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CAPÍTULO I


¿QUIÉN ES ÉL?



No puedo recordar ese fatídico día en el que empecé a entender el porqué de muchas cosas que acontecieron en mi pasado, cosas que me obligue a olvidar. Ojala hubiera podido descubrir lo que venía para mí después de verlo presentarse cara a cara, ese pasado que estaba borroso en mis memorias y me atormentaban a la vez en mis sueños. 


No fue alivio, sino dolor y agonía lo que sentí una vez él puso un pie en la Universidad, en mi Vida. 


Trataré de narrar un poco lo acontecido ese once de Agosto de 2018.


Recuerdo que faltaba muy poco para graduarme, estaba ansiosa por recibir mi titulo y largarme, debido a que odiaba permanecer otro segundo más en esa institución. Unas ocho semanas y todo habría terminado para mí en la Universidad Imperial.


Ese día tan abismal, llegaba tarde a la clase por quedarme dormida. Muchos rieron de haberme  encontrado en el estado en el que llegue al salón de clases, marcas de sabana por mis brazos, en el cuello y y el rostro, el pelo pareciendo un nido de pájaros, ojeras marcadas y una vestimenta bastante vergonzosa. Por suerte no tenía una reputación importante en el instituto o que me interesara mantener, ya que siempre quise tener un perfil bajo. Era conocida como la Nerd de la Universidad Imperial. Aunque si hablo con la verdad, ser la Nerd... no me dio el anonimato que espere.


Muchos envidiaron el hecho de que teniendo diecinueve años, ya estaba por graduarme. Lo tomaron como algo anormal, ya que solo la gente extraña tenía esa capacidad cognitiva por encima o superior al promedio, como para sobrepasar el tiempo estipulado y avanzar en los semestres con astucia. Eso provoco múltiples sobrenombres para mi persona como por ejemplo "Einstein" "Antisocial" "Bicho raro" y muchos otros. Lo tome como tirria de su parte y no le di importancia, pero jamás permití que me pisotearan por ello, si alguien intentaba molestarme, yo le devolvía el golpe y tres veces peor, en pocas palabras, tenía un carácter de los mil demonios.


Con el tiempo ya no intentaron nada en mi contra, entendiendo que solo les iría peor, así que solo me miraban de soslayo al pasar por los pasillos, lo que me facilitó las cosas. Con el paso del tiempo caminaba tranquila por toda la institución. Envidia de muchos, indiferencia de otros, admiración de pocos y curiosidad de unos cuantos.


A pesar de ello, tuve que enfrentar otro problema también, durante tres años. Sin tratar de ser o sonar presumida, me considero alguien bastante atractiva, cabello color ceniza con degradado en las puntas de un tono dorado, ojos celestes, cejas abundantes, nariz respingada, pobladas y curvadas pestañas, sin mencionar una delgada y marcada figura. Debo decir que la pubertad me otorgó buenos privilegios, pero por desgracia eso me trajo consecuencias, o para ser más explícita... molestos admiradores.


Nunca considere que alguno de esos chicos pudiera siquiera ser la mitad de lo que Daemon Miller fue para mí, y aun así, a pesar de mi indiferencia y frialdad para tratar de alejarlos de mí, eso solo produjo que más chicos intentaran conquistarme. No sé si era un reto entre los chicos por ver quien se ganaba mi corazón de hielo, pero me dificultaba el hecho de ser invisible en la Universidad. Era perseguida, inclusive por los chicos más codiciados del último año. Eso no les dio ventajas en ningún aspecto, pero si conllevo a que muchas chicas me odiaran e intentaran molestarme con insultos y bromas pesadas.  Como siempre las ignoré y no caí en sus bromas ni en sus intentos de pelea. Ellas quedaron en ridículo por sus acciones de "niña malcriada", y yo seguí como una chica inmutable.


Eso provoco dos reacciones, que unos me odiaran y otros me desearan, dos polos muy opuestos. Por lo tanto, para muchos era un alivio que me faltara poco para retirarme de ahí, y para otros una decepción. De hecho, la semana anterior había sido bastante agotadora, los chicos incrementaron sus esfuerzos en cortejarme y otros en sacarme de mis casillas molestándome. Sobreviví, por suerte.


Ese Viernes pensé que sería igual que los días anteriores, monótono, molesto, incómodo y agotador, pero no fue así. Fue todo lo opuesto, ese día no se sintió común ni normal... El ambiente fue más pesado, y todo fue más extraño. Lo más irónico... es que no logro recordar qué paso con claridad.


Flashback


***


Sentí el beso de Daemon tan dulce y suave como un rico helado, sus ojos no se cerraron en ese contacto y los míos tampoco, nuestras miradas estaban conectadas, para recordar cada sensación, no olvidar ningún detalle. Sus bellos ojos azules y fríos como el hielo me observaron mientras yo estaba estática por la sorpresa. Podría jurar que su mirada se derritió un poco al tener mis labios a su merced, como si el beso le hubiese impedido acordarse de permanecer distante y firme, sus ojos me observaron cálidos en el deleite de poder tocar mis labios, dejar claro ante todos que eran suyos y de nadie más.


Cuando creí por fin estar en el paraíso, se separó de pronto, y no logré reaccionar como debí en el momento, quizás corresponder ese beso para que entendiera que yo le amaba. Sin embargo, solo se fue, mientras yo le veía alejarse con velocidad hacia el auto, entrando en el mismo y volviendo a mirarme a los ojos. No logré descifrar lo que significó esa mirada. Me observo hasta que la distancia le impidió que hubiera algún otro contacto visual. Reaccione entonces segundos después de mi letargo, tocando mis labios con confusión.


<< Me besó >>


Me había besado, y los sentimientos encontrados fueron muchos, emoción, confusión, ansiedad, molestia, tristeza, dolor e impotencia. No sabría de qué manera interpretar el beso que me dio, sé que intentó decírmelo con la mirada cuando estuvo dentro del auto, pero era difícil saber qué intentó expresar Daemon, siempre fue un mar de secretos para mí. 


Estaba completamente molesta conmigo por quedarme sin hacer nada y sin decir le nada, lo deje ir así no más, y jamás me compondría de eso, no lo superaría.


<< Daemon... regresa >>


***


Oigo la odiosa alarma lastimarme el tímpano de mi oído derecho, suelto un gruñido de molestia y muevo la sabana con brusquedad hacia un lado. Las mañanas para mí son como un infierno, odio levantarme temprano y tener que ir al Instituto, no soy para nada una chica mañanera, y mucho menos una bola de encantos al despertar.


Viene a mis pensamientos ese extraño sueño, de nuevo vuelvo a soñar con el último momento que vi a Daemon. Jalo mi pelo con ansiedad, es insoportable soñar todas las noches con ese mismo recuerdo, no tengo escapatoria ni en mis sueños del dolor de perder a mi mejor amigo, sin mencionar, que casi no recuerdo su apariencia. Nunca puedo recordar cómo se veía en mis sueños, todo se ve borroso cuando intento recordarlo. De mal humor, me levanto y reviso la hora.


- ¡Demonios! Son las 7:55 am -


Corro apresurada a ponerme lo primero que veo en el armario, cojo un mono de color chocolate y una camisa ancha color amarillo pollito, veo unos tenis negros tirados en el suelo y los tomo, me pongo los zapatos y salgo disparada para tomar mi mochila, agarro las llaves y bajo a tomar alguna cosa comestible para llevar. Me encuentro en la cocina con algunas cosas útiles para mi correcta alimentación, así que preparo unos ricos sándwiches para desayunar.


- Oh. Gracias... - Los miro con verdadera gratitud - Me han salvado la vida.


Tomo los sándwiches y los meto en una bolsa plástica, los guardo en mi bolso y me dirijo a la puerta.


Me encamino a la calle y espero que pase un taxi, cosa que, para mi desgracia, no aparece ni uno a la vista. Siempre que uno va tarde a algún lugar, los autobuses y los taxistas no colaboran, es decir, no aparecen y uno llega tarde. Espero y espero por unos quince minutos, hasta que al fin veo un taxi aparecer, saco mi mano y el hombre se detiene. Entro y me lleva hasta la institución tan pronto como puede... o como quiere. Le pago y salgo con agilidad fuera del auto, corro cuanto puedo hasta quedar de frente a mi salón. Agitada y transpirando, con poca cantidad de oxígeno en mi sistema, es una buena descripción de cómo me encuentro en estos momentos. Con algo de duda, toco la puerta del salón, de igual manera jadeando por haber corrido todo ese trayecto. La profesora abre la puerta luego de un rato y me ve con cara de pocos amigos, pero al final me deja entrar.


No doy ni tres pasos dentro del aula cuando escucho unas risitas por todo el salón. Enarco una ceja y noto que me miran a mí, ojeteo mi atuendo y entiendo el porqué de sus risas, mi combinación de ropa y mi aspecto dan pena, mejor ni averiguo cómo se ve mi cabello. Me encojo de hombros y sigo caminando hasta el último asiento.


Al ubicarme y suspirar en mi asiento por todo el trajín de la mañana, me fijo que varios alumnos lanzan miradas curiosas hacia atrás. Al principio pienso que me miran a mí, ya que no es algo del todo extraño, quizás es debido a mi aspecto, pero luego corroboro que sus miradas son hacia alguien que está sentado a unos dos puestos a mi izquierda, por lo que puedo observar, un posible estudiante recién ingresado, puesto que no recuerdo haberlo visto antes, aunque eso es absurdo, considerando que solo faltan dos meses para la culminación de clases.


<< Que raro >>


El chico parece no interesarle la atención de la clase hacia sí, solo mira fijamente hacia la pizarra. Aprovecho su indiferencia y examino al chico con una rápida mirada. Es atractivo, luce un cabello castaño oscuro, casi negro, unos rasgos firmes y bien marcados, un cuerpo de atleta, vestimenta oscura, pero hay algo que me descoloca de todos sus detalles físicos. Me fijo con más detalle en sus ojos, por lo que noto, son azules cristalinos, me parecen familiares, presiento que ya los he visto antes, sin embargo, no hay seguridad en mi sospechas, pueden ser ideas mías. Me quedo concentrada viendo sus ojos tan distantes, es extraño sentir que conozco esa mirada, solo que ésta no me brinda buena espina... tienen un aire peligroso.


Sus ojos cambian de dirección lentamente, hasta quedar fijos en los míos. Trago saliva, debió ignorarme como lo hizo con todos, pero el sentir su vista en mí, no es nada cómodo. Me mira con sorna y me sonríe con malicia, tiemblo ante aquello, ese chico no es normal, algo maquinea esa malvada mente suya. Incluso parece estarse burlando de mí, quiero desviar mi vista, pero mi cuerpo no responde, su sonrisa se ensancha aún más.


<< ¿Por qué no puedo moverme? >>


Intento mover un dedo siquiera, pero todo es en vano, mi cuerpo no obedece mis órdenes. Estoy en problemas, si ven que pongo interés en un chico, las cosas no terminaran bien para mí. Lo veo remojar sus labios y no comprendo el por qué deseo probarlos, entreabro mi boca con deseo y la confusión me embarga.


<< ¿Por qué si puedo mover mi boca? ¿Es esto alguna clase de brujería? >>


Lo observo lamiendo toda su boca con lujuria, y oleadas de placer inundan mi cuerpo.


<< ¿Qué me ocurre? Yo no actuó así >>


-  ¡Señorita Lesson! ¡Preste atención y deje de mirar tanto al estudiante O'Connor! – Intento enderezarme o decir algo, pero es inútil.


- ¡Señorita Lesson! – Repite su llamado de atención. Intento hacer lo mismo nuevamente pero nada - ¡Ya basta! ¡Esta falta de respeto no la toleraré! ¡Fuera de mi clase!


Es humillante que me tomen por acosadora del nuevo estudiante, esto será semanas de comentarios ofensivos y de doble sentido hacia mi persona. Para mi sorpresa esta vez sí logro moverme. Que conveniente ¿No? No lo creo posible. Recojo mis cosas y me dirijo fuera del salón.


- Espere Señorita Lesson – Suelta con ácido la Profesora Hurley. Me giro fastidiada ¿Que acaso no ha sido suficiente humillación por un día? – El Señor O'Connor le va a acompañar fuera de clase.


<< ¿Qué? >>


Frunzo el ceño con lentitud ¿Qué ha dicho? ¿Acompañarme? ¿Y cómo por qué él tiene que venir conmigo? ¿Qué no debe ver clases como todos los demás estudiantes? No quiero a ese chico cerca de mí, por lo que resta de vida.


- No... hace falta Profesora – Hago el esfuerzo de no sonar insolente, pero de verdad me cuesta no decirle algunas malas palabras con tal de que no me deje cerca de ese chico – Yo fui la del error... yo me puedo ir sola.


- No se lo pregunté – Me mira severa. En serio, me estoy conteniendo bastante para no insultarla – Señor O'Connor, acompañe a la señorita Samantha, ella le enseñará y explicará todas las áreas y eventos que conlleva este instituto, para que esté actualizado de todo - ¡Que ella diga eso no tiene sentido! ¡Están viendo una clase! ¡Ella no hace cosas como esa!


- Gracias Sra. Hurley - Agradece éste con una sonrisa amable. Que voz tan contenida.


-  Un placer conocerte Samantha – Sonríe con burla hacia mí – Soy Dan O'Connor. Espero nos llevemos bien.


- Lo dudo – Me giro para alejarme de él. Ni porque me ofrezcan un millón de dolares, me acercaré a ese chico, y vaya que necesito el dinero. Si la profesora me amonesta después por esto, con gusto lo aceptaré sin una pizca de arrepentimiento.


Salgo presurosa del salón hacia los pasillos deshabitados, camino en dirección al siguiente piso donde se encuentra el baño de damas. Escucho unos pasos tranquilos detrás de mí, pero no parecen ser de la profesora siguiéndome para darme una reprimenda por mi actitud. Echo un vistazo a mis espaldas y me encuentro con nada menos que Dan O'Connor detrás de mí. Un escalofrío recorre mi cuerpo y el aire se hace más pesado.


<< ¿No entiende que no quiero estar cerca suyo? >>


- No te me acerques O'Connor – Intento sonar amenazante.


No recibo respuesta de su parte, nerviosa volteo para mirarlo y veo que su cara ha cambiado a una nada amistosa ¿Qué le ocurre? Parece que desea asesinarme. Trago saliva y camino con más premura, si entro al baño de chicas éste no entrará. Subo las escaleras, temerosa de que me alcance. Corro cuanto puedo, pero él solo parece tomarlo como un juego divertido. Giro mi rostro de nuevo para ver qué tan cerca está de mí, pero entonces, no le hallo.


Sonrío aliviada y me volteo para seguir mi camino, a pesar de ello, me detengo bruscamente al verlo parado frente a mí.  La temperatura de mi cuerpo baja con violencia... ¿Quién es él? ¿Qué quiere de mí? Quiero correr, pero de nuevo no puedo moverme. Camina a  paso lento hasta donde yo me encuentro, me apresa entre un casillero y él, hasta que no queda ningún espacio entre nuestros cuerpos. Estoy bastante asustada, Dan no puede ser un violador ¿O sí? Ni siquiera lo considero una persona normal.


Lame mi cuello con lentitud, haciéndome estremecer, el placer que él me brinda al tocarme, jamás lo he sentido. Besa despacio mi barbilla, siento su contacto tan frió, y a pesar de eso me está derritiendo bajo su toque. Se detiene, y fija sus ojos con los míos. Mi pecho se eleva tratando de conseguir aire, estoy hiper-ventilando. Él baja su mirada a mis labios y los mira con deseo... No, eso no.


- A-aléjate... – Debo tener fuerza de voluntad, pero me está costando mucho, es como si una fuerza dentro de mí, que me obligará a sentir estás cosas cuando me toca, pero no deseo corresponderle bajo ningún concepto. 


¿Qué debo hacer? ¿Terminará abusando de mí en el instituto y luego me asesinará? ¿Qué me hará? Inhalo aire con gran dificultad, las manos me tiemblan del pavor, deseo poder escapar de esto... ¿Qué quiere?


- No puedo hacer eso - Su voz se hace muy gruesa por primera vez, parece hacer eco en mis entrañas, por alguna extraña razón, él se me hace muy familiar... Pero ¿De dónde?


- Si permaneces callada, todo será más fácil - Sus fríos ojos me erizan cada bello de mi cuerpo, casi puedo apostar, que en sus pensamientos me está imaginando siendo torturada por él...


- ¿Que me harás? - pregunto temerosa.


- Pronto lo sabrás... – Mis parpados se hacen pesados, las energías me abandonan y no puedo ser consciente de su siguiente movimiento.



¿LES GUSTÓ? ESPERO QUE SÍ XP VOTEN Y COMENTEN SI LES HA GUSTADO. PERDONEN SI TARDÉ TT^TT ESTOY TRABAJANDO Y SE ME DIFICULTA... PIDO PACIENCIA. TRATARÉ DE SUBIR PRONTO ;)

PD: LA CHICA DE LA FOTO ES SAMANTHA. ES HERMOSA ¿VERDAD? :3

¡SALUDOS Y BESOS! <3



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