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Capitulo 18

Punto de vista de Gia.

Jean y yo seguíamos esposados, y discutiendo, ahora porque íbamos a hacer un TikTok y no nos poníamos de acuerdo con la canción que íbamos a poner en el vídeo, él quería Elegí y yo Luna Llena, por lo que eso desencadenó en una pequeña discusión en la que él me llamó loca y yo a él fuckboy tonto.

— ¡no te soporto más! — me dice buscando la canción. — hacemos los dos y se acabó.

— Pues eso te llevo diciendo media hora, pero eres tan corto de mentalidad que ni te enteraste. — le digo señalando su sien.

— Tienes que aprender a respetar a tus mayores. — me dice buscando Elegí.

— Perdón, hijo de Tutankamón. — me mira y se levanta para poner su teléfono en el trípode.

— te voy a seducir, trata de no babear por mí. — me dice al lado mía.

— La única razón por la que ahora mismo babearía por ti, sería para escupirte. — él se ríe irónico y toma mi barbilla para acercarla a su rostro.

— Ya, si, eso me lo dices cuando te metas otra vez en mi cama. — me mira a los labios y yo ruedo los ojos bufando y él pone la canción.

me como una, me como tres, pero ninguna me lo hace como es... tu eres testigo tú naciste pa' chingar conmigo. — Jean se pone a mi lado y acerca su rostro al mío y me acaricia la mejilla mientras yo me miro de abajo hacia arriba. — Quédate el Weekend entero enrolamos y fumamo' primero. — hace el gesto con la mano de enrolar y luego un dedo en señal de primero. Me pongo frente a él y y nos quedamos cara a cara mirándonos. — la nota en el cielo. — toma mi cintura y me pega más a él. — y tú yo en el suelo.

El audio se quitó y Jean nos arrastró para ver cómo quedó, el resultado fue bastante bueno porque la química lo era, las Giean Shippers iba a disfrutar con esto, bueno ellas no saben qué pasa detrás de cámaras.

—viste como babeas por mí. — me lanza un beso.

— se te da mejor el egocentrismo que el sexo. — le digo buscando luna Llena en su móvil para hacer el TikTok de esa canción.

— Sí claro por eso repetiste. — me quita el móvil de las manos y coloca el teléfono en el trípode.

— repetí porque quise comprender mejor por qué Nicole se fue con Big Soto. — él me lanza una mirada fulminante y el audio empieza a sonar.

tu y yo haciéndolo encima de la arena. — coge mi cintura y me pega a él para bailar juntos de forma sensual con nuestras frentes unidas, no voy a negar que se sintió bien y que quise besarle, pero me contuve porque estas veinticuatro horas con él estaban siendo infernales y porque había una cámara frente a nosotros. — una noche rica con luna llena. — agarra mi mano y doy una vuelta sobre mí misma para quedar de espaldas a él con nuestras manos enlazadas mientras él hacía que cantaba en mi oído. — combinando tus gemidos con las olas del mar. — me vuelve a girar y quedo frente a él. — tú y yo haciéndolo encima de la arena. — me sonríe y yo le sonrío igual, cómo no nos iban a shippear si nos morimos el uno por el otro. — una noche contigo mi nena. — sus manos bajan hasta mis caderas y luego se posan en mis mejillas. — combinando tus gemidos con las olas del mar.

El audio se cortó y fuimos a ver qué tal quedó, incluso mejor que el primero y había mucha más química.

— Tú no has combinado mis gemidos con las olas del mar. — le digo.

— Pero sí con el agua de la regadera. — le lanzo una mueca.

— Eres un asqueroso, ¿lo sabes no? — le digo cruzándome de brazos obligándole a él acercarse a mi debido a las esposas.

— Fuiste tú la que se metió en mi ducha, ¿recuerdas? — me levanta una ceja.

— Sí, definitivamente no sé qué vi en ti. — le respondo.

— ni yo en una adolescente caprichosa.

— No sé si tomármelo como un insulto o un halago. — me acerco a él.

— Como quieras. — se acerca y quedamos a unos solos centímetros el uno del otro. Me quito el cruce de brazos y nuestros brazos quedan caídos acercando él nuestras caderas y por lo tanto a nosotros. — Han sido unas veinticuatro horas infernales.

— Coincido contigo. — le miro a los ojos.

— Mantén la mirada a los ojos. — me dice sonriendo. — no puedes.

— Mira Jean, no me desafíes porque te apuesto lo que quieras que me pongo a diez centímetros de tu boca y tienes que apretar los puños para no besarme. — Él sonríe maliciosamente.

— ¿y si directamente te beso? — me susurra en los labios.

— Cuidado Jean, estás pisando terreno ilegal. — le digo sonriendo sabiendo que no sería capaz de besarme, pero lo deseaba como nada más en el mundo.

— No he salido de él desde que te metí en mi cama la primera vez. — pasa su dedo pulgar por mi labio inferior y acto seguido su lengua. Pero antes de que podamos besarnos el aviso de que nuestra unión había acabado se hizo presente causando así que se separara de mí. — Salvado por la campana. — sonríe maliciosamente y se separa de mi.

— Lo estabas deseando. — le digo fastidiada porque se había separado.

— Ya, pero no pudo ser. — dice sonriendo y abriendo la puerta de su habitación para que salgamos a buscar a Ralf para que nos suelte. — Marco, suéltanos ya que tengo prisa. — Ralf nos mira y saca la llave para liberarnos y quita las esposas que nos tenía unidos. — ¡por fin! — me mira y me devuelve las esposas, después se va a su habitación mientras yo me siento en el taburete de la cocina al lado de Libardo y Ralf.

— Espero que hayáis disfrutado de estas veinticuatro horas. — me dice Ralf y yo le miro. — y por favor, gime más bajito.

— Ya para Ralf. — le digo llevándome la mano a la cabeza y suspirando, ahora me sentía un poco perdida, había estado estas ultimas veinticuatro horas tan ocupada en disfrutar de Jean y discutir con él que ahora no sabía que hacer. Jean aparece por la sala y todos nos quedamos mirándoles porque va muy arreglado para cómo suele ir Jean que siempre va con sudaderas a todos lados y ahora llevaba chaqueta de cuero, le miramos extrañados y él nos sonríe.

— ¿adónde vas? — pregunta Libardo alzando las cejas.

— A cenar. — sonríe Jean y vi mi mundo caerse y no hacerlo a la misma vez.

— ¿Es linda la chica? — pregunta Orson.

— Es muy linda. — dice Ralf y yo le miro. Osea él sabía y no me dijo nada, he de buscarme otro mejor amigo.

— Adiós, no me esperen despiertos. — se acerca a la puerta y antes de marcharse me mira y yo suspiro adolorida. Una vez que Jean se va mi respiración se hace más pesada sintiendo el dolor de que Jean se haya ido con otra, incluso después de lo que ha pasado entre nosotros; todos se giran a mirarme y yo me bajo del taburete, Darían se acerca a mí y me abraza.

—¿me acompañas? — le digo y ella solo con una mirada me entiende.

— Hasta el fin del mundo amiga. — me dice separándose de nuestro abrazo y tomando las llaves del auto para salir del departamento de Ralf hacia el garaje, ella desbloquea el auto y nos vamos a montar.

— ¡Están locas párenle! — llega corriendo y gritando Ralf. — Gia, ¿de verdad quieres seguir a Jean para verle en su cita?

— ¿y quién dijo que yo le iba a dejar tener esa cita? — me cruzo de brazos frente a Ralf y Darían apoya su brazo en mi hombro.

— Gia, te estás volviendo loca. — me dice haciendo un gesto como si su cerebro explotara.

— No, Ralf, no lo entiendes. — le digo suspirando. — La persona de la cual estoy enamorada está a punto de tener una cita con otra chica y mi yo de acá dentro me dice que no puedo permitirlo.

— Pero entiende que Jean te quiere y eso una influencer de nada no va a poder cambiarlo. — me mira tratando de convencerme. — Jean quiere estar contigo pero su único impedimento es la edad, ¿no lo ves? Tienes diecisiete años eso es ilegal.

— ¿y tú con Maf que? — Ralf abre los ojos como platos mirando a Darían que habló.

— Es distinto. — dice.

—¿y por qué? — frunzo el ceño. — ¿tu la quieres y ella a ti no? — él asiente. — Pues yo y Jean somos lo mismo, y hasta que él no comprenda que podemos estar juntos sin miedo no voy a parar. — le digo quitando mi cruce de brazos. — Así que tienes dos opciones, o me apoyas y eres mi amigo, o te vuelves al departamento con los demás.

Ralf suspira y me abraza diciéndome así que me acompañaría por muy loca que estuviera, es que no podía elegir otra persona mejor que él.

— Y ahora maneja hasta el restaurante que tú sabes donde queda. — le digo pasándole las llaves del auto y Darían se monta en el asiento trasero, él coge las llaves al vuelo.

— ¿por qué yo y no tú? — me pregunta.

— Porque tú eres el mexicano y yo la ecuatoriana vivida en Miami. — le digo haciéndole un gesto de que pensase un poco y él suspira para montarse de piloto y yo de copiloto. Va conduciendo por las calles de CDMX hasta que llegamos al restaurant donde habían quedado, nada más bajamos del auto vimos a Jean con su acompañante y yo rápidamente miré a Ralf. — ¿de verdad? ¿Ana Vbon? — él asiente y yo bufo. — va a pasar de la pederastia a la gerontofilia. — le digo observando como entran en el restaurante. — Venga ya, dice de nosotros que son siete años, ¿pero y ella que son como once mayor que él?

— Gia, es mayor de edad que es lo que más le interesa a Jean. — dice Darían, yo ruedo los ojos y bufo. Ósea Ana Vbon es súper linda y comprendo lo que ha visto en ella, pero sus edades no van ni de broma.

— Bien, ahora explícame a qué vinimos. — pregunta Ralf y yo le hago un gesto de que observe mientras voy a estar en el restaurante. — No, Gia, ¿qué vas a hacer?

— ¡Solo observa! — le digo desde la puerta y Darían le hace que vaya hacia delante para verlo todo mejor. Yo me dirigí hacia donde Jean estaba con Ana y le sorprendí, él se quedó pálido al verme y ella no entendía nada, me agaché hasta su boca y le di un leve beso en los labios. — ¡Mi amor! Que bueno que te encontré. — me senté en sus piernas y él estaba en shock.

— ¡Eres un cerdo Jean, me dijiste que no tenías novia! — ella se levanta muy enfadada y se va.

— Chao linda. — le hago un gesto con la mano y ella sale del restaurante, luego Jean me mira y me quita de sus piernas muy enojado.

— Gia, esto ya si que no. — me dice enojado y yo me rio.

— Me parece una falta de respeto que hace una hora me quisieras meter la lengua hasta la tráquea y ahora te quieras tirar a otra Jean. — le digo y él se lleva la mano a la frente.

— Tú, tú estás demente Gianna. — hago un gesto de halago. — Te estás volviendo loca.

— Pues sí, pero por ti. — él bufa y rueda los ojos.

— Por favor, te lo suplico. —me dice. — olvídate de que existo.

— a ver déjame que lo piense. — miró hacia arriba y luego a él de nuevo. — mmm no, me la paso muy bien fastidiándote.

— De verdad que no sé porqué te quiero. — dice y mueve el brazo en el aire para luego ir hacia la puerta y yo tras él. — y tú, podrías haberla detenido. — Ralf se encoge de hombros y luego se dirige a Darían. — y tú, tú estás igual de loca que ella pobre Naim. — finalmente se va hacia su carro y yo me acerco a Ralf y Darían para chocar la mano con Darían, ahora él estaba enojado pero pronto se le pasaría.

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HOLAAAAAAAA AQUÍ EL CAPÍTULO 18, las cosas se seguirán poniendo intensas.
¿Vieron el directo de Ralf en TikTok? Ya volvió a casa💙

¿Gia debería relajarse?

LECTORAS FANTASMA NO.
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