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CAPÍTULO XVII


LOS AMIGOS SON BUENOS... PARA NO TENERLOS (PART THREE)



Abro la puerta del cuarto y con paso errante, me dirijo de nuevo al salón de fiesta. Al dar mi primer paso dentro del recinto, el olor a alcohol y a sudor golpeo mis fosas nasales, lo que provoco que arrugara mi frente como muestra de desagrado.


- Que asco.


Me sumerjo dentro del lugar ignorando el hedor que habita en el aire, con tez deprimido, mis ojos rojos e hinchados no se enfocan en casi nada. Con gran esfuerzo, llego a la mesa de comida, para mi suerte, aún queda una botella de licor, sea del tipo que sea, ya no me importa.


Acerco mi mano y tomo el frasco, humedezco mis labios con ansiedad, mi corazón bombea desenfrenado, tengo la sensación de que esto no terminara bien. Es una batalla de mi cerebro contra mi corazón. Necesito olvidar, ya; es muy posible que no sea la solución más óptima, ni la más saludable, no obstante, creo que el dolor y tortura psicológica es aún más insana.


Trago grueso, y con un fuerte agarre a la botella, lo llevo directo a mis labios de sopetón, el líquido se desliza con habilidad por mi garganta, produciendo ardor, sin embargo, soporto todo lo que puedo hasta llegar a la mitad de la botella.




Mi rostro se deforma, mi cuerpo no está acostumbrado a ello, fue un golpe muy fuerte. Náuseas vienen a mí de pronto, reacciono rápido, aprieto mis puños y aguanto, respiro hondo. Empiezo a caminar hacia los baños con botella en mano, espero no vomitar, si lo hago, no podré emborracharme y olvidar.


- Cielos.


- ¿Samantha? – Me congelo.


<< No. No, no, no, no, nooo >>


- Mírame – Niego con mi cabeza.


- Por favor. Debemos hablar – Escucho sus pasos acercándose.


<< ¡Demonios! ¡No! >>


- Aléjate. No te quiero ver más – Mi voz suena apagada.


- Mientes. Tú no eres así – Es la verdad. Yo no soy así.


Pero como yo lo veo, sí le soy sincera, puede salir lastimado por culpa de Daemon, o aun peor, él podría matarlo, y eso no lo voy a permitir. Le haré odiarme, para que las cosas no vayan a desgracias.


- Piérdete Imbécil. No me interesa, tener más nada que ver con ustedes ¡Entiéndelo Ya! – Hago mi corazón de hielo. Debo soportar esto, debo hacerlo por su propio bien.


- Has bebido, no estás pensando lo que dices Samantha – Declara con amabilidad. Sujeta mis hombros, y con destreza consigue que me voltee para encararlo.


- Me da igual lo que creas o no, ¿No entiendes que todo fue una maldita farsa? ¡Deja de ser tan ingenuo! Y entiende que solo los engañé – Escupo con desprecio, sacudo mi cuerpo para que me suelte. Me giro para marcharme.


- No te creo. Estoy seguro que ese extraño amigo tuyo, es quien te hace hacer estas cosas, y le voy a dar su merecido – Abro los ojos desorbitadamente. No. No, no, no, no, no, no, no.


- Escúchame Chris. Amo a Daemon, y tú no tienes nada de que culparlo por algo que no tiene que ver – Aprieto mis labios con ímpetu.


- No me gustas, no siento nada por ti, lo único que haces es darme asco. Odio a las personas que creen esa fantasía inmunda del Amor y la Amistad. Tú y Zoey pertenecen a ese reglón – Sonrío con malicia.


- Son peor que basura. ¿Comprendes? – Suelto ácida. Chris no agrega nada.


- Sigue el ejemplo de Fox, y lárgate de aquí de una buena vez – Presiono mi mandíbula.


- Sam... - Suplica dolido. Mi corazón se abre de dolor.


- ¡Vete! ¡Aléjate! Solo desaparece de aquí, por favor – Suplico al borde del malestar.



- Yo... Te voy a extrañar Lesson – Abro mi boca con impresión, y oigo sus pasos alejarse. Mis lágrimas represadas terminan por salir sin ser vistas por él.


<< Yo también te voy a extrañar Chris >>



Mis nauseas se han ido. Miro el suelo con gran tristeza, levanto la botella, y le doy otro trago largo, hasta que ya no queda ni una gota dentro.


Hipo.


- Hip. Hip... Hip – Diablos.


<< ¡Apresúrate! ¡Yo quiero olvidar! >>


- Iré a buscar otra botella - Hip. Hip.


Camino con algo de torpeza, en lo que busco la estúpida mesa de aperitivos. Mi cuerpo empieza a sentirse pesado, y mi visión algo borrosa. Tambaleo, y mis piernas comienzan a fallar.


<< ¿Qué pasha conmigo? ¿Y a dónde voish? >>


Camino, y camino hasta donde mi equilibrio me lo permite, veo parejas aquí, allá, abrazadas y bailando. Los veo con celos. ¿Yo no puedo estar así? ¡Yo también quiero bailar con alguien! ¡Quiero una pareja!


Me acerco a un chico a unos pocos metros de mí. Al parecer acompañado de varios, sin embargo, pongo esa situación a un lado. Cuando consigo estar junto a ellos, se percatan de mi presencia, y abren los ojos como si hubieran visto a un fantasma.


- ¿Samantha Lesson? – Sonrío.


- Esha mishma – Muevo mi mano quitándole importancia.


- ¿Estás ebria? – Veo sus ojos abrirse más todavía.


- ¿Ah? Nooo. ¿Qué te shushedeee eshtúpiiidoo? – Hip. Hip.


- ¡Por Dios amigo! ¡No creí vivir para presenciar este día! – Grita uno emocionado. Frunzo el ceño.


<< ¿Quieeeren baailaaar o quééé? >>


- Sho solo quiere bailar con alguna de ustedesh – Hip. Hip.


- Amigo no podemos desaprovechar esto, incluso podríamos aprovecharnos de ella ¿Te lo imaginas? ¿Qué dicen? – Todos asienten con entusiasmo.


<< ¿Y misss baielesh? >>


- Vamos a bailar Samantha – Yeiiii.


- ¡Shííí! – Grito. Ellos ríen con perfidia.


- Acompáñanos – Asiento de acuerdo.


Caminamos entre las personas, mientras uno de ellos me incita a bailar, rodea mi cintura y me acerca a su cuerpo, yo me concentro en no caerme, intento bailar lo más que puedo. De aquí para allá, de allá para acá.


- Lesson – Oigo una voz autoritaria a unos pasos atrás de mí.


- Eshtoy bailandoooo, adiooosh – Despido a quién sea con mi mano.


- Lesson, ven – Vuelvo a oír esa molesta voz de nuevo. Pero sonó más molesta que antes.


<< ¡Que fashtidio! >>


- Vienes aquí, ya.


- Eh, sabes, recordé que tengo cosas que hacer. Diviértete – Veo a todos retirarse.


- ¿Quééé? Nooooo – Hip. Hip.


- Sho quiersho bailaaar – Me quejo cual niña pequeña.


- Baila conmigo entonces.


Giro mi cuerpo, cuando por fin descubro quien me ha interrumpido, me quedo embobada, frente a mí está alguien muy hermoso, lleva puesto un traje plateado bastante encantador. Se acerca sin expresión alguna, pega su cuerpo al mío sin timidez. No logro recordar quién es, pero tengo la sensación de conocerlo. Una balada lenta comienza a sonar por toda la estancia. 


https://youtu.be/Qi0dSsZR6E0



- ¿Te cooonoshco? – Digo mirándolo con anhelo. Este sonríe de lado.


- Ahora No. Te digo luego – Asiento obediente.


Mi cuerpo es movido por él con gran facilidad, sus pies se desplazan con gran maestría, como si aquello fuera un simple juego de niños. Me gusta mucho. Soy atraída por él, su rostro es tan bello, que me pregunto cómo rayos puedo estar junto a este chico. Su esencia es tan seductora que es imposible mantener la concentración.


Doy giros cual bailarina profesional, no sé cómo lo he conseguido, me levanta, da giros hechizantes aquí y allá, me embriaga demasiado. Al terminar la pieza musical, estoy inclinada hacia el suelo, con él sujetándome. Mis ojos lo ven con admiración, él solo me observa con detenimiento. No logro leer alguna señal de su rostro.


<< Me gushtaaaaa >>


- Eresh muuy lindoo - Sonrío soñadora.


- Eso me gusta oírlo de ti – Termina por levantarme, pero me sujeto rápido de él, porque no consigo mantener las piernas firmes.


- ¿Por qué? Debesh tener mushaas shicassh detraash deee tii – Lo veo con expresión vanidosa, o eso intento.


- Solo me atraes tú, muñeca – Susurra en mi oído. Su aliento envía una corriente eléctrica muy fuerte.


- ¿Ah shííí? Que buenooo – Me tambaleo en mi posición.


- Es tiempo de irnos.


- ¿Me sheevarás? - Pregunto delatando emoción.


- Sí.


Tiene un aura oscura, que me resulta irresistible, parece un chico malo, y eso me parece interesante. Sigo sus pasos sin chistar, pero mis piernas no me lo dejan fácil, él parece darse cuenta, y termina levantándome del suelo, me lleva cargada fuera del lugar. Mi cabeza se desconecta de él, y logro ver como varias miradas se posan en nosotros.



Salimos, y nos dirige a un auto muy lujoso y llamativo, es negro, pero no logro recordar que tipo de auto es. Me sube al asiento de copiloto, y lo veo subirse aún más rápido al asiento del conductor. Enciende el carro y empieza a alejarse del Instituto.


Llegamos a mí casa más rápido de lo que soy consciente, que me hace pensar, debo conocerlo porque... ¿Cómo diantres es que sabe dónde vivo?


Me ayuda a salir y me sujeta de los hombros para que no caiga. Llegamos a mi puerta, y de manera habilidosa la abre.


- ¿Tú entraaarásh conmiiigo?


- ¿Tú quieres? – Sonríe con algo de perversidad.


- Sí, te pueeedo ofreceeer algooo... - Debo especificar, suena mal intencionado.


- ¿Ah sí? – Se acerca más a mí.


- Claro. Gashetash, muebles o algo – Digo nerviosa.


- Si eso quieres, por mí no hay problema – Asiento.


Al entrar, siento electricidad en todo mi cuerpo, esto me preocupa un poco. Mi cuerpo está sensible, la presencia del recién llegado me pone tensa.


- Sam... - Trago saliva.


- Shí, dime – Me giro sujetándome del mueble. Está justo frente a mí, demasiado cerca para poder pensar.


- Vamos a tú habitación – Una parte muy consiente de mí me empuja a decirle que sí, pero otra muy lejos me grita que retroceda.


- B-Buenoss.


Camino lento hasta mi habitación, cuando me hallo frente a la puerta, esta se abre sin tocarla, la verdad no lo razono, solo entro y él me sigue. Oigo la puerta cerrarse justo detrás de mí.


Cuando me volteo a verlo, su rostro parece el de un cazador acechando a su presa. Retrocedo. Por alguna razón, me gusta la situación en la que me encuentro, y eso no está bien. Él me atrae muchísimo, y mi cuerpo me implora tocarlo.


<< ¿Acaso soy estúpida? >>


Doy paso tras paso hacia atrás, mi corazón bombea como loco. Trago saliva, siento como el alcohol va perdiendo un poco de sus efectos, y con ello, vuelve la razón. Al dar otro paso en retroceso, caigo en mi cama y él se lanza encima de mí, sin dejarme escapatoria. Nos vemos fijamente, y no tarda en asaltar mis labios con los suyos. Siento como la adrenalina recorre cada parte de mi cuerpo,  mi temperatura aumenta con cada segundo que pasa.


Con gran destreza, consigue quitarme cada prenda que obstaculiza el toque de nuestros cuerpos desnudos, esto permite que sienta su calor impregnarme. Sus labios me hacen delirar, es como si me inyectarán vitaminas. De vez en cuando, me permito mirarlo, una parte muy oculta en mi inconsciente me grita que me arrepentiré de esto.



Debo saciar esta necesidad de él. Sé que hay sentimientos de por medio, aunque no recuerde con claridad quién es él, las sensaciones que explotan con cada toque que realiza en mí, solo confirma mis dudas.


Explora mi cuerpo con gran pasión, y eso me aviva más. No soy capaz de pensar en qué situación estoy, solo que lo disfruto. Es una sensación casi inexplicable, como si por mucho tiempo ambos ansiáramos estar así de cerca el uno del otro, una gran represa siendo liberada.


Comienza a colocarse sobre mi zona intima, con paciencia, mientras me observa con deseo, respiramos profundo cuando él termina de estar completamente dentro de mí, por algún motivo siento algo de dolor e incomodidad en ese lugar, pero lo dejo de lado. La percepción de llenura es sorpresiva. Jadeo con más fuerza. 


Allí comienza un vaivén sosegado que me quita el aliento, siento mis mejillas arder en calor, con el tiempo mi cuerpo se acompasa al suyo, y el dolor va desapareciendo. Es un placer que jamas había experimentado. Lame mi cuerpo con lujuria, y eso me agita. Una vez que nota que lo disfruto sin ningún problema, él empieza a incrementar el ritmo de ese satisfactorio baile.


Gimo con más fuerza, no recuerdo tener tanto deleite antes, lo miro con gran ambición, beso su cuello, su barbilla y cada parte que me permito. Parece disfrutar de mi iniciativa, veo en sus ojos la satisfacción de ver que correspondo sus sentimientos. Es como tocar el cielo.


- Sam... - Oigo como suspira con complacencia.


- M-Me gusta... - Nos detallamos cada rasgo, cada reacción, cada pieza de nosotros.


En un punto tan delicioso de aquella muestra de Amor y Pasión, nuestros cuerpos explotan juntos, y caemos agotados. El cansancio arranca a apoderarse de mí, mis brazos y mis piernas pesadas, mis parpados caen agotados. Puedo sentir como él sale de mí con lentitud, arrancándome un gemido, él ríe cerca de mi oído, y el sonido es exquisito.


Rodea mi cuerpo con el suyo, e insiste en que descansemos. No puedo refutarle nada, porque mi cuerpo solo se deja llevar por la extenuación. Oigo por ultima vez su confortable voz, susurrarme "Descansa". Mi mente , luego de eso se ausenta en una obscuridad absoluta.


<< Daemon terminará matándome de deseo primero... >>


¡AQUÍ OTRA PARTE! ¡SALUDOS! COMENTEN Y VOTEN POR FAVOR :) XOXO

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