The Closest Ones to Your Heart
Si era sincero consigo mismo, no había odiado a Israel antes que todo esto ocurriera.
Para él, Israel no era más que una molestia en un buen día, una amenaza en uno malo, el odiarlo nunca había sido su razón para atacarlo, solo quería las tierras que les habían prometido a él y sus compañeros cuando el Imperio Otomano dio su último aliento, ¡incluso podría haber dejado a la gente de Israel vivir en sus tierras si las cosas hubieran sido diferentes!
¿Pero ahora? El odio se quedaba corto contra lo que estaba sintiendo por el judío.
Estaban en una de las duchas que la base poseía, Egipto y Siria frente a él, el de estrellas por ojos parecía querer arrancarle la piel al egipcio con la fuerza que aplicaba con la piedra con la que le estaba limpiando.
Limpiando, porque hace menos de una hora, no solo Israel intento escapar, sino que maldito judío había puesto sus asquerosas manos en su pareja antes de hacer dicho intento.
La imagen de Egipto luego de que detuvo a Israel seguía rondando su mente, la siempre pulcra ropa del egipcio revuelta, chupetones visibles en su cuello, ahí donde el collar no lo protegía, sus alas tan esponjadas que parecían haber duplicado su tamaño, pero sobre todo, recuerda la mirada que el egipcio tenía, estaba furioso si, pero era una ira diferente a la que había visto durante la guerra, en ese momento Egipto era como un volcán, listo para quemar a quien se pusiera en su camino.
Esta ira había sido fría, ni siquiera estaba deteniendo al judío de huir de nuevo, la sola mirada de Egipto lo detenía, Jordania creía que, si Siria no hubiera notado primero la apariencia de Egipto, también se habría quedado ahí parado por esa gélida mirada.
Donde la ira de Egipto se había congelado, la de él y sus demás compañeros ardió.
Iraq le había dado una paliza a Israel antes de arrastrarlo a quien sabe dónde, mientras que él y Siria se había llevado a Egipto aquí, todo el camino preocupándose por cómo estaba, qué había pasado, qué le hizo Israel.
Egipto no había respondido nada, no había hablado desde ese último comentario al judío, la mirada iracunda seguía ahí, pero esta solo parecía ser dirigida hacía sí mismo...
Alzó su mirada ante un quejido de dolor de Egipto, tan pronto entraron en la ducha Siria le había desnudado y había empezado a limpiarlo, un acto que solo ayer había estado lleno de cariño y cuidado, ahora le provocaba sangrar a una de los seres que más amaba en este mundo.
No pudiendo soportar más aquella vista se acerco a ambos, justo cuando Siria iba nuevamente a pasar la piedra por el cuello de Egipto lo detuvo.
- Ya fue suficiente Siri, lo estas lastimando-. Dijo mientras retiraba la piedra de sus manos, Siria no se resistió y solo lo miró.
Mirando entre sus dos compañeros Jordania se sintió perdido, Siria nunca debería verse así de derrotado, Egipto nunca debería verse a si mismo con tanto odio.
Por Allah, ¿Qué le había hecho ese mal nacido a su Estrella de la Mañana?
Sabiendo que sacar a Egipto de su estupor era la prioridad aquí, deposito un suave beso en la mano que todavía sostenía de Siria y dirigió su atención a Egipto.
Sosteniendo con ambas manos en el rostro del egipcio, empezó a hablar suavemente. –Hey, lo que sea que estés pensando, para, si crees que nos enojaremos contigo por esto, no lo estamos ni lo estaremos, al menos no contigo, ¿pero sabes que si estamos? Muy preocupados. -Ahí, una reacción, la ira paso a sorpresa y la mirada del egipcio finalmente se encontró con la suya. - ¿Por qué? ¿Por qué te sorprendes? Nos importas Mau*, te amamos, lo que sea que te hiciera Israel no lo cambia, ¿lo entiendes verdad? Podrías habernos traicionado y te seguiríamos amando. ¿Esto? No cambia nuestros sentimientos por ti. – Y así continuo durante un rato, solo hablando y tratando de verter todo el amor y la preocupación que sentía, solo tratando de calmar cualquier preocupación que estuviera comiendo la mente de su Estrella esta vez.
Porque mientras Egipto podría ser el más fuerte de sus compañeros, esa fuerza fue solo física, haber existido tanto tiempo solo le dejo secuelas mentales, hablar para calmarlo, para mantener su mente en el presente en lugar del pasado y los "¿Y sí?" se había convertido en una segunda naturaleza entre la Coalición.
Dejó de hablar poco a poco cuando las lágrimas empezaron a derramarse de los ojos de Egipto, sus palabras finalmente haciendo efecto y un movimiento a su lado revelo a Siria, quien al parecer aprovecho el momento para traer un botiquín y, susurrando disculpas y más palabras de amor contra las nuevas heridas, la limpio y vendó como si el egipcio se fuese a romper si aplicaba más fuerza.
No sabía cuánto tiempo continuaron así, pero en un momento Iraq irrumpió en la ducha, y aunque había sangre manchando su ropa, su mirada le decía que el judío todavía viviría para ver otro día. La mirada del iraquí se suavizo una vez que los vio, pero la ira seguía ahí, en tres zancadas llego hasta ello y apartando sus manos, su siempre firme voz tembló para preguntar una vez más.
- ¿Qué paso allá atrás Mau? – Y esa pareció ser lo gota que se necesitaba para que Egipto se desbordara.
Jordania vio a Egipto casi lanzarse a los brazos de Iraq, sus alas estiradas de forma que él y Siria estaban parcialmente rodeados por estas, como si inconscientemente el egipcio no los quisiera dejar fuera de esto.
Entre sollozos Egipto les contó cómo yendo a alimentar a Israel en un momento el judío se le había lanzado y le había abrazo, cómo esto le provocó uno de esos flashbacks, de tiempos antes de que las plagas asolaran su país.
Entre disculpas les contó cómo por un momento, había estado a punto de dejar ir al israelí, cómo ese momento se rompió cuando un fuerte golpe en su cabeza lo dejó en la oscuridad (y escucho a Siria gruñir a su lado tras escuchar esa parte).
Y entre susurros les contó haberse despertado quién sabe cuánto tiempo después, con el cuerpo doliéndole (y ahora fue él quien gruño) y ninguna señal de Israel, lo demás siendo él yendo en su búsqueda hasta cuando lo atrapo.
El silencio reino cuando Egipto termino su relato, pero, aunque nada se dijo, Iraq se encontraba repartiendo suaves besos en la cara de su compañero, ni por un momento dejando al egipcio creer que estaban molestos con él por algo que no controlaba.
Siria se arrastró hacia ambos y abrazó por la espalda al alado, susurrando palabras tranquilizadoras contra la espalda del otro, las rojizas alas parecías derretirse ante las atenciones dadas.
Y aunque sabía que alguien que alguien debía apresurarse y avisar a URSS que ahora a la muerte del judío solo le faltaba fecha y hora, la prioridad ahora se encontraba frente a él.
Y mientras se inclinaba para besar a Egipto, Siria e Iraq a ambos lados, todo lo demás dejo de importar.
Ellos eran suyos y estaría condenado si dejaba que la existencia de Israel los dañara ni un segundo más.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Mau: Cuando era Alto Egipto, el nombre original de Egipto era Scmau, así que estoy usando una abreviación de esto como un apodo para él.
Por si alguien se confundió, esto pasó entes del capitulo anterior.
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