Capítulo 46
Punto de vista de Alejandra.
Miraba a Michelle, mi jefa, la persona que se encargaba de decidir mi futuro en esta editorial, durante dos meses habían estado encantados con mi trabajo, incluso habiendo tenido que ir de concentración con la selección, había estado leyendo manuscritos y enviándolos, haciendo unos infórmenes muy detallados. Lo que acababa de pedir no terminaba de convencer a Michelle, la última vez que lo hice, en realidad, lo hizo Neymar por mí, lo conseguí porque quería huir de Marcos, ahora estaba pidiendo de nuevo el traslado a Madrid para estar con la persona de la cual vine huyendo un día.
Michelle miraba que miraba papeles, y a mi me iba a dar un ataque al corazón, sabía que esto no era profesional, pero de verdad necesitaba encontrar esa estabilidad que no tenía con Marcos, necesitaba recuperar o volver a retomar la vida que estábamos empezando a construir.
--No sé, Alejandra. Somos una empresa seria que no puede depender de tu historia de amor. --Suspiró mirandome y yo agaché la cabeza. Adiós vida en Madrid con Marcos. --Pero supongo que no puedo pretender que alguien con veintitrés años no se deje llevar por lo que siente y sé que ahora lo que sientes es que quieres irte a Madrid.
--Sí, lo quiero mucho. --sonreí. Ella me miró y me dedicó una media sonrisa.
--Toma, el lunes empiezas en la sede de Madrid, espero que tu relación encuentre la estabilidad que necesitáis, os lo merecéis. --Cogí el papel y le miré muy agradecida.
--Gracias Michelle, de verdad.
Salí por el pasillo eufórica perdida, por fin iba a poder encontrar una estabilidad en mi relación que últimamente se ha visto dañada.
En la entrada del edificio estaba Neymar apoyándose en su coche, esperaba expectante a lo que tenia que decirle, a lo que me habían dicho, era tan bueno y le debía tanto durante estos dos meses, como por ejemplo una casa y un trabajo.
--¿Y bien? --dijo mirándome esperando a que le dijera lo que iba a suceder conmigo, si seguía viviendo en Francia o me volvía a España.
--¡El lunes empiezo en Madrid! --dije aplaudiendo y vi en su cara la máxima felicidad, me abrazó muy alegre.
--Me alegro tanto. --dijo mirándome. --Toma, tu avión sale en cuatro horas, en seis puedes estar en Madrid con Marcos.
Le miré sonriente y luego le abracé.
(...)
Mi avión salía en media hora, ya estaba en el aeropuerto casi lista para embarcar, ahora solo me tocaba despedirme de Neymar, que aunque no parezca estaba siendo muy difícil.
--Sé feliz, de verdad te lo mereces. Que Marcos te haga todo lo feliz que tú y yo no pudimos ser. --me dijo.
--Te quiero muchísimo. --le abracé, luego cogí mi maleta y me giré a la puerta de embarque.
Miré por una última vez a la persona que un día fue el amor de mi vida, y subí a ese avión, dispuesta a escribir un libro nuevo, un libro que tuviera como título que ya no estaba en OFFSIDE con el amor, que Marcos me había hecho entrar al campo y que con él me sentía completa.
Madrid, España.
Iba en el taxi en dirección a Las Rozas, donde estaba la casa de Marcos y en próximos minutos la mía también, tenía ganas de verle, quería ver su carita de emoción cuando me viese y cuando le dijese todo lo que tenía por decirle.
Mi teléfono sonó con una llamada de Eric, una videollamada.
—Holaaaa. —les dije emocionada.
—Holaaa. —dijo mi hermano. —¿Estás por Madrid?
—Sí, estoy de camino a casa.
—Bien, Gerard me ha llamado, dice que tenéis que hacerle el Bizum para pagar lo de Nochevieja. —dijo Eric, fruncí el celó extrañada.
—Pero si era en casa de Azpi. —dije confundida.
—Si, pero estamos hablando de César, raro es que no nos cobre por respirar el aire de su propiedad.
—Yo no entiendo a este hombre, para eso que no se ponga de voluntario para celebrar Nochevieja en su casa.
—Es un rata, pero prefiero Londres veinticinco millones de veces antes que Leipzig.
—Venga, Dani asegura que Alemania está muy bien.
—No piso yo más Alemania en mi vida.
—Que tonto. —reí divertida. —¿y Carla?
—Con su hermana cuidando a su sobri. —dijo. —Yo es que tengo que ir a casa de Pedri a hacer algunas cosas.
—Si... cosas, jugar a la play ¿no?
—Entre otras.
Observé por la ventana que ya casi estábamos en la urbanización donde estaba la casa de Marcos. Sentí como el corazón me palpitaba a mil por segundo.
—Bueno, después hablamos que acabo de llegar. Adiós, te quiero. —le dije y lancé un beso antes de colgar.
Recibí un mensaje.
La Roja y sus embotelladas. ❤️⚽️
El que no meterá un penalti en su vida (Gerard) : El Bizum por favor.
No la mete nunca (Álvaro): Eres lo más pesado que existe.
Enano 2.0 (Gavi): Permitís menores de edad?
Little Towers (Ferran): Eso que yo tengo cinco añitos.
Big Towers (Pau): creo que le he hecho el bizum a alguien que no era.
Mi lado lésbico. (Carla): es que eres tonto y todavía no te has dado cuenta.
Enano 1.0 (Pedri): acabo de ganar la champions en el Barça con el Fifa.
Falla penaltis en semifinales. (Dani): va a ser el único sitio donde la ganéis, porque os han eliminado.
Casillas Vasco (Unai): pero tú que vas a hablar si a ti también te han eliminado, gilipollas.
Jaime (Ayme): que tonto.
Me bajé del taxi y me planté frente a la puerta de la casa de Marcos, estaba muy nerviosa, pero estaba feliz, solo una puerta me separaba de él y de sus besos y una vez que eso se quitase ya no habría nunca nada más que nos separara jamás.
Decidida llamé a la puerta y Marcos se tomó su tiempo para abrir, o estaba cagando o yo no sé lo que estaba haciendo pero su tiempo se tomó. Cuando abrió la puerta ambos nos quedamos boquiabiertos, él porque no me esperaba ahí y yo por la forma en la que abrió la puerta.
Llevaba solo unas calzonas y estaba sin camiseta, por sus abdominales caían gotas de sudor, a decir verdad me puse cachonda solo de verle.
—¿Estabas follando o qué? —pregunté divertida.
—¿Qué haces aquí? —preguntó sonriente. Enseñé la maleta.
—He pensado ocho millones de veces en que volver a cambiar mis planes por ti es una auténtica locura, pero en ocho millones de veces una he pensado lo bonito que sería construir una vida estable a tu lado como la que estuvimos construyendo hasta que todo se desmoronara. Te quiero, Marcos. No hay nada de lo que esté más segura en mi vida, ahora ya lo sé, ya no estoy en OFFSIDE, porque tú validaste la acción de mi gol.
Marcos sonrió y no hizo falta que me dijera nada, solo me besó y esa tarde estuvimos completa haciendo el amor, no tuvimos solo sexo, fue amor, fue pasión, fue la estabilidad que llevaba tanto tiempo buscando.
(...)
31 de diciembre de 2021.
Londres, Inglaterra, Reino Unido.
Hoy era Nochevieja, las navidades habían estado muy divertidas, habíamos pasado esa semana en Barcelona con mi familia y en casa de Carla y Eric. Hacia mucho tiempo que no me lo pasaba de esa forma. Es la primera navidad en mucho tiempo que me lo paso tan bien. Marcos quedó encantado de mi familia y ellos con él.
Él y yo estábamos en nuestro mejor momento, no mentiré y follamos cada día, tenemos una vida sexualmente activa, como antes.
Ahora estábamos en Londres, porque habíamos quedado con la selección para celebrar Nochevieja, cuando estamos juntos decimos que no nos aguantamos, pero en realidad cuando no lo estamos nos echamos de menos, siento una dependencia emocional de la selección española de muermos.
Carla y yo estábamos deshaciendo las maletas en mi habitación en la casa de César, bueno yo deshacía la mía, ella solo miraba.
—Las hormonas me tienen cachonda todo el día y a tu hermano le da miedo follar por si me hace daño.
—Es tonto, no sé que podías esperar de él. —dije guardando la ropa en el armario, sí la de Marcos también, porque él se había quedado abajo jugando al fifa con los otros.
—Es que se cree que es malo o algo, ay de verdad. Un hijo no, dos.
—¿Que son mellizos? —me giré asustada.
—No imbecil, el otro es Eric. —dijo. Suspiré aliviada.
Cogí el neceser y ubiqué que todo estuviera dentro, todo lo necesario. Pastillas anticonceptivas, lubricantes, tampones, esas cosas...
—¿tampones? ¿Te toca ponerte? —preguntó mi amiga frunciendo el ceño.
Miré la caja extrañada, la verdad que no recuerdo que día me tocaba.
—Creo que este mes no me ha venido. —Carla abrió los ojos como platos. —Pero no pasa nada, es normal desde pequeña me pasa.
—Vamos a ver, es normal que te pase con dieciocho años, pero no es normal con veintitrés.
—Que paranoica de verdad.
—Alejandra, por tu madre que es mi suegra y porque me de un chungo aquí ahora mismo, dime que usáis condón siempre, por favor. —dijo poniéndose de pie frente a mí.
—A ver no, estoy tomando las pastillas.
—Ay, espera que me da un chungo. —dijo sentándose en la cama como si estuviese mareada.
—No exageres...
—¿Que no exagere? Me cago en tu Puto ovulo y en el esperma de Marcos.
—Que no estoy embarazada. ¡Pesada!
—Por la cuenta que te trae, porque te mato.
—No eres la más indicada para hablar.
—Estoy casada, tengo un pase.
—¿a los veinticuatro?
—Cállate. Deberías de hacerte un test.
—Huy la virgen. —rodé los ojos.
—No guapa, virgen no, y tú tampoco.
—Era una expresión, lista.
Me fui a meter en el baño, mi amiga se quedó de pie mirándome. Por asegurarme no perdía nada y ganaba que Carla me dejara en paz.
—Bueno, venga. Dame el test.
Carla llamó a Pedri a que fuera a por un test y le obligó a no decir nada a nadie, ya me imagino yo a este hombre dando vueltas por todo Londres con su maravilloso inglés canario. Luego lo trajo e hice la prueba, con la insistencia de mis dos amigos casi que no sale el chorro, pero lo consegui.
—Hala, ya está. Tomad pesados. —lo dejé en las manos de Carla.
—¿y ahora que pasa? —preguntó Pedri, pobre, si es que todavía es un bebé.
—Ahora hay que esperar cuatro minutos.
—Ya han pasado dos. —aclaré.
Y cuando los dos minutos pasaron, yo estaba tumbada en la cama tan tranquila, cuando a Carla se le cayó el test de las manos, me asusté y me levanté a cogerlo, solo dije:
—mierda.
—Me estoy mareando. —dijo Carla sentándose.
—Si yo también. —dije dentándome a su lado con la mirada perdida.
—Hala, ves, ya le están dando síntomas. —dijo Carla alterada, yo la miré fulminándoles.
—Toma regalo bueno de año nuevo. —dijo Pedri, mirando el test.
Y volví a decir:
—mierda.
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