35 - BUENOS MOMENTOS
Lo sé, lo sé, he vuelto a tardar en subir capítulo. Pero espero que os guste y haya valido la pena. Ahora que estoy de vacaciones, a ver si puedo subirlos antes.
Y bueno, ya sabeis, votos, comentarios, ideas, opiniones, teorías... lo que querais.
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"¡Tooo! ¡Cuaaa!"
KARA
2 de Enero de 2020
Estaba sentada en la cafetería, esperando. Miré mi reloj. Las Doce y veinte. Mi padre llegaba tarde, como siempre. Estaba harta de esperar así que me levanté para ir a pagar y en ese momento le vi entrar por la puerta y acercarse a mí corriendo.
-Jeremiah: Lo siento, tuve un pequeño problema con...
-Kara: No me cuentes excusas – dije mirándole.
-Jeremiah: Por favor, Kara...
-Kara: Está bien – dije sentándome de nuevo.
-Jeremiah: Gracias. ¿Quieres tomar algo, un café, un refresco...?
-Kara: Un batido estará bien.
-Jeremiah: claro... Un batido de chocolate y un café solo – dijo cuando la camarera se acercó. – Veo que no has venido sola – dijo, señalando a Sam que estaba al fondo de la cafetería, mirándonos.
-Kara: Lena insistió.
-Jeremiah: Bien, ¿Y de qué querías hablar?
-Kara: Primero, lo más importante... Quiero que te metas de una vez en la cabeza que mi apellido ahora es Luthor, y no Danvers. Estoy casada con Lena y mi mujer – dije, enfatizando esas dos palabras – merece un respeto. Que sigas llamándome por el apellido Danvers es una falta total de respeto hacia mí y hacia ella. Porque eso significa que no la aceptas como mi esposa. Que sólo aceptaste nuestra boda para que todos vieran lo tolerante que era el candidato a la presidencia, ¿verdad? No voy a consentirte ni una falta de respeto más hacia mi mujer. ¿Entendido?
-Jeremiah: Claro. Lo siento, es que... Me cuesta acostumbrarme.
-Kara: Claro... Lo siguiente... ¿Por qué pediste hora para Lexie en el hospital?
-Jeremiah: Me preocupa mi nieta.
-Kara: ¿En serio?
-Jeremiah: Sé de su problema, y uno de los mejores médicos en ese campo estará por esas fechas en la ciudad. ¿Tan malo es que quiera que le eche un vistazo?
-Kara: No. Supongo que no. En cuanto a la cuna...
-Jeremiah: ¿Te gustó? Estoy seguro de que mi nieto dormirá muy bien ahí.
-Kara: ¿Nieto?
-Jeremiah: Bueno... Me gustaría que fuera un niño. Ya sabes, estoy rodeado de mujeres. Tú, tu madre, tu hermana...
-Kara: Estar rodeado de mujeres nunca ha parecido ser un problema para ti. No puedo decidir el sexo de mi bebé. Así que, si es una niña, espero que sigas mostrando el mismo interés por ella.
-Jeremiah: Por supuesto. Hay algo más... Me gustaría pasar tiempo con Jessy...
-Kara: Lexie.
-Jeremiah: ¿Qué?
-Kara: Que si te refieres a mi hija, tu nieta, se llama Lexie.
-Jeremiah: Sí, perdón. Lexie. Me gustaría pasar tiempo con ella.
-Kara: Podrás ir a verla a la casa. Un día a la semana. Un par de horas.
-Jeremiah: ¿A vuestra casa?
-Kara: No dejaré que la saques por ahí. Y mucho menos a solas. Aún no confío en ti y estoy segura de que aprovecharías a dejarte fotografiar con ella para que todo el mundo vea lo buen abuelo que eres. No quiero que mi hija salga en las revistas, ni en la televisión, ni en ninguna parte.
-Jeremiah: Está bien, acepto tus condiciones.
-Kara: Bien. Ahora tengo que irme.
-Jeremiah: ¿Tan pronto?
-Kara: Sí. Te llamaré para decirte cuando puedes ir a ver a Lexie.- dije levantándome y saliendo. Sam vino detrás de mí.
-Sam: ¿Estás bien? – preguntó cuando salimos.
-Kara: Sí... - dije, suspirando. – Vamos a casa. Quiero ir con Lena y Lexie a dar un paseo.
-Sam: Claro... - dijo mientras subíamos al coche.
Por el camino, llamé a Lena para pedirle que fuera vistiendo a Lexie. Antes de irme a hablar con mi padre le había prometido que iríamos al parque las tres juntas con Krypto. Y aunque mi padre había hecho que me retrasara en volver, no iba a fallar a Lena.
Cuando llegamos fui directamente a buscarla. Estaba en el salón, poniendo a Lexie en el carrito.
-Lexie: ¡Ma! – gritó contenta. Lena me miró.
-Lena: ¿Hablaste con tu padre?
-Kara: Sí... - dije besándola – Y le he dejado las cosas claras. Si de verdad quiere volver a tenerme en su vida, tendrá que demostrarlo. ¡Krypto, vamos al parque! – grité, y Krypto vino corriendo con su correa en la boca.
-Lena: Es muy listo... - dijo agachándose a coger la correa y poniéndosela - ¿Llevas a Lexie o a Krypto?
-Kara: A Lexie. Ya sabes que a Krypto a veces le da por correr detrás de los pájaros y pega tirones. No quiero que me tire.
-Lena: Bien....
-Kara: Espera... Quiero llevar la cámara – dije cogiéndola.
Lena y Krypto salieron primero y yo fui detrás, empujando el carrito de Lexie. Cuando llegamos al parque, le quitamos la correa a Krypto para que jugase un poco con los demás perros y Lena compró algo de comida para los patos del lago.
Nos sentamos en el césped, junto al lago. Lena había puesto una manta en el suelo para que Lexie pudiera jugar sin peligro. En cuanto nos vio, Krypto se acercó. Le encantaba jugar con Lexie y Lena. Lexie miró el lago y empezó a dar saltitos mientras estaba sentada.
-Lexie: ¡To! ¡Cua! – gritó, señalando los patos.
-Lena: Sí, patitos. Luego les daremos de comer.
-Lexie: ¡To! ¡To! – gritó, cada vez más nerviosa, señalándolos.
-Lena: Es pronto para que coman...
-Kara: Lena, amor, los patos no tienen horario de comidas. Llévala ahora.
-Lena: Vale... - dijo cogiendo a Lexie y la comida – Krypto, ven.
Los tres se acercaron al lago y cogí la cámara, empezando a sacarles fotos.
Lena puso un poco de comida para patos en la mano de Lexie y ella la sacudió rápidamente, dejando caer la comida en el agua. Cuando los patos se acercaron, Lexie empezó a gritar como una loca, mientras Lena se reía y Krypto daba vueltas a su alrededor.
-Voz: Qué tierno... - dijo alguien detrás de mí – Aprovecha, porque pronto tu hija no estará contigo.
Me volví y vi a la madre de Winn mirándome muy seria.
-Kara: Lillian...
-Lillian: Yo también me alegro de verte.-dijo, en tono irónico.
-Kara: ¿Qué haces aquí? – pregunté, poniéndome a la defensiva.
-Lillian: Pasear por el parque, igual que tú... ¿Acaso no puedo?
-Kara: Déjate de juegos, Lillian, ¿Qué quieres?
-Lillian: Vengar la muerte de mi hijo. Y quedarme con mi nieta.
-Kara: No te llevarás a Lexie.
-Lillian: No claro, ahora no, pero haré que sea un juez quien me la entregue. Tú mataste a mi hijo, yo te quitaré a la tuya.
-Kara: Yo no hice nada. Fue Winn quien me secuestró.
-Lillian: No le diste otra opción. Él intentó hacerlo por las buenas. Sólo quería estar con su hija, pero tú no le dejabas.
Miré a Lillian a los ojos y me crucé de brazos.
-Kara: No podrás quitármela. Es mi hija.
-Lillian: Bueno, aparte de las pruebas que dicen que mi hijo es su padre, tengo algo más a mi favor. Me preocupo por el futuro y la educación de mi nieta. Y la verdad, no creo que esté en un entorno... Adecuado.
-Kara: ¿Cómo dices?
-Lillian: Cuando diga que no permitiste a mi hijo ver a Lexie para poder irte con otra mujer y que esa otra mujer es... Ella – dijo señalando a Lena – los jueces no tendrán dudas. Kara, Lena no podrá educar a Lexie con normalidad. Es como otra niña.
-Kara: Lena es una buena madre. Quiere a Lexie más que a nada y Lexie también la quiere a ella.
-Lillian: Bueno, yo sólo quería avisarte que tomaré medidas legales para...
-Kara: ¡No vas a quitarme a MI hija! – grité. En ese momento, vi que Lena nos miró y se acercó, con Lexie en brazos y Krypto siguiéndola.
-Lena: ¿Qué pasa?
-Kara: Lena, amor, tranquila. Lillian ya se va.
-Lena: ¿Qué pasa, Kara?
-Kara: Quiere quitarme a Lexie – dije suspirando.
Lena me miró y me tendió a Lexie para que la cogiera. Luego miró al suelo durante unos segundos y apretó los puños con fuerza. Levantó la cabeza y miró fijamente a Lillian a los ojos. Krypto estaba delante de mí, gruñendo a Lillian.
-Lena: No vas a quitarnos a nuestra hija. No voy a permitirlo – dijo – Quiero que nos dejes en paz, que dejes a mi mujer en paz y que desaparezcas de nuestras vidas.
-Lillian: Vaya... ¿Y este cambio? –Dijo, riéndose – Lena, querida, Lexie vendrá conmigo, con su abuela, que es con quien debe estar. Estará mejor que con vosotras.
-Lena: Ella no estará bien con alguien como tú. Tú no la querrás. La dejarás en algún colegio con gente horrible, como hiciste conmigo. ¿Por qué quieres llevarte a Lexie?
-Lillian: Porque quiero que Kara pague por la muerte de mi hijo. – dijo, acercándose demasiado a Lena – Ella lo mató, me lo quitó. Y yo quiero que sufra igual que estoy sufriendo yo.
-Lena: Kara no le mató. Winn fue un cobarde que se suicidó para no pasar el resto de su vida en la cárcel. – soltó.
-Lillian: Eso no es cierto.
-Lena: Yo misma lo vi. Kara no le mató, y tampoco nadie de mi equipo. Lo hizo él solo. Murió como la rata cobarde que era.
-Lillian: ¡Cállate! – gritó, dándole un bofetón a Lena. Lena volvió a agachar la mirada durante unos segundos. Luego me miró a mí, de nuevo, miró a Lillian, mientras Krypto le ladraba.
-Lena: Ya no me das miedo. Si quieres llevarte a Lexie, tendrás que matarnos a mí y a mi equipo primero. Kara, mi sol – dijo sin dejar de mirar a Lillian – Pon a Lexie en su carrito y vámonos. En este parque cada vez hay bichos más grandes.
-Lillian: Tendréis noticias mías, os lo aseguro. Disfrutad de la niña mientras podáis. – dijo alejándose mientras yo ponía a Lexie en su carrito. Luego me acerqué a Lena, que estaba temblando.
-Kara: Amor... - dije cogiendo su mano. Lena miró al suelo, sin dejar de temblar. Puse mi otra mano en su mejilla y la acaricié – Mírame... Por favor...
-Lena: No te la va a quitar... - dijo mirándome, con los ojos llenos de lágrimas – No la dejaré.
-Kara: Lo sé... - dije besándola – Gracias...- dije, sin dejar de acariciar su mejilla- Dejemos a Krypto en casa y vayamos a comer fuera. Nos irá bien distraernos, ¿Vale?
-Lena: Sí... Krypto, ven – ordenó. Krypto se acercó y Lena le puso la correa.
Fuimos todo el camino en silencio. Sabía que Lena estaba nerviosa por lo que acababa de hacer. Se había enfrentado a Lillian, con el miedo que le tenía... Y lo había hecho por mí. Cuando llegamos a casa, Lena soltó a Krypto y él fue a tumbarse a su camita. Vi que Lena se quedaba mirando al suelo y me acerqué.
-Kara: Lena, amor... ¿Estás bien?
-Lena: Yo...
-Kara: Mírame – dije cogiendo su rostro con mis dos manos y haciendo que me mirase. – Estoy muy orgullosa de ti... ¡Te has enfrentado a Lillian!
-Lena: Lo he hecho... Me he enfrentado a ella... - dijo, como si aún no se lo creyera.
-Kara: Sí. – dije besándola- No sé cómo lo haces, pero cada día me sorprendes con algo nuevo. Y eso hace que te quiera aún más.
-Lena: ¿Más?
-Kara: Más. Y más y más y más... Y eso me encanta.
-Lena: Yo también te quiero mucho... - dijo, acariciando mi vientre, justo cuando mi estómago rugía. – El bebé tiene hambre...
-Kara: Y su madre también, ¿nos vamos a comer?
-Lena: Sí... ¿Dónde vamos?
-Kara: Donde tú quieras, te lo has ganado.
-Lena: ¿Pizza?
-Kara: Pizza entonces... ¿Quieres llevar tú el carrito de Lexie?
-Lena: Sí... - dijo sonriéndome.
Cuando llegamos a la pizzería buscamos una mesa alejada y tranquila para que Lena no se sintiera incómoda. Nos sentamos, dejando el carrito de Lexie, que se había dormido, entre las dos y miré la carta.
-Kara: Yo quiero una pizza con piña. ¿Y tú?
-Lena: Yo no. No me gusta la piña...
-Kara: Lo sé, amor, pero... ¿qué te apetece?
-Lena: Yo quiero... - dijo mirando la carta- Una con anchoas.
-Kara: ¿Anchoas? Bien... ¿Te comes una entera, o pedimos mitad y mitad?
-Lena: Separadas. No me gusta que se mezclen.
-Kara: Vale...
Pedimos y empezamos a comer. Lexie se despertó y pedí si podían calentarnos la papilla que llevaba en su bolsa y que había cogido antes de salir de casa. Nos la calentaron y la trajeron.
-Lena: Yo se la doy. Tú come... - dijo.
-Kara: Puedo dársela yo, amor.
-Lena: No, tú come. No hagas que el bebé tenga hambre – dijo seria. Y eso me hizo sonreír. Mientras comía, no podía dejar de mirar a Lena. Quería tanto a Lexie y era tan buena y cariñosa con ella, que no dudaba de que querría igual o incluso más al bebé que crecía dentro de mí. Acaricié mi vientre, aún plano y vi que Lena me miraba. - ¿Estás bien?
-Kara: Sí... Sólo pensaba.
-Lena: ¿En qué?
-Kara: En lo mucho que vas a quererlo.
-Lena: Tanto como a Lexie.
-Kara: O más.
-Lena: ¿Más?
-Kara: Este es tuyo.
-Lena: No importa. Voy a quererlos igual.
-Kara: ¿Por qué no te conocí antes?
-Lena: Por que no estaba aquí.
-Kara: Te quiero – dije besándola y Lena se apartó, arrugando la nariz - ¿Qué pasa?
-Lena: Sabes a piña. No me gusta la piña.
-Kara: Lo siento... - dije sonriendo.
-Lena: Pareces cansada. Vamos a casa.
-Kara: Sí... Vamos – dije levantándome- Ve saliendo con Lexie. Yo pago.
-Lena: Sí...
LENA
2 de Enero de 2020
Cuando llegamos a casa, Krypto vino corriendo a saludarnos.
-Lena: Hola... Mira, te hemos traído un juguete nuevo – dije. De camino a casa, habíamos parado en la tienda de animales a comprarle un juguete nuevo. Se lo merecía, porque había defendido a Kara y a Lexie en el parque. Le di el juguete y rápidamente empezó a jugar con él.
-Kara: Voy a acostar a Lexie... – dijo, cogiéndola y caminando con ella hacia el cuarto.
-Lena: Vale...
Me quité el abrigo y caminé hacia el baño, abriendo el grifo de la bañera. Pensé que seguramente a Kara le apetecería un baño para relajarse y luego tumbarse un poco.
Mientras la bañera se llenaba, fui al salón, saqué mi teléfono y marqué el número de Lois.
-Lois: ¿Lena?
-Lena: Hola Lois. Necesito de nuevo tus servicios y los de Clark. Lillian quiere quitarle la niña a Kara. Otra vez.
-Lois: Entiendo.
-Lena: ¿Podríais venir mañana?
-Lois: Claro. ¿A primera hora?
-Lena: Sí.
-Lois: Allí estaremos.
Cuando colgué, noté que Kara me abrazaba por detrás y besaba mi cuello.
-Kara: ¿Con quién hablabas?
-Lena: Con Lois. Quiero que ella y Clark se encarguen de ayudarnos con lo de Lillian.
-Kara: ¿Estás llenando la bañera?
-Lena: Sí. Pensé que te apetecería un baño.
-Kara: Pues sí, me apetece. ¿Te metes conmigo? – dijo, volviendo a besar mi cuello. Me gustaba cuando hacía eso.
-Lena: Sí.
-Kara: Te espero allí... - dijo haciendo que me girase para besarme en los labios y dirigirse hacia el baño.
Fui a ver que Lexie seguía dormida y luego fui al baño. Kara ya estaba en el agua y me miraba, sonriendo. Me desnudé y me metí detrás de ella, apoyando mi espalda en la bañera y dejando que Kara se recostase sobre mí mientras yo rodeaba su vientre con mis manos.
-Lena: ¿El agua está bien?
-Kara: Está perfecta, amor... - dijo acariciando mis manos.
-Lena: Deberíamos contratar a personal para la casa.
-Kara: ¿Qué? No, odio tener gente todo el día por aquí. Me gusta que estemos solas.
-Lena: Pero yo quiero que tú descanses y te relajes durante el embarazo. Podemos contratar una cocinera y alguien que limpie.
-Kara: ¿Sólo dos personas?
-Lena: Bueno, creo que no hacen falta más. Y alguien más de seguridad. Ahora que Lillian te ha amenazado, un solo guardia en la puerta no me parece suficiente.
-Kara: Si eso hace que estés más tranquila... - dijo, apoyando su cabeza sobre mi pecho. Pude notar que estaba tranquila.
-Lena: Sí, lo hará.
-Kara: Entonces de acuerdo...
Acaricié el vientre de Kara y ella volvió a acariciar mis manos. Pude notar que cada vez estaba más relajada.
-Lena: Vas a quedarte dormida.
-Kara: Uhum... Es posible... Pero tú no dejarás que me ahogue, ¿verdad?
-Lena: No, nunca.
-Kara: Lo sé... Por eso estoy tan a gusto así... ¿podemos quedarnos así un ratito?
-Lena: Sí...
Nos quedamos así un rato, con Kara apoyada sobre mí mientras yo acariciaba su brazo y su vientre. De repente, noté una presión entre las piernas y Kara se movió, mirándome.
-Kara: Lena, amor... - dijo sonriendo.
-Lena: Lo siento, yo...- dije.
-Kara: No pasa nada, amor... Pero creo que tu amiguito quiere un poco de diversión.
-Lena: Pero estás cansada...
-Kara: Bueno, no tanto... - dijo moviéndose y colocándose frente a mí - ¿Quieres que lo hagamos aquí?
-Lena: ¿Aquí?
-Kara: Sí, aquí... - dijo poniéndose sobre mí y besándome.
-Lena: S... sí... - dije sujetándola.
-Kara: ¿Estas bien?
-Lena: No sé, es... raro
-Kara: ¿Prefieres que vayamos a la cama?
-Lena: No... está bien aquí, tú quieres...
-Kara: Yo quiero que estés cómoda.
-Lena: Yo...
-Kara: Anda, vamos – dijo, saliéndose de la bañera.
-Lena: Espera, no quiero que te resbales – dije, saliendo rápidamente- Podrías caerte y hacerte daño.
-Kara: Gracias, estás en todo – dijo, besándome.
Kara me sujetó de la mano y tiró de mí hacia la puerta.
-Lena: Espera, estamos desnudas.
-Kara: ¿Y?
-Lena: Podría vernos alguien...
-Kara: Estamos solas amor, tranquila.
-Lena: Vale.
Dejé que Kara me llevase al cuarto y cuando entramos me empujó, haciéndome caer sobre el colchón. Después se acostó sobre mí y empezó a besar mi cuello, mientras acariciaba mi miembro.
-Kara: ¿Te gusta?
-Lena: Sí...
-Kara: ¿Segura?
-Lena: Sí, segura...
-Kara: Bien... - dijo mordisqueando mi oreja, algo que me sorprendió, pero que también me gustó, porque lo hizo con mucho cuidado.
Luego volvió a besar mi cuello y luego mis labios. Jadeé y Kara sonrió, girando y haciendo que yo quedase sobre ella.
-Lena: ¿Qué haces?
-Kara: Quiero que mandes tú... - susurró – Vamos, amor, no tengas miedo, no va a pasar nada, no harás daño al bebé.
-Lena: Lo sé, lo he leído en uno de los libros.
-Kara: Eso de levantarte tan temprano da para mucho, ¿eh?
-Lena: No hables. Quiero que me beses...
-Kara: Bésame tú.
-Lena: ¿Yo?
-Kara: Sí, tú. Quiero que tengas el control, Lena. Haz lo que quieras hacer.
-Lena: ¿Lo que quiera?
-Kara: Sí, amor... Pero no me hagas esperar demasiado... - dijo riéndose.
Miré a Kara a los ojos y la besé en los labios, mientras la acariciaba despacio. Después besé su cuello, como ella había hecho conmigo. Envolví uno de sus pechos con mi mano y lo apreté despacio, porque había leído que podía tenerlos sensibles y dolerle, y no quería hacer daño a Kara. Noté que no se quejaba, así que hice lo mismo con el otro. Acaricié sus pechos con ambas manos y sentí su cuerpo tensarse. Observé su cara y por sus expresiones parecía que le gustaba.
-Lena: ¿Te gusta así?
-Kara: Si, pero... Quiero más.
Seguí acariciándola y después envolví uno de sus pechos con mi boca. Empecé a jugar con mi lengua y mordisqueé su pezón con mucho cuidado. Y después hice lo mismo con el otro. La escuché jadear mientras su cuerpo se arqueaba y supe que lo estaba disfrutando.
Después la miré a los ojos y me acerqué para volver a besar sus labios. Kara rodeó mi cuello, intensificando el beso, y con su mano libre alcanzó mi miembro, sujetándolo con firmeza.
-Lena: Kara... – jadeé.
-Kara: Necesito sentirte dentro.
-Lena: ¿Quieres qué...?
-Kara: Si...
-Lena: Vale...- dije penetrándola y empezando a moverme - ¿Te hago daño?
-Kara: No, amor, sigue...
Me movía cada vez más deprisa, sin dejar de besarla y acariciarla. Quería que supiera cuanto la quería y que no sólo quería sexo con ella. Kara se retorcía, jadeaba y apretaba con fuerza las sábanas y eso me indicaba que le gustaba lo que le estaba haciendo. Empecé a entrar cada vez más rápido y más profundo, hasta que Kara gritó de placer y poco después, lo hice yo, derramándome dentro de ella. Me tumbé a su lado y acaricié su vientre de nuevo, besándolo.
-Lena: ¿Estás bien, bebé? – pregunté
-Kara: Está perfectamente – dijo acariciando mi pelo – Pero yo estoy mucho mejor, amor. Eres increíble. Ven, quiero besarte.
Me coloqué para que pudiera besarme y se me quedó mirando a los ojos. Me encantaban sus ojos. Quería que el bebé tuviera los ojos de Kara, igual que Lexie.
-Lena: Descansa un poco... Yo voy a ducharme. Me encargaré de Lexie.
-Kara: Gracias, amor... ¿Me despiertas para cenar?
-Lena: Sí... - dije besándola y levantándome para ir a la ducha.
Me di una ducha rápida, me vestí y fui a ver a Lexie, que estaba despierta. La cogí y la llevé conmigo al salón. La dejé jugando en el suelo con sus peluches y algunos juguetes más, mientras hacía una llamada.
-Sarah: ¿Lagartija? – preguntó, con una voz extraña – No me pillas en un buen momentoooooo. Nia,cariño, espera.
-Lena: Lo siento. Llamaré más tarde.
-Sarah: No. Dime lo que quieres, pero dilo rápido. ¡Nia, ahí no! ¡Joder, espera!
-Lena: Da igual, llamaré después – dije colgando rápidamente. Sabía que Sarah y Nia estaban haciendo lo mismo que Kara y yo habíamos hecho hace un rato, así que no quise interrumpirlas.
Encendí el ordenador y empecé a buscar personal para la casa. Busqué una cocinera y alguien que se encargase de la limpieza y las visitas. Encontré a varias candidatas y después llamé a Sam.
-Sam: Hola, Lena.
-Lena: Dime que tú y Alex no estáis teniendo sexo ahora.
-Sam: Pues... No. Estamos haciendo palomitas para ver una película. ¿Pasa algo? ¿Kara está bien?
-Alex: ¿Kara? – preguntó desde lejos.
-Lena: Está durmiendo. Hemos tenido sexo y está agotada.
-Sam: Vaya, no era una información que necesitara saber, pero gracias por decírmelo.
-Alex: ¿Kara está bien? – preguntó.
-Sam: Sí. Lena la ha dejado agotada con sus juegos en la cama.
-Alex: ¡Sam!
-Sam: Es lo que me ha dicho Lena.
-Alex: ¡Gracias Lena, tendré que buscar un psicólogo!
-Lena: No hace falta, puede hablar con Nia. Ella es...
-Sam: Sí, lo sabemos. Sólo está bromeando. Dime, ¿Qué necesitas?
-Lena: Voy a mandarte unos perfiles de unas personas. Quiero que las investigues a fondo. Voy a contratar una cocinera y alguien que lleve la casa y quiero gente totalmente fiable. Quiero que te asegures de que todas están limpias completamente. No quiero que tengan ni una simple multa de tráfico.
-Sam: ¿Ni una multa?
-Lena: Si tienen una multa es porque no respetan las normas. Y no quiero eso. Quiero que Kara no tenga que preocuparse por nada, así que quiero gente de total confianza.
-Sam: Está bien. ¿Algo más?
-Lena: No. Quiero más seguridad, pero hablaré de eso con mi hermano.
-Sam: ¿Más seguridad? ¿Ha pasado algo?
-Lena: Lillian ha amenazado a Kara con quitarle a Lexie.
-Sam: ¿Otra vez?
-Lena: Sí. Nos la encontramos en el parque y...
-Sam: Espera, ¿os la encontrasteis? ¿Estás bien, Lena, necesitas que vaya?
-Lena: No. Estoy bien. Me enfrenté a ella.
-Sam: ¿Hiciste qué...? Espera... ¿te enfrentaste a Lillian? Pero si esa mujer siempre te ha dado mucho miedo.
-Lena: Amenazó a mi familia – dije, enfadándome – Nadie amenaza a mi familia.
-Sam: Bien hecho... Estoy orgullosa de ti, ¿se lo has contado a Sarah?
-Lena: No, la he llamado, pero ella y Nia estaban teniendo sexo y...
-Sam: ¡Vale, no quiero saber más! Seguro que cuando se lo cuentes, ella también estará muy orgullosa.
-Lena: Sí... - dije, mandándole los perfiles de las mujeres que había seleccionado por correo- Acabo de mandarte los perfiles a tu correo. Hoy tómate el día libre, pero mañana ponte con ello. Lo quiero lo más pronto posible.
-Sam: Por supuesto.
-Lena: Adiós, Sam. Dile adiós a Alex.
-Sam: ¡Alex, Lena te dice adiós!
-Alex: ¡Adiós! – gritó para que pudiera escucharla. Entonces colgué.
Volví a llamar, esta vez a mi hermano, para pedirle un par de personas más para la seguridad y dijo que me enviaría a dos de los mejores que estuvieran disponibles. Después de eso, dejé el móvil y me puse a leer el libro que tenía a medias sobre el sexo durante el embarazo. Hasta que Lexie empezó a llamar mi atención para que jugase con ella. Dejé el libro y me tiré con ella en el suelo, haciéndole cosquillas.
KARA
2 de Enero de 2020
Estaba durmiendo, soñando con Lena y nuestro bebé, cuando noté algo húmedo en el brazo y un golpe en la cara. Abrí los ojos y vi a Krypto mirándome. Me lamió la cara a modo de saludo y luego vi a Lexie a mi lado, riéndose.
-Lexie: ¡Ma! – gritó.
-Lena: Es la hora de cenar... - dijo, de pie delante de la cama, protegiendo a Lexie por si se caía.
-Kara: ¿Ya?
-Lena: Sí... - dijo cogiendo a Lexie – Te he dicho que no pegues a mamá...
Me levanté y miré a Lena y a Lexie.
-Kara: Es la forma más rápida de despertar a alguien, ¿verdad, cielo? – dije cogiendo a Lexie - ¿Puedo darme una ducha antes de cenar?
-Lena: Se quedará fría la comida.
-Kara: Está bien, me ducharé después. Huele muy bien, ¿has cocinado tú?
-Lena: Sí... Algo así.
-Kara: ¿Algo así?
-Lena: Sólo he metido una lasaña congelada en el horno y he esperado a que se hiciera. Si eso puede llamarse cocinar... Pues sí.
-Kara: Bueno, para mí sí lo es... - dije besándola. Lena volvió a acariciar mi vientre. Me gustaba que lo hiciera.
-Lena: Sé que a ti te gusta. Lo mejor para mis chicas...
-Kara: Bueno, aún no sabemos lo que será.
-Lena: Yo quiero una niña.
-Kara: Bueno, ya veremos en unas semanas. Venga, vamos a cenar.
-Lena: Sí.
Cenamos tranquilamente, luego bañamos a Lexie y la acostamos. Después nos sentamos un rato en el sofá a ver una película. Me recosté sobre Lena y ella puso su mano sobre mi vientre. A ella le gustaba hacer eso, y a mí me parecía tan tierno... Acaricié su mano, sonriéndola.
-Kara: ¿Qué vamos a ver?
-Lena: El mago de Oz.
-Kara: Me encanta esa película.
-Lena: Lo sé. Por eso vamos a verla.
Empezamos a ver la película, pero creo que me dormí, porque poco después, escuché a Lena llamarme.
-Lena: Mi cielo... - susurró.
-Kara: Me he dormido...
-Lena: Vamos a la cama, estás cansada.
-Kara: ¿Y la película?
-Lena: Ya la veremos en otro momento. Con Lexie. Seguro que le gusta.
-Kara: Pero a ti no te gusta dejarlas a medias. No te gusta dejar nada a medias, amor.
-Lena: Tampoco la estaba viendo. Te estaba mirando dormir a ti. Me gusta verte dormir.
-Kara: Eres maravillosa... - dije incorporándome y besándola.
Lena me acompañó hasta la cama y me ayudó a tumbarme. Luego apagó la luz y se tumbó a mi lado, abrazándome.
-Lena: Buenas noches, mi cielo...
-Kara: Buenas noches, amor.
10 de Enero de 2020
Terminé de vestir a Lexie mientras Lena preparaba el coche. Cuando salimos, Lena me ayudó a colocar a Lexie en su sillita y fuimos al hospital. Llegamos diez minutos antes de la hora, así que tuvimos que esperar.
Faltaban cinco minutos cuando vi a mi padre aparecer por el pasillo.
-Kara: ¿Qué haces aquí? – pregunté.
-Jeremiah: Vine a saber cómo está mi nieta.
-Kara: Aún no hemos entrado.
-Jeremiah: Lo sé, me gustaría entrar con vosotras.
-Kara: No. No quiero que entres. Te agradezco que nos consiguieras esta cita, pero eso no es suficiente. Llámame esta tarde y te diré lo que nos han dicho.
-Jeremiah: Pero...
-Kara: Escúchame... Acepté tu regalo, sólo porque a Lena le gustó y quiso quedárselo. Acepté esta cita, porque quiero que mi hija esté bien. Pero las cosas entre tú y yo aún no están para nada bien.
-Jeremiah: ¿Y qué debo hacer? Te he llamado durante toda la semana y no has querido ni cogerme el teléfono, Kara.
-Kara: No tengo ganas de hablar contigo. Es lo mismo que hacías tú conmigo, cada vez que quería que mi padre me prestara un poco de atención, jugara conmigo, o escuchase mis problemas. Ignorarte. Pero si de verdad quieres que te perdone, empieza por disculparte con mi madre y con Eliza.
-Enfermera: ¿Lexie Danvers? – preguntó. Miré a mi padre.
-Jeremiah: Hay un error. Es Luthor-Danvers.- dijo, mirándome - ¿Ves? Lo estoy intentando.
-Kara: Sigue sin ser suficiente. Lena, amor, vamos... - dije entrando con ella y con Lexie. Me giré de nuevo hacia mi padre – No quiero verte cuando salgamos.
Tardamos una media hora en salir. La doctora le hizo varias pruebas a Lexie y la examinó detenidamente. Nos dijo que ya no necesitaría esa dichosa máquina para dormir, algo que me alegró y me hizo olvidar el rato pasado con mi padre.
-Lena: Mi cielo... - dijo cogiendo mi mano - ¿No estás contenta de que Lexie ya no tenga que usar la máquina?
-Kara: Claro que estoy contenta, amor, muchísimo... - dije sonriendo.
-Lena: ¿Entonces... porqué llorabas cuando la doctora te lo dijo?
-Kara: Lloraba de alegría. No sabes las ganas que tenía de escuchar algo así. Eso quiere decir que Lexie ya está bien.
-Lena: Pero ya te habían dicho antes que sería sólo temporal.
-Kara: Sí, pero no esperaba que fuese tan pronto...
-Lena: Hay que celebrarlo...
-Kara: Sí... Llamaremos a todo el mundo y les invitaremos a cenar, ¿qué te parece?
-Lena: Me parece bien... Llamaré a Susan para que vaya preparando todo.
-Kara: ¿Susan?
-Lena: Nuestra cocinera...
-Kara: Sí, cierto. Lo siento, no me acostumbro a la idea de tener una cocinera y alguien que se ocupe de la casa.
-Lena: Sólo llevan tres días en casa, te acostumbrarás.
-Kara: Eso espero... Menos mal que duermen en la casa de invitados que hay al otro lado del jardín. Al menos eso nos da una cierta intimidad.
-Lena: Por eso las envié allí.
Iba a contestar cuando Lexie empezó a gritar.
-Lexie: ¡Tooo! ¡Cuaaa!
-Lena: Creo que Lexie quiere ir a ver los patitos.
-Kara: Pues vayamos a ver los patitos... - dije.
Caminamos hacia el parque y a la entrada compramos un poco de comida para los patos. Mientras Lena tenía a Lexie en brazos y juntas daban de comer a los patos, yo me senté en un banco y empecé a llamar a todo el mundo para invitarles a cenar.
Después de hacer todas las llamadas, me acerqué a Lena y a Lexie y me agaché a su lado. Lena la tenía en el suelo, de pie, y la sujetaba. Lexie aún no andaba, pero me gustaba ver cómo Lena la cuidaba.
-Lena: Ese patito y Lexie se han hecho amigos.
-Kara: ¿Ah, sí?
-Lena: Sí... Mira. Lexie, llama al patito.
-Lexie: ¡Tooo! – dijo estirando su mano hacia él. Un bebé pato se acercó nadando rápidamente hacia Lexie. Lena puso un poco de comida en su manita y el patito empezó a comer con cuidado, mientras Lexie se reía.
-Lena: ¿Ves?
-Kara: Un nuevo amigo. Deberíamos haber traído a Krypto.
-Lena: No podíamos llevarle al hospital. Mañana vendremos aquí con él.
-Kara: Me parece bien...
Cuando se terminó toda la comida, volvimos a casa. Krypto vino corriendo hacia nosotras y empezó a saltar delante del carrito de Lexie, haciéndola reír.
-Lena: Iré a decirle a Susan que prepare algo para la cena.
-Kara: Yo iré a bañar a Lexie – dije cogiéndola – Además, creo que necesita que la cambien con urgencia.
-Lena: Iré a ayudarte enseguida... - dijo alejándose.
Llevé a Lexie a su cuarto y le quité el pañal sucio, lavándola un poco antes de llevarla a la bañera. Krypto estaba a mi lado, mirando todo con atención. Adoraba a Lexie, y no le gustaba dejarla sola. En ese momento, Lena entraba en el cuarto.
-Kara: Ya está lista para el baño.
-Lena: He puesto a llenar la bañera, te habías olvidado. – dijo acercándose.
-Kara: Gracias, amor – dije besándola.
Fuimos al baño y cerré el grifo, comprobando la temperatura del agua y metiendo a Lexie en su bañera. Luego eché un poco de jabón para que hiciera espuma, porque a ella y a Lena les encantaba jugar con la espuma. También metí los patitos de Lexie que, como siempre, recibieron un saludo en forma de manotazo que los hizo hundirse en el agua.
-Lena: Menos mal que a los del parque no puedes hacerles esto. – dijo mirando a Lexie- Dejarías el parque sin patitos.
-Kara: Sí, menos mal... - dije riéndome mientras Lexie cogía un poquito de espuma en su mano y la ponía sobre la cabeza de Krypto, que estaba al lado de la bañera. – No, Krypto se bañará luego, cariño.... ¿Quieres ayudarme a bañarle?
-Lena: Yo le bañaré, no quiero que te golpee y te haga daño.
-Kara: Entonces nosotras miraremos cómo mami baña a Krypto, ¿vale, cielo? – dije lavando la cabecita de Lexie.
Lexie respondió dando manotazos al agua y mojándonos. Lena se rió y empezó a jugar con Lexie, tirándole agua despacito. Lexie se enfadó y le llenó a Lena la cara de espuma. Lena me miró, confusa.
-Lena: ¡Oye! - la "regañó" y Lexie empezó a llorar, haciendo que Lena se arrepintiera – No, no mi sol, no llores, no me he enfadado... Sé que estás jugando. Yo también estoy jugando. No quería asustarte... - dijo besándola en la carita - ¿Me perdonas?
Lexie la miró y volvió a echarle espuma en la cara.
-Kara: Creo que eso es un sí...
-Lena: No quiero que llore por mi culpa... - dijo, casi llorando también.
-Kara: Amor, es muy pequeña, aún no entiende las cosas, no te preocupes... No pasa nada, ¿ves? Ya está contenta de nuevo, ahogando a sus patitos.
-Lena: Sí... Vamos a tener que vigilar eso. Si sigue haciéndolo cuando tenga cinco años, deberíamos preocuparnos.
-Kara: No lo hará... Tú vas a enseñarle a no asesinar patitos. Ni de verdad, ni de plástico.
-Lena: Sí... El agua se está enfriando... - dijo cogiendo la toalla y sacando a Lexie – Vamos a vestirte...
-Lexie: ¡Tooo!
-Lena: ¿Quieres llevarte un patito? Toma, ¿este te gusta, el cocinero? ¿o prefieres el marinerito?
Lexie puso su patito frente a la cara de Lena y luego se acurrucó sobre ella.
-Kara: Creo que está cansada, amor...
-Lena: Ya me ocupo yo. Tú date una ducha si quieres...
-Kara: Gracias.
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