Extra II: El Tiempo Y El Destino
La mañana comenzó de la misma manera que en los últimos años. El sol se filtraba por las cortinas de la habitación donde un joven dormía tranquilamente haciendo que la luz le diera en su rostro y le levantara.
Al inicio el chico se quejó y se movió a otra posición para poder seguir descansando. Sin embargo, un ruido se escuchó fuera de su habitación y antes de que pudiera evitarlo sintió un peso sobre su cuerpo haciendo que todo el aire en sus pulmones saliera de golpe, por lo que no tuvo de otra que levantarse.
El joven de cabellos castaños abrió sus ojos grises para ver a su pequeño, pero pesado, perro en su cama. Él solo le sonrió y lo acarició para darle los buenos días, claro que por ello no había notado a la persona parada en su puerta.
-¡Hermano! - Una pequeña de cabellos oscuros como el carbón y ojos zafiro saltó a la cama del chico para caer sobre él y así le prestara atención a ella.
-Hola muñeca - El muchacho rió mientras volvía a acostarse y se llevaba a su hermana consigo - ¿Qué tal dormiste?
-Muy bien hermano - La menor sonrió con dulzura, pero luego hizo un puchero.
-¿Qué pasa Rose? - Los ojos grises mostraron la preocupación que sentía debido al cambio repentino de su pequeña.
-Quería ser la primera, pero alguien me ha ganado - La mirada azulina se posó en el perro que estaba durmiendo tranquilamente en el borde de la cama.
-¿La primera en qué princesa? - El chico jugueteó con los cabellos de la niña mientras esperaba una respuesta.
-En esto - Sin más la chica le dio un beso en la mejilla a su hermano y seguido a ello le dio un gran abrazo de oso - ¡Feliz Cumpleaños!
-¿Es hoy? - El chico fijó su mirada en su calendario antes de reír, ni siquiera se acordaba de la fecha en la que vivía por tantas tareas, algo por lo que detestaba estar en la universidad.
-Supongo que Rose nos ha ganado - Una voz madura pero suave llamó la atención del joven y sonrió al reconocerla.
-Yo te dije que no la levantarás - Otra voz un poco más profunda se dejó escuchar de la misma dirección que la otra - Quería ser yo quien despertase a nuestro hijo.
-Tú solo querías darle con un pastel en la cara - La primera voz sonó entretenida mientras le reprochaba al otro.
-¡Me lo debe! - La segunda voz se alzó más de lo debido dejando ver lo traicionado que se había sentido por aquel hecho.
-Papá, sabes que puedo escucharlos ¿Verdad? - El castaño alzó la voz mientras mantenía una sonrisa en el rostro.
-... - Un murmullo diciendo "Esto es tu culpa" se escuchó poco antes de que una cabellera azabache y una castaña aparecieran en su puerta - Buenos días enano
-Buenos días viejo - El moreno sonrió victorioso al ver como aquello molestaba a su padre.
-¡Tú...! - El de piel pálida como la nieve frunció el ceño y apretó los dientes para no darle la victoria al menor.
-¡Feliz cumpleaños Mike! - El que mencionó aquellas palabras fue el varón de ojos azules que se acercó al menor para abrazarlo con fuerza - Mi niño ya tiene 22 años, ya es todo un adulto.
-¡Pa! No empieces - El primogénito de la familia sonrió avergonzado y se alejó ligeramente del otro - Por cierto, no es por nada, pero... ¿Qué hacen aquí?
-¿Ves Freddy? - El mayor de los presentes se cruzó de brazos mientras miraba a su esposo - Es un niñato malagradecido con sus padres y hermana.
-No soy malagradecido Papá - El castaño menor negó con la cabeza antes de seguir hablando - Es solo que vivo solo en mi departamento desde hace dos años y en ningún momento les di una llave del lugar.
-Bueno, tus padres eran unos criminales profesionales cuando jóvenes. Entrar aquí no fue ningún reto - Mientras el de cabellos azabaches seguía hablando el joven universitario miró al otro adulto en el lugar y con la mirada le pidió una explicación.
-Lily nos dio la llave de repuesto para que pudiéramos entrar y sorprenderte - El castaño no lo admitiría, pero adoraba molestar a su esposo de esa manera.
-¡Freddy! - El de ojos grises vio molesto a su pareja debido a que había interrumpido su gran monólogo - Deja de quitarle la diversión al asunto.
-Tú deja de hacerte el héroe, que de eso no tienes ni el tamaño ni el equipamiento - Los ojos azules del mayor fueron directo al techo debido al ego de su pareja.
-Eso no me dices durante las noches - Fred sonrió victorioso mientras veía como Freddy y Mike se ponían rojos como tomates debido a lo mencionado.
-¡Fiesta de cumpleaños! - La única fémina de la familia gritó aquello tratando de ignorar lo que su padre acababa de decir. Podía tener 8 años, pero su mente sabía más de lo que debía para esa edad.
-Es cierto - El más joven de los padres se levantó de la cama de su hijo para salir del cuarto tomando la mano de su pequeña - Vamos Michael Alexander Blackbear, es hora de celebrar tu nacimiento.
-... - Los dos varones que se quedaron en la habitación se observaron por unos segundos antes de reír y salir del lugar para que el moreno no los regañara - Aquí vamos otra vez.
Todo fue risas mientras aquella familia se arreglaba para celebrar el cumpleaños del mayor de la joven generación. Porque su familia estaba en una pieza, porque eran felices y nadie podía arrebatarles eso.
Porque el tiempo y el destino sabían cómo arreglar la historia de aquellos que alguna vez fueron catalogados como cómplices en crimen.
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Soy de dar finales felices, eso se ve aquí.
Por si alguien lo duda. No, el Frededdy no sobrevivió en la historia original. Esta sería su siguiente vida o un mundo alternativo donde todo es perfecto y lleno de felicidad para ellos.
Mike y Rose son hijos de Fred y Freddy, les dejo a su elección si son sus hijos de sangre o adoptivos.
Con esto me despido oficialmente de Partners In Crime.
Nos volveremos a ver si escribo otra historia de este fandom (O si leen alguna de mis otras historias).
Hasta entonces fue un placer y gracias por leer.
Actualización Final: 3 de 3
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