Capítulo 35
Punto de vista de Alejandra.
Me había llevado un mes esperando que Marcos me dijera que me quería, lo había esperado durante el día y la noche, pero sabía que no estaba actuando desde el corazón, al revés.
—Marcos. —dije apartándole. —por favor déjame irme.
—No. ¿para qué?
—Porque no estás actuando desde el corazón, y no quiero eso.
—Mi corazón está dañado, y el problema es que la única persona que puede arreglarlo es la misma que lo ha roto.
—No quiero discutir más de verdad, hagamos esta estancia lo más fácil posible, y así no es.
Esquivé al rubio que yo tanto amaba para poder salir del baño, vuelta al VIP donde los demás o estaban bailando o discutiendo entre risas u otros como Eric, Carla y Ferran estaban hablando en la barra. Ostias, el triángulo, tengo que enterarme.
Como buena cotilla que soy me acerqué hasta ellos, colocándome entre Carla y Ferran.
—Buenas. —dije captando la atención de todos. —¿Qué habláis?
—De que seáis las dos chicas únicas de toda la selección es una mierda, hay que contratar otra. —dijo mi hermano. Fruncí el ceño.
—No, nosotras estamos bien. Somos suficientes. —dije yo.
—¿pero no veis que os quiere empotrar media selección? —me reí.
—Bueno, yo no tengo problema en eso, ya me he tirado a dos y Carla a otros dos, pero ella ya no puede. —dije riendo.
—Mi hermana es tonta, si tonta y me ha tocado a mí la más idiota. —dijo yéndose como indignado.
Ferran, Carla y yo nos quedamos riéndonos cuando el catalán se fue indignado.
—Un poco complejo de Ari estás cogiendo. —dijo Carla riéndose.
—A ver, si me meten en una selección rodeada de tíos buenos, una no es de piedra oye. —bebí de mi copa. —¿y vosotros?
—¿nosotros qué? —preguntó Ferran frunciendo el ceño.
—Que nunca me habéis contado cómo fue lo vuestro. Es decir, lo tenéis en secreto, pero tendría que ser un polvazo y yo aquí sin saber cómo fue. —me reí.
—No fue tan especial como tú con Marcos. —dijo Ferran.
—Ya, es que lo mío siempre es especial. —dije haciéndome la egocentrica.
—Carla llamó a mi habitación en albornoz. —dijo Ferran, miré a mi amiga incrédula.
—Que atrevida, señora de García. —ella sonríe.
—No tenía agua caliente, tonta. —dijo mi amiga.
—así que le dije que podía ducharse en mi cuarto de baño.
—Y yo, pues lo hice. Pero al salir, el cabron este estaba sin camiseta. Y pues como has dicho una no es de piedra aquí tampoco.
—A mí me entró por el ojo desde que la vi, y hay ganas que se tienen que quitar, y así fue. Creo que no solo fue una vez, sino tres.
—y que tres...—dijo Carla por lo bajo.
—Joder, luego dices de mí. —dije a Carla.
—No, si estamos hechas dos putones. —nos reímos.
Al volver al hotel iba agarrada a Pedri, porque veía triple, y como dormía con él, muy a pesar del rubio de Madrid, me acompañó hasta la habitación para ayudarme a quitarme los tacones y poder acostarme sin que la habitación me diera vueltas.
—Ay, Pedri. Estate quieto, no te muevas más que me mareo. —le dije con voz de auténtica alcoholica. Porque hoy había ahogado las penas en alcohol.
—Ale, estoy quieto. La que no estás quieta eres tú, dame el pie y te quito el zapato. —subí el pie demasiado rápido y fuerte. —si no me dejas sin ojo con el tacón, mejor.
Me empecé a reír. Cuando el canario se sentó a mi lado en la cama, intentó desabrocharme el vestido, y el tacto de sus manos me hacían cosquillas.
—Para, que me rio.
—te ríes ahora mismo si hasta pasa una mosca por delante tuya. —me giré a él, y por un momento me pareció muy apetecible comerle la boca, la verdad así que me lancé a él, pero el cabron me hizo una cobra.
—vaya, cobrazo.
—No, Ale. Me encantaría comerte la boca y lo que no es la boca, pero realmente, estás borracha y tú esto no lo quieres de verdad. —dijo acariciando mi mejilla, jo, qué mono es, por que no me habré enamorado de él y sí de Marcos. —Tú quieres a Marcos, y si algún día tiene que pasar algo entre nosotros sea porque lo queramos de verdad, no por despecho. No como te pasó con Álvaro.
Mirándolo fríamente tenía razón. Me levanté de la cama y bajé el vestido quedándome solo en ropa interior de encaje, y no mal penséis que solo me lo quité porque me estaba apretando. Pedri se quedó boquiabierto.
—Aunque no me provoques tampoco, que soy humano. —dijo mirándome de arriba a abajo. Me tumbé en la cama bajo las sábanas.
—Anda, vamos a dormir, a ver si consigo que algún objeto se pare de dar vueltas.
Pedri se ríe.
—Ahora vengo, voy a ver qué quería Pau antes que como te llevaba no pude hablar con él. —me dio un beso en la frente.
—Vale.
No recuerdo nada más, que caer en un profundo sueño.
Punto de vista de Marcos.
Llegué a la habitación enfadado, Alejandra se había ido con Pedri y me había rechazado, me sentía como una mierda. Quería golpear algo de toda la rabia que estaba conteniendo por dentro.
Pero antes de nada, llamaron a la puerta, así que abrí, dejando ver al canario que estaba durmiendo con la mujer que yo amaba.
—¿podemos hablar?
—¿Qué tal se duerme con Alejandra?
—Venga Marcos, no vayas con esas.
—Es lo que has querido desde el principio, tirartela, pensaba que entre amigos eso no se hacía. —dije furioso.
—¿Podrías por una vez desde que nos concentramos darle uso al cerebro? —levanté una ceja. —Te estas comportando como un niñato celoso y posesivo, que no la quiere para él, pero tampoco para nadie más, y Marcos tú no eres así. Te estás dejando llevar por la rabia.
—¿acaso sabes lo que he pasado yo?
—Pues no, pero sí sé lo que está pasando Ale, y sé que la quieres. Así no vas a llegar a nada con ella nunca más.
—Me lo dice el tío que le acaba de comer la boca. —ríe irónicamente.
—Era un pacto, para ver tu reacción. Y lo único que has demostrado ha sido ser un posesivo de mierda. —me quedé helado. —Cundo vine a buscarla, Alejandra estaba enrollada en una sábana llorando, parecía una muerta viviente y no quería bajar. Así que la convencí de que tenía que bajar y demostrarte que podría seguir su vida sin ti.
—¿y para qué coño haces tú eso?
—Porque desde que lo dejaste con ella, veo que no puedes seguir adelante, si la quieres tío perdónaselo, todos merecemos una segunda oportunidad, pero si no puedes porque tu orgullo te gana al amor que sientes por ella, entonces déjala ir, déjala ser feliz. Lo ha pasado putas por Neymar cinco años, no merece estar condenada a pasarlo mal otros cinco por ti.
Mi amigo canario se fue alejando por el pasillo, yo sin embargo me quedé en la puerta pensando que era un gilipollas.
Yo la había enamorado queriéndola, no rechazándola, tiene razón. No dejo a Alejandra continuar, pero mi orgullo tampoco me permite hacerlo a mí. Estoy consumido en una rabia y un dolor que no soy capaz de controlar.
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