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Capitulo 8

Punto de vista de Gia.

Recién abrí los ojos me encontré totalmente abrazada por unos brazos flaquitos, estaba abrazada a Erick, su respiración daba en mi cuello. No quería que ese momento acabase nunca, le había extrañado tanto que si separaba de mi un solo Segundo me comenzaba a faltar el aire. Saqué el teléfono y nos hice una foto de esa manera porque se veía súper tierno cuando estaba dormido y todos sus rasgos faciales se veían relajados.

@giavelezm vía instastorie.

Después de publicar esa foto en mis historia decidí de ver las de los chicos ya que desde ayer no sabía de ellos porque había decidido dedicarme en cuerpo y alma a Erick durante toda y la tarde y toda la noche.

@ralfmp vía instastorie.

@giavelezm en respuesta a @ralfmp:  bueno bonito y barato? 🤣

@ralfmp : ya regresa que te extrañamos.

@giavelezm: Un ratico más!!! 😕🧡
@naimdarrechi vía instastorie.

@giavelezm en respuesta a @naimdarrechi: pues claro que pregunta es esa? 🙄

@darianrojasc vía instastorie.

@giavelezm en respuesta a @darianrojasc: QUE ME PERDÍ??!??? MIS NIÑOS ESTÁN JUNTOS!!!!

@libardoisaza vía instastorie.

@giavelezm en respuesta a @libardoisaza: qué le pasó a Jean??? Me voy una noche y se descontrolan, Ralf se vende, Naim y Darían juntos, Jean entristece... espero que Orson siga siendo él.

@orsonpadilla vía instastorie.


Escuché a Erick gruñir y estirarse, no era la primera vez que dormíamos juntos así que supe que eso era equivalencia de que el niño se estaba despertando, poco a poco sus ojos verdes se fueron abriendo y su sonrisa fue apareciendo, dejó un beso sobre mi frente y luego se levantó de la cama.

— Buenos días princesa. — dice poniéndose su camiseta, yo le sonrío y hago un gesto de dolor en la espalda debido a haber dormido en una mala postura. — ¿te lastimé anoche? Es que soy un bestia de mierda, lo siento.

— Erick, que no me lastimaste. — le sonrío. — pero habré tomado una mala postura.

— ¿De verás no te lastimé? — niego con la cabeza.

— Tenía muchas ganas de lo de anoche. — él se acerca a mí sonriendo y me da un beso en los labios, pero no el típico beso de mañana no, un buen beso, incluso con lengua.

— En Miami se te extraña. — me dice.

— Yo también los extraño.

—¿Por qué no vuelves ya? — me pregunta. — Ya estas bien, incluso Te has hecho influencer y cantante de covers, vuelve ahora y te vienes con nosotros de gira. — No lo niego la idea era tentadora, pero ahora realmente me sentía que estaba en mi sitio, estar con mi hermano y los chicos es un buen sitio, pero ese es el lugar de mi hermano no el mío.

— Erick... — suspiro. — La idea es tentadora pero no voy a volver, iré a visitaros no tengáis duda, pero sitio que mi lugar está aquí en México y no en Miami.

— ¿y nosotros que? — tuerce la sonrisa. — tú y yo, ¿que?

— tú y yo vamos a ser los mismo, yo te quiero. —le tomo las mejillas.

— Pero siempre vamos a estar a distancia. — me mira a los ojos.

— Bueno entonces cuando te vea te cogeré con las mismas ganas de anoche. — él sonríe pícaramente.

— Entonces lo compro. — une nuestros labios y se tumba encima de mí para hacernos caer sobre la cama.

(...)

Estaba volviendo a la fraternidad ya era hora, Erick se quedaría unos días más así que tendría un poco de tiempo más para estar con él, pero ahora debía de volver a casa con los chicos que según Ralf me dice me habían extrañado. Abrí la puerta de la casa principal y me vi a Libardo desayunando.

— Buenos días Lib. — le digo sonriendo y me acerco a él para darle un beso en la mejilla.

— La hija pródiga ha vuelto. — él se ríe y yo también.

— ¿Dónde están todos? — pregunto viendo que solo está él.

— En casa de Jean desayunando, yo vine aquí porque quería comer donas sin que Naim me las quite. — yo le vuelvo a dar un beso en la mejilla y me dirijo a casa de Jean para reencontrarme con todos.

— Hello everybody. — les digo apareciendo por la puerta, me fijé en Jean que estaba cabizbajo y me acordé luego de la historia que subió Libardo, pero no quise centrarme en eso, me centré en que vi a Naim y Darían besándose. — Bueno Bueno que me perdí yo aquí cosas me parece eh.

— ¿acaso te preguntamos cuantos orgasmos tuviste anoche? — dice Naim riéndose y provocando la risa en los demás menos en Jean.

—¿no cuentan los de esta mañana? — me río y escucho un fuerte golpe en el plato que llama la atención de los presentes, Jean había tirado el tenedor.

— Ya terminé de desayunar. — dice retirándose de la mesa y yéndose de la sala cuando segundos después escucho un fuerte portazo proveniente de su cuarto.
Mi mirada se dirige a los chicos que se miraban entre ellos como si estuvieran tratando de comprender por qué Jean estaba así, pero se podía notar que no estaba así desde ahora.

— ¿Qué le pasa? — pregunto, Naim mira a Daria y Darían a Naim, Orson mira a Ralf y este a Orson, luego los cuatro se encogieron de hombros. — venga, de verdad no saben, no creo.

— Y aunque supiéramos no somos nosotros quienes para contarlo nena. — dice Orson y lleva razón, si algo que incumbe a Jean debería de decidir él si quiere o no que yo lo sepa. Me levanto de la silla donde me senté con los chicos hasta la habitación de Jean, ni siquiera pedí permiso para entrar lo hice sin más.

Lo vi ahí tirado sobre la cama con el teléfono sin ningún tipo de expresión en la cara, llevaba una camiseta de mangas cortas negra y unos pa roles de chándal negros con una línea blanca. Al entrar en su cuarto cerré la puerta tras mi.

— Se llama antes de entrar. — me dice en un tono seco y serio, demasiado para ser Jean.

— No me hubieras dejado pasar. — le digo y me acerco a la cama para sentarme frente a él. — Oye no sé qué te ocurre pero puedes confiar en mí para contármelo.

— No me ocurre nada Gia. — para nada de esa frase me miró siguió mirando su teléfono.

— Jean vamos, tú no eres así, algo grave te debió de suceder. — él cierra los ojos y segundos después los vuelve a abrir.

— Lo que me pase o no, no es de tu incumbencia Gia. — eleva la voz y su tono aún suena más borde y esta vez me mira. — ¿Que sabes tú de cómo soy? Si me conoces hace tan solo un mes, no sabes una puta mierda de mi Gianna, no sabes nada. — mis ojos se cristalizan porque él realmente se había convertido en una persona importante para mí y todas esas cosas que él me estaba diciendo me dolían.

— Está claro que me faltaba por conocer la verdadera faceta. — le digo.

— Pues ya está, ya la conoces. — me mira de nuevo y señala la puerta. — vete con tu maldito novio a tener orgasmos mañaneros pero a mi déjame en paz.

— Vete a la mierda JeanCarlo. — digo para levantarme y salir de su habitación dando un fuerte portazo e irme a la mía con Darían justo detrás de mi.

Punto de vista de Jean.

Sabía que me había pasado, sabía que la había herido, decirle esas muchas otras cosas también me había dolido a mi. Pero tenía que hacerlo era la única manera de tenerla alejada de mí, la única manera de dejar de sentir cada día más cosas por ella, porque esto se está volviendo incontrolable, cada día siento que la quiero más y no quiero, no quiero querer a nadie.

Ralf entra en mi habitación debido al fuerte portazo que se escuchó en la habitación de Gia y ya venía a investigar.

— ¿Qué le dijiste? — dice cerrando la puerta tras sí.

— Lo que tenía que decirle para que se aleje de mi. — suspiro. — Lo que tenía que decirle para dejar de sentir cosas por ella.

— Si piensas que alejándola de ti vas a conseguir no estar enamorado de ella vas de culo Jean. — ¿enamorado, yo nunca dije que estuviera enamorado.

— Yo nunca dije que estuviera enamorado Ralf.

— Haciendo cosas propias de un niño de trece años lo único que demuestras es que si lo estás. — me mira a los ojos con seriedad. — y sobretodo porque lo has negado.

— cállate Marco.

— Yo me callo, pero eso no va a cambiar que quieras a Gia y tampoco va a cambiar que no te quiera ni ver y que lo vayas a pasar como una verdadera puta mierda. — dice y cerrando la puerta cuando salió me dejó en mi soledad con mil dudas y la única certeza que tenía era que me había enamorado.

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