11
—¿Y ya? —cuestiona Jeonghan. —¿Eso es todo?
Mingyu asiente, sin atreverse a alzar la mirada. Después de contar el rechazo de Seungkwan hacia él no tenía nada más que decir.
—Debes estar bromeando. ¡Incluso debatimos con el líder para que se lo pensara un poco antes de darte un castigo! —reprocha Joshua. —Deberías agradecerle que nos ame a ambos —se atreve a decir, señalándose a él mismo y al rubio —, de lo contrario ya estarías convertido en cenizas bajo tierra y ese humano tuyo se habría convertido en la cena.
Ante aquella sola posibilidad Mingyu gruñe de manera inconsciente.
—Ugh, no importa. De cualquier manera no nos queda de otra más que borrarle la memoria —habla Jeonghan.
—No le vas a borrar la memoria a nadie —advierte Mingyu a su amigo.
—Bueno, sabes que es eso o seguir estrictamente el protocolo —asegura Joshua con una mueca —. El líder se enterará de cualquier manera.
—¡No! ¿Por qué no simplemente podemos dejarlo en paz?
Jeonghan suspira y se deja caer sobre su espalda, de inmediato siente el pasto húmedo y el lodo ensuciar su camisa. —No puedes enfadarte por algo que has empezado tú mismo. Tú lo buscaste a él, ¿no es así? Si jamás te hubieras acercado nada de esto estaría pasando.
Mingyu mira a Joshua buscando ayuda, pero su hermano se limita a agachar su cabeza, dándole así la razón de manera implícita a Jeonghan.
—No podía mantenerme alejado —debate entonces el moreno —. Seungkwan es...
—Es un humano más —interrumpe el rubio —. No tiene nada de especial. Deja de seguir persiguiendo alguien que no te conoce.
—No lo sabes —contradice de inmediato Mingyu, alterado —. No sabes si en realidad... él podría recordarme.
—No, Mingyu. Aterriza, estás siendo demasiado ingenuo. Seungkwan no es la persona que buscas, solamente es alguien que encuentras parecido.
Joshua mira a Mingyu. Su hermano siempre pareció alguien intimidante, pero viéndolo de esa manera aún parecía aquel niño que tuvo que cuidar cuando eran humanos. —Jeonghan tiene razón, Gyu.
—¿Cómo podrían saberlo? Quizá...
—Porque los humanos no son inmortales. Ellos viven un par de años y mueren rápido. Seungkwan sólo es Seungkwan, y ya. Tienes que entenderlo —declara Jeonghan, con la voz más fuerte de lo que planeó en un comienzo.
Mingyu junta sus cejas y un puchero se asoma en sus labios. Repentinamente siente ganas de soltarse a llorar. —¿Ustedes de verdad lo habrían matado si yo no hubiera llegado?
Joshua vacila, y es Jeonghan quien contesta con un murmuro perdido.
—Son las reglas. Y si tú no estás dispuesto a seguirlas, el líder se encargará de ambos.
—¿Puedo quedarme a dormir aquí?
Seokmin deja de tararear y concentra su atención en su amigo peli-azul.
Seungkwan, como si fuera un helado derretido, se encuentra ocupando hasta el mínimo espacio del sofá de Seokmin.
—Claro —responde y avienta las piernas de Seungkwan hasta que dejan de estar sobre los cojines, después ocupa el lugar vacío —. ¿Sucede algo? Pareces desanimado. ¿Te duele el golpe de tu cabeza?
Seungkwan niega y discretamente se acomoda el flequillo tapando la pequeña cicatriz que le quedó desde aquel extraño día. Seokmin había insistido en saber la historia, pero el menor simplemente había asegurado que solamente se había tratado de un accidente.
—Supongo que han sido días extraños.
—Días extraños —repite Seokmin como si saboreara las palabras —. ¿Tiene algo que ver con tu paranoia sobre vampiros?
Seungkwan alza una de sus cejas y se muerde la lengua, inseguro de lo que debe o no decir.
—Para nada.
—Oh. —Seokmin se inclina hacia su amigo. —Ya lo sé. ¿Terminaste con Mingyu? —cuestiona con intriga.
—¿Qué? —El menor ladea la cabeza, completamente confundido.
Seokmin junta sus cejas. —Ya sabes, la relación secreta que tienes con Mingyu. ¿Terminaron?
—Mingyu y yo no tenemos una relación secreta.
—Ajá.
La cara de Seungkwan se tiñe en indignación (y de un discreto rubor). —¡De verdad!
—Bueno, lo que sea —dice el mayor dándose por vencido rápidamente —. Supongamos que no tienen una relación, ¿entonces que es lo que sucede? ¿Te sientes mal?, ¿quieres hablar de algo?
El peli-azul hace un puchero inevitablemente y mira a su amigo con los ojos aguados.
—La ultima vez que hable con Mingyu... bueno, dije cosas que no debí haber dicho. Creo que lo lastimé. ¡Pero yo realmente no pensaba en nada! ¡Tenía tanto miedo que...!
Miedo. Seungkwan deja de hablar después de aquella palabra. ¿Cómo podía explicarle a Seokmin que tenía miedo de Mingyu porque había resultado ser una criatura desconocida? El mismo Jeonghan junto a Joshua se lo habían dicho, el simple hecho de saber sobre la existencia de vampiros representaba un claro peligro para cualquiera.
Y después Mingyu también le había dicho que fuera a casa de Seokmin para que no pudieran acecharlo. ¿Acaso aquellos dos vampiros aún buscaban matarlo por lo que sabía?
—¿Kwannie?
Seungkwan regresa a la realidad cuando la morena mano del castaño se balancea de arriba a abajo frente a sus ojos.
—Lo siento. Realmente no quiero seguir hablando de esto, ¿puedo decírtelo después?
Seokmin suspira y Seungkwan aprecia que su amigo no haga más preguntas.
Cuando acepta la mano de Seokmin para incorporarse, se da cuanta de que ha comenzado a llorar silenciosamente.
Ah, Kim Mingyu. ¿Por qué había tenido que aparecer sin advertencia en la vida del menor?
holaaa, espero que tengan un buen finde ¡! tomen mucha agua y cuídense mucho
( ᵘ ᵕ ᵘ ⁎)
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