Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Capitulo 6

Al regresar a la casa me senté un rato en la sala a contemplar el viejo retrato de mamá que había sobre una repisa. Mi vergonzoso fracaso como "el haz de los juegos" me había dejado agotado y siendo "el dios del billar" había perdido mi orgullo, Alex había practicado y mejorado mucho en mi ausencia por lo que ganarle fue una tarea imposible de lograr. Para recuperar o terminar de perder mi orgullo jugamos a las cartas, en donde gane rotundamente aunque me perseguía la duda de si "me dejaron ganar". Una cosa que me abrumaba más era la frase que Alex no había podido terminar "... la beb" quería decir: la bebida, bebedero o la bebe. A lo mejor y Natalia se había abandonado al alcohol después de que me marche o ¿era otra cosa? Que relación tendría ella con una bebé.

—Eso mismo hacia tu madre —dijo mi padre sacandome de mi pensamientos.
—¿Qué cosa? —pregunte aun meditabundo.
—Eso, quedarse meditabundo, es decir, literalmente perdida en sus meditaciones —dijo sonriente— ella ocupaba mucho de su tiempo en pensar, podría decirse que era una pensadora innata. ¿Tu en qué piensas Tomy?
—Cosas sin importancia.
Se me ocurrió que mi padre podría saber algo sobre Natalia y la "beb..." así que intente sacarle algo.
—Pá sabes si Natalia se volvió alcohólica o algo así —pregunte sin pensar.
Mi padre comenzó a reírse como si hubiera escuchado un chiste muy gracioso y de seguro si no hubiera sido por mi mueca de confusión no hubiera sabido que estaba hablando enserio.
—Que cosas dices Tomy —dijo aun sonriente— ¿de donde haz sacado tal cosa?
Le explique lo ocurrido con Alex y su frase incompleta, él se detuvo a pensar unos segundos y luego me miro con suavidad.
—Bueno hijo Natalia se mudo de casa de sus padres hace poco menos de un año y no he escuchado nada sobre que se haya vuelto alcohólica ni nada por el estilo, ella siempre ha sido una joven muy sana y por lo mismo no me explicó como es que nunca sentaste cabeza con ella —me miro inquietado y continuó—. De seguro y entendiste mal a Alex.
—No, el dijo textualmente "cosas de ella y de la beb" ahí fue cuando se detuvo y cambio él tema ¿crees que Natalia haya tenido una bebe?
—Mmmm, ahora que lo mencionas la vi embarazada una vez, tal vez me equivoque pero tu primo Jonathan estaba conmigo y el quizá lo recuerde mejor.
—¿Hace cuanto de eso? —pregunte inquieto.
—Unos 3 o 4 años. Pero como dije tal vez me este equivocando y la muchacha solo estaba algo gorda.

Si Natalia había tenido una bebé ¿eso me convertía en padre? Trague en seco y sentí como si me hubieran disparado. Si eso era verdad habría sido un padre irresponsable, uno ausente, aunque también existía la posibilidad de que no fuera una hija y que tampoco fuera mía. Algo tenia claro debía hablar con Natalia urgente.

—¿Quieres escuchar la historia de tu nacimiento? —pregunto mi padre devolviéndome el sentido.
—¿No me la haz contado ya? —dije y sentí como se me encogió el corazón al pensar que pude no haber estado en el nacimiento de mi hijo o hija— Papa entiendes que puedo tener un hijo.
—En realidad una hija —respondió el tranquilo— Si, entiendo.
Mire el retrato de mi madre, el que había estado observando unos minutos antes, y se me enternecio el corazón. Ella no había conocido a su padre, él murió antes de que naciera.

—Papa estoy listo para hablar de mamá —dije con voz ronca—. Dime como era ella antes de ti y de mi, que la alegraba, que la hacia llorar. Hablame de sus miedos y sus proezas, de su ternura, de su amor. Hablame de ella. Pá describela sin idealizaciones, sin subestimaciones, describela autentica, real, tangible y humana. Quiero escuchar de tus labios imágenes intangibles que evocan recuerdos borrosos de quien fue "mi madre".

Los ojos de mi padre se llenaron de lágrimas que brotaron sin resistencia de sus ojos.
—Hijo, faltarían palabras para describir a tu madre —dijo estrujandose los ojos— por ahora comenzare por contarte como fue para ella crecer sin padre ya que si en verdad tienes una hija debes saber que no puedes huir de esa responsabilidad.
—Bien —dije con interés y melancolía— habla que te escucho.

Mi padre comenzó su narración:

Tus abuelos se quisieron mucho y fruto de ese amor nació tu madre, sin embargo Adán, tu abuelo, había sido diagnosticado con cáncer de próstata y murió antes de que ella naciera —asentí con la cabeza en señal de que sabia esa parte—. Tu abuela sufrió mucho su enfermedad y pese a lo que decían los médicos ella tenia la esperanza de que tu abuelo se recuperara pero como el cáncer fue descubierto muy tarde él nunca mejoro, peor aún, murió faltando solo dos meses para que tu madre naciera. Tu madre nunca conoció a su padre pero el tampoco llego a conocer a su hija, esto debilito a tu abuela tanto que tuvieron que hacerle una cesárea de emergencia. Tu madre nació prematura por 1 mes y 3 semanas, su primera cuna fue una incubadora y su primera casa los cuneros del hospital.

Cuando conocí a Eli —era como la llamaba mi padre, por Elisabeth— era una joven fuerte y feliz, jamas hubiera imaginado que tenia un vacío tan grande, luego supe cuanto le dolía la ausencia de su padre. No le gustaba hablar sobre ello pero cuando lo hacia sus relatos estaban acompañados de mucha tristeza, lo que sabia de él lo había escuchado de boca de su madre y otros familiares, le tenia un gran respeto y aunque no lo conoció llego a cobrarle un gran amor, de ese amor agridulce que duele. Muchas veces me dijo como sufrió cuando de niña debía explicar que no sabia como era su papá, cuando no pudo invitarlo a sus eventos y cuando no pudo entrar al altar tomada de su brazo. Tu madre era una mujer fuerte Tomy —añadió con una mirada llena de orgullo— a pesar de todo siempre fue una mujer fuerte.

—Pero aun así sufrió mucho la ausencia de un padre —dije triste.

—Así es. Tu abuela dio todo y más por que tu madre fuera feliz y con mucho esfuerzo hizo de ella la gran mujer que fue —clavo sus ojos en los mios y continuo— pero nada reemplaza a un padre en la vida de un hijo. Ningún hombre tiene él derecho de causarle ese dolor a su hijo... o hija, ninguno Tomy.

Mi padre me miro fijamente y por primera vez desde que comenzó su relato note que lo que decía iba dirigido hacia mi, coloco su mano sobre mi hombro y me habló con suavidad:
—Sabes lo que tienes que hacer ¿por qué no vas a despejar la duda?
—Si —respondí nervioso al sentir el peso que caía sobre mis hombros.
—Cuentas conmigo para lo que sea Tomy. No tengas miedo.
—Los Monroe siempre respondemos ante nuestros actos ¿no papá?
—Así es hijo —me respondió con una marcada sonrisa en su rostro, luego me abrazo con fuerza transmitiéndome confianza en el acto.

Me levante, le sonreí y salí decidido a enfrentar las consecuencias de mi pasado, así tuviera que madurar en un segundo lo que no había madurado en años.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro