
Capítulo 9
La gran parte del viaje al arcade, Nolan y Criseida no dejaban de discutir en los asientos de atrás.
Al principio fue divertido, pero ya después sus gritos comenzaron a volverse un poco irritantes. Tanto así que Dylan tuvo que amenazarlos. Básicamente dijo: 'si no se callan los tiro a ambos por la ventana de la camioneta'; eso me hizo soltar una gran carcajada, lo que ocasiono que Criseida me diera una mala mirada y articulara con sus labios la palabra: 'traidora'.
Llegando, ambos fueron los primeros en bajarse para seguir discutiendo.
—Ven, vamos. —hace una seña con su mano y se baja de la camioneta.
Bajo después de él y caminamos uno al lado del otro. Al llegar a la entrada Dylan abre la puerta de cristal, cediéndome el paso.
Cuando entro al lugar y solamente puedo murmurar una palabra:
—Wow.
Esta repleto de un montón de maquinitas en donde varios niños, adolescentes e incluso adultos, van y vienen de una en otra, gritando ya sea porque ganaron o perdieron.
Las luces moradas y azules que rodean todo el lugar, hacen contraste con el piso el cual, tiene varios planetas.
—Esta increíble. —digo, y vuelvo a echarle otra ojeada al lugar.
Tengo que traer a mi hermano, seguro que le encantará.
—Bueno, bienvenida a los juegos de niños chiquitos. —responde con cierto tono de burla.
Lo miro con mala cara.
—Solo fue un comentario, supéralo. —le reprocho.
—Bueno, eso no será posible.
Abro la boca para decir algo, pero antes de que pueda hacerlo, Dylan pasa un brazo alrededor de mis hombros. De inmediato me tenso ante su tacto —no de la mala manera—, y paso mis manos por mi pantalón para limpiar el sudor que se esta acumulando en ellas.
Donde me agarre la mano y la encuentre toda sudada, me voy a reír un rato.
—¿Beca?
—¿Hmmm?—me volteo hacía Dylan, quien me mira con una pequeña sonrisa y una ceja enarcada.
—¿Estas bien?—pregunta, pero puedo percibir diversión en su voz.
—Sí —afirmo más rápido de lo que pretendo—. ¿Por qué?
—Llevo hablándote varias veces, y aparte estas roja. —cuando termina de decir eso último, aprieta más su mano en mi hombro, ocasionando que por obvias razones me ponga más roja.
—Esque... —intento pensar rápido en una—, hace calor.
Suelto rápidamente lo último, y Dylan ensancha más su sonrisa mientras me aprieta más a su lado.
Mi corazón va tan rápido que creo que se me va a salir.
—¿Qué me ibas a decir?—pregunto y me separo un poco para evitar que me de un infarto.
Alza una ceja como si supiera el porque de mi cambio de tema.
—Te decía —quita su mano de alrededor mío y tengo que usar todas mis fuerzas para no hacer una mueca de decepción—, que a qué juego te gustaría ir primero.
Paso mi mirada por las maquinitas y me siento realmente estúpida al solamente reconocer pac-man, juego en el cual ya están Nolan y Criseida. Gritando, por cierto.
Enfoco un juego que tiene a dos muñequitos peleando en la pantalla. Ese es de pelea, se ve fácil.
—Ese.—señalo al juego que está en el otro extremo del lugar.
—¿Quieres jugar Street Fighter?—pregunta con el ceño fruncido.
—Sí.
—Si es lo que quieres. —dice no muy convencido y comienza a caminar hacia allá conmigo siguiéndole el paso.
—Okey, ¿Qué tengo que hacer? —le pregunto cuando nos posicionamos frente a la máquina.
Veo como reprime una sonrisa y niega con la cabeza.
—Primero te voy a explicar para que funciona cada botón —me mira con diversión—. ¿Está bien?
—Si.—asiento varias veces con la cabeza.
—Bien—asiente con la cabeza y voltea a la maquinita—. Primero —señala la palanca que está lado a los botones—, esa palanca es para mover a tu personaje. Ese botón —señala el botón rojo que está debajo a la palabra 'jab'—, es para puño flojo, y el botón de abajo —baja su dedo señalando al botón con la palabra 'short' —, es patada baja.
» Después en la segunda fila esta —señala al primer botón blanco de la segunda fila, el cual está debajo de la palabra 'strong'— puño medio y patada media. —dice señalando al botón que dice 'forward'.
» Y por último —señala al primer botón azul de la tercera fila, el cual tiene por nombre 'fierce'—, esta puño fuerte y patada fuerte —concluye señalando al botón 'roundhouse'—. ¿Entendido?
Me mira fijamente esperando a que tenga alguna reacción, pero lo cierto es que no entendí nada, así que simplemente asiento varias veces con la cabeza.
Creo que él llega a la misma conclusión porque sus ojos se iluminan con burla.
—¿Sabes qué? Simplemente aprieta todos los botones a la vez.
Eso suena mucho mejor y más fácil, me digo internamente mientras él mete la moneda.
—¿Qué personaje quieres?—pregunta.
—Hmmmm—miro pensativa los personajes y al final señalo a uno llamado 'ryu'—. Ese.
Dylan lo selecciona, y elige el nivel de dificultad—el cual no pude ver con claridad—, y de pronto me encuentro luchando contra un muñequito rubio.
—Okey —muevo la palanca acercándome al muñequito—, ¿cual habías dicho que era para...?—no pude concluir la pregunta porque el sujeto ya me había aniquilado.
Parpadeo varias veces confundida y me volteo para ver a Dylan reprimiendo una sonrisa.
—¿Qué demonios?—cuestiono— Ni siquiera le di una patadita.
—Si quieres podemos ir a otro juego, algo más fácil. —dice socarrón.
—No, no. Yo puedo —le hago una seña hacia el juego—. Dale, pon una moneda.
Obediente, pone una moneda y yo me preparo para presionar todos los botones al mismo tiempo.
Comienza juego y presiono los botones al tiempo en que muevo la palanca, pero aun así, vuelvo a perder.
Suelto un bufido de desesperación y hago un ademán con la mano a Dylan para que inserte otra moneda.
€
No se cuanto tiempo llevo jugando, pero según mis cálculos esta es la moneda número 25. Dylan está a punto de insertarla pero, una pequeña vocecilla habla detrás de nosotros.
—Oye ya es mi turno —dice un niño detrás de nosotros—. Llevo 20 minutos esperando.
—Aún no es tu turno, niño —respondo, irritada—. Vete a jugar otro jueguito.
El niño muy indignado, me saca la lengua y se queda plantado detrás de mi con los brazos cruzados.
Me volteo nuevamente y sin decir nada, Dylan inserta de nuevo una moneda.
—Esta es la vencida. —digo convencida.
—Eso dijiste 24 intentos atrás, pero no te preocupes, la veinticincoava vez es la vencida. —dice animado.
Lo miro con mala cara.
—Imbécil. —murmuro.
—Te escuche. —me reprocha y yo lo ignoro completamente.
Inhalo aire con fuerza y cuando comienza el juego, comienzo a apretar todos los botones a la vez mientras muevo la palanca de un lado a otro como loca.
Ahogo un gritito cuando veo que esta a punto de ganarme, pero no lo voy a volver a permitir.
Me acerco a el y comienzo a lanzarle puras patadas, logrando así que de unos pasos hacia atrás. Continuo lanzando patadas mezcladas con puñetazos, logrando así un combo el cual lo manda al suelo, dándome por ganadora en el round.
Respiro agitadamente como si hubiera corrido un maratón, y cuando caigo en cuenta que gane, suelto un grito de ganador.
—¡GANEEEE!—me volteo hacia Dylan quien tiene los brazos abiertos, me acerco a él eufórica y le doy un puñetazo en el brazo.
Abro los ojos al darme cuenta que acabo de darle un puñetazo en el brazo y siento mis mejillas ruborizarse por la vergüenza.
—¡Auch!—se queja sorprendido por ese repentino ataque—. ¿Que rayos fue...?
—Lo siento, lo siento —lo interrumpo apenada—. Fue la emoción de momento.—me justifico
—Joder, si—se soba la parte afectada—. Pero yo esperaba un beso, no un puñetazo.
Mis mejillas se tornan más rojizas y vuelvo a lanzarle un puñetazo, pero esta vez, en el otro brazo.
—¡Auch!—se toca la parte afectada—¿Y eso porque fue?—pregunta extrañado.
—Por ser un imbécil. —digo y me hago a un lado, dando paso al niño que estaba atrás mío.
Ambos nos detenemos a ver cómo el niño después de insertar la moneda, comienza a jugar.
Rápidamente elige el nivel de dificultad —el cual es difícil—, y su personaje. Con una gran destreza el niño comienza a mover a su personaje, lanzando patadas y puñetazos, logrando que en menos de 5 minutos termine la partida. Ganando, por supuesto.
Con una gran sonrisa voltea a vernos y pasa en medio de nosotros con el mentón en alto.
—Perdedora. —murmura el niño al pasar a lado.
Alzo una ceja incrédula y alterno la vista entre el niño y Dylan, quien parece estar pasándola en grande.
—¿Perdedora? ¿Yo?—pregunto, ofendida —Si gane el jueguito. —pongo mis brazos en jarras
—Pero después de casi 30 intentos—responde con burla. Abro la boca ofendida —. Bueno, para ser tu primera vez, estuvo bien.
Me guiña un ojo y yo pongo los pongo en blanco mientras, muy digna y con los brazos cruzados, comienzo a caminar hacía otro juego con el pisándome los talones.
€
Estuvimos un rato más en el arcade, jugando diferentes juegos, y el que más me gusto, sin duda fue, Grand Prix. Además fue el único juego que logre ganar a la primera.
También llegue a jugar con Criseida y con Nolan. Igual jugamos los cuatro.
Fue una mañana bastante agradable, pero por obvias razones, tuvimos que regresar. Por mi parte mi día de clases ya había concluido, pero el de Criseida no, así que tuvimos que regresar a la escuela para dejarla, y después me dejarían a mi en mi trabajo.
—Gracias, por traerme. —sonríe y toma su mochila.
—De nada, si quieres luego te paso algunos tips de como mejorar en pac-man. —dice Nolan, sonriendo con sonora.
Criseida lo mira irritada, pues en las 3 partidas de pac-man que jugaron, Nolan gano en dos y Criseida en una.
Ella se justifica diciendo que Nolan fue el culpable de su derrota, ya que en el primer juego, beso su mejilla haciendo que se distrajera y perdiera. En el segundo, Nolan comenzó a picotear su panza, volviendo a ocasionar que perdiera.
Con el mentón en alto, Criseida baja de la camioneta y Nolan aprovecha para asomarse con una sonrisa maliciosa.
—Nos vemos luego, perdedora.
Criseida, se voltea y caminando hacia atrás, le muestra el dedo de en medio con una sonrisa sarcástica.
Vuelve a darse la vuelta y continúa caminando sujetando la correa de su mochila con fuerza.
Si, Criseida es muy mala perdedora.
—Ve, anda. Regreso por ti después de dejar a Beca en su regreso.
No me había dado cuenta, hasta que hablo Dylan, que Nolan no había despegado su vista de Criseida.
—Gracias. —responde Nolan, y se baja de un salto de la camioneta.
Voltea para darnos un guiño y trota hacia Criseida. Cuando queda a su lado pasa un brazo por sus hombros, haciendo que ella de un respingo y se aparte de golpe.
Acelera el paso intentado alejarse de Nolan, pero para suerte de ella, el se coloca frente a ella y comienza a caminar hacia atrás, para que así no huya.
—Tiene cara de que va a golpearlo—habla Dylan, refiriéndose a Criseida. —. ¿Crees que lo haga?—pregunta, volviéndose hacia mí.
—Posiblemente.
—Pagaría por ver eso. —dice y prende la camioneta para marcharnos.
—Yo también. —contesto y arranca hacia mi trabajo.
Después de algunos minutos, Dylan se estaciona frente a mi trabajo, y me veo tentada a preguntarle si vendrá más al rato. Recuerdo que por mensaje dijo que si vendrá, pero tal vez como ya nos vimos, haya cambiado de opinión.
—Vengo más al rato, Beca —me dice como si hubiera leído mis pensamientos—. Tengo que hacer algunas cosas con Nolan y con mi hermana, pero voy a venir a verte.
Reprimo mi sonrisa y simplemente asiento con la cabeza.
—Entonces te veo al rato. —respondo y abro la puerta para bajarme.
—Te veo al rato. —afirma y me bajo.
Sonrío abiertamente, y escucho como la camioneta arranca después de que entro a la cafetería.
Sin quitar mi sonrisa boba, voy hacia los lockers para sacar mi uniforme y comenzar a cambiarme.
€
La tarde paso muy rápido, y Dylan no llego. Intento no estar triste, pero el dijo que vendría y bueno..., puede que se le allá presentado algún inconveniente pero, esperaba verlo.
Suelto un suspiro mientras saco mis cosas del locker para poder irme.
—¿Mal día?—pregunta Emilia, una compañera del trabajo.
—Algo así. —respondo y continuo guardando mis cosas.
—¿Te dejo tu novio? —vuelve a preguntar y se recarga en uno de los lockers.
—No tengo novio.—arrugo la nariz y volteo a verla.
—Y ese chico, el pelinegro que luego viene, ¿no es tu novio?—ladea la cabeza.
—No, es solo un amigo.
¿A dónde tan Adrien?
Hago una mueca por mi estúpido pensamiento.
—Ya veo. —dice y asiente con la cabeza.
Me quedo viéndola fijamente sin saber que decir y al ver que ella tampoco dice nada, supongo que ya acabo la conversación.
Doy algunos pasos para salir de ahí, pero se interpone en mi camino.
—Bueno, en todo caso, yo tampoco tengo novia. —me guiña un ojo y se va.
Me quedo totalmente estática y la sigo con la mirada.
¿Qué demonios acaba de pasar?
Parpadeo varias veces y me despabilo después de estar pensando en lo que acaba de suceder y me encamino hacia la salida del lugar.
Saliendo, me encuentro a un Dylan apresurado caminando hacia la cafetería.
Detiene su paso cuando me ve en la entrada, y puedo ver la vergüenza en su rostro.
—Hola. —digo y acompaño mi saludo con una seña de mano.
—Beca, lo siento mucho —se acerca a mí apresuradamente hasta quedar delante mío—. Quería venir más temprano, pero ocurrió un pequeño percance y...
Pongo mi mano en su boca para callarlo, y sonrío .
—Dylan, cállate —quito la mano de sus labios—. Está bien, no debes explicarme nada.
Veo como suelta un suspiro de alivio, para después hacerme una seña con la cabeza hacia su camioneta.
—Ven, te llevaré a casa. —me quita la mochila del hombro y comienza a caminar conmigo a lado.
Ambos nos subimos a la camioneta, y al instante Dylan la enciende, para así emprender camino hacia mi casa.
Nos vemos envueltos en un silencio bastante agradable, hasta que comienza a sonar 'photograph' de Ed Sheeran en la radio, y sin poderme contener, suelto un chillido de emoción.
Me tapo la boca con ambas manos al ver como Dylan da un respingo.
—¿Qué fue eso?—pregunta, alterando la vista entre la carretera y yo.
—Lo siento —me disculpo mientras siento el rubor en mi rostro—, es solo que soy muy fan de Ed Sheeran.
—¿En serio?—pregunta, sonriendo.
—Si. —asiento efusivamente y comienzo a mover mi cabeza al ritmo de la canción.
—Loving can hurt —abro los ojos sorprendida y volteo a ver a Dylan, quien comienza a cantar con una mano en el volante y con la otra cerca de sus labios simulando un micrófono—, loving can hurt sometimes.
—¿Qué haces?—pregunto sin disimular la sonrisa que se adueña de mi rostro.
Me ignora categóricamente y continúa contando.
—But it's the only thing that I know—gira un poco la cabeza hacia a mi, y me pasa el micrófono imaginario—. Te toca.
—¿Qué?—pregunto parpadeando un par de veces.
—Que te toca cantar.
—¿Qué? Yo no canto. —respondo avergonzada.
—Yo tampoco, Beca —sonríe, burlón —. Es simple diversión.
—Pero... —intento replicar, pero Dylan lo impide.
—Vamos, Beca. No seas penosa, no voy a burlarme. —insiste, mientras agita su mano donde supuestamente tiene el micrófono.
—Pero...—intento hablar de nuevo.
—Canta, Beca. —por su tono de voz, no admite réplicas.
Con mala cara tomo el micrófono imaginario, y el con una sonrisa satisfecha pone su mano nuevamente en el volante.
Carraspeo ruidosamente y acerco mi mano a mis labios para comenzar.
—We keep this love in a photograph—siento como el rubor se comienza a acumular en mis mejillas por la vergüenza—. We made these memories for ourselves.
Abro la boca para continuar, pero Dylan me toma de la muñeca —donde tengo el micrófono imaginario— y la jala hacia sus labios.
—Where our eyes are never closing. —canta y la regresa a mis labios, incitando a que continúe.
—Hearts are never broken. —continuó y siento como la vergüenza va desapareciendo para abrirle paso a la diversión.
—And time's forever frozen, still.—canta cuando le devuelvo el micrófono imaginario.
Nos miramos con una sonrisa en la cara y cuando empieza el coro, ambos comenzamos a cantar:
So you can keep me
Inside the pocket of your ripped jeans
Holding me closer 'til our eyes meet
You won't ever be alone, wait for me to come home.
Las canciones hicieron el viaje más divertido. Cantamos al ritmo de I kissed a girl de Katy Perry, Welcome to the Jungle de Guns N Roses y Locked out of Heaven de Bruno Mars, quien para mi sorpresa es el cantante favorito de Dylan.
Me sentí un poco desanimada cuando después de un rato se estaciono frente a mi casa.
—Gracias, por traerme. —digo y tomo mis cosas para bajar.
El simplemente asiente con la cabeza y se me queda viendo fijamente. A simple vista puedo ver como se debate internamente con algo.
—Nos vemos después, Dylan. —sonrio, beso su mejilla y abro la puerta de la camioneta, saliendo de un salto.
Comienzo a caminar hacia la entrada, y cuando llego a la puerta, escucho como se cierra una puerta. Extrañada, volteo y miro como Dylan viene caminando hacia mí.
Se planta frente a mi observándome con indecisión y duda.
—¿Que pa...?
—¿Quieres salir conmigo mañana?—me corta, dejándome totalmente pasmada con su petición. .
¿El esta...? ¿Acaso acaba de invitarme a salir?
Parpadeo un par de veces para verificar que no sea una alucinación. No, no lo es y verdaderamente está invitándome a salir.
Espabila que el pobre tiene cara de susto.
Sacudo la cabeza ligeramente para espabilarme, y veo como Dylan esta apretando sus manos a los costados. Si, esta nervioso.
Sonrío para mis adentros, y por unos instantes la idea de hacerlo sufrir de nerviosismo vaga por mi mente, pero al ver que tiene la cara de que pronto le dará un paro cardíaco, declino la idea.
—Si —hago un movimiento de afirmación con la cabeza—, claro.
Dylan suelta el aire que estaba reteniendo y pasa sus manos por su cabello, desordenándolo.
—Bien, ¿te parece a las 7?—pregunta sonriente.
—Sí.—asiento ensanchando mi sonrisa
Sin quitar su sonrisa, se inclina para besar mi mejilla, para después comenzar a caminar en reversa.
—Bonita noche, Beca.
—Descansa, Dylan. —digo en respuesta.
Me guiña un ojo y se da la vuelta para rodear su camioneta y subirse. Con una sonrisa en labios, hago un gesto de despedida con la mano, y a cambio recibo un parpadeo de las luces delanteras.
Sonriendo aun como boba, me doy media vuelta y entro a casa. Segundos después escucho como la camioneta arranca.
€
Al siguiente día me despierto entusiasmada y con una enorme sonrisa en la cara. Y yo jamás me despierto feliz ninguna mañana. En serio, ninguna. Pero esta vez, la situación lo amerita.
Lo primero que hago es checar mi teléfono, en donde encuentro un mensaje de Dylan.
Dylan: Buen día, estrellita.
Dylan: Tengo unas cosas que hacer antes de vernos, así que no podré pasar por ti:(.
Dylan: Pero te envío la ubicación del lugar:).
Dylan: Te veo en unas horas, estrellita ;).
Sin quitar mi sonrisa, checo la ubicación que me envío, y observo que es un restaurante al aire libre, el cual esta decorado con un montón de lucecitas, y lo mejor es que no está tan lejos de mi casa.
Me levanto de un salto de la cama y busco entre mis contactos a Criseida para que me ayude con lo que me pondré hoy.
Ella tiene mejor sentido de la moda que yo.
Marco a su número, y al tercer timbre me contesta.
—Crisi, necesito tu ayuda —digo sin intentar ocultar la felicidad en mi timbre de voz.
Después de eso, le conté a Criseida que iba a salir con Dylan, a lo que ella respondió con un chillido de emoción para después colgarme.
Eso me dejo descolocada, he intente marcarle al menos 3 veces pero no contestó, así que decidí intentar más tarde.
Cuando baje a desayunar, en medio del desayuno, alguien toco la puerta y cuando mi hermano fue a abrir, nos encontramos con una Criseida en pijama, despeinada y con una maleta en sus manos.
Cuando entró a la casa, me levantó de mi asiento y me llevó hacia mi cuarto. Dejando a mi mamá y a mi hermano con una mueca de confusión.
Llegando a mi habitación Criseida abrió la maleta y vació su contenido en mi cama. Comenzó a juntar la ropa haciendo diversas combinaciones mientras parloteaba sobre lo que ella creía que se vería mejor.
Estuvimos 2 horas decidiendo la ropa, en serio, 2 horas, porque cuando yo me decidía por un atuendo, Criseida negaba rotundamente y volvía a hacer un revoltijo con su ropa.
También comenzó a sacar ropa de mi armario y ahora ya no era un desorden con su ropa, sino también con la mía.
El clima tampoco ayudó mucho, ya que en las noches, comenzaba a hacer mucho frío y cada que Criseida elegía un vestido yo rechazaba la idea porque no quería morir congelada.
Al final valió la pena, porque la ropa que elegimos era muy bonita.
Se trataba de un pantalón de mezclilla con cinturón negro, una camiseta blanca sin mangas de cuello alto, unas botas negras y una gabardina negra.
No era la gran cosa, pero estaba lindo y me gustaba.
Así que ya con eso listo me metí a bañar, para que así mi cabello se secara con tiempo.
Al faltar algunas horas para mi encuentro con Dylan, al salir del baño, me puse a ver 'Las ventajas de ser invisible' con mi amiga.
Una hora después mi mamá subió con la comida, y mientras yo comenzaba a devorarla, mi mamá y Criseida comenzaron a chismear acerca de mi cita de Dylan, cita de la cual no le había dicho a mi mamá. Es más que obvio que comenzó a lanzarme un montón de preguntas.
Llegando ya las 5:30, decidió comenzar a arreglarme y justo ahora Criseida se encuentra maquillándome un poco, pues soy un poco desastre con el maquillaje.
—Ya quedaste.—dice dando los últimos toquecitos a mis párpados.
Abro los ojos y sonrio. Tengo mis mejillas un poco sonrosadas por el polvo, mis párpados con pintura café, un delineado perfecto y mis labios con brillo.
Es un maquillaje sencillo. Justo como a mi me gusta.
—Me gusto. Gracias Criseida. —agradezco con una sonrisa.
Sonríe abiertamente y arregla un poco mis rulos. Decidí no hacerme nada en el cabello pues me gustan mucho mis chinitos.
—Bien, vamos.—me dice mientras toma mi gabardina con cuidado para no arrugarla.
Me levanto de mi asiento y me miro una vez más en el espejo.
Si, definitivamente me veo muy bien.
€
Mi mamá se encarga de llevarme al lugar con compañía de Criseida, quién aun no se quita su pijama.
Al llegar, comienzo a sentir que mis manos comienzan a transpirar un poco.
Hace mucho que no salgo con alguien. Realmente espero que salga bien todo.
Tomo una gran bocanada de aire y salgo del carro.
—Me mandas un mensaje para contarme como te fue. —dice Criseida cuando cierro la puerta del carro.
—Si, claro. —digo en un murmuro mientras paso mis manos por mi pantalón.
—Estas hermosa —dice mi mamá, con una sonrisa —. Diviértete.
Asiento con la cabeza, nerviosa y camino hacia la entrada. Cuando entro al restaurante, tomo asiento en una de las mesas del centro, e inmediatamente se acerca uno de los meseros para ofrecerme la carta.
—Gracias. —digo, y saco mi teléfono para mandarle un mensaje a Dylan.
Rebeca: Ya estoy aquí.
Dejo mi celular a un lado y hojeo la carta mientras espero.
Pasados unos 15 minutos vuelvo a mandarle un mensaje a Dylan.
Rebeca: ¿Te tardas mucho?:(
Suspiro y dejo el teléfono en el momento en que veo a un mesero acercarse.
—¿Tomo su orden?—pregunta.
—No, estoy esperando a alguien. —respondo con una sonrisa.
Asiente con la cabeza y se retira.
Pasan 20 minutos y decido marcarle a Dylan, pues no ha respondido a los 10 mensajes que le deje.
Al marcar su número , me manda inmediatamente al buzón de voz. Suspiro audiblemente y recargo mi mejilla en un puño.
Ya va a pasar una hora desde que estoy aquí, y... Miro fijamente a la puerta al ver como entra un joven de cabello nergo junto con una chamarra negra.
Es él.
Sonrío abiertamente y voy a alzar la mano para que me vea, pero cuando alza la cabeza mi sonrisa se desvanece.
El no es Dylan.
Suelto un suspiro y me recuesto en la silla. Vuelvo a mirar mi teléfono en busca de alguna llamada o mensaje, pero no hay nada.
Ya han pasado 2 horas. 2 horas.
Tomo mi teléfono nuevamente, y marco otro vez su número.
Cierro mis ojos con fuerza mientras espero que esta vez sí responda.
—Responde, responde. —digo en un murmuro.
Aparto mi teléfono de mi oreja, y hago más presión a mis ojos cerrados para no dejar escapar las lágrimas que se están acumulado.
Suelto una gran bocanada de aire cuando vuelve a mandarme a buzón, y caigo en cuenta de algo que no quería admitir.
Dylan no va a venir.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro