Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

01

Nadie termina una mudanza a media noche.

Seungkwan entrecierra los ojos un poco más, tratando inútilmente de ver la casa que está frente a la suya, esa misma que ha estado abandonada desde que tiene memoria. Recorre un poco más las cortinas de su sala. Los camiones de mudanzas estorban y no es capaz de ver más allá de las cajas de cartón regadas alrededor.

Regresa a la cocina y saca un tenedor, dispuesto a terminarse el pedazo de pastel que Seokmin le dejó por la tarde, pero escucha motores encenderse y el hambre se le va de pronto.

Echa otro vistazo afuera. Los camiones se han ido y ahora puede ver una silueta fuera de la casa de enfrente.

Completamente dispuesto a investigar, y siendo un 200% sigiloso, sale por la puerta trasera y recorre el jardín hasta quedar detrás de los botes de basura, donde se acuclilla y continúa vigilando al extraño.

Ahora tiene una vista despejada y vislumbra de nuevo la silueta. Se trata de un chico, alto, castaño y medio moreno por lo que la parpadeante farola frente a su casa permite visualizar. Él levanta cinco cajas apiladas en uno solo de sus brazos y la mandíbula de Seungkwan cae. ¿Acaso aquel extraño tiene fuerza sobre humana? O quizá las cajas sólo están vacías, ¿pero por qué estarían vacías?

Woah —murmura para sí mismo.

Después sacude su cabeza para dejar de pensar en tonterías, pero lo hace tan brusco que termina golpeando uno de los botes vacíos y este va a parar directamente en la acerca, haciendo un ruido sordo imposible de ignorar.

El chico extraño voltea, y cuando su mirada encuentra la de Seungkwan siente un escalofrío recorrerle el cuerpo. Abre los ojos lo más que puede cuando el alto deja las cajas sobre el pasto de su entrada y comienza una lenta caminata hacia él.

—Hola —dice con una voz gruesa pero agradable cuando llega —. ¿Estás bien? —Le ofrece a Seungkwan su mano para ayudarlo a incorporarse y sonríe sin mostrar los dientes.

—¿Eh? Ah, si. Hola —balbucea un poco mientras la gélida mano del moreno sostiene la suya. Se apoya en él y sacude las inexistentes arrugas de su pantalón después de levantarse.

Él acomoda también el bote que Seungkwan ha tirado y lo mira de nuevo.

—Mi nombre es Kim Mingyu —se presenta —. Soy nuevo en el vecindario, mi mudanza acaba de terminar.

—¿A media noche? —cuestiona Seungkwan.

Mingyu se alza de hombros, risueño. —El camión estaba rentado para la mañana.

Seungkwan lo mira con sospecha pero termina sonriéndole.

—Soy Boo Seungkwan. Seremos vecinos —le dice.

—¿Sueles cargar utensilios a todas partes? —pregunta, y es ahí cuando Seungkwan recuerda que lleva cargando un tenedor desde hace un buen rato. Sus mejillas comienzan a hervir y se aclara la garganta. —Lo digo porque deberías ser más cuidadoso, podrías lastimarte.

—Bueno... yo... —Mira el tenedor una vez más, la plata reflejando un par de estrellas del cielo. —En realidad es un obsequio de bienvenida —le aclara —. Es una especie de tradición aquí —asegura, porque si lo dice tan convencido no hay forma de que no le crea.

El alza una ceja con intriga cuando el más bajo le ofrece tomar el tenedor. Después se ríe y el corazón de Seungkwan late un poco rápido ante el adorable sonido.

—¿Bromeas?

—Para nada. La tradición la empezó mi bisabuela y todos los habitantes del pueblo la adoptaron —afirma sin poder evitar sonreír por la broma.

—¿No lo necesitarás después?

El más bajo muerde su labio cuando la brisa despeina los cabellos castaños del contrario. Niega con fuerza y le acerca más el tenedor.

Mingyu traga seco y carraspea. Toma el tenedor y básicamente lo avienta hasta el bolsillo de su pantalón sin siquiera mirarlo.

—Pues gracias —dice y da un paso hacia atrás —. Espero que tengas buena noche, Seungkwan.

—Igual —menciona ahora Seungkwan —. Espero que disfrutes tu... tenedor.

Mingyu hace una mueca que, Seungkwan supone, trata de que sea una pequeña sonrisa antes de cruzar la acera hasta su casa. Entra rápido, olvidando las cajas y sin mirar atrás.

Seungkwan ladea la cabeza. Mingyu parece un chico extraño, sospechoso.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro