Capítulo 16
Punto de vista de Gia.
Lentamente abrí los ojos y me moví entre las sábanas sintiéndome apretujada por unos brazos bien musculosos, me giro para ver a Jean profundamente dormido a escasos centímetros de mi, podía notar su respiración en mi cuello y sonreí para darle un beso en la comisura, él abrió los ojos y por un momento sonrió aunque luego se separó bruscamente de mi y se sentó en la cama a frotarse la cara.
— Buenos días. — le digo sonriendo y él me mira con cara de enojado. — parece que tu subconsciente sabe elegir mejor que tú.
— Gia déjate de decir idioteces y averigua cómo podemos salir de aquí. — quita su vista de encima de mí y me levanto de la cama para ponerme frente a él gateando sobre él y quedar encima rodeando mis brazos en su cuello y sus manos se fueron a mis caderas.
— O podemos aprovechar que en un rato no nos van a buscar. — le digo ladeando mi cabeza mirando sus labios y él los míos.
— Ya te dije que yo también sé jugar a esto. — susurra mientras agarra mis caderas y las une aún más a la suyas de forma brusca y suelto un pequeño gemido, se acerca a mí y muerde mi labio inferior. — pero no mi amor, no vamos a aprovechar nada, vamos a salir de aquí. — me dice y luego me quita de encima suya para levantarse de la cama. — Así que busca la forma de salir de este cuarto. — yo gruño y me levanto de la cama.
— Tú si que sabes aprovechar los momentos Jeansito. — le digo acercándome a la mesita que había al lado de la puerta cogiendo la llave que guardé anoche ahí. — deberías de preocuparte menos y disfrutar más. — le enseño la llave y abro la cerradura, él rápidamente abre la puerta.
— vete a desayunar. — me dice señalando afuera donde estaban los demás.
— ¿y tú? — le pregunto.
— Quiero asearme primero Gianna, déjame en paz. — me dice entrando en el baño y yo suspiro y salgo adónde estaban los demás desayunando, todos se centraron en mí cuando me vieron llegar a la sala.
Me senté al lado de Darían y el sitio que quedaba entre Naim y yo era para Jean.
—¿donde está Jean? — pregunta Orson.
— se está duchando. — les digo y empiezo a comer mi American Breakfast lo más rápido que pude, el grupo se disolvió en cuanto recogimos las cosas que pusimos para desayunar y Jean no había aparecido, me pareció un poco raro. Fui a buscarle y vi que en la habitación no había nadie pero escuché el sonido de la regadera y sonreí maliciosamente. Entré en el cuarto de baño y me desnudé por completo, en este momento no tenía inseguridad con mi cuerpo, mi fijación era Jean y solo él, entré en la ducha frente a él que tenía los ojos cerrados y fui recorriendo mis manos hasta su cuello cuando él me miró y se asustó.
— Joder Gianna. — me dice quitándose la espuma de los ojos.
— Ni que fuera la primera vez que me ves desnuda. — le digo riéndome.
— ¿Qué estás haciendo? — me dice aparentemente enojado. — Esto ya es acoso.
— Acoso sería si tú no quisieras. — le digo silenciándole y acercando mi boca a la suya para luego besarle vorazmente causando que sus manos fueran a mi cadera. — y mi amor, tanto tú como yo sabemos que te encanta que esté aquí contigo. — Jean por cada Segundo pone menos resistencia y me mira más a la boca y luego se muerde mas el labio inferior, me acerco a él y succiono su labio inferior por su piercing pasando la lengua por su labio. — es inútil que te resistas.
— Gia, para. — dice con la respiración pesada.
— y si no quiero, ¿qué? — susurro seductoramente. — dime Jean, ¿qué vas a hacer al respecto? — bajo mi mano por su espalda.
— por favor. — me dice con voz sufrible.
— si cada día que pasa me deseas más. — le susurro en su oído. — y lo sabes. — me agarra bruscamente del brazo y me mira durante unos segundos antes de unir nuestros labios salvajemente y girar sobre nosotros para dejarme en la pared, sus manos viajan por mi entrepierna y me acaricia mientras yo no dejo de gemir ni un segundo pero me calla con besos, estos pasan a mi cuello y mis manos se enredan en su pelo mientras el agua va cayendo sobre nuestros cuerpos.
— No puedes jugar así conmigo. — me susurra en mi oído mientras mis brazos van detrás de su cuello y él enreda mis piernas en su cadera entrando en mí. — No puedes Gianna. — yo no dejo de gemir y su respiración es cada vez más pesada. —¿por qué me haces esto?
— Porque puedo. — le digo y me quedo mirando como sus ojos se viran para atrás llenos de placer y tengo que agarrarme a la balda que hay mientras muerdo mi labio inferior tratando de no gritar. — Jean por favor. — él aumentó la velocidad y sentí mi espalda chocar cada segundo contra la pared, hasta terminar. La boca de Jean se queda en mi cuello mientras nos tratamos de recuperar de los espasmos. Luego me mira serio y no me dice nada, solo apaga el agua de la regadera y sale de ella poniéndose en la cadera una toalla, finalmente me mira y sale del baño.
Yo hago lo mismo y me voy a mi cuarto sola, porque Darían estaba en la piscina con los demás. Yo me senté en la cama y me quedé pensando en si realmente volverlo loco iba a merecer la pena, pero llegué a la conclusión de que él a penas puede resistirse y no he hecho nada, no sé cómo acabará. Hasta ahora lo que tengo claro es que quiero estar con él, y sé que él conmigo también pero tiene miedo.
El teléfono suena con una llamada entrante de Christopher.
— Hola enana. — me dice seguramente sonriendo. — Tenemos una buena noticia.
— Dale lánzala. — le digo lo más animada posible.
— Tenemos en un par de semanas un festival en CDMX. — dice entusiasmado. — Por lo que eso significa que te voy a ver tras tres meses, que ya te extraño.
— ¿De verdad? — le digo emocionada. — Bien, ya los extrañaba.
— Si ya sabemos sobretodo al Brian. — dice y apuesto lo que sea que rodando los ojos. Y yo siento un pellizco en el estómago que me hace sentir mal con Erick por lo que ha pasado con Jean y todo lo que siento. — Aunque dice que últimamente te nota como a cien años Luz.
— Sí, es que... no sé cojo el móvil lo justo para grabar TikToks y vídeos. — me excuso.
—¿seguro que es eso enana? — me dice.
— Claro. — digo animada.
— Bueno enana, vamos a salir a hacer el soundcheck, te amo. — da un beso al teléfono. — Por cierto te volví a meter dinero en la cuenta PayPal, no te quejes, disfruta, te amo.
— Okay, gracias te quiero. — cuelgo el teléfono a mi hermano y lo lanzo en la cama y yo me echo para atrás mirando el techo, pensando en el roce de las manos de Jean sobre mi cuerpo, Dios mío me estaba volviendo loca por él.
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