pareces no querer sincerarte y dar el primer paso, así que yo te ayudaré para que pierdas el temor – Sonríe y puedo ver el peligro cercano.


- ¿Temor a qué? ¿No comprendo qué quieres decir con deseos reprimidos? – Aprieto aún más los puños para no perder la poca confianza que aún mantengo incólume.


- Tú sabes que quiero decir Sam – Comienza a acercarse, y la fatalidad me acecha,


- Nunca he sentido tales deseos Deamon. Mientes – Agarro las sabanas y las sujeto contra mi pecho para intentar protegerme.


- ¿Quieres seguir fingiendo? ¿De verdad? Sé que lo anhelas, por favor, deja ya está fachada de repulsión hacia mí – Con cada paso, se me erizan los vellos del cuerpo.


- Te necesito, mientras más tiempo pasa, la tortura se hace insoportable, ayúdame a saciar esta impetuoso vacío Sam, solo tú puedes sanarme de esto – Cómo saber si solo se esta burlando de mí.


- Que conveniente que sea yo la única enfermera disponible – Comento con sarcasmo. Termina por quedar frente a mí, demasiado cerca para mi gusto.


- Eres la única que me ha dejado en este estado tan miserable, así que, lo siento, pero es tu deber remediarlo – Vomito.


Palabras tan cursis no pueden salir de sus labios, es un dramático intento por hacerme ceder, cree que con esa fachada débil le abriré mis brazos. Equivocado.


- Ja. No siento ningún tipo de responsabilidad ni culpa. Por mí, puedes durar toda la eternidad moribundo – Escupo.


- La frialdad, solo traerá más frialdad ¿Es eso lo que deseas? – Sus ojos comienzan a tornarse rojizos.


- Siempre has sido frío, eso no cambiará, lo único que me queda es actuar de la misma manera.


- ¿Qué sientes por mí? - ¿Qué?


- ¿Por qué me preguntas eso? – Evado la pregunta.


- Responde, es sencillo – Observa mi expresión con fastidio.


- No puedo responder eso – Mis mejillas comienzan a tornarse rojas.


- Si no te intereso, solo dilo, es algo muy plano. Si te gusto, si me deseas, solo dilo - ¿Realmente es así de sencillo? ¿Qué debo hacer? ¿Cuál es el punto de fingir?


Pretender que no es verdad mi atracción por él no tiene sentido, ¿Por cuánto tiempo diré algo que ambos sabíamos que es una mentira? Después de todo lo que me ha hecho pasar y hacer, no logré odiarlo con todas mis fuerzas ¿Cuál es el punto de ocultarlo? Tal vez lo más sano sea solo reconocerlo, aceptar mi irracional amor hacia él, aunque se viese como algo endeble.


- Me gustas mucho Miller – Sonríe de lado.


- Así es. ¿Estás preparada para lo que se viene ahora? – Me sobresalto. Inclina su cuerpo hasta quedar a centímetros de mí. Mis ojos casi caen de sus cuencas.


- No lo creo – Me cohíbo.


- Déjame... - Acerca sus labios hasta mi oído - Mostrarte lo bueno que es dejarse llevar – Susurra con lentitud, enviándome una corriente eléctrica sobre todo el cuerpo.


- Me arrepentiré de esto. Lo sé – Muerdo mi mejilla interna.


<< Rayos. No puedo creer que vaya a hacer esto >>


- Lo disfrutarás. Lo garantizo – Una sonrisa torcida se muestra en sus labios. Suspiro.


- Cállate.


Se abalanza sobre mí sin esperar, su acción me toma desprevenida y suelto un leve gritillo que se oye de lo más afeminado y ridículo. Abro mis ojos atentos y miro a mi atacante con cierto temor; ya había tenido en otra oportunidad algo intimo con Daemon, pero ahora estoy permitiendo que pase esto sin ninguna clase de excusa o cuartada que me justifique, siendo sincera, entiendo que amo a este demonio, y me odio por ello, pero eso no quita mis ansias de tenerlo para mí, en verdad, lo deseo, y eso puede volverme un monstruo a mí también.


Sus labios toman los míos sin apuro, solo degustamos el dulce sabor del otro, su lengua acaricia la mía con gran lujuria, las sensaciones son de alguna forma a un nivel más intenso e insondable, en cierta forma me asusta. El beso se hace profundo y tendido, no sé el tiempo que transcurre a nuestro alrededor mientras nuestros cuerpos se conectan de modo carnal.


Cada vez la necesidad del uno por el otro aumenta, y nuestras manos comienzan a explorar con exasperación cada espacio de nuestro cuerpo. Daemon besa mi barbilla, baja hasta mi cuello produciéndome un leve cosquilleo. Jadeo extasiada, es como una experimentar fuego, mi cuerpo siente arder.


Mi pecho sube y baja por necesidad de aire. Inclino mi cuello hacia atrás para disfrutar mejor de sus besos, sin desearlo, mis jadeos se hacen más constantes, el deseo va creciendo mientras acontecen los segundos. Realiza un vaivén con sus caderas, en un intento de rozar lo que no debe, la presión me sube y termino por contener un gemido, sus manos curiosas entran por debajo de la camisa; la cosa es que, no llevo sostén ya que he estado siendo una ermitaña en mi propia casa, por lo tanto, no me he preocupado en vestirme por completo.


El tacto directo de su piel con mis sensibles senos me enciende, agarro sus cabellos y me atrevo a lamer su cuello con perversión. No sé si realmente estoy siendo consiente de mis actos, parezco una gata en celo, pero a estas alturas, ya no puedo ni quiero pensar en lo que hago. Gimo a gran voz, cuando una de sus manos presiona mi trasero contra sí para atraerme a su cuerpo, muerdo mis labios para calmarme unos segundos, pero la cordura se va alejando de mí, mi instinto toma el control de mi cerebro.


Daemon jadea con fuerza justo en mi oreja, eso me invita a más, me gusta que yo pueda darle una gran satisfacción de esa clase; mis ojos observan los suyos con anhelo, rogándole por más, sonríe malicioso. Prosigue con una serie de mordiscos que jamás creí que pudiera excitarme, ¿Qué tan bien conocía el cuerpo humano? ¿Tenía conocimiento de todas las zonas erógenas? Humedezco mis labios y aprovecho para besar sus pezones, ante esto, Daemon emite un gruñido fuerte lleno de goce.


Se avienta salvaje contra mis labios, y esta vez sin desmedido estoicismo, me quita la pijama de un tirón, ni siquiera me pregunto cómo lo hizo y que posiblemente esté destrozado, sólo soy consciente de mi hambre por tenerlo en la forma más pecaminosa que existe.


Nuestros movimientos son más rápidos y violentos, sostiene mis brazos y con desespero entra en mi zona más reservada, el aliento me es arrebatado en segundos y mi vista vuela hacia el techo, una gran descarga de calor se apodera de mí. Grito con vehemencia, ya no puedo pensar, solo me dejo llevar, nuestros cuerpos bailan en sintonía, como si sus destinos fuesen estar conexos entre sí.


Las acciones se hacen autoritarias y posesivas, diciendo que nosotros nos pertenecemos, somos propiedad tanto de uno como del otro. Lamo su pecho y mis manos tocan sus glúteos, la liviandad me ciega. Las penetraciones van consumiendo mi energía, pero en cada segundo doy movimientos más fogosos, Sin preverlo siento como todo se me viene encima y mi cuerpo es sacudido con rigor, de mis labios se desase un gran gemido de fruición, la experiencia no podría catalogarse como magnifica... sino "Gloriosa". Daemon acaba segregando su semilla en mí, y la sensación de llenura me embarga.


Caigo rendida y cierro mis ojos, siento como él cae a mi lado de igual forma, suspiro agradecida de no haberme acobardado, sin duda no es algo para arrepentirse. Mi cuerpo se entrega al cansancio y termino por irme de a poco al mundo de los sueños, no sin antes escuchar unas últimas palabras, que me dejan pasmada.


- Es tiempo de recordar Cenicienta – Escucho el susurro a duras penas.


<< ¿Qué debo recordar? >>


**********


Mi lema es "Todo por los amigos, y sin ellos nada"; recuerdo que antes no sentía la necesidad de tener algún código para mi vida, dado que no poseía ningún amigo genuino, pero ahora, está Daemon, y por eso mi vida y mi perspectiva son distintas a como eran antes.


La sensación de tener un confidente es genial, siento que ya no estoy sola. Daemon y yo tenemos un dicho, "Lo quitaré por ti", en cada ocasión que veíamos que el otro pasaba por algún problemilla o incomodidad, nos ayudábamos, y al final decíamos la frase. Fueron muchas las oportunidades en la que nos ayudamos, sin embargo, presiento que tal vez no siempre lo tenga para guardarme la espalda, quizás pueda venir una circunstancia en donde ni él pueda darme la mano.


- Voto por Ben, estoy segura de que ese descerebrado ganará – Sonrío con confianza.


- ¿Te parece? Si compitiera yo, ninguno tendría oportunidad – Revoleo los ojos.


- Pero para su suerte, como no estoy allí con ellos, pueden aspirar a una victoria – Wuaoh.


- Tu modestia es tanta, de verdad, enséñame más de tu humildad – Daemon ríe ante el sarcasmo.


- Yo voto por Sussan, aunque las habilidades deportivas de un niño son mayores a las de una niña, creo que para vergüenza de los críos de nuestra clase, ella tiene mejor condición física para ganar – Entrecierro mis ojos.


- Ben es astuto, no subestimes mi ojo para las apuestas – Sonríe de lado.


<< Eres tan confiado y egocéntrico >>


- Lo siento Sam, pero sé que ganaré, no me equivoco en estas cosas, te hace falta ser más observadora – Hincho los mofletes.


- Vete a pelar papas Miller.


- Ah... ¿Te enojaste? – Pregunta con tono indiferente e insensible.


- Desalmado.


- Ya. Me aburrí. Iré al baño y regreso en cinco minutos para ver mi inminente triunfo – Ja Ja. Que gracioso.


- Lárgate de aquí perdedor. Quiero doble porción de helado por haber dudado de mí – Miller sonríe condescendiente.


- Seguro Cenicienta.


¿Qué clase de apodo es ese? Estúpido, no soy una doblegada. Cruzo mis brazos sobre mi pecho, y veo que ya mis compañeros no están corriendo. ¿Quién ganó? Me inclino hacia adelante para ver a quién felicitan, pero todos están callados, frunzo el ceño, es una actitud extraña la que tienen. Entonces, comienzan a caminar, pero vienen en dirección a donde yo me encuentro.


Me levanto del muro y observo atenta lo que se viene. Los niños me rodean contra el muro, presiono mis puños para darme valor. Quisiera tener a Daemon aquí conmigo, cuando estoy sola en este tipo de situaciones, no consigo defenderme bien.


<< Ven y ayúdame pronto >>


- Mira a quién tenemos aquí. Un fenómeno suelto. Debes volver al circo, donde perteneces – Ríen. Arrugo mi rostro.


- ¿Eso es todo lo que vinieron a decir? – Miré a Jason, y este veía todo con cierto recelo, un poco apartado de la situación.


- Los fenómenos deben callar ante los demás ¿No sabes la reglas?


- Mejor cierra el pico Cameron – Lo miro con desafío.


- Ah, quieres rebelarte ante tus amos – Veo a Soffie sonreír.


- A este punto quería llegar – Retrocedo un paso atrás, pero el muro no me deja ir más allá.


- Sujétenla – No. Abro los ojos asustada ¿Qué van a hacer?


Dos niños me toman de brazos, intento forcejear pero aun así no logro moverme o apartarlos demasiado. La mandíbula me castañea de rabia por la impotencia. ¿Hasta cuándo pasaría por esta clase de abuso? Mis ojos se humedecen, pero logro aguantar. Son unos demonios, unas basuras.


- Ahora sí. Comiencen a lanzar – Pude ver piedras y tomates en sus manos. ¡NO!


La sensación de ser golpeada tan fuerte por objetos, es terrible. Aguanto los gritos, no quiero que la situación sea más vergonzosa, y no hay nadie en este momento que me pueda ayudar. Resisto los minutos y tal vez algunas lágrimas han resbalado de mis ojos.


- ¿Qué creen que hacen basuras? – Los tiros se detienen. Daemon llego.


- Miller – Soffie parece ahora inquieta.


- Lárguense, ahora – Soffie presiona sus labios con fuerza, y todos esperan que de una indicación de qué hacer.


- Vayámonos – Da la vuelta y todos la siguen fuera del parque.


- Lo quitaré por ti – Esas palabras, en esta ocasión, no alcanzan para hacerme sentir mejor.


- Me voy a casa. Hasta mañana Miller – Lo doy la espalda y comienzo a caminar fuera del lugar.


- Te daré triple ración de helado Lesson – Volteo mi rostro a él con una sonrisa triste.


- Gracias, pero yo perdí hoy.


Me retiro con pasos desanimados, No creí que la situación terminara siendo tan mala. A veces deseo culpar a alguien cada vez que me ocurre algo como esto, a Soffie por ser una imbécil, a Jason por traerme solo mala suerte o a Daemon, es como si por estar con él, me persiguieran a mayor grado, pero no me imagino estar lejos de mi amigo, lo quiero, y si debo pasar por mil problemas para seguir junto a él, es posible que valga la pena.


<< Esta Cenicienta, no tiene un hada madrina que la salve >>


**********


- ¿Recuerdas ahora? – Mis ojos se abren.


- Ya no somos los mismos que cuando niños, lo sabes.


- Eso ya lo sé.


- ¿Sabes qué pasa? – Mis ojos se confrontan a los suyos. Su color helado me recibe.


- Desde que te fuiste aquel día, el tiempo se detuvo para mí. Luego de eso, solo hallo que estoy atada a ti – Desvió mis ojos hacia el techo.


- Aunque pases cosas muy duras a causa mía, ¿Aun así seguirás queriendo aferrarte a mí Cinderella? – Cierro mis ojos y respiro hondo.


- Aun así.


- Los tiempos no han cambiado del todo, yo seré quien te rescate en el momento justo.


<< ¿Podría creer en esa promesa? >>



¿LES HA GUSTADO? COMO PROMETÍ, UN NUEVO EPISODIO DE ESTA HISTORIA. SE ACERCA EL FINAL. ESPERO CUMPLIR PLENAMENTE CON SUS EXPECTATIVAS, PERO SOBRE TODO, SENTIR QUE HICE BIEN MI TRABAJO CON EL FIN DE ESTA HISTORIA. POR LO PRONTO, LES AVISO QUE ESTOY TRABAJANDO, ASÍ QUE SERÁ DIFÍCIL ACTUALIZAR EXPEDITO EL PRÓXIMO CAPÍTULO, PERO LO INTENTARÉ, HARÉ MI MEJOR ESFUERZO POR IR ACTUALIZANDO MÁS SEGUIDO LA NOVELA. GRACIAS POR SU APOYO. POR FAVOR COMENTEN Y VOTEN. ¡SALUDOS MI FIELES LECTORES! XOXO

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