10
Cuando Seungkwan vuelve a abrir los ojos, lo primero que encuentra es a Mingyu acostado a su lado sobre el colchón, con su piel bronceada y sus ojos brillantes.
—Hey —saluda el mayor.
Seungkwan no cuestiona ni hace preguntas. Despertar junto a su lindo vecino tampoco parecía ser algo por lo que debería quejarse.
Sonríe y talla uno de sus ojos. —Tuve un sueño loquísimo —dice en cambio con la voz medio rasposa, ignorando el saludo.
Mingyu le muestra una pequeña sonrisa y le acaricia su cabello, pasando con cariño sus dedos entre las hebras despintadas.
—¿Qué soñaste? —pregunta Mingyu cerrando sus ojos, dejándolos descansar un poco, y alejando su toque de Seungkwan.
—Soñé que... —Seungkwan mira al contrario un par de segundos; su bonito rostro que parece tan cansado, también sus cabellos despeinados y la manera en la que la camisa que lleva se pega a su pecho. Entrecierra los ojos, concentrándose en el nulo movimiento de la caja torácica del contrario. Sin poder evitarlo, gatea sobre la cama y termina encima de Mingyu, pegando su oreja a donde su corazón debería latir.
Y lo escucha. O más bien, no lo escucha. No hay ningún latido.
Y Mingyu continúa con los ojos cerrados, así que, inevitablemente, Seungkwan piensa lo peor.
—¡Mingyu! —chilla entonces.
Antes de que el menor se aleje, Mingyu sostiene sus muñecas y abre los ojos, obligando a Seungkwan a quedar sobre él sin poder moverse ni un centímetro.
—¿Qué pasa?
—No respiras —llora —. ¿Por qué no respiras? ¿No fue un sueño? —indaga Seungkwan, con la voz flaqueando y sus mejillas húmedas. Siente como sus rodillas comienzan a flaquear.
—No fue un sueño —confirma Mingyu, repentinamente temeroso por la manera en la que Seungkwan se comporta.
El cabello desteñido de Seungkwan se agita con fuerza cuando este trata de forcejear contra el agarre de Mingyu. Y Mingyu es tan débil por ese humano que simplemente lo suelta y lo observa apartarse, corriendo hasta la esquina de la habitación como si Mingyu fuera un monstruo.
—¿Por qué no...? —La pregunta de Seungkwan muere incompleta en el aire. ¿En verdad iba a preguntar la razón por la que no le había hecho daño?
La mente del menor es tan creativa que de inmediato encuentra una respuesta por sí mismo. Es obvio. Mingyu solamente esperaba ganarse su confianza para terminar por beberlo todo, ¿no es así?
Al final de todo eso son los vampiros, monstruos.
—¿Kwannie? —indaga el mayor preocupado, pero después de incorporarse y tratar de dar un paso hacia Seungkwan, el menor se apega aún más a la pared detrás de él.
—No —protesta Seungkwan, encogiéndose y abrazándose a sí mismo, logrando así que el vampiro deje de avanzar.
—¿Estás bien? —indaga Mingyu, tratando de que su voz suene firme. —Ayer no parecías...
—Ayer creía que estaba delirando —interrumpe de manera brusca.
—¿Por qué actúas así? —alza la voz el moreno. —Tú eras el interesado en saber si era un vampiro, ¿no es así? ¡Sé que lo sospechaste desde que me mudé aquí! ¿Por qué comenzar a temerme apenas ahora?
Seungkwan tiembla ante el tono que usa Mingyu. Cuando se arma de valor lo mira directo a los ojos. —Porque antes sólo era eso, una sospecha. ¡Pensaba que solamente era mi paranoia!
Mingyu suspira, derrotado. Está actuando terrible, y si continúa así Seungkwan terminará por tenerle aún más miedo. Y Mingyu no quiere eso. Lo único que desea es explicarse.
—No te quiero aquí —musita Seungkwan con la poca fuerza que aún le queda antes de que Mingyu pueda tan siquiera abrir su boca —. Por favor, no te acerques.
Mingyu casi se muerde el labio ante el nerviosismo, lo único que lo detiene es saber que sus colmillos terminarán por lastimarlo.
—¿Por qué? —pregunta ingenuo, como si realmente no comprendiera.
Seungkwan siente sus ojos picar y, a pesar de que está aterrado y sus piernas tiemblan, no desvía la mirada en ningún momento. —Porque me das miedo.
Mingyu sabe que los vampiros no deben lloran. O al menos eso es lo que vagamente recuerda, porque eso es lo que Yoon Jeonghan les dijo a Joshua y a él, aquella vez que despertaron entre la maleza y las espinas después de haber sido convertidos.
Un vampiro no debe temerle al sol, porque se han adaptado lo suficiente como para que la luz no los lastime.
Tampoco deben cazar humanos. Mucho menos relacionarse con alguno. Porque los humanos son débiles, y a pesar de eso son de las pocas cosas que podrían dañar a un vampiro.
Mingyu sabe que hay tantas reglas que no podría enlistarlas todas ni en un día entero. Y ciertamente entiende al menos la mitad de ellas porque ayudan a su supervivencia, pero la otra mitad le parece absurda. Al menos cree que es absurda hasta ese momento.
Porque justo ahora siente que un humano lo acaba de lastimar más que la plata, algo absurdo, porque a todo esto se supone que los vampiros tampoco debían sentir más allá de disgusto por los humanos.
—Oh. —Comprende entonces. Es él quien termina rompiendo el contacto visual. —Entiendo —logra articular con la voz suave, manteniendo la mirada perdida en algún punto del piso —. Deberías quedarte en la casa de alguno de tus amigos, porque Joshua ahora puede entrar en cualquier momento a tu hogar. Y yo... —se queda callado, y por un momento Seungkwan cree que el vampiro podría soltarse a llorar. —Si, eso. Lo siento.
Y se va de la vida de Seungkwan tan pronto como ha entrado.
¿nada más actualicé para dejar la nota del final? SI, en efecto
no sé si se dieron cuenta (porque evidentemente yo no), pero el capítulo pasado tenía separadores de colores distintos; ¿por qué nadie me dijo?
noOoOo. q vergüenzaaa
en fin, ¿qué teorías tienen, o qué es lo que piensan que podría suceder? m intriga saber su opinión jajsj
cuídense mucho y tomen agua ♡
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