CAPITULO 8: MURIENDO
¿Estoy muerto? No, creo que no... aún. Siento demasiado dolor recorrer mi cuerpo, pero veo todo oscuro, intento abrir los ojos pero no puedo.
De vez en cuando escuchaba voces, eran como murmullos alejados, de alguna manera intente ir hacia aquellas voces. Cuando por fin pude escuchar con claridad los murmullos... pude distinguir una voz. ¡Cielos! ¡Esa voz! ¡Es ella!
—Amor, lo siento, por mi culpa estar aquí, si tan solo no te hubiera dejado solo...—Como me gustaría estar despierto y decirle que no era su culpa, fue mía, no debí haber bebido tanto. —perdóname por romper todas las promesas que debí mantener, no quiero que este sea nuestro ultimo adiós, eres todo para mi, te ruego que te quedes y no me dejes sola, estoy llena de dolor y llena de pena, no hay nada que me pueda quitar este dolor. Perdóname por dejar tu corazón en la lluvia cuando más me necesitabas, en serio, ahora ya sé por lo que pasaste cuando yo estuve postrada en cama. Tom, lamento haberte dejado, no sabía que podía significar tanto en la vida de alguien.
¿Qué? ¿No sabía que podía significar tanto en la vida de alguien? ¿Cree que estuve jugando con ella? ¡Carajo, no! Ella fue la única que estuvo jugando de los dos. Dijo que no me amaba.
— Amor, perdóname, por que no sabía lo que tenía hasta que te fuiste, te amo, por favor no me dejes, te amo. —Sentí como si mi corazón se hubiera detenido, hace tanto que no escuchaba esas dos palabras de sus labios. No, era imposible que ella me amará ¡Lo negó! Creo que... lo único que siente por mi ahora es lastima y un terrible cargo de conciencia.
— En serio yo te extrañare, tenlo por seguro, fueron tantos bellos y malos momentos que vivimos juntos, los detalles las pequeñas cosas que parecía no importantes, son las que más invaden mi mente al recordarte, ojala pudiera devolver el tiempo, para verte de nuevo, para darte un abrazo y nunca soltarte, mas comprende que llego tu tiempo, que Dios te ha llamado para estar a su lado, así Él lo quiso, pero yo nunca pensé que doliera tanto. En serio, mi amor, lo siento, perdóname, yo no merezco a alguien tan maravilloso como tú pero... te amo. —Por favor, no seas hipócrita y tampoco me tengas lastima, "amor".
De la nada sentí a la perfección un cosquilleo en mi mano ¿Qué era eso? Sentí una fuerza que me estiró y me pude ver fuera de mi cuerpo. Me vi tendido en la cama del hospital, enfermeros sacaban a Andrea a la fuerza mientras el doctor trataba de reanimarme. Todo pasaba tan lento frente a mis ojos. Salí de la habitación junto y vi a Andrea tirada en el suelo, llorando. Cielos... nunca la vi llorar así. Me arrodille frente a ella y le acaricie el cabello mientras lloraba, entonces, no sé cómo, pude percibir un pensamiento de ella.
"No, él no se puede ir, no puede dejarme sola. Por favor Dios, no te lo lleves, por favor, lo amo. Lo amo. Dios, te prometo que jamás lo volveré a abandonar, no te dejaré, Tom."
No podía creer lo que oía ¿era en serio? ¿Me...me ama? ¿Entonces por qué se fue? ¿De verdad no volverá a dejarme?
La fuerza que sentía que me arrastraba ya no la sentía. Deje un beso en la frente de Andrea, me di media vuelta y no sé cómo, pero cuando entre a la habitación ya estaba en mi cuerpo.
Los minutos pasaron y fui abriendo los ojos lentamente para acostumbrarme a la luz, giré mi rostro a un lado, vi el suero, voltee a otro lado y ahí estaba una enfermera revisando mis aparatos. Esta me vio y se sorprendió.
—Joven, está despierto. Iré por el doctor. —La enfermera salió rápidamente y en pocos minutos por la puerta entró el doctor.
—Bienvenido al mundo de los vivos—dijo el doctor al entrar.
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