Capítulo 20
Punto de vista de Alejandra.
A veces cuando más a gusto estás en la cama, dormida, sin que nada ni nadie te moleste y encima abrazada a Marcos con esos brazos tan duros y fuertes que tiene que te pegan a su cuerpo, es cuando tu teléfono no deja sonar ni un maldito segundo y te despierta.
—Ay, Ale. Ponlo en silencio. —dijo el rubio acurrucándose más a mí.
—Están sonando los dos. —le dije medio dormida. Estiré la mano para coger mi móvil y ver quién era, vi que Marcos soltó un quejido. —¿Quién es?
—Mi agente. —dijo. —¿tú?
—Mi madre.
Cogí el teléfono de mala forma.
—Mamá, no sé si eres consciente que estoy a siete horas de diferencia contigo.
—Y no sé si tú eres consciente que estás saliendo en las noticias deportivas en España.
—¿Qué? —dije incorporándome a la cama.
—Julio, háblame más despacio que no te entiendo. —dijo Marcos haciendo lo mismo que yo.
—Mamá, qué estás diciendo. —le hablé a mi madre.
—Que estás saliendo con un futbolista del Atlético y eres noticia en toda la prensa deportiva. —dijo mi madre.
—Joder, me pensaba que era algo más grave. —dije suspirando. —mamá, no son horas para esto mejor hablamos a horas más decentes.
—Sí, adiós Julio. —dijo Marcos colgando el teléfono y yo también colgué.
Mi novio y yo nos miramos y empezamos a reírnos.
—Somos puta noticia. —dije riéndome. Empecé a buscar en Google, tecleé Marcos Llorente y ahí estaban las noticias.
«Alejandra, la exnovia de Neymar, vuelve a ser encontrada en redes como la nueva novia oficial de Marcos Llorente»
«Alejandra y Marcos Llorente, forman Marcale»
—Joder, esto hay que celebrarlo. —dijo Marcos sonriendo.
Me besó de forma desesperada y se puso encima de mí en la cama acariciando mis muslos y yo aferré mis manos a sus brazos. Pero todo lo que podía haber sucedido de ese momento se vio interrumpido por una videollamada de Carla.
—Joder, la quiero, pero la pienso matar. —dijo Marcos fastidiado quitándose de encima de mí.
Descolgué la videollamada de mi amiga y vi que estaba con mi hermano.
—¿Qué queréis? —pregunté yo, de mala forma eso sí, que me acababan de joder un polvazo.
—Coño que habéis pasado de ni siquiera daros un triste beso, a ser noticia en España. —dijo Eric.
—Acabáis de joderme un polvo. —dijo Marcos apareciendo por la cámara.
—Huy, perdón. —dijo mi mejor amiga. —Pero tenemos que contaros algo importante. Más importante que el polvazo que ibais a echar.
—Por la cuenta que os trae. —dije.
Ambos levantaron las manos y enseñaron sus dedos anulares, en ellos había un anillo dorado. Si esto es lo que creo que es, me da un parraque aquí mismo.
—¿Qué coño es eso? —dijo Marcos mirando la pantalla.
—Que nos ha dado una pájara, y nos hemos casado. —dijo mi hermano de lo más feliz.
—¿Pero os habéis vuelto locos o es que el volver a España os ha achicharrado el cerebro? —dije yo.
—Pues no, pero es que queríamos ir enserio y lo primero que se nos vino a la mente fue esto, bueno esto y vivir juntos, como un buen matrimonio. —dijo Carla luego dándole un beso en la mejilla a Eric.
—Yo digo que os faltan neuronas, pero que me alegro mucho por vosotros también. Se veníais gustando de hace tiempo. —dijo el rubio sonriendo.
—Bueno yo también me alegro mucho por vosotros, pero que os caséis lo acepto, sobrinos ya no. —dije señalando el teléfono amenazante.
—Bueno sobre eso...—sonrieron.
—No jodas que estás preñada. —dijo Marcos.
—no hombre no, ya es broma. —se rio mi hermano. —Bueno os queremos, seguid follando. Adiós.
Marcos y yo nos despedimos con las manos al teléfono.
—Joder que se han casado.
—Sí.
—¿Pero sabes que es mejor? Que nosotros nos vamos a Dubái como Luna de Miel y sin matrimonio.
—ya, y si mejor dejas de parlotear y le das a la lengua de otra forma. —dije acercándome a él abriendo las piernas, él sonrió de forma seductora y se puso al lío.
Y ese día, ese último día en Rio me hizo disfrutar como nadie me había hecho disfrutar en mucho tiempo.
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