Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Capítulo 7

Capitulo 7

El día había estado trascurriendo lento y aburrido para Hermione. Durante esa mañana había entrenando con un par de mortifagos que no suponían un gran desafió para ella pero que al menos servían para no oxidarse por falta de entrenamiento. Malfoy no había aparecido por su habitación para nada y si era honesta lo estaba comenzando a echar de menos.

Luego de varias semanas estando junto al rubio día si y día también era imposible no extrañar las discusiones y las charlas que habían mantenido últimamente. Había descubierto que Malfoy era brillante en las artes oscuras pero que no estaba consumido por ellas. Se mantenía en un sorprendente equilibrio, tocaba la oscuridad mas profunda de la magia pero no dejaba que esta lo consumiera.

Quizá solo se debía a que Malfoy aun tenia corazón. Malfoy amaba a su madre. Aun cuando no lo decía o demostraba abiertamente era simple de saber. Solo tenia que verlo mirar a su madre y era como ver sus propios ojos cuando su madre vivía. El amor y el respeto estaban claros en esos ojos grises y la única sonrisa honesta que había visto en el rubio había sido dedicada a su madre al verla llegar sana y salva luego de una misión muy peligrosa.

Varias veces se pregunto como reaccionaria el rubio si perdiera a su madre, si perdiera su corazón. Quizá se dejaría consumir por completo por las artes oscuras y viendo su talento en ellas se había preguntado si era posible que llegara a ser aun mas terrible que Voldemort. Por que ella siempre pensó que ningún corazón puede ser tan oscuro como aquel que algún día estuvo lleno de luz.

Levanto la mirada del libro que fingía leer cuando escucho sus pasos acercandoce. Pasos lentos y elegantes que se detuvieron justo frente a ella. Malfoy impecablemente vestido de negro estaba mirándola con seriedad. Sin que el rubio dijera nada supo que era el momento, el plan que mantenía a todo el mundo impaciente y emocionado estaba por realizarse.

Vio como la puerta se cerraba y reconoció un par de complejos hechizos para insonorizar la habitación salir de la varita del rubio antes de que se sentara en la butaca frente a la suya.

-Esta noche atacaremos. Lord Voldemort decidió que es momento de que La Orden se de cuenta de la realidad.

Los ojos castaños de Hermione recorrieron lentamente el rostro de Malfoy, se notaba agotado. Su piel mas pálida que lo usual y unas profundas ojeras estaban bajo sus ojos. Obviamente había pasado mucho tiempo planeando hasta el ultimo detalle del nuevo plan del Lord.

-Esa sonrisa tuya me asusta Malfoy.

Por supuesto que la asustaba pues resultaba tan parecida a la de Voldemort que la recorría un escalofrió de miedo. Por que en ese momento su venganza fue tan real como la magia fluyendo en su ser. Por que su cambio jamas fue tan evidente antes, la vieja Hermione Granger a esas alturas estaría corriendo hacia Harry y Ron para advertirles pero en esos momentos realmente no deseaba hacerlo.

-El plan es simple Grey, ataques simultáneos al callejon Diagon, San Mungo y el ministerio para distraerlos... pero el objetivo real es otro. Uno que creen invulnerable...

La vieja mansión Black paso por su mente un segundo, la orden la usaba de cuartel general desde hacia tiempo y gracias a los hechizos y protecciones la consideraban el lugar mas seguro del mundo mágico. Y realmente lo era, era imposible delatar su ubicación.

-El cuartel de la orden...

-No, es algo mas personal... esa sucia madriguera es el objetivo primordial. Debemos destruirla hasta los cimientos.

Un macabra sonrisa apareció en los labios finos de la serpiente frente a ella y por un segundo dudo. Esa casa había sido también un hogar para ella. Antes, cuando Ron y Harry la invitaban a pasar algunos días del verano con ellos. Pero su decisión era firme. Ella no dudaría mas, había elegido su camino, no dudaría por esos días que generalmente no trascurrían entre risas y diversión, después de su llegada ya era costumbre ayudarles a terminar todos sus deberes pendientes o descubrir algo que ayudara a Harry contra Lord Voldemort.

-La casa de Ronald.

La vieja casa de los pelirrojos que era el único hogar que tenían. La casa que representaba su refugio contra el mal y estaba llena de todo el afecto que el matrimonio Weasley podía brindar a sus hijos y huéspedes. Pero entendía el plan. Destruye su seguridad, muestrales cuan vulnerables son realmente y temerán.

-El objetivo no es matarlos... debemos doblegar su espíritu. Dejar que vean cuan indefensos se encuentran en realidad, lo fácilmente que podemos atacarlos si lo deseamos y sobre todo que Potter es incapaz de defender y salvar a todo el mundo.

Los ojos grises de Draco brillaron de entusiasmo ante la sola idea de infundir terror a Potter y la gran familia de comadrejas pelirojas. Hermione sonrió un poco, era un poco como justicia poética, su hogar, su familia había muerto de manera terrible por culpa de Potter y los Weasley´s pero pronto su venganza comenzaría y estaría mas cerca de encontrar a esos bastardos muggles que le arrebataron a sus padres.

-Arruinar la fe ciega que todos sienten hacia Harry, dejarles ver que pese a las leyendas es solo un mago cualquiera sin ningún talento mas allá de lo normal.

-Tienes que estar lista para atacarlos. Si dudas, si veo solo un titubeo de tu varita estarás condenada a morir como traidora a ojos del Lord.

No seria en absoluto una noche fácil, ella mejor que nadie conocía el talento de Persy con los hechizos complejos y la manera de batirse en duelo de los gemelos que en unos segundos lograban confundir a sus oponentes y aturdirlos. Incluso la amorosa Molly era tremendamente buena usando hechizos domésticos como armas.

-No voy a dudar. Acepte mi destino cuando te pedí ayuda. Ya no soy de su bando y no dudare en maldecirlos para sobrevivir hasta que pueda cumplir con mi venganza.

Pero usaría eso a su favor, ella conocía muchos contra hechizos y no caería en las tretas de los gemelos fácilmente. No dudaría porque significaría caer a manos de los aurores y jamás podría vengar la muerte de sus padres. Su alma no lograría encontrar paz hasta no tener las manos empapadas de la sangre de esos asesinos despiadados que le arrebataron su vida sin piedad alguna.

Durante toda la conversación Hermione había evitado mirar a los ojos a Malfoy pero en ese momento mientras hablaba busco los ojos grises del chico decidida a dejarle claro que no había marcha atrás para ella. Sus miradas permanecieron conectadas un largo momento en el que ambos llegaron a un acuerdo silencioso. Se ayudarían el uno al otro para lograr sus objetivos, Hermione sabia que su objetivo era la venganza pero no entendía cual era el del rubio.

-Ten cuidado esta noche Gray...

Luego de algunos minutos Draco aparto su mirada y se encamino hasta la puerta sonriendole a modo de despedida. Estaba segura de que ese chico no era del todo fiel al lord y que ocultaba demasiados secretos bajo su apariencia obediente y tranquila pero decidió que eso no afectaba sus propios planes y dejaría al rubio tranquilo, sus lealtades no eran su problema al menos por el momento.

.

.

.

.

.

Luego de varias semanas en las que Voldemort no había atacado el mundo mágico comenzaba a olvidarse del monstruo de sus peores pesadillas. La paz se estaba estableciendo y podías ver a las familias salir a pasear de nuevo al callejon Diagon, en San Mungo estaban ocupados con los casos normales y no habían llegado victimas de maldiciones oscuras ni de imperdonables en mucho tiempo.

Pero en el fondo Harry Potter sabia que era solo un remanso de paz antes de que la guerra azotara con fuerza de nuevo pero estaba disfrutando demasiado de sus días de paz como para realmente preocuparse por ello. Sus días sentado en el jardín de la madriguera con Ginny, las noches familiares cenando todos juntos la maravillosa comida casera de Molly y sobre todo el sentimiento de pertenencia, por que se sentía parte de esa numerosa y amorosa familia de pelirrojos aun cuando su cabello era negro como la noche.

Pero faltaba Hermione.

Ella había desaparecido de la faz de la tierra luego de la muerte de sus padres y a pesar de que la habían buscado por todas partes no la encontraron. Esa misma noche luego de semanas en las que la castaña estaba ausente no comprendía como había podido huir así. Incluso comenzaba a pensar que estaba muerta.

Continuo mirando la enorme pila de libros que había sacado de la biblioteca y trasladado a la sala de la vieja mansión Black y decidió que era un fracaso para buscar información en los libros. Hermione era quien siempre se encargaba de todo lo intelectual, era ella la chica lista que los sacaba de apuros siempre y jamas lo había querido admitir.

Incluso admitía que lo reconocía en esos momentos por que al no estar ella se daba cuenta de cuanto la necesitaban. Sin Hermione todo era tan difícil.

-Harry... ¿Estas bien?

Sobresaltado ante la voz preocupada de Ron se obligo a sonreír y hacer un gesto hacia la pila de libros frente a él con rostro frustrado.

-Esto de investigar es una pesadilla interminable... no entiendo como ella lo logra

Ron soltó una risita al recordar a Hermione rodeada de libros, el pelo encrespado y los dientes enormes mientras hacia deberes como la maniática del estudio que era.

-Ella no es normal amigo, es rara lo mires por donde lo mires. Hermione no solo logra investigar sin desear matarse cortando sus venas con las paginas de los libros... ella lo disfruta.

Se miraron a los ojos y sin decir nada más cada uno tomo un libro y se acomodo en un sofá. Ambos lo sabían, Voldemort no había desaparecido, volvería a atacar muy pronto y debían estar preparados. Harry se concentro en su deber. Necesitaba acabar con Voldemort, debía matarlo para acabar de una vez con su pesadilla y aparto de su mente a su amiga, era una bruja inteligente y si deseaba volver lo haría.

.

.

.

.

Esa noche en San Mungo todo estaba tranquilo gracias a Merlín. Algún paciente verde por un conjuro mal realizado, otros con escamas o sin huesos llenaban la sala de espera pero ninguno requería atención inmediata ni su condición era grave.

Samanta Svens sonrió mientras continuaba su ronda por el hospital. Todo estaba en orden y en solo dos horas su turno terminaría y podría volver a casa con su marido y su hijo para disfrutar de unas buenas horas de sueño y una maravillosa cena en familia.

Algo en el fondo de su mente le decía que tanta calma en épocas de guerra era algo ilógico y solo anunciaba que algo terrible estaba por ocurrir sin embargo no deseaba pensar en ello en esos momentos. Solo quería terminar su turno y volver a casa, estaba cansada y deseaba ver a su familia de nuevo, ademas esos nuevos, aunque bellos, zapatos la estaban matando.

Se dejo caer en su silla mullida cuando llego a su oficina y decidió cerrar los ojos un minuto. Solo uno y llamaría al siguiente paciente. Sonrió cuando a su mente llego la imagen de su esposo, su amado Freddy, con su cabello castaño y sus ojos verdes mirándola con afecto, la risa de su bebe llego a sus oídos con tanta claridad como si estuviera en su oficina y no cómodamente durmiendo la siesta en casa al cuidado de su papá.

Cinco minutos después sus ojos se abrieron de golpe al escuchar un fuerte grito. Uno de esos chillidos de horror que te hielan la sangre, algo estaba mal. El ambiente calmado se había transformado en algo siniestro. Pesado y los gritos se mezclaban con el sonido de maldiciones y el ruido sordo de lo que ella supuso eran cuerpos cayendo al suelo.

Se levanto apresurada y tomo con firmeza su varita, abrió la puerta con lentitud y dejo escapar un jadeo de miedo al ver frente a ella un baño de sangre. Literalmente el suelo estaba cubierto de sangre, busco la fuente y encontró los cuerpos de un paciente completamente rígido y con una mueca de miedo permanentemente gravada en su rostro. No necesitaba ser experta para reconocer a una victima de un Avada cuando la veía. Junto a ese cuerpo estaba otro, uno de larga túnica negra completamente desgarrada y manchada de sangre.

El segundo cuerpo era un mortifago lleno de heridas que aun sangraban, el rostro del hombre estaba en completamente desfigurado por las heridas sangrantes y la mascara de plata estaba manchada de sangre aun entre las manos del mortifago muerto. Con un escalofrió de miedo al comprender que San Mungo estaba siendo atacado intento aparecerse del lugar pero no fue capaz de hacerlo.

Ella había pensado en su casa, su sala de estar y su familia pero no había aparecido allí si no en medio de una cruenta batalla de hechizos en la sala de espera principal del hospital. Aun aturdida por encontrarse en medio de la batalla y no en su hogar esquivo un hechizo purpura que impacto a un hombre tras ella quien comenzó a gritar en agonía completa.

Empuño su varita y decidió luchar. Tenia que sobrevivir, ella no era una heroína. No deseaba salvar vidas esa noche, solo deseaba salvar la propia y lucharía para volver a casa con su familia. Jamás fue una duelista destacada pero haciendo uso de sus pocos conocimientos comenzó a lanzar hechizos a cuanto mortifago veía en su camino a la salida, estaba segura de que si lograba dejar el edificio podría aparecerse lejos de allí y estar a salvo.

Corrió tan rápido como podía mientras se agazapaba tras los muros y repelía hechizos que volaban hasta ella, mas de una vez vio morir ante sus ojos a algún paciente conocido que intentaba atacar a un mortifago y vio algunos mas ocultos bajo las camas o parcialmente escondidos con hechizos desilusionadores.

Gruesas lagrimas caían de sus ojos al ver tanta sangre derramada. Cuerpos inertes tanto pacientes como aurores y mortifagos. Estaba asustada y le dolía horrores su pierna izquierda, estaba segura de que no había alcanzado a esquivar por completo una extraña maldición y el dolor era abrumador.

Reconoció el pasillo donde estaba parcialmente oculta tras una columna y supo que la salida estaba cerca, solo un esfuerzo mas y podría volver a casa, intento dar un paso pero la sangre de su herida se lo dificultaba enormemente, giro la vista a sus pies y vio sus zapatos salpicados de sangre, de su propia sangre y de la de Merlín sabría cuantas personas mas.

Se seco las lagrimas con el dorso de la mano y corrió hacia la salida. Solo unos metros mas, solo unos metros y podría volver a casa, solo unos metros y vería a su freddy y a su pequeño Isacc de nuevo, su bebe de ojos verdes iguales a los de su padre.

Logro salir del hospital esquivando a un hombre mal herido en el suelo y lloro al sentir el aire fresco de esa noche golpearla con fuerza alejando el olor a muerte y los gritos, levanto su varita dispuesta a aparecerse lejos y de pronto una sensación extraña la lleno de angustia, su vista se torno borrosa y sus rodillas cedieron bajo su peso.

Intento gritar, intento moverse, intento huir pero para Samanta Svens el mundo se torno oscuro... tan oscuro y frio mientras en su mente se despedía de los amores de su vida entregándose al abrazo de la muerte.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro