4. Masa desastrosa
Miró a la masa con rabia como si acabara de insultar a mi madre.
Esto era una mierda.
¿Qué había hecho mal? Seguí cada una de las instrucciones que me había dicho Soledad, de pie a letra.
Levantó mi vista de mi masa, y miró la de mi compañero al lado. Una perfecta y ejemplar masa. Y la mía por su lado parecía una piedra de lo dura y seca que estaba.
¿Quizás era la leche que estaba mal? ¿O los huevos?
Sí, eso debía ser, no podría haber otra explicación. Me autoconvezco a mí misma.
No quiero aceptar que soy tan inútil como para fallar en algo tan simple.
Salgo de mis pensamientos a ver la mirada divertida, nada disimulada que le hacía Michael a mi masa.
Genial, ahora el estúpido guapo se ríe de mí.
-¿Necesitas ayuda? - dice, mientras deja de amasar, y se me acerca un poco.
-No, estoy bien, gracias. -respondo cortante, no queriendo darle el gusto de burlarse de mí.
- ¿En serio? Porque realmente pareces necesitar ayuda.
- Sí, no te preocupes.
Escucho un resoplido de su parte.
- ¿Pasa algo? - Se acerca hacia nosotros, Soledad, probablemente a escuchar nuestra pequeña discusión.
-Sí.
- No.
Decimos Michael y yo al mismo tiempo, provocando una mirada de enojo mía y una de diversión de su parte.
-Lo que pasa querida sole, es que parece que mi compañera no entendió bien tu instrucción, y tuvo un pequeño problema con su masa. - Agarra mi bowl con sus manos mostrándolo. - Y no desea aceptar mi humilde ayuda.
Lo miro con un odio poco disimulado, y él parece darse cuenta de eso, ya que me devuelve una sonrisa burlona.
Oh.
Admito que es un idiota, sin embargo, tiene una muy linda sonrisa, ¿Qué pasta de dientes usari-
¡Concéntrate Michelle!
- ¿Es cierto eso, querida? -Pregunta Soledad con un deje de preocupación en su voz que me hace sentir mal.
- Es que no quería interrumpir, además tampoco es gran cosa, seguro lo puedo arreglar.
Mentira.
Si no sé ni seguir bien una simple receta, mucho menos sabré como arreglar ese lío que cree.
-No es por ofenderte, pero realmente dudo que esto se pueda salvar. Solo miren, estoy seguro de que si se lo tiras a alguien en la cabeza serias capaz de noquearlo.
Definitivamente, este chico me odiaba.
- ¿Por qué mejor no la haces nuevamente? Puedo ayudarte. -Quizás no me odiaba tanto. - Así evito que sigas desperdiciando tantos ingredientes o quemes el lugar.
Retiro lo dicho.
- Agradezco tu oferta, pero realmente no es necesario. Estoy segura de que si la señora Soledad me explica nuevamente podre entender a la perfección - digo entre dientes.
- Cariño, deberías aceptar que te ayude. Si no pudiste entenderme hace un rato, no lo harás ahora. ¿Por qué no tal vez yo te explico nuevamente, y Michael te ayuda con los pasos?
¡No!
Fue lo que pensé.
- Claro.
Fue lo que dije.
Dirijo mi vista hacia el único chico de la sala, el cual tenía una sonrisa en su rostro, la cual se ensancha más al ver mi cara de sufrimiento.
Tonto Michael.
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