6·miedo
Aclaraciones/Advertencias
Mención de:
Sangre y muerte
Mi respiración era agitada, mis piernas dolían, sentía que la vida se me escapaba mientras mi cara y cuerpo chocaban contra las hojas y los árboles.
El miedo me invadía de pies a cabeza; el dolor en mi pecho era inimaginable, y la oscuridad del bosque me acechaba con sus sombras amenazantes.
Jamás pensé que correría por mi vida, creí que lo nuestro era eterno, pero aquí estaba, sufriendo nuevamente por la traición de un nuevo amor.
"Lo siento", susurré al vacío, sabiendo que él estaba oculto entre la oscuridad, observándome con ojos que no veía. "Ya no puedo más, siento terror, voy a morir, ¡auxilio!"
—Gafotas~, ¿por qué corres? ¿Acaso me tenes miedo? —Su voz era áspera, tétrica, jugando conmigo como un gato con un ratón asustado.
—D-déjame, p-por favor —balbuceé, maldiciendo mi tartamudeo. Él iba a matarme.
—Vamos, Juan, juguemos un poco. No voy a lastimarte~ —dijo Spreen, pero su cuerpo decía lo contrario, sus intenciones escritas en cada uno de sus movimientos.
—¡NO! Déjame, te lo suplico, no me mates —rogaba, aunque sabía que mis súplicas eran inútiles.
—Gafas, cariño, yo no quiero matarte. ¿Por qué dices cosas tan horribles? —Su tono cambió, sonando sincero, pero ¿por qué intentaba engañarme? — Corre.
Corrí sin pensarlo, impulsado por el miedo y la confusión. "¿Por qué me hace esto?", pensé desesperadamente. "Por favor, que alguien me salve."
Exhalé el aire que retenía en mis pulmones, intenté gritar, pero mi garganta estaba seca. Había llegado mi final, y sin darme cuenta, había dejado de respirar.
Sus uñas desgarraron mi piel, sus dientes cortaron mi garganta, y así, un Juan murió.
[Pov-omnipresente]
Juan yacía sobre el regazo de Spreen, en un charco de sangre, el olor a muerte impregnando el aire.
El llanto del oso resonó en el bosque silencioso. Despertó de su trance, solo para lamentarse y abrazar fuertemente al hechicero inerte.
Lo levantó en sus brazos y lo llevó a un risco. Abrazando al otro, saltó, prometiendo que se volverían a encontrar, que lo amaría y nunca lo soltaría, rogando por su perdón, pues pronto estaría a su lado.
Ahora, dos cuerpos se descomponían en el bosque, uno junto al otro.
Un final lamentable y desafortunado para dos amantes que juraron amarse hasta la muerte.
Las estrellas cayeron a la tierra en forma de una hermosa lluvia, y en su infinito brillo, tomaron cautivos a ambos amantes. Los llevaron a su próximo destino, un nuevo mundo, una nueva vida, esperando que de esta manera, la luna dejase de llorar por su trágico final.
[=No siempre serán flores y amor, para algunos el terror puede llegar a ser... Satisfactorio.
#Editada 15/04/24
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