II
Logan
Ugh. Yo no había estado ni un día en casa de Oscar, y ya había sido arrestado y había salido con un chico. Sérgio podía decir lo que quisiera, pero a esa perra le gustaba. ¿Por qué no iba a hacerlo? Yo soy un besador malditamente bueno.
Él no era tan malo, estoy seguro de que ha tenido mucha experiencia. Verlo gritar y quemar su ropa había sido una forma maravillosa de empezar el día. El polvo pica pica fue algo tan perverso y maravilloso.
-¡Mariquita! - Grité mientras buscaba entre sus gabinetes - ¡No tienen ningún Stroopwafel*! ¿Qué clase de hogar estás formando aquí?
-¿Qué es un Stroopwafel? - Max preguntó, apareciendo a mi lado.
-¿Qué es un... - Yo estaba en shock - ¡Tú, pobre niño! - Le tomé en un abrazo - ¿En qué clase de mundo estamos viviendo, cuando los padres no alimentan a sus niños con Stroopwafel?
-Uno donde de hecho, los padres cocinan - Dijo Oscar. Se veía como todo una Betty Crocker** cuando puso una bandeja de panqueques en la mesa para los niños. Mérito adicional.
Solté a Max y caminé con él a la mesa.
-Te traeré una caja después. Los vas a amar.
Pasar la mañana con mi hermano y tres niños no era tan malo. Traté de enseñarles acerca de los dibujos animados, pero eran tan tercos. Los Looney Tunes siempre serían increíbles, sin importar qué nuevas mierdas vieran los niños ahora.
-Me gusta Dora - Argumentó Luisa.
-Pero van a terminar aprendiendo algo. ¡Y es verano! Eso va contra las reglas - Era una locura, pero la pulguita apenas se rio y siguió viendo la mierda de educación. Tuve que salir de allí antes de que empezara a cantar "Zorro, no te lo lleves" con ella y los enanos en la televisión. Oscar estaba en la cocina con su teléfono en la mano, moviendo la cabeza.
-Al parecer, Lando está atrapado en su oficina porque hay un ejército de mujeres en el vestíbulo, solicitando la posición de secretaria. Voy a sacarlo de ahí. ¿Quieres venir? - Pensé en ello.
-Claro que sí. Déjame ir a vestirme - Yo pasé por alto mi maleta y me fui a la habitación de Oscar. Éramos hermanos. Era correcto tomar prestada su ropa sin pedir permiso. Escogí una linda camisa blanca que me hizo parecer como alguien con clase.
Cuando pasé junto a él, ni siquiera lo notó. El empezó a burlarse de mí al verme vestido de aquella manera.
-Esa es una camisa bonita - Dijo - ¿De dónde la has sacado?
-Tu vestidor - Contesté.
-Huh - Dijo Oscar - ¿Quién diría que tengo tan buen gusto? - Entonces me golpeó en el brazo - ¡Fuera de mi habitación!
Los cinco subimos a su monstruosa camioneta y se dirigió al trabajo del papá sexy. Cuando vimos la cantidad de vehículos estacionados en el lote, Oscar comenzó a hacer planes para sacarlo de otra manera.
-Ellas seguirán aquí cuando vuelvas - Le dije.
-Mier...coles - Dijo Oscar, atrapándose a sí mismo antes de maldecir delante de los niños. No sé por qué. Nuestros padres lo hacían frente a nosotros, y nosotras crecimos bien... Más o menos.
-Dijiste una grosería - Oí susurrar a Arthur. Oh. Se me olvidó el pequeño bribón que sigue haciendo dinero con ello.
-Tráeme unos rollos de huevo. Yo me encargo de esto - Salté de la camioneta antes de que pudiera protestar.
Había una jodida cantidad de sexys secretarias ahí dentro, al menos lo suficiente como para hacer una buena porno. La mayoría de sus trajes de negocios parecían que habían sido encogidos en un horrible accidente de lavandería.
Escaneé la habitación en busca de mi primera víctima. Mis ojos se detuvieron en una pequeña y hermosa rubia con tetas demasiado grandes para su cuerpo. Apuesto a que ella había lastimado una o dos veces con esos chicos malos. Me planché las inexistentes arrugas de la camisa antes de tomar asiento junto a ella. Crucé los brazos sobre el pecho y miré el reloj en la pared.
-¿Por qué diablos están estas mujeres aquí? - Gruñí - ¿Él las contagió de herpes también? - Oí el pequeño grito ahogado junto a mí.
-Lo siento. ¿De qué estás hablando? - Preguntó ella con dulzura. Bingo.
-Pérez - Espeté el apellido que Oscar había mencionado como el que originalmente le pertenecía a su hombre y al resto de esa familia. ¿Quién demonios se cambiaba el apellido solo para diferenciarse de sus hermanos? Bueno, no era mi problema. No sabía a cuál de los hermanos quería la chica, así que necesitaba dejarlo general - ¿Te enrollaste con él también? Yo sabía que ese bastardo era un jugador. Será mejor que se asegure de que me envíe la manutención de sus hijos, o llevaré su culo de vuelta a los tribunales.
La expresión de su cara no tenía precio. Ella tomó su caro bolso de diseñador y salió del edificio. Estaba empezando a dejar bien limpia la habitación cuando una gran mano se posó en mi hombro. Miré hacia arriba para ver a un tipo grande con la diversión brillando en sus ojos.
-¿Qué estás haciendo? - Me preguntó.
-Soy un exterminador de plagas - Le contesté - Escuché que había problemas con una aquí.
-Estás contratado - ¿Contratado para qué? - Tu escritorio está allá - Espera. ¿Él quería que yo fuera la nueva secretaria? - Bienvenido a Constructora Norris, joven...
-Räikkönen- Dije sin pensar en que iba a replicar - Pero yo no estaba aquí para... - Oh, qué demonios. Esto podía entretenerme un poco - ¿Cuándo empiezo? - Él sonrió.
-Ahora mismo, si lo deseas - Me tendió la mano - Soy Carlos. Mis hermanos y yo somos dueños de este lugar.
-Logan Räikkönen - Le dije, estrechándole la mano - Mi hermano secuestra a los niños del tuyo.
-Mierda, no puede ser - Se rio - ¿Eres el hermano de Oscar? - Me sorprendió envolviéndome en un abrazo - Bienvenido a la familia. Avísame si necesitas algo.
Él se deshizo del resto de las secretarias, y yo me sentí como en casa detrás del escritorio. ¿Quién diría que cuando me desperté esta mañana, conseguiría un trabajo? Sonó el teléfono, así que decidí improvisar.
-Constructora Norris, este es Logan. ¿Cómo puedo ayudarle?
-Hola niño. ¿Puedes poner a tu papi en el teléfono? - El hombre susurró ¿Soné como un niño?
-Mi papá se fue con el secretario. Es por eso que tengo que contestar los teléfonos. ¿Puedo ayudarle?
La próxima vez intenté hacer algo diferente.
-Constructora Norris, está hablando con Sargeant. ¿En qué puedo ayudarle?
-¿Éste es quién? - Preguntó la mujer.
Tomó tres intentos para que ella dijera mi nombre correctamente. Ese jodido Sebastián y sus fantasiosos nombres de bebé. Finalmente decidí que mi segundo nombre era suficientemente bueno, haciendo menos el dolor de cabeza de mi nuevo trabajo.
Yo era un secretario muy bueno. Ni siquiera me distraje cuando Oscar volvió y puso la caja de pollo agridulce frente a mí. Olía delicioso. Yo acababa de terminar otra llamada cuando él y los niños salieron caminando por la puerta. El querido Lando tenía los ojos pegados al trasero de mi hermano.
-¿Revisándole otra vez el trasero a mi hermano, jefe? - Le pregunté con dulzura.
-Es realmente un muy buen trasero - Respondió sin pedir disculpas - Regresa al trabajo, Hunter - Bueno, con esa actitud, no me extraña que Oscar lo dejara frecuentarlo tanto. No cualquiera puede manejar nuestra mierda.
Así me pasé el día contestando los teléfonos y programando las citas y esas cosas. Pude conocer al otro Pérez-Verstappen, Daniel. Por un momento tuve el pensamiento sobre cómo debía haber sido cuando los tres vivían en una misma casa. Eso es un espectáculo para el que me compraría los boletos en un latido del corazón. Los papás Pérez-Verstappen sabían cómo hacer bebés malditamente bien.
Ya que todos tenían familias a donde llegar, me ofrecí a cerrar. Debo tener una cara honesta, porque Daniel me dio una llave. No fue sino hasta que todos se fueron cuando recordé que no tenía en qué volver. Llegué con Oscar, y él iba a ir a una cita con el señor jefe. No podía llamar a un taxi. Eso era aburrido y poco creativo.
Cogí la guía telefónica sobre el escritorio para ver a quién me podía encontrar. Cuando encontré a mi presa rápidamente agarré el teléfono y marqué el número.
-Necesito hablar con el agente Lawson, por favor. Es urgente - Cuando él contestó, no pude evitar sonreír. Él iba a estar tan molesto - ¡Ha habido un robo en la Constructora Norris! ¡La mujer está gritando algo acerca de la manutención de los hijos y el herpes! Por favor date prisa antes de que las lágrimas de la lunática acaben con el edificio - Colgué, cerré el edificio y salí a esperar a que él llegara.
No pasó mucho tiempo antes de que la patrulla apareciera derrapando dándole la vuelta a la esquina y entrara al aparcadero. El Oficial Buenote saltó del auto con su arma en la mano.
-¡Hola oficial! - Le grité. Su rostro pasó de determinación a confusión y de eso a furia, en cuestión de segundos - Gracias por venir. Necesitaba un aventón, y Oscar está en una cita - Él se quejaba y gruñía por algo, pero yo no podía distinguir qué. Salté de mi piel cuando le disparó al suelo un par de veces - ¿Estás bien? Pareces estresado.
Las esposas se encontraban en mis muñecas de nuevo antes de que pudiera parpadear.
-Entra en el maldito auto - Me empujó hacia el asiento trasero. Estaba luchando para sentarme, cuando arrancó saliendo del estacionamiento, haciéndome caer de nuevo.
-Realmente no deberías estar conduciendo tan rápido. Eres un policía. Es un mal ejemplo.
-Si tú supieras lo mucho que me gustaría dispararte justo ahora, mantendrías la maldita boca cerrada - Respondió tenso.
-No puedes dispararme, es ilegal - Repliqué. Él gruñó y sonreí de nuevo. Era divertido hacerlo enojar.
Pronto, estábamos afuera de la casa de Oscar. Liam abrió la puerta y tiró de mí fuera del coche. Me puso boca abajo sobre el capó, y me quitó las esposas antes de irse.
-¡Gracias por el aventón! - Me di la vuelta y encontré a mi hermano atrapado debajo de mi jefe. Por lo menos alguien estaba teniendo un poco de acción por aquí. - Vaya... parece que su cita estuvo bastante bien - Sonreí y me dirigí al interior. Estar sobrio no era tan malo cuando tenías este tipo de entretenimiento.
Liam
-¿Tú casi le disparas a ese chico? - Suspiré.
-Papá, él no es solo un chico. Él es el diablo - Después del episodio psicótico de la noche anterior, decidí llamarle a Toto para pedir consejo.
-¿Cómo es él? - No estaba siendo de ninguna ayuda.
-¿Qué importa eso? - Pregunté. Él rio entre dientes.
-Solo estoy intentando obtener una imagen mental, hijo. Ayúdame - Bufé. Él estaba disfrutando de esto demasiado.
-Él es... no sé. Él es más bajo que yo - Obviamente - Tiene mechas azules y rojas en el cabello, pero se ve un poco bien en él. Él es... - Esto era ridículo - Si él no fuera un dolor en el culo, yo diría que es hermoso, pero eso no cambia el hecho de que sea un dolor en el culo.
-Un hermoso dolor en el culo. Creo que suena perfecto para ti.
-Adiós papá - Gruñí, haciendo caso omiso de su risa mientras colgaba el teléfono.
Otro día estaba a punto de terminar. Yo iba a tomar un par de copas con algunos de los chicos de la comisaría, pero cuando me dirigía a mi moto, otra cosa me llamó la atención. Logan estaba caminando por la calle hacia la casa de los Russell. Ahora, yo había vivido aquí el tiempo suficiente para saber que nadie va a ese lugar a menos que deseen salir violados. Parecía como si alguien estuviera a punto de conseguir la bienvenida al barrio, y yo no podía esperar a ver como sucedía.
Él desapareció en el interior de la casa. Me acerqué a donde estaba estacionada la patrulla y salté a la parte trasera. No sabía cuánto tiempo iba a estar ahí, pero yo no me iba a perder el verlo salir.
Yo no estaba decepcionado. Ni siquiera media hora más tarde, Logan salió corriendo fuera de la casa como si se estuviera incendiando. Cuando llegó lo suficientemente cerca, la mezcla de horror y de ira en su rostro me hizo estallar. Mi risa le molestó aún más.
-¿Sabes dónde vive Daniel Pérez-Verstappen? - Era raro escuchar que alguien lo llamara así en vez de Daniel Ricciardo, pero no podía juzgarlo - Necesito hablar con mi hermano - Estaba que hervía.
-¿Por qué? - Me las arreglé para decir. Simplemente era demasiado gracioso.
-La perra me ha enviado allá para conseguir un paquete. ¡Él no me dijo que era el paquete de Alex! - Él se estremeció - ¿Sabes cómo llegar o no? - Salté del coche.
-Te llevaré allí - Iba a ser una pelea de gatos. ¿Qué hombre se quiere perder eso? Él me siguió al interior del garaje.
-¿Tienes una moto? - Le pasé un casco.
-Sí, tengo una moto. Yo mismo la reconstruí. No fue un regalo de mamá y papá.
-Oh, jodeme - Respondió el - Mientras tú probablemente estabas recibiendo abrazos, yo tenía dinero tirado en mi cuenta - No había pesar en su voz, así que tampoco lo tomó en serio, o le importó demasiado. Me puse el casco y me senté a horcajadas sobre la motocicleta.
-Sube tu culo a esta cosa.
-Tu realmente deberías ser más agradable conmigo - Dijo él, subiéndose detrás de mí - Como tu nuevo vecino, tengo el poder para hacer de tu vida un infierno - Él se abrazó con fuerza a mi cintura.
-Claro, claro - Le respondí. Él no me asustaba.
Interrumpir la cena familiar de los Pérez-Verstappen fue definitivamente más entretenido que ir a beber con los chicos, especialmente cuando el delincuente derramó la sopa sobre la ocupación secreta de su hermano. Mirar a un chico sexy taclear a otro nunca es una mala manera de pasar el tiempo, y ¿Quién hubiera imaginado que Oscar escribía literatura erótica para ganarse la vida?
-Él parece adorable - Dijo el Max adulto, viendo como Logan se frotaba el hombro adolorido.
-No tienes ni idea - Solté un bufido. Max me dio un manotazo en el brazo ligeramente.
Antes de darme cuenta, Oscar agarró a Arthur, salió hacia la camioneta y me dejó con su diabólico hermano, otra vez. Debería dejarlo ir a su casa a pie. Probablemente ni siquiera se daría cuenta si salía, ya que estaba ocupado jugando vencidas con Charles. Sin embargo, no era tan molesto cuando no podía oír su boca sobre el motor, por lo que no me mataría darle un aventón.
Lando volvió con una mirada satisfecha en su rostro.
-¿De qué estás tan contento? - Daniel le preguntó.
-Nada, sólo estaba diciéndole adiós a Oscar - Respondió él, sonriendo.
-¿Oscar se fue? - Logan frunció el ceño - ¿Qué está pasando con el mundo, cuando abandonas a tu propio hermano solo porque sacó tu ropa sucia?
-Gracias por el pastel. Estuvo delicioso - Dije besándole la mejilla al Max adulto, quien actuaba como un padre para mí la mayor parte del tiempo - ¿Listo para irnos, Satanás? - Le pregunté a Logan, él puso los ojos en blanco y se volvió a Jules.
-Tienes una casa preciosa, así que voy a esperar y lo mataré afuera.
-Aprecio eso. Fue un placer conocerte - Jules sonrió.
Una vez salimos de la casa, Satanás decidió volver a molestarme con preguntas ridículas.
-¿Puedo conducir?
-No - Le respondí.
-Vamos - Se quejó. Agarré mi casco.
-No me subiré mientras tú conduces la moto - ¿Tenía alguna idea de lo extraño que se vería con la diferencia de tamaños?
-Bien - Gruñó - ¿Pero, te mataría tomar algunos riesgos? ¿Además, por qué tienes esta cosa si no vamos a tener diversión con ella?
-No podría matarme, pero puede matarte a ti - Pensé en eso - Pensándolo bien... - Él me golpeó con su casco antes de ponérselo, y subió detrás de mí.
-Eres demasiado grande. Mis brazos no se envuelven a tu alrededor como se supone que deben.
-No soy demasiado grande. Tus brazos son demasiado cortos - Argumenté.
-Mis brazos no son... - No oí el resto. Mi fuerte motor apagó su sorprendentemente agradable voz. No era como un chirrido ni nada. Se notaba que no estaba tratando de ser lindo cuando hablaba.
Fui un poco más rápido esta vez, así él no se pondría de perra conmigo hablándome de tomar riesgos. Tuve que sonreír cuando sentí que apretaba su agarre sobre mí. Tal vez no era tan rudo como él creía.
Cuando me detuve en mi casa, él saltó con calma, se quitó el casco, y me miró.
-Mis brazos no son cortos - Él asintió con la cabeza, satisfecho de sí mismo por conseguir decir eso. Luego se dio la vuelta y se dirigió a su casa.
Satanás estaba loco, pero tenía un bonito culo.
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*Stroopwafel: Traducido al español como Galletas Waffle con Sirope (o Caramelo) son postres originarios de Países Bajos. Son dos waffles delgados con caramelo en medio de ellos para hacer la galleta rellena. Como dato curioso, las marcas comerciales de estas mismas recomiendan calentarlas con el vapor caliente de una taza de café, té u otra bebida caliente para que este suavice la galleta y el caramelo.
**Betty Crocker: Es el personaje ficticio de la marca que tiene el mismo nombre. La marca se enfoca principalmente en productos para hornear y en las recetas para usar los mismos. El personaje fue creado en 1921, previo a la gran depresión en Estados Unidos, para un concurso. La mujer ha pasado por varios cambios para adaptarse a la visualización y rol de la mujer a través del tiempo.
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