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Durante los últimos días Fred había estado encerrado en su casa pensando que decirle al menor para poder disculparse por su actitud el día de su confesión y que al mismo tiempo le demostrara sus sentimientos y cuan sincero era al decírselos.
Había pensado en varios planes, pero en todos ellos existía el factor de que Freddy se fuese y lo dejara con las palabras en la boca como cuando trato de pedirle perdón o bien simplemente no llegara y se quedara plantado esperándole como se merecía.
Era por ello que en ese momento estaba golpeando su cabeza contra su escritorio tratando de pensar en que podría hacer para evitar cualquiera de aquellos factores, tenía que sorprenderlo en algún lugar y al mismo tiempo tenía que ser capaz de que no pudiese huir.
Fue justo en medio de aquella desesperación que su madre entro a su habitación viéndole preocupada, ella sabía que su pequeño jamás estaba demasiado tiempo dentro de casa pues siempre se la pasaba en la casa de su madrina y su joven mejor amigo. Pero ahora su hijo no salía y el pequeño de tez morena se veía más triste de lo usual, por lo que era obvio para ambas madres que algo había ocurrido entre ellos.
-Fred, hijo - La mujer toco la puerta de la habitación para llamar la atención de su niño y se acercó en silencio - ¿Pasa algo bebé?
-No mamá, no es nada - El chico negó con su mano mientras hacia una bola el papel donde antes estaba escribiendo
-¿Seguro? - La azabache se sentó en el borde de la cama más alejado para darle su espacio al muchacho - Hace tiempo que Freddy y tu no se la pasan juntos
-Mamá - El de piel pálida levanto su vista de sus hojas y la dirigió hacia su ventana mientras trataba de ignorar a su madre
-Han peleado ¿Cierto? - La de ojos oscuros suspiro negando sin moverse de su lugar - Sabes que puedes confiarme todo hijo, quizá pueda aconsejarte
-No creo que lo entiendas - El de cabellos como el ébano negó rápidamente con su cabeza mientras volvía a ver su escritorio lleno de bolas de papel
-¿Tiene que ver con tus sentimientos por Freddy? - La mayor sonrió al notar la sorpresa en el rostro del menor - Vamos hijo, te conozco como la palma de mi mano, siempre supe que te enamorarías de Freddy
-¿Qué quieres decir? - La mirada contrariada del de mirada grisácea demostraba la sorpresa que las palabras de su progenitora causaban en él
-Quizá para los demás no fuera algo notorio, pero Fran y yo lo notamos demasiado rápido - La de piel clara se puso de pie y se acercó a su pequeño retoño mientras seguía hablando - Ustedes siempre han sido demasiado cercanos, siempre tan unidos y preocupados por el otro, jamás querían separarse y cuando crecieron se notó que no íbamos a poder separarlos ni con removedor de pegamento
-Espera un segundo - El de mayor estatura observo a su madre con molestia marcada en el rostro - ¿Sabías de los sentimientos de Freddy?
-No realmente hijo - La de cabellos rizados negó con una mueca de tristeza en su rostro - Pero Fran, Daniel y yo nos hicimos a la idea de que probablemente ustedes pudieran enamorarse y terminar juntos, estábamos preparados para ello con todo y palabras de apoyo
-Supongo que no planearon que tu hijo fuese un idiota y que arruinara todo ¿O sí? - Con tristeza el de piel pálida como muerto se levantó de su lugar y se sentó al lado de su madre
-No preguntare que hiciste, pero quiero que tengas algo seguro - La mujer observó a su primogénito con pena y comenzó a acariciar su cabello - Freddy te adora y sin importar nada su corazón siempre va a perdonarte, porque eres todo para él
-Y él lo es todo para mi mamá - El varón dejó caer su cabeza en el hombro de su progenitora mientras sonreía ligeramente - Gracias
-No agradezcas, soy tu madre y estoy para apoyarte - La mujer paró sus caricias con disposición a retirarse y dejar descansar a su pequeño retoño
-¡Espera! - Casi de un salto fue que el más joven se levantó observando a los ojos a la mujer - ¿Qué crees que pueda hacer para que me perdone y escuche?
-No sabría decirte, tú lo conoces mejor que nadie, así que lo que creas correcto está bien - La de cabellos azabaches suspiró negando con su cabeza, aun cuando quería que sus niños se reconciliaran no iba a interferir más de lo debido
-¿Aun si es vergonzoso y puede dejarnos en ridículo a ambos? - La mirada oscura del más joven mostraba los temores que no salían de su boca, haciendo que su madre decidiese hablarle un poco más
-Por más vergonzoso que sea, si es de corazón Freddy lo amará - La sonrisa llena de confianza de la mayor trataba de hacer que el joven confiase más en sus decisiones
-No creo poder recrear el momento de "10 Cosas Que Odio De Ti" Freddy no está en ningún club deportivo como para que me ponga a cantar en su área de deportes - El chico se dejó caer con cansancio en su cama, pues no sabía que hacer - Y tampoco voy a su escuela o hago deportes ahí como para recrear lo de "La Nueva Cenicienta" de dejar el partido y correr a besarle frente a todo el mundo
-Pero puedes improvisar algo similar - La portadora de lentes sonrió al entender las referencias que su hijo le presentaba
-Supongo que puedo hacer la sorpresa en su escuela - El chico se sentó y dio un pequeño salto para levantarse de su cama mientras comenzaba a pensar en que hacer por el chico - Gracias por ayudarme mamá
-Yo no hice nada hijo - Está vez la adulta logró levantarse de la cama para poder salir de la habitación - Te lo dije, tú conoces a Freddy mejor que nadie
-Supongo que tienes razón - La sonrisa calmada del de cabellos ónix demostró que las ideas comenzaban a surgir en la mente del más joven
La de cabellos oscuros salió de la habitación de su hijo con una sonrisa en su rostro al ver como el joven comenzaba a escribir la sorpresa del más joven, por fin había hablado con su pequeño y había descubierto algunas pistas de lo que había sucedido entre ambos niños. Suspiro negando con su cabeza, pues, aunque le había prometido a su mejor amiga y a su esposo decirles que estaba mal entre los muchachos para que pudieran intervenir, ya no lo creía necesario.
-Suerte en arreglar tu pelea con mi yerno favorito Fred - La sonrisa de la de rizos mostró la esperanza que tenía en que su hijo no arruinara las cosas
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Era viernes finalmente para todos los jóvenes estudiantes, varios tenían planes para pasárselo bien haciendo fiestas o quedándose en casa haciendo alguna cuestión de sus intereses propios, ese día un joven moreno se había quedado ayudando a arreglar algunas cosas del club de música donde estaba inscrito.
Ya era tarde cuando el chico termino de hacer lo que necesitaba, con un suspiro de cansancio tomo sus cosas dándose cuenta de que en el lugar apenas quedaban un par de personas debido a la hora, suspiro de nuevo y se encamino a la salida de su escuela, sin embargo, se topó con algo que no espero.
Frente a la entrada de su escuela estaban un azabache y dos chicos de cabellos rosa/blanco sujetando carteles y un micrófono, en cuanto lo vieron aparecer el menor de los 3 encendió una pequeña bocina que comenzó a tocar una canción que los presentes conocían más que nada por las madres que tenían.
-Mil y un historias me he inventado para estar aquí, aquí a tu lado, y no te das cuenta que yo no encuentro ya que hacer - Al tiempo que el de mirada grisácea prendió el micrófono para cantar aquella canción que sabe le encantaba al menor - Se que piensas que no he sido sincero, sé que piensas que ya no tengo remedio, pero quien me iba a decir que sin ti no se vivir...
Mientras el de piel pálida cantaba los dos chicos atrás de él mostraban los carteles que tenían, pues mientras uno iba sujetando las frases que eran cantadas el otro tenía fotos de las vivencias que ambos chicos habían compartido desde el nacimiento del de cabellos castaños.
-Si te he fallado te pido perdón de la única forma que se, abriendo las puertas de mi corazón para cuando decidas volver, porque nunca habrá nadie que pueda llenar el vació que dejaste en mi - El de ropa de tonalidades oscuras se acercó lentamente al chico que seguía parado con una expresión de sorpresa en su rostro - Has cambiado mi vida me has hecho crecer, es que no soy el mismo de ayer, un día es un siglo sin ti
La música continúo sonando y los chicos solo se vieron mientras seguían cambiando de imágenes y letras, mientras tanto los pocos que quedaban en la institución comenzaron a asomarse para ver que ocurría en aquel lugar, e incluso uno que otro peatón se detenía a ver aquel acto protagonizado por un par de chicos casi idénticos.
-Mil y un historias me he inventado para demostrarte que he cambiado, ya lo que pasó, pasó, rescatemos lo que nos unió - El cantante no tardo en ponerse de rodillas al estar finalmente frente al de piel morena - Que todos aprendemos de nuestros errores solo yo te pido que ahora me perdones, pero quien me iba decir qué difícil es vivir...
Los ojos cielo no tardaron en llenarse de lágrimas mientras cubría su boca para ahogar los sonidos que salían de su boca debido a que lloraba, no sabía que sentir en ese momento, se había determinado a olvidar al mayor y este aparecía cantándole justo como en una tonta película romántica donde el chico hizo algo mal y tiene que pedir persona por herir a la chica.
Lo cual era un cliché muy extraño pero que siempre funcionaba en las películas que a él tanto le gustaban y sabía que Fred detestaba hacer los clichés en su vida por lo que también sabía que lo que estaba haciendo en ese momento era lo más difícil y vergonzoso que el azabache había realizado alguna vez.
Cuando la canción terminó varios de los presentes aplaudieron por la escena realizada, mientras los dos de pelo rosa tomaron sus carteles y dieron pasos en reversa hacia su auto, pues aun si les gustaba la escena también querían darles su espacio a los que esperaban fueran futuros tortolos.
-Freddy Fazbear, el día de hoy estoy aquí para pedir disculpas por mi ridículo y tonto comportamiento - El de cabello oscuro se levantó para poder mirar a los ojos al chico - Se que sabes que odio los clichés, pero sabes que sé que tú los amas y por eso decidí hacer esto para ti
El silencio que le dio el de piel morena junto con la sonrisa nerviosa de este fue toda la respuesta que necesito el de ropa oscura para saber que el chico estaba escuchando cada palabra que decía, por lo que se dispuso a continuar.
-Y también sé que soy un idiota, que puedes no creer mis palabras y pensar que solo son un grito al viento, pero te amo Freddy - Las palabras salieron de la boca del universitario sin que este quisiera detenerlas - Este sentimiento está carcomiéndome por dentro y siento que si no lo suelto estallaré
-Fred - Una mano levantada evito que las palabras siguieran fluyendo de la boca del estudiante dejándolo con la duda de que era todo lo que el otro iba a decir
-Escúchame, así como yo lo hice antes, por favor - Al no escuchar la voz del castaño decidió volver a hablar - Crecimos juntos Freddy, se suponía que yo era tu hermano mayor y siempre quise ser ese chico perfecto el cual tu pudieras presumir como tu hermano, dijiste que cuando te enamoraste de mi fue cuando eras niño ¿Cierto? - El asentimiento del de coletilla le hizo continuar - Estoy seguro de que desde el primer día que te cargue en mis brazos yo ya no podía sacarte de mi mente, y es que... ¡Joder! ¿Sabes del poder que tienes sobre mí? Con una sola sonrisa sincera tuya podías hacer que yo quisiera bajarte el cielo o irme directo al infierno si así me lo pedias, porque me tenías y me tienes a tus pies, te amé y te amo, sé que no me creerás pero es lo que mi corazón dicta, porque sé que sin ti en mi vida yo no podría seguir, estas semanas sin ti fueron un castigo y me hicieron darme cuenta de que si tu llegaras a alejarte de mí yo no podría seguir viviendo
-... - Las lágrimas que había logrado calmar momentos atrás comenzaron a reflejarse de nuevo en los ojos del más joven entre ambos
-Dame tu mano - El de ojos casi ónix extendió su mano esperando que el otro se la diera, cosa que sucedió un par de segundos después - ¿Sientes eso? - El castaño abrió sus ojos con sorpresa al sentir en su palma como el corazón del mayor palpitaba con velocidad y fiereza - Esto es por ti, solo tú puedes ponerme en este estado, solo tú puedes derrumbarme o construirme, soy totalmente tuyo, quiero que lo sepas mejor que nadie Freddy - Una sonrisa suave y tierna surcó el rostro del mayor demostrando que no bromeaba en lo que decía - Y si, al igual que tu tengo miedo del que dirán, estoy aterrado por el futuro y por lo que nos espera, pero no me importa, prefiero perder a todos los que me rodean con tal de no perderte a ti, con tal de no perder esa sonrisa que me hace el ser más malditamente feliz de este mundo.
El de ojos como el cielo no pudo seguir escuchando más al mayor y de un salto se lanzó a abrazarlo, el de cabellos azabaches estiro sus brazos para poder recibir el abrazo y en cuanto lo tuvo en sus brazos hizo que las piernas del otro rodearan su cintura.
Ambos comenzaron a reír y a verse a los ojos mientras sonreían, se notaba que ambos estaban hechos un asco debido a que comenzaron a llorar por el otro, Freddy volvió a acurrucar al más alto en su cuello y sin poder evitarlo sonrió como un tonto.
-Freddo, al menos déjame terminar - El castaño observo con un puchero al otro cuando lo bajo del abrazo luego de un rato - Oye, te llevo de vuelta a casa así si quieres, pero para esto necesito verte a los ojos
-¿Para qué? - Justo entonces el de cabellos rosa y ojos celestes apareció detrás y le entrego a Fred un ramo de claveles rojos y blancos
-Freddy Fazbear - Con las flores en mano el de piel pálida volvió a arrodillarse - ¿Quieres ser mi pareja hasta que la muerte nos separe?
-¡Si! - El de ojos cielo comenzó a asentir con una sonrisa demasiado brillante en su rostro - Diablos, tú y tus clichés Fred, se supone que los odias
-Bueno - El universitario no dudo ni un segundo en levantarse y darle las flores al más bajo mientras sonreía por lo recientemente dicho en lo que lo abrazaba - Puedo hacer todos los clichés de mundo si con ello hago feliz a mi chico
-¡Felicidades muchachos! - El más alto de los cuatro apareció para abrazar a su pareja y observo con alegría a su hermanastro y a su amigo
-Gracias Fel - El de mirada grisácea apego al más joven contra si - Tienes que ver en esto más de lo que podría admitir
-¡Podremos tener alguna vez una cita doble! - El de cabello ligeramente rapado miro con emoción a su novio y a la recién formada pareja
-¡Por supuesto Fede! - El de cabellos castaños observo con un brillo en sus ojos al otro - ¡Siempre que tengamos tiempo será genial pasarlo juntos!
-Si no fuera porque él es tu novio entonces comenzaría a preocuparme porque estuviera tan cerca de Freddo - Fred se acercó a su hermano de otra madre dejando a los más jóvenes emocionarse entre ellos
-Calma, mi Fefy es totalmente incapaz de ser una amenaza - El de cabellos antiguamente rubios observo con una sonrisa a su pareja y a su cuñadito
-Él literalmente te cambio de bando - El de ropa totalmente oscura menciono aquello resaltando el hecho de que Fede era el único chico con el que Félix había salido luego de tener varias novias
-Tienes razón - Ambos mayores se quedaron viendo a sus parejas antes de verse y reír - Pero por lo mismo ahora es inofensivo, yo ya domé a la bestia
-O él te domo a ti - El de piel pálida mostro su sonrisa socarrona dirigida al más alto de ambos
-Así como Freddy a ti - El de mirada dorada no iba a torcer el brazo en ser capaz de molestar al otro tanto como lo molestaba a él
-Él desde que nació me tiene domado Fel - Con un encogimiento de hombros el de cabellos oscuros mostro que lo dicho sin duda alguna era cierto
-El poder de los pasivos - Félix menciono aquello viendo la sonrisa que tenía su pareja en el rostro, aunque lo que más le gustaba era el hecho de que sus ojos brillaban de alegría
-Sin duda alguna... - El mayor asintió dándole razón a su hermano mientras se perdía en los ojos brillantes de su novio, sin embargo, algo capto su atención - Espera ¡Tú eres el activo!
-¿¡Me veías como el pasivo!? - La mirada de sorpresa y de incredulidad dejo ver que el chico no podía creer lo recién mencionado
-Te veía como rotativo - Al más bajo entre ambos no le quedo de otra más que volver a encogerse de hombros sin salir aun del asombro - Pasivo con algunos y activo con otros
-Tu serias un pasivo si no estuvieras con Freddy - Aquellas palabras salieron de la boca del menor mientras trataba de no reír
-¡Claro que no! - Las mejillas del de cabellos casi negros dejaron ver un ligero sonrojo mientras que el ceño de este se fruncía por la vergüenza
-Sigue diciéndotelo hasta que te lo creas corazón - El de cabellera blanca se acercó a su novio y sonrió al ver la reacción del otro, la dulce venganza
-¡Félix! - No le quedo de otra a Fred más que gritarle a su hermanastro debido a que no quería que lo siguiera avergonzando frente a su novio
Los dos menores voltearon sorprendidos a ver a sus parejas y si poder evitarlo los cuatro comenzaron a reír, ese día realmente era un día que ninguno de ellos iba a olvidar mientras duraran sus vidas.
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Se acerca el fin de semana y aun cuando tengo una fiesta de cumpleaños a la que asistir en un par de minutos eso no impide que pueda publicarles con todo el cariño de mi corazón este capítulo.
¿Les gustó? ¿Qué creen que pasara en el siguiente capítulo?
No olviden que la calma siempre esta antes de la tormenta.
Nos leemos pronto.
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