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28-BAJO PRESIÓN

Siento mucho haber tardado tanto en publicar este capítulo, pero entre que estaba bloqueadísima y no me venían las ideas, y que llegaba a casa muy cansada del trabajo... Pero bueno, aquí lo teneís, un poquitín más largo de lo normal,  y espero poder subiros el siguiente pronto. Como siempre, espero vuestros votos, comentarios, teorías, ideas.....

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"Lagartija, Kara dice que quiere cinco hijos"

KARA

9 de Noviembre de 2019

Me desperté en el sofá. Abrí los ojos y vi a Lena, dormida con Lexie en brazos, en el sillón que había frente a mí. Krypto dormía junto a los pies de Lena. Me levanté con cuidado y fui a buscar mi cámara. La sujeté con cuidado de no forzar mi brazo escayolado demasiado y saqué una foto.

En ese momento, Lena abrió los ojos.

-Kara: Buenos días... - dije sonriéndola.

-Lena: Buenos días... - dijo mirándome y mirando luego a Lexie, que descansaba sobre el pecho de Lena – Le costó un poco dormirse...

-Kara: Podías haberte ido a la cama.

-Lena: No quería dejarte sola. – dijo - ¿Estás bien?

-Kara: No... Sigo preocupada por lo que Winn pueda hacer. No puedo perder a Lexie, Lena. –dije sentándome de nuevo. Lena se levantó con cuidado y se sentó a mi lado, acariciando mi espalda.

-Lena: He pedido ayuda a unos amigos de la familia. Llegarán hoy – dijo mirando el reloj – Su avión debe estar a punto de aterrizar. Son de los mejores abogados de Metrópolis. No han perdido nunca ningún caso. Ninguno de los dos.

-Kara: ¿Ninguno?

-Lena: Ninguno.

-Kara: Pero Lena, yo no puedo pagar...

-Lena: Tú no tienes que pagar nada – dijo – Tú eres... Mi mujer... Y Lexie ahora es mi hija. Mi deber es... Ayudarte. Ayudaros. Y protegeros a las dos. Todo lo mío es tuyo ahora. Mi familia, mi dinero, mis recursos... Eso es el matrimonio, ¿no? Compartirlo todo.

-Kara: Amor... - dije besándola.

-Lena: Voy a hacer el desayuno de Lexie – dijo dejándola con cuidado sobre mí para que la cogiera con mi brazo sano. – Cuidado...

-Kara: La tengo...

-Lena: ¿Tú quieres desayunar ya?

-Kara: No. Me gusta desayunar contigo.

-Lena: Vale... - dijo mirándome – Mi cielo...

-Kara: ¿Sí?

-Lena: Nunca dejaré que nadie os haga daño.

-Kara: Lo sé...

-Lena: No tardo – dijo caminando hacia la cocina. Mientras Lena preparaba la papilla de Lexie, aproveché a enviarle un mensaje a Nia para que pasara por casa. Poco después, Lena aparecía con el platito de Lexie y su cuchara. Se sentó a mi lado. Parecía pensativa.

-Kara: ¿Ocurre algo?

-Lena: Sí... ¿Por qué no miraste por la cámara del timbre antes de abrir la puerta? – dijo, mientras daba de comer a Lexie.

-Kara: Pues... ¿La verdad? No me acordé, amor. Me acostumbré a vivir en una casa sin esos sistemas y... Bueno, tampoco esperaba que él supiera dónde vivíamos ahora. Lo que me recuerda que debo pedirle a mi madre que despida a Iris. Esa rata traidora....

-Lena: Pondré vigilancia en la puerta de entrada.

-Kara: No es necesario, amor...

-Lena: Sí, sí lo es.

Un par de horas después, llamaron al timbre. Lena se levantó a abrir. Volvió poco después acompañada de un hombre y una mujer.

-Kara: ¿Quiénes son? – pregunté.

-Lena: Kara, Ellos son Clark Kent y Lois Lane. Son los abogados que van a ayudarte con el tema de Lexie.

-Kara: Oh, bien...

-Clark: Es un placer conocerla señorita Danvers.

-Kara: Luthor.

-Clark: ¿Perdón?

-Kara: Señora Luthor – dije. Miré a Lena. Podía notar cómo se llenaba de orgullo cada vez que yo hacía hincapié en ese pequeño detalle. Incluso soltaba una pequeña sonrisa.

-Clark: Claro, perdón, señora Luthor.

-Lois: Es que aún nos cuesta creer que Lena esté casada... - dijo acercándose y tratando de abrazarla, pero Lena se apartó.

-Kara: Las manos quietas – dije - A Lena no le gusta que la abracen.

-Lois: Cierto. Sólo Sarah y Sam pueden hacerlo. Llevamos tanto tiempo sin vernos que lo había olvidado.

-Lena: Y Kara. Kara también puede abrazarme.

-Lois: Lo imagino.

-Lena: Y Kara también puede besarme y hacerme el am...

-Kara: ¡Lena, cielo, a lo mejor tus amigos quieren tomar algo y sentarse ! – dije interrumpiéndola.

-Lena: Sí, cierto, sentaros... ¿queréis tomar algo?

-Clark: Un café. Es pronto para algo más fuerte.

-Lena: Un café.

-Lois: Yo otro.

-Lena: Bien... Iré a por los cafés. Mi cielo, ves contándoles la situación – dijo alejándose.

-Lois: ¿Mi cielo? – preguntó mirándome.

-Kara: A Lena le gusta llamarme así.

-Lois: Ya veo... Escucha. Lena es muy especial. Si le haces daño...

-Kara: ¿Ha venido a ayudarme, o a amenazarme, señorita Lane? Porque si ha venido a lo primero, estaré encantada de ponerles a ambos al día. Pero si ha venido a lo segundo, ahí está la puerta. Supongo que sabe cómo se usa, ¿verdad?

-Clark: Lois, cielo, estoy seguro de que la señorita Dan... La señora Luthor – corrigió cuando le miré de no muy buenas maneras – no tiene intención de hacer daño a Lena. Además, si Lena la eligió será por algo.

-Lois: Eso espero...

-Clark: Mejor vamos a lo que nos interesa. Por favor, Kara, ¿puedo llamarte Kara?

-Kara: No.

-Clark: De acuerdo... Entonces, señora Luthor, ¿puede contarnos la situación?

-Kara: Sí... - dije empezando a contarles todo. Mientras se lo contaba, Lena apareció con dos cafés y dos zumos de naranja. Uno para ella, y otro para mí. Cogió a Lexie y se quedó callada, escuchando atentamente.

Cuando terminé de hablar, Clark me miró.

-Clark: Bueno... Un Merlyn. No será fácil.

-Kara: Lena amor, ¿no decías que eran los mejores? Porque parecen asustados.

-Lena: Lo son...

-Lois: Por supuesto que lo somos. No hemos perdido ningún caso, nunca, ninguno de los dos.

-Clark: Pero los Merlyn... Son... Están a otro nivel.

-Kara: ¿Les tienen miedo?

-Lois: ¿Miedo...? ¿Nosotros? Lois Lane no tiene miedo.

-Clark: Clark Kent sí... - dijo, pensando que no podíamos oírle. Se dio cuenta de que no era así cuando nos vio mirarle – Lo dije en voz alta, ¿verdad?

-Lena: Sí.

-Clark: Bueno...Veamos... - dijo, mirando los apuntes que había tomado. - ¿Está segura de que es el padre? ¿Hay alguna prueba de paternidad que lo confirme?

-Kara: No, no la hay. O sí... Como ya les he dicho, salí con su hermano un tiempo, pensé que él era el padre de mi hija, pero los resultados dijeron que era su tío, así que...

-Clark: El resultado puede estar equivocado. Así que pediremos una prueba de ADN y cuando sepamos el resultado, decidiremos cómo actuar.

-Kara: ¿Eso es todo? ¿Sólo van a pedir eso?

-Lois: Por el momento es suficiente. Si el resultado es negativo, no tiene ningún derecho sobre su hija, señora Luthor – casi escupió – Pero si es positiva, entonces tendremos que ir a por todas.

-Kara: Lena, ¿de verdad son los mejores? Eso lo sé hasta yo. – dije mirándoles – Estudiaba derecho.

-Clark: ¿Estudiaba?

-Kara: Lo dejé.

-Lois: ¿Por qué?

-Kara: Porque no quería convertirme en... Usted – dije señalándola.

-Lois: ¿En mí?

-Kara: Una estirada antipática.

-Lena: Kara, mi cielo... Lois puede ser... difícil de tratar a veces. Pero... Es... Es...

-Kara: Sí, la mejor, lo sé. En fin. Lo haremos como ellos digan. Pero espero que esto no se alargue demasiado.

-Clark: Intentaremos que así sea, señora Luthor.

-Lena: Puedes llamarla Kara.

-Kara: No, no puede.

-Lena: ¿Por qué?

-Kara: Porque apenas los conozco.

-Clark: Tranquila Lena, no pasa nada. Lois, cielo, vamos a empezar a movernos. Mañana le diremos dónde debe ir con su hija el lunes para coger una muestra de ADN.

-Kara: Bien.

Se levantaron y caminaron hacia la puerta. Vi que la tal Lois iba muy decidida a abrirla, pero no lo hizo.

-Lois: Creo que se ha atascado.

-Kara: Se abre hacia el otro lado. Parece que después de todo no sabe cómo se usa una puerta.

-Lois: No es culpa mía que se abra al revés.

-Clark: Lois, se abre como todas las pu...

-Lois: ¡Tú cállate! ¡Soy tu prometida, se supone que debes darme la razón a mí! – dijo abriendo y saliendo.

-Clark: Estaremos en contacto... - dijo saliendo tras ella.

-Kara: Ella no me gusta.

-Lena: Lo sé. Pero sólo ella puede ayudarnos.

-Kara: Eso espero... -dije mirando a Lexie, que se había quedado dormida.- ¿Ha dicho que están prometidos?

-Lena: Sí. ¿Por qué?

-Kara: Porque ella no dejaba de comerte con los ojos.

-Lena: No se puede comer con los ojos, es imposible.

-Kara: Es una forma de hablar. Te estaba desnudando con la mirada.

-Lena: Tampoco se puede desnudar con... Oh... Otra forma de hablar.

-Kara: Sí.

-Lena: ¿Qué significa?

-Kara: Que le gustas.

-Lena: Ella también me cae bien.

-Kara: No, Lena, no que le caes bien. Que le gustas, que quiere... besarte.

-Lena: ¿Lois quiere besarme?

-Kara: Yo diría que sí.

-Lena: No lo creo. Lois va a casarse con Clark. Se quieren.

-Kara: Está bien. Pero si se le ocurre besarte, le pondré los labios como dos morcillas.

-Lena: ¿Como morcillas?

-Kara: Voy a darle tal puñetazo, que se le van a hinchar tanto que no va a poder ni hablar.

-Lena: Mi cielo... Lois no quiere besarme. – dijo poniendo su mano en mi mejilla – Y yo tampoco quiero que me bese. Pero sí quiero que me beses tú.

-Kara: ¿Quieres que te bese?

-Lena: Sí.

-Kara: ¿Por qué no dejas a Lexie en su cuna para que pueda besarte por todas partes?

-Lena: ¿Por todas partes?

-Kara: Por todas. Y luego te haré el amor muy, muy despacio.

-Lena: Voy a acostar a Lexie... - dijo levantándose corriendo.

11 de Noviembre de 2019

El día anterior había recibido un mensaje de Clark diciendo dónde debía ir con Lexie para las pruebas. Eran las nueve de la mañana, y entrábamos por la puerta. Lena empujaba el carrito de Lexie. Clark y Lois estaban allí, esperándonos.

-Kara: ¿Por qué habéis venido?

-Lois: Para asegurarnos de que todo se hace correctamente.

-Kara: Ya tienen una muestra de sangre de Lexie, ¿es necesario hacer pasar a mi hija por esto otra vez?

-Clark: Bueno, no sabemos si los resultados pudieron ser falsificados por los Merlyn. Hemos citado al posible padre de la niña aquí, dentro de una hora, No es necesario que usted se quede, pero sí nosotros. Así nos aseguraremos de que las muestras sean las correctas. Se enviarán a un laboratorio privado, sin desvelar su destino, para que nadie pueda... hacer nada a su favor.

-Kara: Acabemos rápido, por favor. Lena, ¿puedes coger a Lexie?

-Lena: Sí... - dijo cogiéndola.

-Lois: Por aquí... - dijo abriendo la puerta para que Lena pasara. Lois la sonrió y la miró.

-Kara: Eh... Si quieres conservar los ojos, aléjalos de mi esposa.

-Lois: ¿Perdón?

-Kara: Que dejes de desnudarla con la mirada. Ella ya está casada. Conmigo.

-Lois: No estoy... Espera, ¿crees que me gusta Lena?

-Kara: No dejas de mirarla.

-Lois: Por supuesto que no, es que... Me sorprende el cambio de Lena. Nunca la había visto tan... Segura, tan... Bien. Y parece que se lleva bien con tu hija, no le importa cogerla.

-Kara: Lexie y Lena conectaron enseguida – dije, aún a la defensiva.

-Lois: Oye, Clark y yo vamos a casarnos. A Lena le tengo mucho cariño, aunque nunca he podido llegar a acercarme a ella tanto como Sarah o Sam. Pero me preocupo por ella, la conozco desde hace mucho. Su padre y mis padres son buenos amigos. Nada más. Lena no me interesa.

-Kara: Más te vale – dije entrando y colocándome al lado de Lena, que me miraba.

-Lena: ¿Pasa algo?

-Kara: No, amor, nada... - dije besándola. Por mucho que Lois dijera que Lena no le interesaba, yo sentí la necesidad de dejarle bien claro que Lena era mía.

-Lena: Kara... Estamos en el médico.

-Kara: Es que no he podido resistirme, amor. – dije sonriéndola.

Lois y Clark entraron y una doctora entró poco después. Se acercó a Lexie y le hizo un par de carantoñas, cogiendo su bracito y clavando la aguja con cuidado. Pero Lexie se asustó y empezó a llorar. Lena trataba de calmarla mientras la doctora seguía sacándole sangre, pero Lexie no dejaba de llorar. Y eso me estaba partiendo el alma en mil pedazos.

-Lena: Ya, mi sol...

-Kara: ¡Ya es suficiente! – dije – No tiene que sacarle un litro de sangre para un simple análisis, ya tiene suficiente.

-Doctora: Está bien, sí, creo que será suficiente con esto.

-Kara: Lexie, cariño... - dije acercándome – Ya está. Lena dámela.

-Lena: Pero tu brazo...

-Kara: Puedo cogerla, ya lo sabes.

-Lena: Vale. Cuidado... - dijo dejando a Lexie conmigo.

-Kara: Ya está cariño, tranquila... Mamá no dejará que vuelvan a hacerte daño. – Miré a la doctora y a Clark - ¿Podemos irnos ya?

-Doctora: Sí. Le enviarán los resultados por mensajero.

-Kara: Bien. Vámonos, amor... - dije saliendo cuando Lena me abrió la puerta. Lexie ya estaba más tranquila - ¿Puedes dejar a Lexie en su carrito?

-Lena: Sí...

Nos fuimos a casa y Lena y yo pasamos las dos horas siguientes, mirando fotografías de Lexie y nuestras para poner en varios lugares de la casa. Lexie dormía en su cuarto.

-Lena: Esta me gusta mucho... - dijo señalando una de las fotos que hicimos en el museo.

-Kara: Bien, métela en un marco y ponla donde quieras. Yo quiero esta... - dije cogiendo una donde se veía a Lena y Lexie jugando con los dinosaurios de peluche.

En ese momento, llamaron a la puerta y me acerqué a abrir. Pulsé el botón que hacía que pudiese hablar con el hombre que Lena había puesto en la puerta.

-Guardia: Señora Luthor, una mujer quiere hablar con usted.

-Kara: ¿Una mujer?

-Guardia: Sí.

-Kara: No esperamos visita.

-Guardia: ¿Cómo dice...? – Escuché un poco de lejos – Dice que es por un tema relacionado con su hija.

-Kara: ¿Con mi hija? – Dije, quedándome unos segundos en silencio.- Está bien, que pase.

Me quedé esperando en la puerta y vi acercarse un coche del que bajó una mujer. Iba muy bien vestida y su rostro era serio.

-Mujer: ¿Eres Kara?

-Kara: Sí...

-Mujer: Así que tú eres la madre de mi nieta.

-Kara: ¿Qué...? ¿Quién es usted?

-Mujer: Es verdad, no me he presentado. Soy Lillian Merlyn, la madre de Tommy y Winn.

-Kara: ¿Usted es su madre?

-Mujer: Sí. ¿Puedo pasar?

-Kara: No. – dije, bloqueando el paso - ¿Qué quiere?

-Lillian: Ver a mi nieta, por supuesto. Quiero conocerla.

-Kara: No es su nieta.

-Lillian: No es eso lo que decía la prueba de paternidad, ¿verdad?

-Kara: ¿Cómo sé que no la falsificaron? No va a ver a mi hija.

-Lillian: Tengo derecho, soy su abuela.

-Kara: ¿Cómo sé que es quien dice que es?

-Lillian: Winn, cariño, dile a.... ¿Winn? – preguntó, mirando a su alrededor y luego hacia el coche - ¡Winn, ¿quieres bajar el culo del coche y venir aquí, maldito idiota?! Perdona, mi hijo a veces es un poco... Inútil.

Winn se acercó.

-Winn: Hola Kara.

-Lillian: ¿Puedes decirle quién soy?

-Winn: Ella es mi madre. Lillian. Sólo queremos ver a Lexie.

-Kara: No.

-Winn: Está bien. Vámonos, mamá.

-Lillian: ¡¿Cómo que vámonos?! ¡Es tu hija, ¿en serio vas a aceptar un no tan fácilmente?! ¡Eres su padre, Winn!

-Winn: Ya escuchaste a los abogados. Mejor esperar a los resultados. Si son positivos, ella no podrá negarse a...

-Lillian: ¡Yo no voy a esperar nada, quiero ver a mi nieta, aparta! – gritó empujándome.

-Kara: ¡¿Qué hace?! ¡Usted no va a entrar en mi casa!

-Lillian: ¡No puedes impedirme ver a mi nieta!

-Kara: ¡Lárguese o llamo a la policía!

Lena apareció en ese momento.

-Lea: Mi cielo, ¿Qué...? – dijo, palideciendo de golpe.

-Kara: ¿Lena?

-Lillian: Vaya... Pero mira quién está aquí. ¿Esta es tu esposa? – me preguntó.

-Lena: No... Tú no... No... - dijo, empezando a ponerse nerviosa.

-Kara: Lena, amor, ¿qué pasa?

-Lena: No... Vete... - dijo mirando a la mujer – Vete...

-Lillian: Hacía mucho que no te veía. Pero veo que no has cambiado. Sigues vistiendo igual de mal y siendo tan rara como siempre. No sé cómo has podido casarte, la verdad.

-Kara: No se le ocurra hablarle así a mi esposa. ¡¿Quién se cree que es?!

-Lillian: Su madre. Bueno, su madrastra. Estuve casada con su padre.

-Kara: ¿Usted es la mujer que la dejó en aquél internado? – dije, mirando a Lena, que empezaba a tirar de su camiseta y a sentarse en el suelo, diciendo algo en voz baja. Me agaché a su lado – Lena, amor... Cálmate.

-Lena: Es mala... No es real... No está aquí... Vete... Vete...

-Kara: Cielo... - dije intentando tocarla, pero Lena me apartó de un empujón.

-Lena: ¡NO! ¡No me toques! ¡¿Por qué la has traído?! ¡Es mala!

Me levanté y miré a Lillian.

-Kara: Váyase de mi casa. Ahora.

-Lillian: ¿Y si no quiero?

Pulsé el botón de la pared.

-Kara: Jake... Por favor, necesito que vengas a la casa ahora mismo. La visita no es bien recibida. – dije, soltando el botón y cerrando la puerta en las narices de la tal Lillian y Winn. Volví a agacharme junto a Lena, que cada vez estaba más nerviosa y lloraba con fuerza. – Lena, amor...

-Lena: ¡Déjame! – gritó - ¡No me toques!

-Kara: ¿Qué puedo hacer para ayudarte, mi vida? Por favor, no soporto verte así.... – dije, llorando también.

-Lena: Sarah... Quiero a Sarah...

-Kara: Está bien... - dije corriendo a buscar mi móvil y volviendo junto a Lena. Me agaché de nuevo frente a ella y marqué el número de Sarah – Sarah... Por favor, necesito que vengas a la casa ahora mismo. Lena tiene una crisis y no puedo calmarla, no deja que la toque.... Te contaré todo cuando llegues. Por favor, date prisa – dije colgando y tratando de tocar de nuevo a Lena – Amor... Soy yo, Kara... Mírame... Por favor.- dije, ignorando los golpes y los gritos en la puerta, que pararon poco después. Jake debía haber echado por fin a esa mujer.

Sarah llegó veinte minutos después, aunque a mí me parecieron horas. Abrí la puerta y la hice pasar. Lena seguía sentada en el suelo, con las piernas recogidas y rodeándolas con sus brazos, meciéndose.

-Sarah: ¿Qué ha pasado...?

-Kara: Yo... Su... La mujer que... -dije, nerviosa, llorando aún.

-Sarah: Kara... Kara, eh... - dijo sujetándome por los hombros – Tranquila... Dime qué ha pasado. ¿Os habéis peleado? – preguntó. Negué con la cabeza - ¿Entonces...?

-Kara: Lillian... - dije.

-Sarah: ¿Lillian...? ¿Qué Li...? ¡¿Esa Lillian?! ¡No me jodas, ¿Ha estado aquí?!

-Kara: Es la... La madre de... Winn y Tommy.

Sarah se agachó frente a Lena.

-Sarah: Eh, pequeña lagartija... Soy yo... Soy Sarah...

-Lena: ¿Sa... Sarah...?

-Sarah: Sí... Tranquila... - dijo acariciando la mejilla de Lena – Nadie te hará daño.

-Lena: Ella... Estaba aquí... Ella... La... La trajo... - dijo señalándome. Sarah me miró.

-Kara: ¡¿Qué?! ¡NO! ¡Yo no la traje! ¡Sólo abrí la puerta y estaba ahí, insistiendo en que quería ver a Lexie y...!

-Sarah: Te creo... - dijo mirando de nuevo a Lena – Eh... Mírame... - dijo cogiendo el rostro de Lena entre sus manos y haciendo que la mirase - ¿De verdad piensas que Kara te haría algo así...? Ella no la ha traído, Lena. Lillian quiere quitarle a Lexie.

-Lena: ¿No... No la trajiste? – preguntó, mirándome.

-Kara: No amor... Jamás haría algo que te dañara, lo sabes, mi vida – dije, mirándola.

-Sarah: Lena, debes calmarte, ¿vale? Si no, ya sabes lo que tendré que hacer.

-Lena: No... No quiero que me pinches nada.

-Sarah: Entonces tranquilízate, vamos, respira...

Pasó al menos media hora más hasta que Lena dejó de temblar y se calmó.

-Sarah: Lena, Kara está muy preocupada porque no la dejas acercarse y tocarte. Mira, está llorando...

-Lena: No quiero que llore... - susurró.

-Sarah: Entonces, ¿dejarás que Kara te abrace para que se tranquilice? – Preguntó. Lena me miró y asintió.

Me agaché de nuevo y acerqué mi mano a Lena, cogiendo la suya y esperando su reacción. No retiró su mano y yo sonreí, mirándola a los ojos. Me acerqué despacio, mientras Sarah se apartaba un poco y abracé a Lena.

-Kara: No dejaré que esa mujer te haga daño, amor, te lo prometo... Conmigo estás segura.

-Lena: Ella es mala...

-Kara: Lo sé.

-Lena: No quiero que venga aquí.

-Kara: No volverá. Pediré que no la dejen volver a entrar, ¿vale? – pregunté, apartándome un poco y mirándola de nuevo a los ojos.

-Lena: No llores, mi cielo... - dijo secando mis lágrimas.

Después de que Lena se calmara, fuimos al comedor y cenamos. Le ofrecimos a Sarah quedarse, pero rechazó la oferta ya que tenía una cita con Nia. Esas dos eran una pareja algo inusual, pero dicen que los polos opuestos se atraen, y aunque Sarah sea un poco loca y Nia más calmada, me gustaba para ella. En fin, ahora estábamos en la habitación, Lena ya dormía y era entendible, ya que fueron muchas emociones el día de hoy. Llevaba varios minutos velando su sueño y sin darme cuenta, me dejé llevar por el sueño yo también, esperando que mañana fuese un día mejor.

JEREMIAH

12 de Noviembre de 2019

Habían pasado varios días desde la visita de Slade, pero esas amenazas no iban a funcionar ya que sinceramente no los creía capaces de nada. A la hora de la verdad, no podían hacer nada contra mí sin perjudicarse ellos, ya que con las fotos y videos que tenía de ellos gracias a mi "querida hijita", yo tenía la sartén por el mango. Por lo que ahora estaba tranquilo tomándome un whisky con Henshaw y burlándome de ese estúpido.

-Jeremiah: Pobre idiota, se ve que es un perro que ladra, pero no muerde- dije dando un buen trago a mi whisky.

-Henshaw: ¿Ves? Te lo dije. No hay nada de qué preocuparse- me dio una pequeña palmada en la espalda.

-Desconocida: Yo no estaría tan seguro, querido...

En ese momento nos dimos la vuelta y vimos a una mujer muy elegante, parada frente a nosotros. No estaba sola, la acompañaban un par de hombres y Slade.

-Jeremiah: Se puede saber, ¡¿Quién demonios es usted y cómo entraron?!- dije furioso -¿Dónde se supone que están mis malditos guardaespaldas?

-Slade: Más respeto, Jeremiah... Que no estás hablando con cualquiera- sus hombres nos rodearon e hicieron que tanto Henshaw como yo nos sentáramos de un empujón.

-Desconocida: Pero, ¿Dónde están mis modales?- dijo llevándose una mano al pecho- Me disculpo, mi nombre es Lillian Merlyn, futura presidenta y tu peor pesadilla.- sonrió.

-Henshaw: Vaya, se tiene mucha confianza, señora Merlyn. Pero le recomiendo que se baje de la candidatura. No puede contra nosotros después de su pequeño desliz.

-Lillian: Chicos... ¿Quisieran hacer los honores?- les dijo a sus hombres.

Ellos procedieron a abrir un maletín y sacar varias fotos y grabadoras. Al ver lo que contenían, se me vino el alma a los pies. En esas fotos aparecíamos Henshaw y yo, en ciertos negocios.

-Slade: Vaya, vaya, vaya. Lo nuestro no es nada comparado con lo vuestro- dijo divertido- ¿Qué dirían de ti, Jeremiah? Tú, un hombre ejemplar, padre y buen esposo. ¿Qué dirían los electores? Y sobre todo, ¿Qué dirían tu esposa e hijas si se enterasen de todo esto, eh?

-Jeremiah: Y- yo, ¿c-cómo? ¿Cuándo?- empecé a temblar.

-Lillian: Eso no importa. Lo que importa es, lo que harán ahora. Piensa en lo que vas a hacer, querido. Por cierto, sería mejor que fueras tú quien retirase su candidatura, por el bien de nuestra nieta.

-Jeremiah: ¿Nuestra nieta?

-Lillian: Oh, sí. Winn es mi hijo. Y creo que él y tu hija tienen una niña. Eso me convierte en su abuela, igual que tú. Y no querría que le pasara nada- me dio un par de palmaditas en la mejilla y se fue junto a Slade y sus hombres.

KARA

12 de Noviembre de 2019

Me desperté temprano, aún estaba oscuro. Miré a Lena, que se había pegado a mí, abrazándome. Me moví con cuidado, acariciando su pelo. La sentí revolverse un poco y decir algo que no entendí.

-Kara: Sssshhh... Tranquila amor, soy yo... - susurré en su oído – Sigue durmiendo, estoy contigo.

-Lena: Kara... - dijo, pegándose aún más a mí.

-Kara: Tranquila.... – dije acariciando su pelo de nuevo.

Un par de horas después, Lexie empezó a llorar. Me levanté con mucho cuidado de no despertar a Lena y fui a buscarla. Caminé con ella hacia la habitación, tratando de calmarla. Al entrar, vi a Lena despierta, sentada en la cama, con cara de terror.

-Lena: ¿Kara...? No... No estabas... No...

-Kara: Fui a buscar a Lexie. Tiene hambre. ¿Te quedas con ella mientras preparo su papilla?

-Lena: Sí... - dijo, algo más tranquila.

Me acerqué y tumbé a Lexie en la cama. Lena se tumbó a su lado, protegiéndola entre sus brazos.

-Kara: No tardo, amor... – dije besándola en los labios y saliendo. Cuando volví para buscar a Lexie, las dos se habían quedado dormidas de nuevo. Lena tenía su mano sobre la tripita de Lexie, mientras que Lexie agarraba con fuerza uno de los dedos de Lena con su manita. Me quedé mirándolas durante algunos segundos, hasta que decidí sacar una foto de ese momento. Después dejé la cámara y me senté en la silla que había frente a la cama, mirándolas dormir mientras sonreía como una boba.

LENA

Me dormí enseguida. Las crisis tan fuertes me dejaban agotada. Empecé a tener un sueño extraño, pero enseguida noté la mano de Kara acariciando mi pelo. Sabía que era ella, conocía perfectamente sus caricias. La escuché susurrar en mi oído y eso me tranquilizó. Me pegué más a ella, necesitaba sentirla cerca. Cuando desperté y vi que no estaba en la cama, me asusté. Me senté en la cama y empecé a mirar por la habitación. Cuando Kara entró con Lexie, me calmé. Dejó a Lexie conmigo y fue a prepararle su papilla, pero estaba tan cansada, que volví a dormirme. Cuando desperté de nuevo, vi que era casi medio día, por lo que pude ver en el despertador de la mesilla. Lexie ya no estaba en la cama, y Kara tampoco, pero cuando miré bien, vi a Kara sentada en el sillón junto a la cama, jugando con Lexie.

-Lena: Hola...

-Kara: Hola... - dijo sonriéndome. Me gustaba verla sonreír, era lo mejor del mundo. Después de sus besos.- No quería que Lexie te despertara. Parecías cansada.

-Lena: Es muy tarde... - dije.

-Kara: ¿Tarde para qué, amor? No tenemos que ir a ningún sitio, y no tenemos nada que hacer, puedes quedarte en la cama todo lo que quieras.

-Lena: No quiero quedarme en la cama – dije sentándome en el borde, frente a ella.

-Kara: ¿Estás mejor? – preguntó, acariciando mi mejilla.

-Lena: Sí.

-Kara: Escúchame, Lena. Escúchame bien – dijo, poniéndose seria – No... No sé qué te hizo pensar que yo traje a esa mujer a casa. Me dolió que pensaras algo así. Pero...

-Lena: Lo, lo siento, yo... Cuando... Cuando tengo una crisis, yo... no pienso con claridad, no...

-Kara: Déjame terminar, amor. Por favor- dijo y yo asentí – Me dolió que pensaras algo así. Pero te entiendo. Esa mujer te hizo mucho daño. Pero amor, quiero que sepas que yo nunca, escúchame bien, nunca, habría abierto la puerta a esa mujer de haber sabido quién era. ¿me oyes? No quiero que sufras, no quiero que nada ni nadie te haga daño. Si esa mujer vuelve por aquí, quiero que tengas muy claro que te diga lo que te diga, no debes creerle ni una palabra. Porque tú, eres perfecta, Lena. No eres ningún engendro, ni un bicho raro. Eres perfecta como eres. Por eso me enamoré de ti. Si fueras como cualquier otra persona, posiblemente nunca me habría fijado en ti. Pero tú eres especial, amor. ¿Lo entiendes?

-Lena: Soy tu vida... - dije. Kara me llamaba así muchas veces.

-Kara: Eres mi vida... Eres mucho más que eso. Eres mi todo, Lena.

Pasamos todo el día en casa. Kara habló por teléfono con Alex y Nia y Sam y Sarah vinieron un ratito a verme después de comer. Después, pasamos la tarde viendo películas y jugando con Lexie. Cada vez que Kara se levantaba para buscar algo de beber, o ir al baño, o para preparar la cena, yo seguía intentando enseñar a Lexie a decir "Mamá"

KARA

11 de Diciembre de 2019

Los días fueron pasando. Yo ya tenía el brazo bien. Lena y yo salíamos todos los días al parque con Lexie y Krypto. A Lena y a Lexie les gustaba ver cómo Krypto corría detrás de los pájaros y las ardillas, persiguiéndolos. Lena acababa dándole una galleta cuando volvía lloriqueando porque no había podido atrapar nada.

Eran los únicos momentos de alegría. La madre de Winn estaba complicando mucho las cosas. Yo quería hablar del tema de Lexie con Winn, ya que él era el padre, tal y como lo habían confirmado las pruebas. Por más que Clark y Lois intentaban convencer a sus abogados, que era un tema que teníamos que hablar entre nosotros, la madre Winn, esa tal Lillian, insistía en que eso no era posible. Que no cedería hasta ver a su nieta. Y, sinceramente, no quería que Lexie estuviera cerca de esa mujer. Pero ella insistía en venir a la casa, aunque los guardias no la dejaban pasar de la puerta.

Eso no evitaba que cada vez que escuchaba que Lillian estaba aquí, Lena se pusiera a temblar y yo tuviera que calmarla rápidamente. Era peor aún cuando Lillian insistía en mandarnos mensajes al móvil a Lena o a mí. Mensajes que decían que si no la dejábamos ver a la niña, acabaría pidiendo la custodia completa y se la llevarían lejos después. Algo que me daba muchísimo miedo. Pero Lois y Clark decían que no hiciera nada, que ellos intentarían llegar a un acuerdo con ella y sus abogados.

Mis madres habían venido a visitarnos en un par de ocasiones. A mi padre no le había hecho ninguna gracia que su mujer se fuera a vivir con su ex amante. Cuando los periodistas le preguntaron dónde estaba Eliza, él dijo que estaba con una amiga que estaba pasando por un mal momento y que iba a quedarse una temporada con ella para darle apoyo emocional. Lo curioso es, que resultó tan convincente que la prensa le creyó.

Pero la realidad era que Eliza le había dicho que tenía que pensar si quería o no seguir con él. Y, sinceramente, desde que vivía con Cat, Eliza parecía otra persona. Parecía más alegre. Incluso sonreía más y hasta parecía más joven que antes. Al menos, mis dos madres se llevaban bien.

Alex y Nia también venían a menudo. Hacía un par de días, Alex tuvo una idea. Una cena de parejas. Ella y Sam, Nia y Sarah, y Lena y yo.

Lena parecía estar de acuerdo, así que acepté.

Y aquí estábamos, preparando la mesa mientras Lexie dormía en una manta que habíamos puesto en el suelo para que jugara, con Krypto tumbado a su lado.

Nos avisaron de que habían llegado y, cuando sonó el timbre, abrí.

-Alex: Hola... - dijo abrazándome – He traído vino.

-Kara: Cómo no... Pasa.

-Sam: Creo que tiene intención de probar uno de vuestros cuartos de invitados porque ha traído cuatro botellas.

-Kara: ¿Cuatro...? ¡Alex!

-Alex: ¡¿Qué?! ¡Es mi primera cena con mi hermana pequeña desde que se casó, es un momento importante y único!

-Kara: Hemos cenado muchas veces, Alex.

-Alex: Vale, se me olvidó añadir en su nueva casa. Es una fiesta para estrenar tu nueva casa.

-Kara: Visto así...

-Alex: Creo que me he quedado corta. ¿Debería ir a comprar otras cuatro? Vamos a pasarnos toda la noche bebiendo, y hablando...

-Nia: Alex, es una cena, no una fiesta de pijamas.

-Alex: ¡El pijama! ¡Ya decía yo que se me olvidaba algo! Bueno, dormiremos en ropa interior, a Lena y a ti no os importa, ¿verdad?

-Kara: ¿Qué...? ¿Dormir en...? Entonces Sam tiene razón, quieres quedarte a dormir.

-Alex: Vale sí, pero antes quiero ver tu nueva casa. No me la has enseñado, mala hermana.

-Sarah: ¿Podemos pasar, o vamos a tomarnos el vino en la puerta? Además, se me está congelando el culo. Si lo pierdo, pediré que me trasplanten el tuyo, Alex.

-Alex: ¿Te gusta mi culo? – bromeó.

-Sam: ¡Sarah, deja de mirar el culo a mi novia!

-Sarah: Cuando tú dejes de mirárselo a Kara.

-Lena: Que nadie mire el culo de nadie y entrad, por favor.- dijo cerrando cuando entraron.

-Kara: Lena, amor, ¿Puedes llevar a Lexie a la cuna mientras les enseño la casa?

-Lena: Sí... - dijo cogiendo a Lexie y caminando con ella a su cuarto. Krypto las siguió y Alex guardó el vino en la nevera.

-Sarah: ¿Va todo bien?

-Kara: Lillian no deja de molestar con mensajes – dije suspirando – Me preocupa que pueda provocarle otra crisis a Lena.

-Sam: ¿Ha vuelto a la casa?

-Kara: Sí, pero los hombres que puso Lena en la puerta no la dejan pasar.

-Sarah: Si necesitáis que nos quedemos un tiempo...

-Kara: Por ahora no. Pero si las cosas siguen así...

-Alex: ¿Tú estás bien?

-Kara: Intento estarlo delante de Lena, pero no puedo más, Alex. Esa mujer parece dispuesta a todo. Si pierdo a Lexie....

-Alex: Eso no pasará. – dijo abrazándome. – Pareces cansada.

-Kara: No duermo bien últimamente. Y me duele bastante la cabeza.

-Alex: Serán los nervios. Puedo mandarte algo si quieres.

-Kara: Sí, claro, quizás me vaya bien. Bueno, vamos, os enseñaré la casa – dije empezando a caminar.

Cuando acabamos, Lena estaba terminando la cena.

-Alex: ¡¿Casa?! ¡Esto es un palacio! ¡¿Para qué queréis tantas habitaciones?

-Nia: Está claro. Para todos los hermanitos y hermanitas que piensan darle a Lexie.

-Alex: Sí, claro... - dijo mirándome - ¿Son para eso?

-Kara: Si Lena quiere, puede que tengamos algún hijo más, pero no tantos.

-Nia: Ya, claro, siempre has dicho que quieres, mínimo, cinco hijos.

-Sarah: ¡Cinco! ¡Como mínimo! Oye Kara, no sé si Lena...

-Kara: Tendremos los que Lena quiera y pueda manejar, no te preocupes. Y por ahora, eso no entra en nuestros planes. Quizás dentro de un año o dos...

-Nia: ¿Lexie está mejor?

-Kara: Sí, cada vez necesita usar menos su máquina. Ya sólo la usa tres o cuatro horas cada noche.

-Alex: Eso está bien.

-Kara: Sí... - dije mirando a Lena- Amor, ¿te ayudo? Por favor, sentaros en la mesa.-dije, mientras me acercaba a Lena y la abrazaba por detrás, besándola en el cuello. - ¿Te ayudo? – Repetí.

-Lena: No... No hace falta, ya está... To... Todo... Hecho. Pero puedes llevar el... El vino para tu hermana.

-Kara: Bien – dije sonriendo y sacando una botella de vino de la nevera.

Me gustaba cuando Lena se ponía nerviosa y empezaba a tartamudear. Solía hacerlo cuando yo la abrazaba por detrás y la besaba en el cuello sin avisar, como ahora. O cuando me quedaba apoyada en la puerta en silencio mirando cómo Lena le contaba un cuento a Lexie, o le hablaba de las estrellas, o jugaban con los peluches de los dinosaurios, hasta que Lena se daba cuenta de que yo estaba allí, mirándola. Escucharla tartamudear era como si estuviera cantándome una canción, me parecía hermoso.

Pero odiaba cuando se ponía nerviosa y se tensaba cada vez que el nombre de "Rata" aparecía en la pantalla de su móvil o el mío. Rata era como habíamos grabado el número de Lillian en nuestros teléfonos. No sabíamos cómo los había conseguido, pero estaba segura de que su queridísimo Winn tuvo mucho que ver. Si Lillian era una rata, Winn era una cucaracha y así grabé también su número.

Nos sentamos en la mesa y empezamos a hablar. Miré a Nia y a mi hermana. Parecían contentas y me gustaba verlas así.

-Sarah: Lagartija, Kara dice que quiere cinco hijos – dijo de pronto, en medio de la comida. Lena se quedó con el tenedor a medio camino y me miró.

-Lena: ¿Cin... Cinco?

-Alex: Como mínimo... - dijo, siguiéndole el juego a Sarah.

-Lena: ¿Mínimo?

-Kara: Amor, tranquila. Ya les he dicho que aún es pronto para pensar en eso y que sólo tendremos alguno si tú quieres.

-Lena: Yo... Sí quiero, pero...

-Kara: Aún falta para que pensemos en eso, ¿vale? Hablaremos de ello cuando estés preparada.

-Lena: ¿Hermanitos para Lexie...?

-Sam: O hermanitas.

-Lena: Me gustan más las niñas... - Me miró de nuevo - ¿Con tus ojos?

-Kara: O con los tuyos... - dije cogiendo su mano.

-Lena: Pero con tu sonrisa... Y tu pelo.

-Kara: Bueno, eso no podemos saberlo, amor. Saldrán como tengan que salir.

-Nia: Una rubia de ojos verdes y una morena de ojos azules, sería la mezcla perfecta de las dos.

-Lena: ¡Quiero dos bebés así!

-Kara: ¿Veis? Ya le habéis metido cosas en la cabeza – dije apretando la mano de Lena.

Sarah miró a Lena.

-Sarah: Es una forma de...

-Lena: Una forma de hablar, lo sé. Sé que no me has metido nada en la cabeza. Tendrías que abrirla para eso y si la abres, me muero.

-Sarah: Vaya... Estás aprendiendo, lagartija.

-Lena: Kara me ha enseñado pequeños trucos por si estamos con gente. Ella coge mi mano. Cuando alguien dice cosas que no entiendo bien, si Kara aprieta mi mano quiere decir que es una forma de hablar. Si acaricia mi mano por la parte de arriba, ha sido un chiste. Y si acaricia mi palma, ha sido una broma.

-Sarah: Interesante... Veo que Kara también está aprendiendo mucho contigo.

-Kara: Me he informado sobre el tema. Quiero ser capaz de entender a Lena en todo momento y ayudarla a que ella también entienda y se sienta segura con más gente, sabiendo que no se burlarán de ella porque les ha corregido por no entender su forma de hablar.

-Sarah: ¿Y si eso pasa cuando esté sola?

-Lena: Kara me ha enseñado otras frases que son una "forma de hablar" como... Echar un ojo a alguien o algo. Quiere decir que vigiles a esa persona o cosa, no que tengas que sacarte un ojo y echárselo encima. Eso sería doloroso. O... Soltar una bomba. Quiere decir que alguien ha dado una noticia sorprendente o importante, no que quiera tirar una bomba de las que explotan. – dijo, mirando a Sarah.

-Kara: Muy bien, amor... - dije besándola.

-Sam: Bueno, Lena no es la única que está aprendiendo cosas. Desde que estoy con Alex, he aprendido muchísimo sobre anatomía femenina.

-Alex: Y lo que te queda por aprender, cielo.

-Kara: ¡Alex!

-Nia: Pues a mí Sarah me está enseñando posturas que, si no fuera porque las hacemos juntas, diría que un cuerpo humano no puede retorcerse de esa manera.

-Kara: ¡Sarah! ¿Qué has hecho con mi dulce e inocente Nia?

-Sarah: ¿Dulce e inocente? ¡Ja!, Que te crees tú eso, rubita. Aquí tu "dulce e inocente" amiga, tiene más peligro que un león hambriento.

Acaricié la palma de Lena para que entendiera que estábamos bromeando y ella sonrió.

-Kara: Voy a por el postre... - dije levantándome. Cuando llegué a la cocina, mi teléfono empezó a sonar. Cuando vi el nombre en la pantalla, corté la llamada y abrí la nevera, pero el teléfono volvió a sonar. -¡¿Qué?! – Medio grité, para que las demás no pudieran oírme – Ahora no tengo ganas de hablar contigo.

-Lillian: Pues tendrás que hacerlo. Te voy a dar una semana para que me dejes ver a mi nieta. O de lo contrario me aseguraré de que la custodia sea sólo para mi hijo y nos la llevaremos lejos de National City.

-Kara: ¡¿Qué?! ¡No puedes hacer eso!

-Lillian: Claro que puedo.

-Kara: ¡Es MI hija, soy SU madre!

-Lillian: Y Winn es Su padre. Tiene el mismo derecho que tú, ¿no crees?

-Kara: ¡No dejaré que os llevéis a mi hija a ninguna parte, ¿Me oyes?!

-Lillian: Una semana, cariño. Piénsalo – dijo colgando. Me senté en el suelo, empezando a llorar, muy nerviosa.

-Lena: ¿Mi cielo? – preguntó mirándome desde la puerta. Sarah, Sam, Nia y Alex estaban con ella - ¿Qué ha pasado, por qué gritabas?

-Alex: ¿Kara...? – preguntó acercándose a mí - ¿Estás bien?

-Kara: No...

-Sarah: ¿Qué ha pasado?

-Kara: Lillian volvió a llamar – dije, mirando a Lena- Me ha dicho que tengo una semana para dejarla ver a Lexie, o pedirá la custodia completa para su hijo y se la llevarán lejos. Voy a perderla, Alex...

-Lena: No... Clark y Lois van a...

-Kara: ¡Clark y Lois aún no han conseguido una mierda, Lena!

-Lena: Han retrasado el...

-Kara: ¡Sí, han retrasado el proceso, ¡¿Y qué?! ¡¿De qué sirve si al final van a quitarme a mi hija?! – Me levanté - ¿Cómo pude ser tan estúpida de acostarme con ese imbécil?

-Alex: En eso estoy de acuerdo contigo. Has hecho muchas estupideces, Kara, pero esa se lleva el premio.

-Kara: Vaya, gracias por tu ayuda – gruñí.

-Lena: Mi cielo... - dijo cogiendo mi mano – Todo irá bien, no va a quitarte a Lexie. Yo no dejaré que...

-Kara: ¡¿Y cómo piensas hacerlo, eh?! ¡Si sólo con oír su nombre te pones a temblar, Lena. Y si la ves, te da una crisis, ¿cómo piensas impedir que se acerque a mi hija?!

-Lena: Nuestra hija... - medio susurró. –Haré... Lo que... Lo que sea necesario... Por protegeros. Sé que tienes... Mi... Miedo y...

-Kara: ¡No Lena, no sabes el miedo que tengo ahora mismo! ¡No sabes lo que es el miedo a perder a tu hija, porque tú no tienes ninguna, así que no me digas que lo entiendes!

-Lena: Yo... - dijo saliendo de la cocina rápidamente.

-Sarah: Esta vez te has pasado, Kara. Lena quiere a esa niña más que a nada. Y te recuerdo que lleva su apellido. Así que sí, también es su hija. Sam, ven conmigo, veamos cómo está Lena.

-Alex: Eso ha sido muy cruel, Kara...

-Nia: ¿Acaso sabes lo que acabas de decirle a Lena?

-Kara: Yo... - dije. En ese momento, escuché gritos en el salón y corrí a ver qué pasaba.

-Sarah: ¡Sam, en mi mochila! – dijo, mientras intentaba sujetar a Lena, que tenía los brazos llenos de arañazos y se revolvía entre los brazos de Sarah.

Vi que Sam buscaba algo en la mochila de Sarah y poco después sacaba una jeringuilla.

-Kara: ¡¿Qué es eso, qué vais a hacer?! – dije intentando acercarme, pero Sam me detuvo, mirándome con... ¿Odio?

-Sam: No te acerques a ella, Kara... - dijo seria – No me obligues a pegarte.

-Kara: ¡Es mi esposa!

-Sam: ¡Mira cómo está por tu culpa! – gritó.

-Sarah: ¡Sam, no podré aguantar más! – gritó, mientras Lena seguía revolviéndose. Nunca la había visto así, ni siquiera cuando vio a Lillian en la casa. – Alex, sujeta a tu hermana.

-Kara: ¡No, qué es eso?! – grité, intentando acercarme de nuevo, pero esta vez fue Alex quien me detuvo – Alex, déjame.

-Alex: No, Kara.

-Sam: Ya la tengo, sujétala... - dijo, clavando la aguja en el brazo de Lena, que se revolvió durante unos segundos más antes de desmayarse.

-Kara: ¡¿Qué le habéis hecho?!

Sarah dejó a Lena con cuidado en el sofá y se acercó a mí, dándome un puñetazo. Por suerte Alex y Nia me sujetaron, o me habría caído al suelo.

-Nia: ¡Sarah!

-Sarah: ¡Se lo merece! – gritó, y luego señaló a Lena- ¡Mírala, Kara, ¿Ves lo que hemos tenido que hacer?! ¡Hacía años que Lena no tenía una crisis tan fuerte!

-Kara: ¿Qué le habéis inyectado?

-Sarah: Un calmante, para evitar que siga haciéndose daño. ¡¿Has visto sus brazos?! ¡Mira! – dijo acercándose a Lena y enseñándome uno de sus brazos – Vamos a llevarnos a Lena.

-Kara: ¿Llevárosla...? ¡¿A dónde?!

-Sam: A cualquier sitio lejos de ti.

-Kara: Yo no quería decir...

-Sarah: ¡Pero lo dijiste! ¡Lo dijiste y le rompiste el corazón, Kara! Lena no se quedará aquí.

-Kara: ¡Es mi esposa!

-Sam: Esta noche no. – dijo, mientras Sarah cogía a Lena en brazos y se dirigía con ella a la salida.

-Kara: ¡Lena!

-Sam: Te escribiremos cuando despierte y te diremos cómo está. Pero no te acerques a ella, Kara, no la busques. No sabemos cómo reaccionará cuando despierte. Así que... Mejor mantente lejos.

-Alex: Podéis ir a mi casa, si queréis – dijo buscando sus llaves y tendiéndoselas.

-Sam: Gracias cariño, pero Kara iría enseguida a buscarla. Será mejor ir a un hotel o algo así. Te diré dónde estamos. Puede que necesitemos tu ayuda.

-Alex: Bien...

-Kara: ¡Lena! – grité cuando Sam cerró la puerta - ¡Alex, Nia, haced algo!

-Alex: Sam y Sarah ya están haciéndolo.

-Kara: ¡Se llevan a Lena!

-Nia: Quizás sea lo mejor. Mírate Kara, estás muy nerviosa. Ni siquiera puedes controlar lo que dices.

-Alex: ¿Quieres que nos quedemos contigo esta noche?

-Kara: No. Quiero estar sola.

-Nia: ¿Segura?

-Kara: Sí. Prefiero quedarme sola. ¿Se llevan a Lena y os ponéis de su parte?

-Alex: Es lo mejor para Lena.

-Kara: ¡¿Y para mí?!

-Alex: ¡Haber cerrado la maldita boca, o no haber contestado a ese jodido teléfono!

-Kara: ¡¿Insinúas que es culpa mía?!

-Alex: ¡No lo insinúo, Kara, lo afirmo!

-Kara: ¡Nia!- grité, mirándola y buscando su apoyo.

-Nia: Lo siento, pero esta vez debo darle la razón a tu hermana.

-Kara: Marchaos...

-Nia: Kara...

-Kara: ¡Que os marchéis! – grité, casi tirándoles los bolsos a la cara y sacándolas a empujones.

-Alex: Te llamaremos mañana a ver cómo estás.

-Kara: Puedes ahorrarte tus estúpidas llamadas, no las necesito – dije, cerrándoles la puerta en las narices.

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