
VII
De nuevo.
Un golpe.
Dos golpes.
Risas.
Sangre.
Más golpes.
Al bote de basura.
Su mochila a un charco de agua.
Con cuidado se descolgó el regalo de V y lo envolvió en un paño para que no se ensuciara. Escuchó unos pasos. La puerta del bote se abrió. Alguien le extendió la mano. Él la dejó suspendida en el aire.
-soy yo, Kook. Anda, sal de ahí.
Las lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas al reconocer la voz de ese persistente joven.
-¿por qué tú?
-porque te prometo, y escucha bien, que no volveré a dejar que te dañen. Eres quien más me importa. Y sé que te puedo hacer feliz. Toma mi mano y compruébalo.
Jungkook vaciló.
-¿y si me hieres, como todos?
YoonGi esbozó una sonrisa triste.
-primero me aviento de un puente antes de siquiera hacerte daño con el toque de una rosa.
Jeon acercó su mano a la del pelimenta, pero se detuvo abruptamente.
-¿y si yo te lastimo?
El mayor tragó saliva.
-sí tú me dañas... Estará bien mientras seas feliz. Nada importa más que tu felicidad, Kook.
El castaño negó con la cabeza ligeramente.
-no a costa de ti.
Y tomó su mano.
...
-¡te juro que si lo vuelves a tocar, te voy a dar una paliza peor!
Habían pasado dos meses desde que ayudó a Jungkook en ese callejón, y lo sacó de la basura con la promesa de ayudarlo. Desde entonces, no se detuvo hasta encontrar a los causantes del estado de su amigo y hacerlos pagar.
El chico, con lágrimas en sus ojos, pidió clemencia, prometiendo no volver a dañar al castaño. YoonGi se iba a retirar, pero recordó las heridas de su amigo y de nuevo le dio rabia. Se volteó hacia el líder de quienes habían golpeado a su castaño amigo y lo introdujo en un bote de basura.
-así estás en donde perteneces.
Sin más que agregar, se fue a casa de Jungkook como cada tarde. Al llegar a su puerta, se secó la sangre con el antebrazo y tocó el timbre. La puerta no tardó más de dos segundos en abrirse y mostrar el incrédulo rostro de su amigo.
-¡Min YoonGi! ¡¿Qué has hecho?!
El mencionado se encogió un poco. A veces Jeon daba miedo cuando se enojaba.
El castaño le hizo pasar a su casa. Cuando YoonGi vio el aún lastimado rostro de Jungkook, no se arrepintió ni un poco de lo que le hizo al chico.
-tranquilo. Todo está bien. No te van a volver a molestar. De eso ya me he encargado.
Jungkook se quedó helado.
-dime por favor que no lo hiciste...
-¿para qué te digo que no si sí?
El menor le dio un golpe en el hombro.
-¡eres un tonto, Min YoonGi! ¡¿Y si salías perdiendo?! ¡¿Qué iba a hacer si tú perdías?!
El aludido sonrió.
-oh, con que te preocupo.
El castaño le dio otro golpe y el pelimenta rió. Siguiéndole el juego, le empezó a hacer cosquillas. Carcajadas se escucharon por todo el departamento por largas y hermosas horas. El castaño creía por fin haber hallado la felicidad y un verdadero amigo, y la emoción fue tanta que besó al chico frente a sí. Al ver su gran error y la figura congelada del contrario, Jungkook se puso rojo y empezó a tartamudear.
-L-lo siento mucho, hyung, no quise...
Sus palabras se vieron cortadas por los labios del mayor sobre los suyos, los cuales buscaban con desesperación una respuesta igual de cariñosa.
Convencido que nada malo podía salir de un momento así, Jeon se dejó llevar, y para hacer más agradable el contacto, reemplazó la figura de YoonGi con la de Taehyung en su mente.
Al dulce y lejano espíritu le eran dedicados sus suspiros y besos. Pasó sus manos por la pelimenta cabellera contraria y se entregó a él con inocencia. Cada acción que el menor ofrecía era tierna y llena de amor; sin embargo, el contrario deseaba más.
-e-espera...
El castaño se alejó del contacto al sentir la caliente respiración del mayor en su cuello, cayendo en la cruda y homofóbica realidad. YoonGi sólo lo miró con un puchero en los labios.
-¿qué pasa, Kookie?
-esto está mal, hyung. Somos hombres, no deberíamos hacer esto... Se supone que debemos dejar nuestro legado. El mundo no acepta personas así. No puedo. Lo siento. No contigo. Yo estoy...
Min lo besó con desesperación, buscando callar las hirientes palabras que el castaño soltaría, la confesión más grande de todas. El tal V no le iba a ganar ese hermoso chico.
-hyung, detente, por favor - rogó el menor luego de sacarse de encima al contrario.
Por desgracia el contrario no quería hacerlo. Min tomó con rudeza la barbilla del pequeño castaño y no le permitió alejarse de su tacto. Jeon le empujaba para alejarse en vano, la fuerza del otro joven era mayor. Sólo lo hizo enfadar más.
-¡para! ¡Me lastimas!
Por más que Jungkook rogara, YoonGi simplemente no le podía escuchar. Deseaba ser querido por el menor como el tal V lo era. Anhelaba tener su cariño, aunque este fuera forzado.
Entre lágrimas de desesperación, Jeon buscó consuelo en el colgante de su amigo. Ante esto, la furia del contrario hizo explosión, y con poca delicadeza, así como con gran brusquedad, rompió la plateada cadena que sostenía aquella hermosa y valiosa pieza. Cegado por el momento, no dejó que Jeon pudiera recuperar la pieza, pues la tomó, abrió la ventana y la arrojó lo más lejos posible entre maldiciones contra ambos amigos.
-¡no irás a ningún lado!
Cuando Jungkook trató de ir por la piedrita que conformaba el hermoso e invaluable colgante de su Tae, YoonGi lo tomó por la muñeca y se la estrujó con tanta fuerza que lo hizo llorar aún más. Estaba seguro que se la había roto.
-¡basta, ya basta! ¡Suéltame, me lastimas!
Sus quejas fueron ignoradas, y la presión en su mano aumentó a tal punto de ser insoportable. Así, entre empujones desesperados para separarse del obligado beso, y un agudo dolor en toda su muñeca, Jeon gritó la promesa que había sido hecha en ese callejón sin salida:
-¡juraste no lastimarme! ¡Te odio, eres un mentiroso!
Tras unos segundos infinitos de incomprensión, YoonGi por fin volvió en sí, y, horrorizado por el rostro desencajado del castaño y el daño provocado, se separó del menor con rapidez y huyó de la casa.
Libre del doloroso agarre del contrario, Jungkook se dejó caer y lloró desconsoladamente, humillado, traicionado y con el corazón destrozado. De su boca sólo salía una oración, que, aunque fuera simple y proclamada entre hipidos, mostraban la desnudez de su alma y su más puro deseo.
Tae... Sálvame, por favor... No me dejes... Te necesito.
...
OK, creo que el resultado fue mejor, pero por desgracia tendré que corregir los capítulos que estén directamente relacionados con este en casi su totalidad.
Originalmente las escenas de la pelea entre Kook y Yoon eran más fuertes y explícitas, pero como expliqué en el aviso, ese tipo de contenido está fuera de lugar. Técnicamente tuve que rehacer el capítulo, y me ha gustado el resultado.
Este capítulo ha de marcar un momento importante en la vida de nuestro maknae. Atentos a los detalles, pues todo tiene una razón.
¡Nos leemos el lunes!
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