Capítulo 41
Punto de vista de Alejandra.
El avión aterrizó en Madrid, como una loca fui corriendo por todo el aeropuerto de Barajas en busca de mi chico rubio de ojos azules, lo había echado tanto de menos estas dos semanas. Yo había estado hasta arriba de trabajo y él había jugado fuera de casa, pero mañana jugaban en el Metropolitano y contra el Barça por lo que es decir, que aquí estarían seres como Pedri, Sergio, Gavi, Eric y por supuesto Carla, por lo que me sentía más que feliz que en un fin de semana no solo vaya a ver a mi novio, sino que también a mis amigos y mi hermano. Parón de selecciones no había más hasta marzo, y eran dos simples amistosos porque no teníamos que jugar la repesca de la clasificación -cosa que Italia y Suecia si, joderos- asi que sería muy difícil juntarnos a todos, pero bueno por ahí rondan algunos planes en Navidad.
En cuanto vi a Marcos, me abracé a él enganchando mis piernas en su cadera, besándole como si hiciera cuatro años que no le veía, es que joder, habíamos estado dos meses separados y peleados y ahora dos semanas sin vernos, mucho tiempo para mi corazoncito.
—Menos Mal, pequeña. Me iba a volver loco. —dijo dándome un pico, yo me reí y me bajé de sus brazos. —¿Qué tal todo? ¿Comes bien? ¿Duermes bien? ¿El trabajo? ¿Neymar?
Me empecé a reír.
—Relájate, cariño. —le dije cogiendo sus dos mejillas entre mis manos. —está todo bien.
Marcos sonrió.
—vámonos a casa. —cogió mi mano y caminamos hacia la salida del aeropuerto, estaba tan feliz porque él y yo hubiéramos vuelto, que es que me importaba bien poco todo lo demás.
Habíamos llegado a casa, yo subí a la habitación para colocar las cosas que había traído para subsistir el fin de semana, no era mucho, pero sé que a Marcos le ponen nervioso las cosas por ahí desperdigadas.
— tenía ganas de verte — dijo acercándome a él rodeando sus brazos en mi cintura acariciándome. Retrocedemos unos cuantos pasos hacia detrás de mí y caemos a la cama él justo encima. — ¿Qué estabas haciendo?
— Deshacer la mochila.— dije mirándole a los ojos y sonriéndole.
— Es que yo tengo una idea mejor. — agarró mi rostro entre sus manos y le besé de nuevo, aumenté la intensidad a la misma vez que yo rodeaba mis brazos alrededor de su cuello y gemi un poco. Paso la mano por debajo de su camiseta y la quito pasándola por encima de su cabeza hago lo mismo con sus pantalones y él quita mi camiseta.
Con una rodilla me separó las piernas y me acarició con los dedos, me pregunto si habrá alguien más con quien haya hecho esto estos dos meses a parte de mi. Esos pensamientos me desconcentran y decidí olvidarlos.
— ¿Por qué siempre que te toco estás así de mojada? — no respondo simplemente me estremece con el roce de sus dedos en mí.
Dejando la mano en el mismo lugar que antes me acerca a su boca y me besa despacio, jugando con nuestras lenguas a la vez que me vuelve a acariciar suavemente, intento gemir pero me calla con un beso, viaja de la boca al cuello y deja una marca en la clavícula, me abraza intentando sentirme más cerca.
— shhh — me separo un poco — esta vez será despacio. Y menos monótono.
Me quito los pantalones y la ropa Interior, Un segundo después intentó entrar, cierro los ojos y apoyo la cabeza en su hombro respirando en su cuello y lo oigo jadear, vuelve a entrar un poco, de verdad quiere que esta vez realmente lo disfrute y no sea como a lo ligero del típico calentón.
— ¡Joder! — gimo cuando acaricia mi espalda y siento como absolutamente toda mi piel se eriza. Vuelvo a besarle, en los labios, en la nariz en el cuello y en la mejilla. Lo oigo gemir de nuevo mientras me aferro a sus brazos y siento su lengua pasar por mi cuello. Ahora quien vuelve a gemir soy yo. — Eres increíble.
Empujo un poco más las caderas contra él y ambos gemimos, abro los ojos y lo miro, puedo ver un brillo en sus ojos que me encantan.
Cierra la mandíbula para concentrarse y siento como sus músculos se contraen y relajan cada segundo. Le acaricio la mejilla con los dedos antes de besarlo y vuelvo a enterrar mi cara en su cuello. Su respiración se acelera caliente y salvaje contra mi piel, vuelve a estremecerse y esta vez, gime mi nombre. Entra y vuelve a salir de mí despacio haciendo que disfrute cada segundo, muerde el lóbulo de mi oreja y a mi personalmente me vuelve loca. Sus labios llegan hasta mi cuello y mis dedos se enredan en su pelo.
— Voy a... — digo, esta vez quien lo avisa soy yo. Él asiente y me besa, muerde el cuello y fijo la mirada en él mientras termino y él hace lo mismo. Me tenso un poco y cae desplomado a mi lado.
Punto de vista de Marcos.
Me encontraba a su lado, en nuestra cama ella bocabajo totalmente desnuda y yo acariciando su espalda. Cada lunar de su piel era la mejor constelación que yo podía observar.
— ¿A qué edad lo hiciste por primera vez? — pregunta mientras yo dirijo mi mirada hacia el techo y bufo para responder.
—con quince. ¿Y tú?
dice mirándome con su cabeza apoyada sobre la almohada — con dieciséis.
— ¿fue con Neymar? — se tensa un poco al oír su nombre.
— Si.
—llevo loco por ti desde que te vi ese tatuaje por primera vez en Sevilla.— ella levanta la cabeza.
— ¿Estabas Loco por mí en la Eurocopa? — ríe. — yo en la Eurocopa era muy estupida.
— por eso me gustabas — la miro — cuando me mirabas yo sentía que no necesitaba nada.
Tal como sigo sintiendo ahora. Ella rodea con su brazo mi cintura y apoyó su cabeza sobre mi pecho mientras yo sigo acariciando su espalda, podría quedarme así siempre y jamás me cansaría.
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