CAPITULO 12: SORPRESA, SORPRESA
Debido a mi mudanza a Londres había comenzado a estudiar la universidad por internet. Me encontraba haciendo algunas tareas en la computadora cuando sonó mi celular. Lo tomé y en la pantalla vi el nombre de Karina.
—Hola, Karina—dije con una sonrisa mientras me colocaba el celular entre el hombro y la oreja para poder seguir ocupando mis manos en escribir.
— ¡Estas en el altavoz! —gritó Mari al otro lado de la línea y mi sonrisa se ensanchó.
—Hola, Mari. ¿Cuál es el motivo por el cual tengo el privilegio de oír sus voces?
—Estar con Thomas te ha pegado lo refinado—casi pude imagina a Mari arrugando la nariz mientras escuchaba a Karina reventar a carcajadas.
—Bueno ¿Qué quieren? —dije entre risas.
—Queríamos que vinieras de shopping con nosotras—dijo Karina y yo me queje. —Vamos Andrea, deja a Tom por un momento.
—No tengo planes de salir con Tom—dije.
— ¿Entonces? —pregunto Mari.
—Odio salir de comprar—hice una mueca.
— Pues te aguantas porque ya estamos afuera de tu casa—dijo Karina y lo siguiente que oí fue el claxon de un auto. Me levanté de mi silla y fui a ver por la ventana. Ahí vi es descapotable de Karina y ambas al verme en la ventana me saludaron con la mano y yo reí devolviéndoles el saludo.
—Denme cinco minutos—colgué y me guardé el celular en los pantalones.
Guardé el documento y apagué mi laptop. Salí de mi habitación y bajé trotando las escaleras.
—Karina y Mari me invitaron de compras, vuelvo en un rato—dije avisándoles a mis padres y salí de la casa para después subir al auto de Karina. —-Si repruebo literatura, será su culpa.
—Calla, te encantará—dijo Karina arrancando el auto.
La verdad es que me hacía falta salir con mis amigas, hace tanto que no salía con ellas. Ahora ellas eran mujeres, madres de familia. Pero por un momento las tres ahí hablando era como si volviéramos a los viejos tiempos y de algún modo se sentía genial.
Llegamos al centro de Londres donde había unas calles donde en cada esquina había una tienda de ropa, Karina aparcó el auto y todas bajamos. Mari y Karina paseaban encantadas entre las tiendas viendo todo tipo de ropa de varias marcas. Íbamos por la quinta tienda y yo no había comprado nada.
— ¿No piensas comprar nada? —pregunto Karina alzando una ceja y yo hice una mueca.
—Pues no, tal vez si algo llama demasiado mi atención sí.
Karina hizo una mueca, tomo su celular y la vi teclear en el mientras seguíamos recorriendo las calles. Cuando minutos después sentí mi celular vibrar, lo saqué y sonreí al ver que era un mensaje de Tom.
"Cómprate un lindo vestido, nos vemos en una hora."
Al leerlo fruncí el ceño y comencé a buscarlo con la mirada.
"¿Dónde estás?"
Le envié el mensaje y lo seguí buscando con la mirada. A los pocos minutos llegó otro mensaje de Tom y lo leí.
"Definitivamente no en la tienda, hazle caso a tu novio que te ama. Te veo en 49 min."
Sonreí ampliamente y negué con la cabeza, me esforcé por buscar un lindo vestido, pero ninguno de ellos me gustaba. Intente probarme uno que otro, pero la verdad es que ninguno me gustaba. Estaba a punto de darme por vencida.
—Oye Andrea—me llamó Karina—¿Qué opinas de este? —Me enseño el vestido e hice una mueca.
— ¿No crees que es muy simple? —pregunte.
—Tonterías—Mari tomó el vestido y me empujó a los probadores. Me dio el vestido y a fuerzas me probé el vestido y la verdad es que al vérmelo puesto no se me hizo mal, la verdad me gustó— ¡Queremos verte!
— ¡Ya sal! —gritó Karina.
Suspiré pesadamente y salí de detrás de la cortina de terciopelo rojo.
— ¿Qué opinan? —les pregunte y ambas sonrieron.
— ¡Perfecto! —dijeron al unísono.
Sin más me quite el vestido y lo pague. Regresamos al auto y antes de que Karina lo pusiera en marcha se giró para verme y me dio una venda.
— ¿Y esto? —pregunté confundida.
—Tú solo póntelo. —dijo ella y arranco el auto.
Me encogí de hombros y me puse la venda en los ojos sin hacer más preguntas. Karina le había subido a la radio y se escuchaba "What you wanted" de One Republic. El camino fue tranquilo, las chicas y yo tarareábamos o cantábamos algunas de las canciones que sonaban en la radio.
Al pasar del tiempo sentí como Karina detenía el auto.
— ¿Dónde estamos? —pregunte e intente quitarme la venda.
— ¡Ni se te ocurra! —dijo Karina en tono amenazante y Mari rio.
Me crucé de brazos y fruncí el ceño. Escuche que mi puerta se abrió y alguien tomaba mi mano, con cuidado me ayudaron a salir del auto y me quitaron la venda. Parpadeé varias veces para ajustar mi vista a la luz y me sorprendí demasiado al ver los ojos de Tom.
— ¿Qué...que? —tartamudee— ¿Qué está pasando?
— ¡Sorpresa! —dijo Tom con voz cantarina, yo seguía mirándolo confundida—Tú y yo, hermosa, vamos a pasar dos semanas en tu ciudad.
— ¿Qué? —Pregunte sorprendida y mi sonrisa se fue ensanchando— Debes estar de broma, pero... debo avisar a mis padres, hacer las maletas y...—Tom me tomó por los hombros y nuestros ojos se encontraron.
—Todo está arreglado preciosa, lo único que tienes que hacer es tomar un avión conmigo—no pude hacer nada, solo me arroje a sus brazos y lo abrace con fuerza.
Me despedí de mis amigas y subí a aquel avión con Tom. Sin saber lacantidad de sorpresas que me esperaban en mi ciudad.
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