05. O
Un Keisuke desanimada entraba a la escuela junto con Chifuyu, el rubio había acordado pasar por el pues estaba preocupado por su estado de ánimo.
─ Vamos Baji-san, ve a buscar a Kazutora y aclara todo esto de una vez.
Habían pasado algunos días desde el accidente con Hanma, y el pelinegro no tenía el valor de hablar con Kazutora.
─ Tengo miedo de que piense que soy un impulsivo o algo así después de lo que pasó.
─ Lo único que va a pensar de ti es que eres un cobarde ─el alfa rubio ya no tenía paciencia, así que agarro con fuerza el brazo del contrario y la llevo al salón de Kazutora.
Llegó un momento en el que lo estaba arrastrando como bolsa, por lo que le pidió ayuda a un conocido que era compañero de Kazutora.
Ambos lo llevaban mientras Keisuke hacia su berrinche como niña de 5 años.
Al llegar al aula lo aventaron para que entrara. La caída sonó en todo el lugar y las personas que estaban ahí voltearon para ver qué sucedió.
Entre esas personas estaba el omega, que al ver al alfa tirado en el piso fue corriendo a ayudarlo.
─ ¡Kei, ¿Estás bien?!─ Rápidamente ayudó a que se levantara mientras revisaba que no le hubiera pasado nada.
─ S-si, solo que probablemente tenga un gran moretón después de esto ─ dijo mientras veía a Chifuyu con una mirada asesina.
─ ¿Pero que fue lo que pasó?, Pudiste lastimarte ─ El omega estaba preocupado, y eso hizo que Keisuke dejara un rato sus pensamientos negativos.
─ Es que quería hablar contigo, Tora.
─ Claro, puedes decirme lo que sea.
El bicolor acariciaba el brazo de Keisuke de forma cariñosa, quería brindarle comodidad pues se notaba que el alfa se moría de nervios.
─ Quería disculparme por lo que pasó con Hanma, no fue intención actuar de esa manera tan impulsiva. ─ Hizo una pausa ─ No quiero que pienses cosas malas o algo así de mi, Tora.
El omega abrazo al alfa cuando esta terminó de hablar. Un pequeño abrazo de segundos fue suficiente para que ambas tuvieran una explosión de sentimientos.
─ ¿En serio te tengo que dar algo? ─ le preguntó Chifuyu a Mitsuya, el alfa que lo había ayudado.
─ Te ayude a cargarlo hasta acá y yo no hago trabajos gratis.
─ ¿Ver el amor triunfar no es suficiente para ti? ─ señalo el tierno momento que tenían Kazutora y Keisuke, pero decidió pagarle al ver qué seguía con esa mirada seria ─. Está bien, hay gente que no sabe lo que es la humildad.
Keisuke había invitado a Kazutora a una cita. Ese día le iba a confesar sus sentimientos al lindo omega.
─ Todo lo que hago para que me consigas el número de Kisaki. ─ Si, ese era Hanma.
Keisuke se había disculpado con el y al parecer quedaron como amigos, el alfa aprovechó esto y le pidió ayuda para decorar su cita a cambió del número del omega que le gustaba al más alto.
─ Listo, ya quedó. ─ El lugar quedó como un picnic romántico muy lindo ─. Muchas gracias Hanma, en serio
─ No hay de que, todo por ver a mis amigos felices. ─ puso su mano en el hombro del pelinegro como una forma de confirmar que oficialmente eran amigos ─. Y por el número de Kisaki, obviamente.
Keisuke fue a buscar a Kazutora al otro lado del parque, para poderle vendar los ojos y sorprenderla.
─ ¿Ya casi llegamos, Kei? ─ al bicolor le costaba caminar, a cada rato se tropezaba.
─ Listo.
Le quitó la venda al omega enseñándole la linda sorpresa que había preparado.
─ Kei, está hermoso. ─ se sentó en el mantel que había mientras observaba todo lo que el alfa había puesto ─. No debiste hacerlo, en serio gracias.
─ No es nada, Tora. Quería hacer algo especial pues tengo algo importante que decirte. ─agarró su mochila que estaba ahí y saco rápidamente una caja.
Suspiró y se preparó mentalmente para lo que iba a hacer.
─ Tora, en verdad me gustas mucho. ─ agarró las manos del omega quien se había sorprendido ante tal confesión ─. Me gustaría poder conocernos más, enamorarnos de una forma linda y vivir varios momentos lindos que se queden en nuestros recuerdos.
Abrió la caja que tenía sacando un anillo hecho de papel.
─ Me gustaría tomarme el tiempo para aprenderme tus gustos, disgustos, pasatiempos, virtudes, miedos y cada parte de ti.
Los ojos de Kazutora se empezaban a cristalizar ante las palabras de su contaría.
─ Te quiero mucho Kei, en serio. Nunca nadie me había dicho algo similar a esto.
─ Eso es bueno. ─ soltó una pequeña risa para luego poner delicadamente uno de los anillos en el dedo de Kazutora ─. ¿Me darías la oportunidad de algún día casarme con anillos de papel contigo? Lindo Tora.
─ Claro que si, alfa.
Se abalanzó hacia el alfa en un fuerte abrazo mientras lágrimas de felicidad salían de sus ojos.
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