El pasado se repite, el presente está perdido, y el futuro arruinado.
Estamos viviendo en una era de sombras,
donde todos lo errores del pasado se repiten
y todas las horas de progreso se pierden
por segundos de mediocre popularidad.
Y aquí me pregunto:
¿Cuán lejos está el hombre dispuesto a llegar
por poder, dinero, gloria y fama?
¿Cuál es el limite de su maldad?
¿Cuántas decisiones críticas tomará
para beneficio propio, y de nadie más?
¿Qué sacrificios está dispuesto a hacer
para satisfacer a su propio ego?
¿Para oscurecer a su propia sombra?
O tal vez, indagarle todo esto sea erróneo.
A lo mejor, él se sí complazca con ver al mundo arder,
y no hay nada que cuestionar, solo afirmar.
Incluso puede que, lo que algunos consideramos un sacrificio, él lo considere un placer.
Porque está dispuesto a destruir todo lo que posee
sin arrepentirse de nada, ni una sola vez.
¿Que tipo de criatura este bicho extraño es?
No lo sé. Y temo saber.
Lo único que creo es que debe existir cierta satisfacción por detrás
de estos gestos deliberados de crueldad.
Debe existir una razón por la cuál toda la humanidad
está condenada a repetir los mismos equívocos, por eones y eones,
sin jamás llegar a un lugar
donde pueda reconocerlos y por ellos rogarle
disculpa a Dios, al universo y al más allá.
Cuando veo leyes siendo aprobadas
que dejan a mujeres encadenadas,
que hacen de los niños esclavos,
y de las minorías lacayos;
que juzgan a almas ya condenadas
a la miseria y al descaso;
que anulan su derecho de ser, de estar;
que restringen la habilidad de pensar;
que prohiben libros, revistas, ensayos,
y que intercambian la ciencia por textos arcaicos,
la sangre se me sube a la cabeza,
y la rabia me domina la razón.
Mi corazón se vuelve negro con la ira,
y lo único que espero es que un día,
el planeta nos destruya a todos.
Porque es el siglo XXI, pero aparte de la moda y de la tecnología,
nada realmente ha cambiado.
El hombre sigue siendo un ser avaro, ambicioso y egoísta.
Sigue perdiendo de vista lo que más importa:
El amor, la compasión, el entendimiento, la tolerancia...
Todo para alabar a su orgullo y asegurar su gloria en el mañana.
Es una patética alimaña que vive artimañas.
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