
P1 - McCree
Tu vida había estado llena de sus altos y bajos, pero al final lograste aprender a vivir con ello. Entendiste que existía la posibilidad de que algo, tanto bueno como malo, te fuera a ocurrir. Tu familia y tu tenían sus muy marcadas diferencias pero a pesar de eso respetaban tus decisiones.
Un día habías conocido a un chico, su relación también siempre había sido inestable, pero estabas tan acostumbrada a ello por lo que lo intentaste con él y fue que pudieron sacarla adelante durante un tiempo y el fruto de tantos intentos nació.
Una niña, la luz de tus ojos, Lucia. Y la verdad fue que por mas extraño que parezca, las cosas entre tu pareja y tu iban mas que bien y sin problemas, ambos amaban a esa pequeña y estaban viéndola crecer poco a poco. Muchas dividían su tiempo con ella e iban a sus empleos, pero el trabajo de él comenzó a quebrar, al poco tiempo se quedó sin empleo y tuviste que trabajar mas horas para lograr costear la renta de su departamento, los servicios, el alimento y las cosas para la nena.
Pronto te diste cuenta que las cosas en tu hogar comenzaban a fragmentarse debido a esta situación, pero después de que ya no pudieran llevar bien la relación y cuidar bien a la bebé entre los dos, decidiste iniciar de cero, en otro lugar, uno donde no te conociera nadie. Así que te mudaste a una ciudad con climas frescos y personas tranquilas, lo único malo podía ser la inseguridad.
Encontraste un departamento el cual podías costear y hoy ya hasta estabas instalada, las paredes pintadas, los muebles puestos, pero tu nevera estaba vacía. Tomaste a tu bebé, y mientras la acomodas en su carrito de paseo te detuviste a pensar para decidir si seria mejor ir en tu auto, al final lo mejor para ti fue dejarlo pues solo irías al super a dos calles a hacer la compra.
Cruzaste el umbral del edificio, saludaste a las pocas personas con las que has hablado y apenas a una calle de tu edificio te encontraste con un pequeño mercado de varios objetos artesanales. Mientras avanzabas a paso tranquilo observabas muy apenas las cosas, eso hasta que tus ojos notaron una chambrita muy mona que estabas segura se le vería preciosa a Lucia.
Te acercaste al puesto donde solo habían tres clientes y quien atendía era una señora mayor, tomaste la prenda color lavanda hecha a mano y estabas por preguntar el precio de la misma cuando escuchaste a Lucia quejarse, rápidamente te giraste hacia ella encontrándote con la horrorosa escena de un hombre encapuchado que le estaba echando mano a la carriola y desatando a la niña sin importarle que estuvieras a menos de un metro de él.
-¡¿Que esta haciendo?!- le tomaste de la ropa del cuello y lo jalaste para alejarlo mientras que con el otro brazo tratabas de impedir que sacara a la niña del asiento. En medio del forcejeo y al ver que no la soltaría tan fácil tuviste que darle un tremendo codazo en la mandíbula.
El sujeto se molestó por aquel golpe, así que te sujeto del hombro clavando sus dedos ahí para evitar que huyeras y posteriormente te tomo del cuello elevándote con facilidad del suelo. Los demás presentes que intentaron acercarse se detuvieron al ver que no podían pues se dieron cuenta que de las ropas del hombre colgaban unas armas muy peligrosas con las que podría lastimar a los demás ante cualquier provocación.
Y tu al saber que nadie te ayudaría en este caso, columpiaste tus piernas hasta dar con ambas rodillas en su barbilla, pero solo habías conseguido que se molestara mas apretando el agarre alrededor de tu cuello y que la mano que antes estaba sobre tu hombro pasara a darte un puñetazo en la mejilla que provocó también que te sangrara el labio.
Ya no tenias tanta fuerza para moverte y comenzabas a jadear en busca de aire. El sujeto notaba lo que su agarre producía en ti pero se dio cuenta de que estaba perdiendo el tiempo contigo ademas de que estaba regalando preciados segundos, los suficientes para que las personas que los rodeaban se aprendieran su rostro y les fuera mas fácil describirlo a la policía. Cuando termino de imaginar a los oficiales en camino en ese momento optó por deshacerse de ti, así que te lanzo contra una de las mesas del puesto donde te quedaste inmóvil unos segundos tratando de respirar, tomó a la bebe y comenzó a empujar a la gente para salir corriendo.
-¡Mi bebé!- te soltaste de las manos de quienes te ayudaban a ponerte en pie para salir corriendo detrás de el a la vez que gritabas que alguien lo detuviera, comenzaron a salir lagrimas de tus ojos pero no dejabas de correr, acelerabas lo mas que podías para alcanzarlo, estabas asustada ante la posibilidad de no volver a ver a tu pequeña.
Mientras tanto en otro lado, nuestro pistolero se encontraba vagando por las calles de la cuidad, se supone que debería de haber buscado un lugar para pasar la noche después de haber cumplido con un trabajo pero se había metido en un bar durante "un rato" y fue entonces que perdió la noción del tiempo.
Se detuvo en una esquina al escuchar a una mujer gritar alto al a vez que corría tan rápido como podía.
-¡Que alguien lo detenga!- ésta apunto hacia un hombre que veía corriendo unos metros delante con algo en los brazos- ¡se están llevando a mi bebé!- y esa fue la única señal que necesitó Jesse para saber que tenia que detenerlo.
Justo cuando llegó al frente suyo lo hizo parar en seco al apuntarle con su arma directo a la cabeza, para ese momento fue que alcanzaste al hombre y notaste al otro sujeto quien le estaba apuntando, te detuviste a tan solo un par de metros de donde estaban y observaste alerta lo que sucedía.
-Baja a esa niña
-¿Porque tendría que obedecer? Haste a un lado y no te metas conmigo- el ladrón al ver que Jesse no le hacia caso sacó su propia arma y la colocó en la frente de la niña quien aun lloraba fuerte- mas te vale que lo hagas o si no le vuelo la cabeza.
Ahora él estaba pensando en una forma de quitarle a la niña sin hacerle daño y tu mientras tanto una manera de llamar la atención del que apuntaba a tu hija. Mirabas en todas direcciones y justo a lado tuyo en la pared estaba un palo de madera grueso y no muy largo, en silencio lo tomaste y caminaste hasta quedar en la espalda del sujeto.
McCree se dio cuenta de lo que intentabas hacer así que el guardó su arma para que no fueran a darle un tiro a la niña. El ladrón bajo su pistola y tu aprovechaste esa oportunidad y le diste un golpe en la cabeza al encapuchado y llegaste a romper el palo. Después de haber bajado la guardia y al recibir ese golpe sorpresa, el sujeto dejó caer a la niña y se tomó la cabeza a lo que el pistolero se lanzó para atraparla y la acunó en su brazo humano.
Mientras tanto tu, fuiste estrellada contra la pared y caíste de senton al suelo, al levantar la mirada te encontraste con el arma del encapuchado apuntándote entre ceja y ceja mientras se sostenía el corte que le provocaste.
-¡Maldita perra!- no era la primera vez que te golpeaban pero si la que te señalaban así con la punta de un arma, dabas por hecho el que de esta no saldrías tan fácilmente.
Jesse que ya tenia a la niña en brazos, vio como te estamparon contra la pared y te amenazaban con el arma, así que se decidió a usar su pacificadora contra el arma del sujeto pero se dio cuenta de que esta estaba atorada.
"No ahora joder..."
Hizo un forcejeo con su bolsillo y cuando logró sacarla disparó contra la pistola del otro haciendo que la soltara.
(t/n) escuchó un disparo y supo que no fue para ella ya que nunca lo sintió, ahora el arma del contrario estaba en el suelo donde no la alcanzaría y cuando levantó la mirada vio al pistolero apuntar totalmente serio al otro justo en la cara, amenazando con que si se movía aunque sea un poco, le dispararía.
La policía llegó y se llevó al hombre y comenzaron a hacerte preguntas, cuando te dejaron tranquila comenzaste a buscar al desconocido que te había ayudado. McCree se encontraba de pie a lado de una ambulancia donde revisaban a la niña, veía que ella no estaba herida pero a ti no te alcanzaba a ver desde donde estaba, cuando te acercaste hasta él, se quedó viendo a tu hombro, cuello y mejilla donde empezaban a hacer aparición unos fuertes moretones.
-Gracias por salvar a mi hija, no quiero imaginar que hubiera podido pasar de no haberte aparecido por aquí.
-No se preocupe por eso, ya todo esta bien.
-Permiteme pagarte, no importa que sea.
Él tenía intención de negarse pero se imaginaba que ella no lo dejaría irse así como si nada.
-Bueno, creo que no se rendirá con eso fácilmente.
-Y no se equivoca- justo en ese momento te entregaron a tu pequeña, quien detuvo su llanto con solo estar unos segundos en tus brazos.
-Mira, necesito pasar la noche en algún lado y tal vez tu puedas ayudarme con eso- había que admitir que estabas un poco impresionada con su petición pero no ibas a echarte para atrás justo ahora.
-Esta bien, solo...- agachaste la mirada hacia tu bebe, al recordar a donde te dirigías antes de que esto ocurriera- que estaba de camino al supermercado de la siguiente calle a hacer la compra... podemos ir allá y luego te llevo a mi casa.
Habían hecho todo lo que habías dicho y se presentaron en el camino, le comentaste a McCree el que apenas te habías mudado a esta parte de la ciudad y quedó un poco sorprendido por lo peligrosa que era entonces esta zona. Por fin llegaron a tu departamento y comenzaste a arreglar la habitación de huéspedes, hiciste la cena bajo la mirada de él y mientras el comía fuiste al baño y te diste cuenta de lo oscuros que se veían esos moretones.
Recordaste lentamente todo lo que había pasado y fue que gracias a la adrenalina que te recorría el cuerpo en ese entonces mientras peleaban no habías sentido miedo, pero ahora estas imaginando las posibilidades y ahora si eras victima de las emociones.
Tu primera reacción al salir del baño fue rascarte los brazos como señal de ansiedad y fuiste a alimentar con su papilla a tu bebé, tu y él no se mediaban palabra pero el silencio que había no era incomodo. Lucia se resistía a comer sencillamente así que tuviste que jugar con ella, al final mientras ella comía soltaba unas pequeñas risas las cuales eran muy tiernas de escuchar, incluso McCree se enternecía al ver a la pequeña pero desvió su mirada de la niña hacia ti al ver que la mano que la estaba alimentando comenzaba a temblar demasiado.
Estaba por levantarse del asiento cuando dejaste caer la cuchara con comida y te estiraste para poder abrazar a la bebé mientras comenzabas a sollozar, Jesse se puso en pie y caminó lento hacia ustedes y se unió a su abrazo para poder consolarte. Se imaginaba que debía de ser difícil controlar tantas emociones después de haber pasado por un susto del tamaño del que tu habías pasado.
-Ya tranquila... todo esta bien- no dejaba de repetirte esas palabras y algunas mas para poder calmarte, levantaste la mirada y sinceramente querías reírte por la cara de incomodidad que tenia Jesse en ese momento, pero no lo hiciste, soportaste esas ganas y te relajaste por completo.
Disfrutaste de su cercanía a pesar de acabarlo de conocer.
(...)
Después de ese día, a McCree se le estuvieron presentando muchas ofertas de trabajo en esa parte de la ciudad que en sí, era buscar a algunas personas u objetos y entregarlos a las personas quienes le estaban ofreciendo jugosas sumas de dinero, debido a eso, él se estaba quedando en tu departamento solo el tiempo que lo necesitase. Tu por otra parte, no tenias ningún inconveniente con la presencia del pistolero, de hecho te sentías mas tranquila cuando se quedaba ya que habías notado que desde que se conocieron y "trabajaba" en la ciudad había desaparecido casi toda esa inseguridad que se veía a diario en las calles.
Hoy saliste temprano a comprar unas medicinas dejando a McCree cuidar de Lucia y cuando estabas de regreso, al apenas cruzar la entrada del edificio salieron a tu encuentro un par de vecinos y vecinas, a todos les veías una cara de preocupación e incomodidad en conjunto, lo cual también te preocupaba a ti.
-¿Que sucede?
-Queremos hablar contigo sobre el hombre que se esta quedando contigo.
-¿McCree... que sucede con él?
Justo en ese momento Jesse estaba buscándote por los pasillos del edificio llevando a Lucia en brazos dormida cuando comenzó a escuchar tu voz mezclarse con algunas otras, detuvo su caminar antes de que pudieran verlo y se dedico a oír su conversación.
-(T/N)... nosotros creemos que debes dejar de tener a McCree en tu casa- ...¿Ok? ahora el pistolero estaba igual de confundido que tu.
-¿Porque, ocurrió algo?
-No pero pensamos que... tal vez no sea muy conveniente que lo tengas de arrimado en tu casa.
-McCree no es ningún arrimado- por un momento elevaste la voz pero lo controlaste- lo dejo estar aquí cuando lo necesita como agradecimiento, recuerden lo que hizo por mi.
-Sabemos lo que pasó ese dia (T/N) ¿pero no crees que esto ya es abusar?- ¿abusar? McCree tenia tantas ganas de preguntar a que se refería pero su respuesta no tardó mucho en llegar- viene y se queda aquí cuando quiere y los días que se le dan la gana, no aporta nada en tu casa y lueg- la señora planeaba seguir hablando pero tu la interrumpiste tomando una actitud severa y tratabas de mantenerte respetuosa para con ella.
-Claro que él me ayuda en casa, nos cuida a mi y a Lucia y se que puedo confiar en él para que cuando yo no esté en casa pueda estar ahí para lo que ella necesite.
-Tal vez pero no te aporta económicamente- en ese momento guardaste silencio pues sabias que tenia razón- y tu dinero no es eterno, hace poco le pediste al arrendador unos días para poder conseguir el dinero de la renta.
Incluso McCree se había impresionado por lo dicho, en las visitas que te hacia nunca llegó a notar que les faltara algo o que tuvieras problemas de ese estilo. Hasta ese momento se decidió por asomarse un poco y ver tu reacción, te encontró avergonzada, removiendote incomoda con la vista en el suelo.
-Solo fue un pequeño problema... tengo unos ahorros así que no es nada.
-Esos ahorros por lo que nos has dicho son para la escuela de tu hija ¿piensas gastar todo lo que tienes por no querer echar a ese hombre?
-Ese hombre me ayudó y me devolvió a mi Lucia, yo prometí compensarle... la vida de mi hija lo vale todo.
-Pero estar así de dispuesta a dejarla a ella en la calle... no estas haciendo las cosas bien (T/N).
Y justo después de decir esa frase tus vecinos salieron del edificio dejándote sola en medio del pasillo, estaban decepcionados de ti en cierta manera y tu también comenzabas a pensar lo mismo. Para este entonces Jesse se notaba un poco deprimido viendo con pena a la niña que tenia en brazos y con un paso tranquilo y silencioso fue que caminó de regreso a tu departamento.
Tu mientras tanto seguías en el mismo lugar y luego de pensar en lo que te dijeron te pusiste a pensar en que hacer, por el momento solo cambiaste tu rostro y ánimos para que Jesse no sospechara nada. Entraste a tu departamento y él justo salia de dejar a Lucia en su cuarto, te lo quedaste viendo un momento y fuiste a la cocina a guardar en tu botiquín las medicinas.
Te siguió y ya para cuando entró estabas del otro lado de la isla central con el botiquín enfrente tuyo, se sentó en el banco del otro lado y comenzó a hablarte.
-Oye (T/N) quiero darte esto- tu quitaste tu mirada del botiquín y lo viste sacar de su chaqueta una bolsa de tela, la dejó sobre la mesa pero pudiste escuchar que su contenido era metálico.
-¿Que es?- tomaste la bolsa y la abriste dándote cuenta de que tenia muchas y muchas monedas- ¿para que me das esto Jesse?
-Cuando te conocí dije que me quedaría una noche pero entonces se comenzaron a presentar muchas ofertas de trabajo y de no ser porque tu me recibiste aquí yo no me hubiera quedado y posiblemente no hubiera podido ganar todo esto así que creo que mereces la mitad de mis recompensas.
-Esto es mucho... no, no puedo aceptarlo- dejaste la bolsa enfrente de él pero se negó a tomarla.
-Hablo en serio, tómalo.
-¿Porque tan de repente haces esto? llevas semanas quedando en mi casa y nunca te he pedido un centavo a cambio ¿que lo hace diferente ahora?
-Lo necesit- Jesse cortó sus propias palabras al percatarse de lo que estaba por decir, en cambio tu entendiste al instante el porque de su comportamiento.
-Escuchaste lo que dijeron los vecinos ¿cierto?- tu pregunta salió tranquila y él solo suspiró antes de responder.
-Si...- levantó la mano para evitar que lo interrumpieras- pero tienen razón, solo te he ayudado con pequeños favores y tu necesitabas el dinero, si tu no lo pedías yo debería habértelo ofrecido antes.
Cerraste los ojos y suspiraste tomando un segundo para pensar.
-No te lo pedí antes porque no lo necesitaba y ahora no quiero aceptarlo por que quiero que te quedes aquí con nosotras.
El sonrió de lado gustoso de tu propuesta pero esta vez no iba a ceder hasta que aceptaras. Y después de una larga, larga discusión lograron llegar a un acuerdo el cual a ninguno se le hizo difícil aceptar, McCree te ayudaría a pagar la mitad de las cosas que llegaran a necesitar mientras vivían juntos y tu podrías encargarte de cuidar de Lucia.
Ahora, tres meses después de que cierto pistolero se quedara oficialmente a vivir con ustedes, las cosas iban solo para mejor. Hoy te despertarse con un muy buen animo y estabas llena de energías, te levantaste rápidamente de la cama, acomodaste tu cabello un poco y fuiste por Lucia a su cuarto, la llevaste a la cocina y la dejaste en su silla así podías verla mientras hacías el desayuno.
Jesse se despertó cuando toda la luz que entraba por la ventana comenzó a molestarle, cuando se acostumbró un poco a la luz se puso de pie y caminó aun un poco dormido hasta la cocina donde escuchaba las voces provenientes de ustedes dos. Tu por otra parte te diste cuenta de que McCree había salido del cuarto gracias al ruido que hacían sus pies descalzos, seguías cuidando lo que estabas cocinando pero terminaste por volver a la realidad cuando sentiste un par de brazos rodearte y como después dejaron un pequeño beso sobre tu hombro descubierto.
Ya habiendo apagado la mecha, ambos estaban impactados por lo que acababa de suceder, tu por aquel pequeño beso que hizo que te sonrojaras hasta las orejas y él porque no podía creer que al todavía seguir somnoliento no hubiera podido controlar sus impulsos y haber hecho lo que hizo. Se alejó lentamente al darse cuenta de que aun no te había soltado y hasta ese momento tu también te diste cuenta que habías detenido tu respiración.
Te giraste hacia él encontrándolo con una mano cubriendo la mitad de su rostro fuertemente sonrojado. Negaste divertida y dando un paso hacia delante jalaste de su cuello logrando estampar tus labios con los suyos, cuando se separaron McCree aun no salia de su impresión y solo se te había quedado viendo.
-Había esperado mucho para que hicieras esto.
Repetiste la acción y el te giró para dejarte recargada contra la isla central donde continuaron alargando el beso hasta que Lucia comenzaba a reclamar por un poco de atención. Giraste la mirada hacia a ella y pensaste si seria buena idea buscarle una figura paterna a la nena, pero te llevaste una sorpresa cuando al parecer alguien estaba pensando en lo mismo que tu.
-Cuando comience a llamarme papá espero que no se te haga raro- y para terminar con su frase te abrazó por la cintura mientras te sonreía de lado de forma algo picara. Reíste por sus palabras y comenzaste a servir el desayuno mientras le decías con completa confianza.
-Me querrá mas a mi que a ti.
-Eso no es cierto- hablo y comenzó a hacerles cosquillas a ambas intercaladamente.
Y así fue como iniciaste tu día de una forma mas alegre y entretenida donde no hiciste mas que disfrutar de tu hija y de tu nueva pareja, habiendo juegos y risas con algunos cuantos besos de por medio. Pero no fue solo el comienzo de una buena y agradable relación, también se te habían abierto las puertas a una nueva vida donde se acabarían los tiempos de montaña rusa que sufrías constantemente, con un hombre como McCree con quien solo podías esperar ser feliz formando por fin la familia estable que siempre soñaste tener.
Bueno díganme que les pareció en los comentarios sobre todo a:
@jesseMcCree76 y
@Izalsura
que fueron dos de las personas quienes pidieron por un shot de este personaje.
También os dejo el collage de McCree que hice.
El siguiente oneshot es de:
Soldado 76😘
Hasta luego a todos
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