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010 - ii


hi, esto ocurre el mismo día que el cap anterior, eso unu (+7k)












—¿Por qué no puedo ir? —Hay cierta mirada en Taehyung que luce como si doliera, Jimin no sabe cómo sentirse con respecto a eso, cuando ve a su hermano tendido en la cama, sobre su estómago y apoyando la cabeza con ayuda de sus manos. El vampiro frunce el ceño, como un niño pequeño que necesita una explicación coherente del por qué no puede hacer tal cosa. Jimin le da aquella mirada de "ya vas a empezar" y en respuesta Taehyung bufa y se queja abiertamente con él—. ¿Por qué tengo que quedarme aquí? ¿Con los lobos? Es tan jodidamente molesto, sus olores fuertes y todo eso. No entiendo.

—Es un problema de la manada —dice Jimin, como si ya no fuera obvio y se concentra en su imagen frente al espejo, ajustando el traje táctico completamente negro que usaría esa noche—, dijiste que no te importaba la manada, así que debes respetar eso.

—Pero irás tú, y eso es suficiente.

—No pasará nada, estaré con Yoongi. —y Jimin jura que su estómago se contrae al pensar en eso, en que, por primera vez, haría una misión con él, a solas, por una semana entera.

Aquello le aprieta la garganta, tentado a tragar saliva, y sería mentira decir que no está nervioso y ¿ansioso? Ni siquiera sabe qué palabra ocupar, pero es algo a lo que no puede resultar ajeno.

En el fondo, le emociona, porque pese a las circunstancias, él fue escogido para realizar esta misión y quizá podría ser aquella oportunidad que siempre esperó para demostrar que él podía resultar productivo, tanto como un hombre lobo.

Sí, por supuesto que era eso, pero no puede pensar demasiado cuando escucha a Taehyung soltar un resoplido.

—Yoongi —enfatiza y cuando Jimin se gira a buscar su mirada, lo ve con una ceja levantada y cierta sonrisa de burla en sus labios, el escepticismo en toda su mirada—, el idiota con olor a perro que pasó la semana muriéndose por falta de amor —arruga la nariz y niega—, cursi.

Pero es la forma burlesca en la que se queja, que tiene a Jimin riendo, caminando para tomar asiento a su lado en la cama.

—Ya déjalo, ¿quieres? Ellos creen que nos expondrás si vas. Es su problema, por lo tanto, su decisión. No te metas, Tae.

Pero Taehyung insiste. —Sabes que puedo ocultarme perfectamente.

La forma en como persiste, deja a Jimin con un sabor amargo en la boca. Taehyung no era la persona más fría que todo el mundo espera que sea cuando conocen el hecho de que es un vampiro. Pero tampoco es tan sobreprotector como lo está siendo ahora. No le es difícil a Jimin entender que su hermano actúa de aquella forma solo porque el tiempo los había separado los suficientes años como para no querer despegarse de su lado.

—Taehyung, por favor —se vuelve hacia él y le da una mirada que intenta ser seria, pero resulta dolorosa—, me comunicaré contigo, y si pasa más de una semana, te daré a elegir, harás lo que quieras, si quieres buscarme luego de una semana, entonces hazlo. Pero respeta la decisión de la manada primero, no estás involucrado.

En algún punto de la conversación, el vampiro se pregunta en qué momento su hermanito había crecido en el chico serio y maduro que era ahora.

Asiente, sin querer discutir con él porque lucía como una lucha interminable. —De acuerdo, una semana.

Jimin sonríe con dulzura y levanta una mano, deslizando los dedos hacia su cara, en un intento de acariciar su piel, helada como el hielo y la cual le hace cosquillas bajo las yemas tibias de sus dedos.

—Todo estará bien —le tranquiliza, dejando caricias esparcidas por el contorno de su bonito rostro y otras cuantas en su cabello castaño rizado—, las cosas volverán a la normalidad y estaremos juntos de nuevo.

Taehyung no dice nada, cierra los ojos y se deja querer por el chico humano, sintiendo el tacto caliente de la temperatura normal de su piel arder en cada tramo que hace, calmándolo, sintiéndolo familiar.

Sin embargo, hay algo que pesa en la boca de su estómago, y es la causa principal del por qué, minutos después, vuelve a buscar la mirada de Jimin como si estuviese perdido.

—¿Jimin? —El nombrado estaba de espaldas, rebuscando entre su armario hasta que lo ve sacar una chaqueta impermeable negra. Jimin le mira a través del espejo, indicándole que está escuchando. Taehyung se relame los labios y hay duda en su mirada cuando una ráfaga indescriptible parece atravesar su cuerpo, como si la misma naturaleza estuviese reaccionando ante lo que quería decir. De todos modos, deja ir la emoción y busca los ojos de su hermano cuando niega con la cabeza y dice—: No confío en papá.

Inexplicablemente, a Taehyung le duele el cuerpo cuando las palabras salen de su boca, como si hubiera un sello, una especie de maldición hacia él que le tuviera prohibido hablar mal de su padre.

El pelinegro de pie, detiene sus movimientos, con la chaqueta en la mano y le mira curioso. No hay miedo, hay simple duda ante lo que acababa de escuchar.

—¿Qué quieres decir con eso?

No es algo que el vampiro puede explicar, es simplemente algo que siente.

Así que no encuentra otra cosa que hacer más que negar con la cabeza. —Solo ten cuidado ¿sí? No confíes en él —y se encoge de hombros, nervioso por decir aquello en voz alta—, ya sabes, es poderoso y todo.

—Pero él nos quiere —refuta Jimin al instante, el indicio de una sonrisa en sus labios, la cual intenta traer tranquilidad, pero Taehyung solo le mira de la misma forma, serio. Y eso ahora no hace más que preocupar a Jimin—. Tae, sabes que siempre nos ha querido...

—Bueno, sí... pero me obligó a dormir cinco años, Jimin ¿por qué lo haría? ¿por qué tanto tiempo?

El menor al parecer necesita procesar la información, observándole fijo y en silencio.

—Él... —logra decir después de un rato, tragando saliva, sus labios tiemblan cuando frunce el ceño, en un intento de buscar buenas palabras— Él... ¿te dio órdenes?

—Sí —hay vergüenza en el rostro de Taehyung, y si Jimin lo nota, no dice nada—, sabes que no puedo hacer nada nada —el vampiro frunce el ceño, y con la vista en algún lugar en el piso, niega, adolorido y obligándose a traer sus recuerdos de vuelta—. Ni siquiera sé cómo ocurrió todo, después de separarnos, sé que lo vi y me ordenó dormir, no pude hacer nada contra eso, cuando él me da órdenes... Es un vampiro demasiado poderoso.

—Está bien —Jimin va hacia su lado, y se sienta en el mismo sitio de antes. Automáticamente levanta la mano hacia él y Taehyung cierra los ojos cuando tienen sus toques otra vez en su piel, haciendo que el color rojo de sus iris, que en algún momento mostró, volviera a la normalidad y los colmillos que picaban la piel de su labio inferior se guardaran de nuevo—, quizá... quería protegerte.

—¿De qué? Soy un vampiro.

—Bien —Jimin rueda los ojos y bufa—, señor vampiro inmortal que nada lo mata.

No hay expresión en el rostro de Taehyung. —No es gracioso.

—Entonces deja de darle tantas vueltas al asunto —Hay arrugas en la frente de Taehyung ahora, cuando él dice eso, claramente ofendido, lo cual es irónico si se pone a pensar que pasa la mayor parte del tiempo ofendiendo a la gente, o bueno, a los lobos, específicamente. Así que Jimin no es el más suave con las palabras que dice a continuación—. Mira, estoy seguro que lo hizo por algo, los humanos nunca nos presentaron problemas, él simplemente llegó ese día gritando que corriéramos al bosque lo antes posible. Quizá él lo hizo para protegerte, porque sabes que eres terco y no haces caso, quizá impidió que salieras herido.

Taehyung le cree, por supuesto que le cree, pero eso no significa que esté del todo convencido con las intenciones de su padre.

—Aun así... —dice más para sí mismo, y hay un chasquido de lengua antes de que niegue y gruña—. Viejo de mierda, lo odio.

—Tae-

—No —le corta, y es ahí cuando Jimin ve a su hermano romperse por fin—, tú no sabes lo que se siente, Jimin, que te hagan eso, estar bajo... eso, él... solo me obligó y no pude decir que no, ¡no pude hacer nada!

—Tae, está bien, no tenías nada que hacer de todos modos, no es tu culpa, nada de lo que pase.

Taehyung guarda silencio y Jimin no despega la mirada de su rostro, cuando lo ve apretar los dientes, delineando su filosa mandíbula y mostrándose entre enojado y dolido. Sobre todo, dolido.

—Perdón por no hacer algo, durante cinco años... pero él... —el vampiro niega con la cabeza y alza la vista para mirarle a los ojos—, hizo eso y... no pude Jimin, lo siento.

—Tae no te culpo, lo sabes...

Taehyung mantuvo su mirada, su rostro demacrado en una expresión que dolía en Jimin, una mueca de frustración y cuando Jimin inspiró profundo, jura sentir el aroma dulzor que siempre olía en él, volverse más amargo.

Y entiende que, hasta las personas más poderosas, podían mostrarse así de rotas.

—No lo permitiré —entonces dice, sus ojos nunca perdiendo de vista los ajenos—, no lo permitiré de nuevo, ¿de acuerdo? Acá estarás a salvo, y no permitiré que papá vuelva hacer algo así en ti, por mucho que quiera mantenerte a salvo, no lo permitiré ¿está bien?

Si Taehyung pensaba bien, era gracioso que Jimin estuviera haciendo ese tipo de promesas, es decir, su raza era superior con creces a la raza del ser humano, pero estaba precisamente, este humano, haciéndose el héroe como si pudiese protegerlo de la mano de su padre.

Y había tanta seguridad y verdad en sus palabras, que, a pesar de todo pronóstico, Taehyung se aferra a eso, sintiéndose pequeño frente a él. Y estaba bien, estaba bien sentirse así porque era Jimin, su hermano, así que estaba bien dejar salir sus miedos con él, bajar todos sus muros y aferrarse al abrazo cálido que recibió de su parte, el cual se sintió verdadero, como el acto que sellaría la promesa que había hecho segundos atrás.

—Jimin —le llamó Tae luego de un rato, cuando el pelinegro tenía la mochila al hombro, listo para irse—. ¿Puedo ir?

Rodó los ojos en respuesta, notándose horriblemente molesto luego de que después de aquella honesta conversación el vampiro siguiera con eso, sin embargo, había una sonrisa grande en su rostro cuando lo miró por última vez, mientras negaba con la cabeza y cerraba la puerta del otro lado.






*






A eso de las ocho de la noche, cuando llegan a la frontera, Namjoon apaga el motor del Jeep y lo estaciona cerca de una cabaña, la cual era ocupada por los mismos vigilantes que se quedaban en las noches cuidando la zona limítrofe y cerciorándose de que no entrara algún intruso.

Yoongi sale del todoterreno y la puerta de la cabaña se abre, dejando que el claro de la luna ilumine los rostros de Chanyeol y Baekhyun, dos capitanes de alto mando.

—Todo despejado. —dice Chanyeol apenas termina de bajar el resto. El alto chico pasa la vista por todos, deteniéndose unos cuantos segundos demás en Jimin, quien, ante aquellos ojos lobunos, no hace más que mantenerse estoico, aguantando su dura mirada, luciendo visiblemente inafectado.

Pero Yoongi lo nota, nota la incomodidad emanar del cuerpo del humano y no hace más que buscar con la mirada la fuente de la causa.

Así que no está realmente consciente cuando le da una mirada de enojo a Chanyeol, quien ni siquiera lo nota porque sigue con la vista fruncida hacia el pelinegro, y wow ¿casi le gruñe? Yoongi tuvo que apretar los labios para reprimir lo que sea que su cuerpo estaba liberando en ese minuto contra uno de sus mejores capitanes.

Ninguno de los lobos lo nota, a su vez, es Baekhyun quien parece sentir el aroma ligeramente más picante a su alrededor y codea al alto chico a su lado, creyendo que la causa es él y la penetrante mirada que le da al humano.

El chico bajito se inclina hacia adelante y le sonríe a Jimin, en un intento de decirle que en realidad él único que estaba siendo mierda era Chanyeol y no él.

—Recorrimos casi todo el perímetro —dice Baekhyun—, si siguen el sendero llegaran a la carretera sur, ¿es ahí donde queda tu casa, Jimin? —El recién nombrado sigue la dirección de su mano, donde se puede ver un pequeño y angosto camino de tierra, formado alrededor de árboles, pinos y arbustos dentro del bosque, y luego asiente—. Bien, no debería haber problemas entonces —El capitán ahora se mueve hacia Yoongi—. Heeyeon nos dijo que ocuparan los celulares solo cuando sea necesario. Deberían partir, antes de que se haga más tarde.

Ellos se preparan bajo la mirada de los otros tres chicos, Yoongi ve a Jimin tomar en silencio su mochila y la chaqueta que había dejado en el auto. No puede evitar pensar en la tarde, en sus palabras cuando dijo que él también quería protegerlo, porque, honestamente, había sido algo que removió la inquietud de su lobo. Como si lo hubiese calmado, como si ingenuamente se hubiese sentido protegido y cuidado, cuidado por su compañero por primera vez en cinco años.

—Nos vemos en una semana. —Yoongi le dice a Namjoon, cuando están listos para girarse y caminar por el último tramo de sendero que les queda para llegar a su destino.

—Una semana, líder.

—Namjoon-hyung... —La voz de Jimin hace eco y Namjoon rompe la mirada que mantiene con Yoongi para observar al chico a su lado, encontrándose con que el hermanito de Jin le está observando con esos ojos luminosos y brillantes, con un cierto grado de preocupación.

Namjoon no vacila y le sonríe tiernamente antes de acercarse a cubrirlo entre sus brazos.

—Tu hermano me matará si te pasa algo, así que no mueras porque si mueres, yo muero ¿okey?

Es dramático y eso tiene a Jimin riendo contra su hombro, apretándose en el abrazo como si no quisiera olvidarlo nunca. Namjoon lo recibe todo porque le gusta mimar a Jimin, en cierto punto, así que es natural para él besarle la coronilla al chico y revolver su cabello antes de separarse por completo.

—Tenemos que irnos, Jimin. —Es la voz de Yoongi la cual corta el momento, y a pesar de que Namjoon huele y siente la tensión en todo el cuerpo de su líder, no recrimina, ni dice algo, es más, aquella percepción de que Yoongi está molesto por el contacto que tiene con el chico, le divierte, y quizá, después de que todo vuelva a la normalidad, podría hacer de eso su propia diversión personal.

—Nos mantenemos en contacto.

Dice por último la mano derecha y tanto Jimin como Yoongi asienten, dándose media vuelta y adentrándose al sendero, el cual, a pesar de ser oscuro, llega a ser iluminado en gran por la luna llena, brillante y grande en aquel cielo despejado.

Y es ahí, cuando Namjoon los ve desaparecer por el camino de tierra, que todo manto cae de él y la responsabilidad de cargar con la tarea de ser líder le golpea el rostro.

No lo es realmente, y sabe que tiene a Jungkook, a Jin y al resto de los capitanes, pero no es suficiente, porque de inmediato se siente el vacío que deja su líder, el alfa de la manada.

Yoongi era el corazón del bosque, el corazón de la guarida y su ausencia se siente incluso en el aire que ahora respira.






*






Llevan alrededor de cinco minutos caminando en silencio, el sendero es mayormente de tierra, con raíces levantadas y ciertas rocas grandes que se incrustan y deforman el suelo duro.

El lobo se siente cómodo a pesar de que era la primera vez que trabajan en una misión juntos, a solas, Yoongi sabe que Jimin es de aquellos que lleva la tarea de manera meticulosa y seria, hablando solo cuando es necesario porque, bueno, eso es lo que los mismos capitanes comentaban sobre el chico.

Sin embargo, Yoongi quiere hablar, y es estúpido, porque en el poco tiempo que han llevado caminando, en lo único que ha pensado es en abrir la boca para decir algo, algo que ha golpeado su mente en todo ese rato.

Podría preguntar muchas cosas, cosas importantes que le ayudarían a entender y esperar qué cosas podrían suceder una vez que lleguen a Seúl, la ciudad de los humanos. Pero apenas logra pensar en algo, cuando observa la espalda de Jimin frente a él y abre la boca para decirle:

—Así que Namjoon... —arrastra las palabras, y quiere golpearse con el árbol más cercano, pero su lobo es el que pide indagar sobre el tema. Y no puede parar, no se encuentra deteniendo ninguno de los pensamientos que se conectan con su lengua—. Lucen cercanos...

Honestamente, se siente egoísta, no sabe realmente hacia dónde quiere llegar con sus preguntas y sus pensamientos. Ni siquiera sabe el rumbo que toma la relación que lleva con Jimin, a dónde quiere parar y qué espera lograr, pero a este punto es como si ya no pudiese volver atrás.

Ha sido una lucha constante, y Yoongi se siente agotado.

—Bueno, es compañero de mi hermano —Jimin es simple cuando responde—, por supuesto que seré cercano a él.

—Es un buen chico... —murmura para sí mismo, pero lo suficientemente alto como para que el pelinegro escuche.

—Lo es... es... amable —Jimin no sabe cómo sentirse ante su comentario, es decir, era su mano derecha, lo conoce mucho mejor que él, y por lo tanto debería ser consciente sobre eso ¿cierto?

—Y es cercano a ti, es genial y-

—Hyung —Jimin se voltea, no entendiendo por qué están teniendo ese tipo de conversación en un sendero medio oscuro, siniestro y tan cerca del terreno de enemigos de los lobos, pero se gira hacia Yoongi, quien se detiene apenas le llama—. ¿Qué pasa? ¿a qué quieres llegar?

Y Yoongi se pregunta lo mismo, ¿qué espera lograr? pero no encuentra una respuesta coherente porque es un lío su cabeza ahora mismo.

—Él puede abrazarte. —dice entonces, tan directo que se pregunta si fue demasiado honesto.

—Bueno, sí, somos cercanos y los lobos... tienden hacer eso, hasta Chanyeol quien es todo hostil conmigo y luce como si me odiara me abraza a veces...

Pero yo soy tu compañero y a mi no me abrazas. Yoongi quiere gruñir y se siente tan tonto e inexperto.

Es decir, es diferente a una relación carnal, es totalmente nuevo cuando hay sentimientos por debajo de toda la tensión que emana su cuerpo cada que Jimin está cerca, porque lo siente, lo siente dentro de su piel y es algo que lo estremece por completo, cuando su lobo se apodera de él y hace que su pecho vibre, lleno de tan solo poder contemplar el cuerpo ajeno, sentir su pequeño aroma deslizarse sobre el suyo.

Yoongi intenta no recriminarle, pero al final la pregunta se formula sola y dice: —¿Entonces dices que yo también puedo abrazarte?

Jimin se tensa, y espera que Yoongi no haga esa magia de lobo que hace siempre que él tiene una fuerte emoción y lo note, porque se tensa y se pone nervioso.

Hace tiempo atrás, hace semanas atrás, hace años atrás, en algún momento de su estancia con los lobos, Jimin había sufrido tan malditamente mal por esto, sintiéndose apartado por el líder de la manada, sintiéndose como un forastero cuando lo veía arrullar al resto mientras que con él era solo una corta palabra.

Podía verlo abrazar a Jungkook y Jin cuando visitaba la casa, y a él simplemente susurrarle un "buen trabajo" sin quisiera mirarle a los ojos.

Y ahora, ¿él llega como si nada y pide eso?

No sabe por qué, pero aquello exalta y contradictoriamente también le molesta. Jimin desde los quince años tuvo el fuerte deseo de ser aceptado por él, ser visto por él tan malditamente mal, que todas esas emociones triste que se acunaron en su pecho, junto con los recuerdos no hacen más que molestarlo, porque después de tantos años, es como si los papeles se hubiesen invertido.

Y Jimin no es rencoroso, pero no puede evitar recordar las veces que se sintió menos debido a su frío trato.

Así que la emoción está tan a borde de piel, que no disimula cuando sus labios tiemblan y jadea antes de decir:

—Eso es algo... que siempre me pregunté por qué no hacías conmigo y con los otros sí.

Y bueno, ¿existía dentro de la tecnología alguna máquina del tiempo que ayude a Yoongi a deshacerse de todos esos momentos en los que fue un real hijo de puta, apartándose de un adolescente Jimin por estar extremadamente confundido por lo que sentía su lobo hacia aquel humano?

No, no existe y Yoongi no piensa en otra cosa que intentar enmendar sus errores.

La tensión se vuelve palpable entre ellos, cuando mantienen la mirada en el otro, y a pesar de que a Yoongi le comen las manos por deshacer la distancia y envolver al chico en sus brazos, no lo hace, a su vez, decide apretar las manos en puño y se queda ahí, en silencio observándolo por un buen momento hasta que decide hablar.

—Jimin lo siento por haber sido así-

—No —Jimin le corta, y puede ver su gruesa manzana de adán moverse cuando traga duro—, está bien, no importa ya, retomemos el camino.

El pelinegro no lo mira y no espera palabras, simplemente da vuelta y vuelve a caminar, esta vez incluso más rápido que antes.

Jimin no sabe por qué dijo eso, y no sabe cómo sentirse al respecto. Entiende la situación entre ellos, quizás es el lobo de Yoongi el que pide cariño, pero a decir verdad,le cuesta. Si tan solo le pidiera un abrazo, entonces estaba bien, se lo daría sin pensar mucho en eso. Pero que Yoongi venga y le reclamara por la cercanía que mantiene con otros lobos y con él no, resulta hipócrita de su parte, siendo que fue él mismo alfa quien lo apartó de su círculo en primer lugar. 

Lo hace sentir culpable cuando Jimin sabe que solo es una víctima de su escaso trato. Y eso no hace más que molestarlo.

Y mierda, no quiere que Yoongi sepa lo mucho que causa en él. Jimin se pregunta si pensar en cosas felices, en flores, en Taehyung sonriendo, en Jungkook y Jin gastándose bromas ayudaría a bloquear lo que siente ahora su cuerpo. Cabreado.

Pero el intento queda nulo cuando escucha la voz de Yoongi decir:

—¿Por qué te enojas?

Debería existir una ley o algún papel de advertencia que avisara que aquella pregunta era la peor pregunta que podrías hacerle a una persona que sí está enojada.

Jimin acelera el paso, más cabreado que antes, casi tropezando con la piedra suelta cuando sus torpes pies perdieron el equilibrio.

Gruñó. —No estoy enojado.

—Puedo olerlo, Jimin.

Esa fue la gota que había rebosado el vaso de su paciencia, y, en primer lugar, ¿por qué estaba tan enojado? ¿por qué le molestaba tanto? Jimin no encuentra la causa exacta, son muchas cosas, muchos recuerdos que vienen a su mente y para él es demasiado difícil si quiera evaluar su comportamiento, cuando voltea y le mira de frente, dispuesto a encararlo.

—Bien, es cierto, porque no entiendo qué te pasa ¿sí? Estás... —intenta ordenar sus pensamientos y todo lo que quiere decirle, pero es complicado en cierto punto. Jimin reprime un gruñido molesto y simplemente niega—, luces como si estuvieras recriminándome el hecho de tener ciertas actitudes con otros lobos, cuando sabes que todos los lobos son de piel y lo haces ver como si fuera mi culpa, siendo que en realidad no soy así contigo porque eres tú el que nunca quiso ser así conmigo desde un principio.

Jimin podría ser la persona más cálida y cariñosa alrededor de su familia, de sus amigos, pero con Yoongi era diferente, porque antes de que él pudiese hacer cualquier cosa, el lobo ya había puesto una línea entre ellos, durante cinco años, la cual es imposible cambiar de un día a otro, de un momento a otro.

Yoongi le mira, sus ojos brillan, intensos y Jimin puede presenciarlo porque es como si la luna bajara su luz solo para deslumbrar el rostro del lobo. —Tú... ¿querías que fuera así contigo?

—Yoongi —Jimin suelta una pequeña risa que no alcanza a llegar a sus ojos, Yoongi lo siente como lástima cuando lo ve negar con la cabeza—, tenía como dieciséis años cuando te veía sonreírle a todos los demás chicos menos a mí, ¿de verdad crees que no me sentía como si fuera menos? ¿poca cosa? Era apenas un niño.

—Ni siquiera sabía que te había mordido hasta el punto de ser mi compañero, Jimin, mi lobo se ponía extraño cuando estaba cerca y me asustaba un poco, además, de haberlo sabido me hubiese sentido extrañamente perturbado por el hecho de que tú seas menor de edad.

No hay explicación para lo que hizo, Yoongi piensa, tratarlo como si fuese alguien ajeno, pero dentro de todo, espera que por lo menos lo intente entender, para él era demasiado difícil y abrumador sentir a su lobo llamando por él como si fuera el oxígeno que necesitaba las veinticuatro horas del día para vivir. 

—No estaba pidiendo nada fuera de lo común, era solo un trato digno.

—Sabes que pese a todo siempre te respeté y fuiste querido por todos, solo... me mantuve al margen.

—Entonces... —le dice—, no esperes que yo... tenga contigo el mismo trato que tengo con Namjoon o Jungkook o Jin, o cualquier otro lobo, porque tú fuiste el que creo esa línea, crecí respetando esa línea Yoongi. También es difícil para mí.

Jimin no dice más, se da media vuelta y sigue caminando.

—Y ahora, Jimin —Yoongi insiste, y su voz sale más gruesa—, en ese tiempo, quisiste que te tratara como trato a los otros lobos, pero ahora... ¿es lo que quieres también? ¿quieres que yo... sea así de cercano?

Jimin quería preguntarse ¿tú lo quieres? Pero es obvio que Yoongi admitiría que sí, más llevado por lo que siente su lobo y la marca que lleva en el cuello que por lo que realmente cree en sí.

Pese a eso, pese a que su corazón de alguna manera duele, él agacha la vista y fija la mirada en cierto punto antes de mover su cabeza.

—Sí... —incluso más. Pero no se atreve a decir. No cuando el rumbo por el cual camina su relación está tan lleno de escombros sueltos que de pronto los harían caer.

Porque así se siente, literalmente, como caminar en una cuerda floja, en la cual tienes toda la confianza del mundo de pasar caminando bien por la delgada línea, pero en el momento más feliz y tranquilo por esta, la cuerda se corta y te estampas contra el suelo. Haciéndolo volver a la realidad.

No vuelven hablar del tema, Yoongi no responde ante su confesión y Jimin agradece que no haya dicho nada contra eso.

Luce como si al final aquel silencio fuese la respuesta, y a pesar de que esperaba alguna afirmación verbal, lo que sea, el silencio es mucho mejor que ser rechazado, es mucho mejor que un "Jimin lo siento, no puedo hacer eso, no contigo" así que lo toma, a pesar de que siente que no es lo que realmente merece tener, lo toma de todos modos.

Caminan en silencio por otros cinco minutos más y Yoongi deja salir sus iris dorados, brillantes ante la visión de la noche para escanear el perímetro cuando a metros de ellos se ve una carretera y ruidos de motores de autos a la lejanía.

Lo habían hecho.

Estaban en Seúl.

Yoongi toma una respiración profunda cuando salen del bosque y se encuentran con el asfalto de una pista vacía. Huele la brisa de la noche y concentra su audición, su instinto a flote, atento a cualquier señal de peligro que pueda cernirse sobre ellos, percatándose que están solos, con la carretera frente a ellos y más bosque del otro lado.

Aun así, permanece alerta, su lobo exigiéndole proteger a Jimin, por lo que instintivamente se acerca mucho más al menor, hasta que sus cuerpos se separan por milímetros y la ligera capa de distancia que se crea en realidad quema entre ellos, como si quisiera implorarle que por favor cerrara la brecha y le tocara.

—Mi casa queda a un kilómetro de aquí —Jimin dice a su lado, observando el mapa. Yoongi se incita a mirarlo, y puede ver el rostro serio, tenso, quizá por la discusión o conversación que habían tenido anteriormente, no sabe cómo calificarlo, como sentirse y las manos le comen por querer acariciar su mejilla o deslizar el dedo en su ceño fruncido y borrar aquel rostro serio—. El jardín de la casa conecta con el bosque de al frente, así que podemos cruzar la carretera y entrar al bosque para rodear la casa por atrás.

El pelinegro guarda el mapa y se acomoda nuevamente la mochila, luego mira a Yoongi, quién simplemente le observa. Y de alguna forma, Jimin sintió ansiedad.

Y ahora esa ansiedad está en Yoongi.

—¿Qué? —Yoongi pregunta—, Jimin si es por lo de hace un rato yo-

—No —le corta—, es... a veces pienso que el plan es algo tonto y que no sé... nadie nos asegura que mi casa estará disponible, que mi padre estará viviendo ahí, quizá la quemaron, quizá es custodiada, muchas cosas pudieron ocurrir en cinco años.

Y bueno, en parte era eso, pero en parte Jimin también siente sus emociones haciéndole estragos todos sus pensamientos porque la conversación de hace minuto atrás se repite una y otra vez en su cabeza.

Habían hablado de esto, cuando Yoongi le mordió nuevamente, pero es difícil, no es llegar y comportarse todo tierno con él porque creció viendo y aprendiendo otra imagen, es decir, Yoongi literalmente en los entrenamientos pasaría de él y abrazaría a los chicos a su costado mientras que a él le daba una corta mirada y se iba.

Yoongi había sido una sombra, siempre observándole de la lejanía, sin agregar algún comentario, y ahora que lo tenía así, prácticamente mencionándole el hecho de ser cariñoso con otros lobos y con él no, era como darle un giro de 360 grados. Y bueno, algo que al final terminó por molestarlo.

Honestamente, era como una montaña rusa y ahora mismo estaba siendo un lío.

—Está bien, lo primordial era entrar a Seúl —le calma Yoongi, mostrando una sonrisa suave—, tu casa es un lugar donde refugiarnos, pero si no podemos ingresar, podemos buscar otro sitio, tenemos un mapa y zonas de menos patrullas, podemos hacerlo, Jimin.

Al parecer Yoongi no se dio cuenta que había otra cosa aparte de eso molestando sus pensamientos y Jimin se calma completamente porque siente que si se pone hablar del tema quizá terminaría llorando y exigiéndole a Yoongi su buen trato, lo cual podría resultar un tanto extraño.

Suficiente tenía su animal atado a él, no pensaba obligar a Yoongi por completo.

Así que se concentra en guiar el camino, como todo un profesional en la expedición de terreno, lo cual era su fuerte en la guarida.

Él guía y Yoongi vigila los alrededores, observando hacia ambos lados y aumentando la agudeza de su audición en busca de cualquier ruido que pudiese resultar peligroso.

No hay absolutamente nada, todo es demasiado tranquilo a eso de las nueve de la noche, y si Yoongi se concentraba en estudiar con detalle su alrededor, lucía como la entrada a cualquier otra ciudad normal, incluso lucía como el lugar donde vivían ellos, claro, a excepción que las carreteras y los caminos están pavimentados y no llenos de gravilla o pasto corto como lo es en la guarida.

—Es aquí. —dice Jimin luego de un rato, cuando ellos rodean el bosque de la carretera y a su imagen, luego de pasar los grandes robles y álamos, ven el jardín posterior de una gran casa de madera.

Jimin se llena de nostalgia, y parece que quiere llorar, Yoongi tiene que alejarse de él, de forma lenta porque las manos hormiguean y la emoción se siente demasiado fuerte como para soportarla sin hacer nada.

Lo único que parece volverlo a la calma, es saber que debajo de aquel parche que rodea su cuello, hay una marca y es suya.

Jimin no sabe cómo sentirse, quiere llorar, pero hay alivio, es como revivir todo lo que en cinco años olvidó, como si la brecha entre aquel tiempo fuera realmente nada, porque a su vista la casa sigue igual, la misma fachada de dos pisos, la madera de color caoba reluciente como nueva, como si no fuese una casa construida hace más de diez años.

Hay un camino de azulejos en el patio, los cuales se unen y forman lo que luce como una terraza, decorada con distintos tipos de plantas a su alrededor, haciendo una hilera de decoraciones que terminan en una puerta, la cual corresponde a la salida trasera de la cocina.

Las ventanas de marco blanco, con cortinas cerradas no hacen más que mostrar el lugar apagado por dentro, como si todo estuviese tranquilo.

Y eso, de cierto modo, lo hace lucir siniestro.

—Está vacía —Dice Yoongi y Jimin se voltea a mirarlo, notando que está mucho más lejos que antes, demasiado lejos—, no hay movimiento, a menos que encontremos a tu papi colgado como vampiro o haciendo esas cosas que hace Taehyung.

Hay una mueca cuando dice eso y Jimin vira los ojos. —Papá nos hubiese sentido, hubiese sabido que estoy aquí. Lo habríamos sabido de antemano.

Yoongi no refuta aquello, él había ocultado su olor y sabe que los vampiros pueden hacer lo mismo, así que no le sería sorpresa que al pisar la casa por dentro encuentre su cuello siendo arañado por otro ser sobrenatural, sin embargo, también confía en Jimin y simplemente asiente a sus palabras.

—Entonces está vacía.

Lo más escalofriante de todo, es que cuando Jimin se acerca y fuerza la cerradura de la puerta trasera, esta cede de inmediato.

—Está abierto... —susurra y sus ojos nuevamente buscan a Yoongi, quien simplemente se remueve incómodo en su sitio sin saber cómo sentirse con respecto a eso.

Es como si alguien hubiese estado esperando su llegada.

—¿Crees que lo supo? ¿Qué supo que veníamos?

Jimin suelta un suspiro. —Bueno, es esperable de él, pero... quizá él sigue viniendo aquí... quizá sigue ocupando esta casa.

El humano no dice nada más, abre la puerta y se adentra en silencio sobre la cocina. No ve mucho porque está demasiado oscuro para él, pero recuerda perfectamente el lugar donde estaba el interruptor y no vacila cuando se acerca y desliza la mano por la pared, encendiendo la luz al instante.

El lugar se ilumina por completo, y todo luce como él recordaba. La encimera, el largo mostrador que rodea casi toda la pared del fondo, la isla de mármol en el centro y los mismos taburetes en los que él se sentaba cuando niño.

Todo igual.

—La nevera está abastecida —pega un salto cuando Yoongi habla, viéndolo escudriñar la nevera y sacar algo para comer. El lobo cierra la puerta y se gira sosteniendo un pote de frutas en sus manos—. Alguien está viviendo aquí, ¿puede ser tu padre? —pregunta, echándose unos cuantos arándanos a la boca. Jimin solo frunce el ceño no sabiendo cómo sentirse al verlo todo relajado y tomándose atribuciones que no le corresponden en una casa ajena.

Aunque bueno, no es como si la comida estuviera envenenada.

Decide ignorarlo y se concentra en su pregunta. —Es posible, tendríamos que esperar, no sé cómo contactarme con él... él tendría que volver a esta casa, es obvio que hay alguien viviendo aquí.

Yoongi no responde, simplemente termina de comer los arándanos y murmura que echaría un vistazo a toda la casa con el fin de cerciorarse de que realmente no hay nadie que podría estar atacándolos de la nada por la intromisión.

Ahora en soledad, Jimin se abre paso por la gran sala, notando como la alfombra y los sillones son diferentes; ahora una gran tele cuelga de una pared sobre un rack negro. En cierto punto, la decoración y los tonos le dan un sentido minimalista, lo cual es completamente opuesto al como luce casa por fuera, pues luce como cualquier otra casa de campo y nada más, sin diseños extraños a como estaba decorada ahora.

No es hogareño, es frío.

Jimin termina por encender todas las luces del gran salón y es ahí cuando pasa la vista por los muebles y los cuadros de las paredes.

Deteniéndose sobre algunos que lucen completamente familiares para él.

Eran marcos familiares, sobre estantes y otros colgados en la pared blanca, llena de fotos de él, de él cuando bebé siendo sostenido por un Taehyung con el mismo rostro que tiene ahora. Fotos de ellos dos y su padre. También no pierde la vista de aquel único cuadro especial, que pareciera tener detalles dorados, delicados y finos en los cuales se estampa una foto de su madre en su juventud.

Así que deja su estado de paranoica al darse cuenta que es su casa, están sus cosas y todo es igual. Así que ignora el crujir de la madera en el segundo piso, atribuyéndolo a que es Yoongi revisando todos los rincones de la gran casa, y se mueve hacia la mesa de centro, tomando el control remoto para encender la tele.

No era tan tarde, quizá alcanzaría a ver una noticia, cualquier cosa que le informe lo que estaba ocurriendo con los humanos, quizá algo relacionado con los ataques y los dispositivos de los lobos.

Y es como si el destino hubiese coincidido con él y el deseo de indagar por más.

Porque cuando enciende la tele y busca los canales nacionales, unos títulos grandes con el texto de "información de emergencia" es todo lo que ocupa la pantalla junto a un panel de noticiero.

—Interrumpimos la programación normal de noticias, debido a que en este momento el presidente está emitiendo un comunicado, el cual se centra en la situación actual que atraviesa nuestro país, específicamente, en la ciudad capital Seúl... —La pantalla se pierde, y la transmisión se corta para mostrar otra sala, una sala elegante.

En el centro hay un estrado de madera oscura, en la cual una persona de edad y completamente formal hace acto de presencia, a punto de comenzar hablar.

Pero Jimin no entiende nada de lo que aquel presidente, que no reconoce, está hablando, porque está ocupado captando otras cosas.

Su mente procesa algo sobre ataques, aumento de seguridad y ayuda del departamento de defensa.

Pero aparte de eso, no hay algo que pueda entender realmente porque su cerebro pareciera no funcionar cuando pasa la vista hacia todas las personas que acompañaban al presidente, todos vestidos con trajes formales, de pie detrás del canoso hombre que continuaba hablando con tranquilidad.

Su estado es inminentemente de shock, cuando jadea por aire porque al parecer todo su cuerpo dejó de funcionar en ese mismo instante.

Y es como si aquella sensación hubiese llamado a Yoongi, quien baja las escaleras corriendo, dos por dos, al sentir que algo malo estaba pasando.

—¿Qué? —pregunta a la nada, colocándose en posición de ataque y observando para todos lados, moviendo su vista desde los ojos completamente abiertos y sorprendidos de Jimin hacia la pantalla del televisor donde reconoce a gente hablar.

Jimin al parecer no se da cuenta de su presencia, así que Yoongi no vacila cuando se ubica frente a él, tapándole la vista de la pantalla al no entender su reacción.

—¿Jimin? ¿qué pasa? —pregunta, escaneando su rostro en busca de algún otro rasgo más allá de la sorpresa. Yoongi no ve lágrimas, pero el aire se llena de algo triste y tenebroso, y si el lobo se ponía a mirar fijamente, entonces vería el pequeño brillo acumulándose en las esquinas de los ojos del menor.

Tiene la urgencia y el deseo de acunar su rostro entre sus palmas, acariciarle con su dedo pulgar las notables ojeras bajos sus ojos y preguntar en una voz suave lo que estaba mal.

Y esta vez, Yoongi no se reprime cuando sus manos pican, así que las levanta y las desliza por su piel, tomando entre sus manos el rostro anonadado del chico.

Los labios de Jimin tiemblan cuando siente el fuego arder en la piel que Yoongi toca, y su vista cae en el chico por una leve fracción de segundos.

—M-mi papá... —susurra, tragando saliva porque la garganta se le aprieta y le duele, Jimin mueve la cabeza hacia un lado y vuelve a tener la visión del televisor, donde su vista se concentra específicamente en un hombre alto, esbelto, de cabello negro, corto, tez blanca y mirada completamente serena, en calma. Toma una respiración profunda y abre la boca con miedo a que las palabras no salgan—. E-es mi papá...

Yoongi solo siente las emociones que suelta Jimin en ese minuto, pero es mucho más que eso. Al humano se le aprieta el corazón, y la tremenda angustia parece acogerlo y envolverlo en un manto hasta hacerlo sentir extraño.

La emoción exaltada y nostálgica de encontrar a su padre aquí en la ciudad se pierde en alguna parte del mar de sentimientos que es en ese momento, porque lo único que se repite en su mente son las palabras de Taehyung "no confío en papá", una y otra vez mientras su vista ahora se fija en las manos que se estrechan entre él y el presidente.

Su padre trabajaba con los humanos.

Y eso no hace más que darle un mal presentimiento.







*




Compulsión: Habilidad que tiene los vampiros más poderosos y añejos para controlar otras mentes, ya sea de vampiros progenitores o seres humanos. Esto se logra a través del contacto visual, y puede ser utilizada desde revelar secretos hasta dar una orden. El poder de la compulsión está directamente relacionada con el poder del vampiro, es decir, contra mas poderoso sea el vampiro, mayor será el grado de compulsión.La compulsión solo se rompe si el vampiro creador lo decide así o en el caso de una orden, luego de que esta se logre cumplir.


omg, no saben pero tengo este cap de hace días y reescribí este fckng capítulo como cuatro veces porque no estoy conforme con el resultado yyy, es relleno mas que nada pero necesario, se entiende? ennnn fin gracias por leeer :c ♥

Alguien preguntó como luce el lobo de Yoongi y una foto de Yoongi ¿creo? pero les dejo abajo de todas formas. Yoongi es un lobo blanco con iris dorados y su cabello es gris. 

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