Capítulo 44
Punto de vista de Alejandra.
Hoy abandonaba Madrid tras el fin de semana, he de volver a París, a casa y al trabajo, en París me esperaba mi amigo barra ex. Me ponía triste despedirme de Marcos otra vez, pero bueno ahora esto es un día menos para vivir juntos, tengo unas ganas tremendas de que se acabe esta temporada para poder tenerlo todos los días conmigo en París, que no se lo imagina nadie.
—No te vayas, quédate. —dijo abrazándome por detrás mientras cerraba la maleta que había traído, dejó un beso en mi cuello.
—Venga, quieto. Voy a llegar tarde y odio llegar tarde. —muy a pesar del rubio se separó de mí y pude cerrar la maleta y bajarla de la cama.
—odio que te vayas. —dijo haciendo un puchero.
—Venga que ya queda menos para que se acabe la temporada y fiches por el PSG. —le dije acariciando su mentón, su cara cambió de expresión, me confundió un poco. —¿Qué pasa?
—No, nada. —mostró una sonrisa falsa, este se piensa que soy idiota y no le conozco.
—Marcos...
—Venga, que vas a llegar tarde anda...
No quise darle más bombo al tema, si algo había aprendido de este tiempo, es que Marcos a veces para expresarse necesitaba su tiempo y que yo no debía de presionarle, sé que antes de llegar al aeropuerto me lo acabaría contando.
Mientras íbamos en el coche por las calles de Madrid, con destino al aeropuerto de Barajas donde mi avión salía en dos horas y media, me llegó un mensaje de Neymar.
Neymar❤️
Feijoada para cenar. Aprécialo he cocinado yo.
Me va a dar gastroenteritis.
No seas mala baba.
Bloqueé el teléfono y observé mi fondo de pantalla con Marcos, una foto que tenemos en Dubái en la playa, nos la hicieron a traición, pero me encanta. Él venía tras mí corriendo para arrastrarme por la arena porque yo le había tirado un puñado a la espalda, pero me cogió y los dos sonreíamos mirándonos, es la mejor foto que pueda existir en este planeta.
Levanté la vista hacia él y sonreí, es que no tengo dudas de que es la persona con la que quiero mi presente y mi futuro. Sé que es él.
Puse mi mano encima de su pierna, normalmente me miraría y sonreía, pero esta vez no hizo nada de eso. A ver qué coño le pasa. Aparcó el coche en el parking del aeropuerto y solo entonces hablé:
—Marcos. —dirige su mirada hacia mi. —¿Qué pasa?
—No puedo fichar por el PSG, Ale. —fruncí el ceño.
—¿pero por qué? —pregunté confundida. —Simeone no te deja ¿o que?
—Voy a renovar con el Atlético. —dijo sin más. —Entiéndeme, no voy a ser feliz en París, no quiero dejar el Atlético.
—¿y nosotros? —dije con la respiración un poco alterada.
—Vente a vivir aquí, de nuevo.
—¿tú te crees que todo es tan fácil? —dije enfadada. —Mi trabajo está en París, tú me hiciste una promesa. Y si no sabes cumplirlas no sé en qué lugar nos deja eso, Marcos.
Salí del coche enfadada, recogí la maleta y caminé aeropuerto adentro hacia mi zona de embarque, Marcos venía tras mí y agarró mi brazo.
—Amor, por favor. Sé que estás enfadada estás en todo tu derecho, pero por favor, no te vayas así. —dijo mirándome. Su cara expresaba miedo realmente.
—Me lo prometiste, me prometiste que solo tenía que esperar esta temporada, me dijiste que estaríamos juntos, joder. —dije casi llorando, él me abrazó. —Me dejo la mitad de mi sueldo en venir cada dos fines de semana a verte o cada vez que tengo un misero día libre. Y tú no eres capaz de hacer esto por mí.
Me separé de él, estaba muy furiosa. Así que me giré para irme.
—mi amor, lo siento. Debí pensarlo antes de decírtelo, pero por favor dime que lo reconsiderarás. —me dijo mirándome fijamente con sus ojos angustiados, temiendo que me fuera sin solucionar esto. —Por favor.
—Ya veré lo que hago.
—Dame un beso por favor, no te vayas sin darme un beso. —me cogió de la cintura y pegó su cuerpo al mío, aunque yo estaba cruzada de brazos y estaba indignada, tampoco quería irme enfadada con él, así que le di el mejor beso de despedida que había. Con sus manos en mis mejillas él habló. —¿Estamos bien?
—Estamos pendientes de una conversación. —le digo antes de separarme de él.
—Te amo.
Sonreí y luego me giré a entrar en la puerta de embarque, pero antes de entrar me giré a verle, le vi ahí esperando a que yo desapareciera entre la multitud para irse.
Quiero vivir con él, me da igual donde.
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