CAPITULO 20: NATE, BESAME
La mañana del sábado llego, era momento de regresar a Londres con Tom y que Nate se fuera a estudiar. Tom estaba en mi casa ayudándome a subir mis maletas al taxi que nos llevaría al aeropuerto. Baje las escaleras de manera lenta viendo la casa con detenimiento, esta era la última vez que estaba aquí siendo una mujer soltera, la próxima vez que viniera a casa sería como la señora Hiddleston.
—Amor ¿estás lista? —pregunto Tom desde el lumbral de la puerta. Me gire a verle y le sonreí dulcemente mientras bajaba el último escalón.
—Si—Tom me tendió su mano y yo lo tome para salir juntos de aquella casa.
Subimos al taxi y el taxista muy amablemente nos llevó hasta el aeropuerto. Al llegar Tom y el taxista bajaron las maletas. Nate aún no llegaba así que Tom y yo nos pusimos a hablar mientras lo esperábamos, me quede dándole la espalda la entrada principal.
— ¿Nerviosa? —pregunto Tom abrazándome por la cintura.
—No, ¿debería estarlo? —lo abrace por el cuello.
—No sé—sonrió divertido—tal vez porque llegaras para ser la señora de Hiddleston.
—Lo dices así y siento que hablas de tu mamá—arrugue mi nariz. Tom soltó una carcajada, tomo mi rostro entre sus manos y dio un dulce beso en mis labios.
—Y bien señora Hiddleston ¿ya pensó en una fecha para la boda?
—Mmmm... No lo sé, me gustaría que fuera en Julio o Septiembre, cuando lleguemos a Londres pensaremos en una fecha para la boda.
— ¿Te vas a casar con él? —al escuchar aquella voz sentí que se me erizo el vello de la nuca. Me gire y ahí detrás de mi encontré a Nate. No puede ser, él caminí rápido con su maleta a la salida para ir a su avión. Me gire sintiéndome furiosa con Tom.
— ¿Sabías que él estaba detrás de mí?
—Él merecía saberlo.
— ¡Pero no así! —grité sintiéndome traicionada. Me di media vuelta para correr detrás de Nate pero Tom me detuvo.
—Andrea...—murmuró mi nombre.
— ¡NO, BASTA! —le grité.
Me solté de su agarré de una forma brusca y corrí hacía donde Nate se había ido. Corrí lo más que pude y alcance a ver a Nate que estaba a punto de entregar su boleto.
— ¡Nate, espera! —grité y él se detuvo, volteo a verme y vino hacia mí.
— ¡Se acabó, estoy harto! —me gritó.
— ¿Qué puedo hacer? —pregunte desesperada.
—No, no puedes hacer nada, yo sí. Me voy a España para no volverte a ver o molestarte ¡Jamás!
— ¡No! No quiero que así sea nuestra despedida, quédate unos minutos—suplique.
—¡¿Por qué?! ¡Dame una sola buena razón!
—Por que no quiero perderte.
Nate me miró furioso.
—No es suficiente.
—Por que eres demasiado importante para mi.
Gruñó.
—Sigue sin ser suficiente.
Él se dio media vuelta dándome la espalda, estaba de nuevo a punto de entregar su boleto de avión me sentía malditamente desesperada, no quería perder a Nate así.
—¡NATE! —grité su nombre y él volvió a detenerse. —Bésame —le pedí. Él se giró para verme pero se quedó inmóvil—Nate bésame, te...te lo pido.
Él vino hacia mí, me tomo de la cintura y se acercó de modo que pude sentir nuestras reparaciones chocar, simplemente cerré los ojos, él coloco su mano en mi nuca y me atrajo a él para darme un profundo beso en los labios, yo coloque mi mano sobre sus hombros mientras movía mis labios al compás que marcaba Nate. Lleve una mis manos a su nuca mientras enterraba mis dedos en su cabello, él comenzaba a devorar mis labios como si fuera algo que siempre estuvo esperando. Rogaba porque él beso tuviera su fin y Tom no estuviera viendo esto. Nate paseaba sus manos por mi cintura hasta que finalmente rompió el beso. La respiración de ambos era agitada, Nate volvió a besarme pero fue un beso más corto. Él pegó su frente con la mía mientras nuestras respiraciones chocaban.
—Este debió de haber sido nuestro primer beso—murmuró.
—Pasajeros con destino a España, última llamada para abordar el avión, última llamada. —dijo la voz de la aerolínea.
—Tengo que irme... espero volver a verte—dijo Nate.
Me miró a los ojos por un momento y se fue para entregar su boleto y subir al avión. Simplemente me quede en shock ¿Qué hice? ¿Por qué lo hice? ¿Sentía algo por Nate? No, eso es estúpido, estoy por casarme con el amor de mi vida. Lentamente me giré para regresar a donde estaba Tom, sentía los hombros de las demás personas chocar con los míos, pero no me importaba, estaba demasiado metida en mis pensamientos. ¿Por qué le pedí a Nate que me besará? Creo que siempre le tuve demasiado afecto, pero no sé. Me detuve y levante la mirada para encontrarme con los ojos lloros de Tom y el corazón se me rompió en mil pedazos. ¿Qué le hice al amor de mi vida?
—¿Nos... nos viste? —pregunte y Tom simplemente asintió. Sé que él no se merecía esto, él me ama y yo lo amo ¡¿Cómo fue que le hice esto?! Me odio tanto.
—¿Lo...lo amas? —su voz tembló debido a las lágrimas que estaba guardándose.
—No—dije mientras sentía mis ojos arder por las lágrimas.
—Andrea, sabes que te amo, solo dímelo y... y te dejo ir, no quiero ser yo quien impida tu felicidad.
Me fui acercando poco a poco a él.
—Mi única y verdadera felicidad, está a tu lado. —me abalancé a sobre sus brazos y lo abrace por el cuello, él correspondió mi abrazo mientras acariciaba mi espalda. Dejó un beso en mi cabello y aspiro el aroma de este. —Tom—dije mirándolo a los ojos—quiero casarme contigo.
—¿Sueñas estar con el famoso actor Tom Hiddleston?
—No, sueño estar contigo, Thomas, el ser humano, por siempre; desde hace mucho que Tom Hiddleston el famoso actor que conocía dejó de estar en mi corazón, ahora está solo Thomas Hiddleston, la persona.
—Contigo siento que puedo ser yo.
—Te amo, nunca lo olvides.
—Tambien te amo.
Unimos nuestros labios en un dulce beso y en ese momento sabíamos que sipodíamos superar aquello, podríamos superar cualquier cosa. Subimos al avióncon rumbo a Londres, listos para ser el señor y la señora Hiddleston.
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