☠ Something with you
Fase I
✨ Título: Something with you
✨ Autor: NamiScarlet09/Nami
✨ Personajes a emplear: Eren Jaeger y Annie Leonhart
✨ Ships: EreNie
✨ Categoría/fandom del que escriben: Killers without guns/SNK
✨ Advertencias: Ninguna
✨ Número de palabras: 790 sin contar la ficha
Una suave y melodiosa risa rompe el silencio que reinaba el lugar, abro mis ojos para darme cuenta que no estoy en mi casa sino en un jardín que es tan conocido como desconocido para mí. La refrescante brisa mueve las hojas de los árboles y a los lejos observo como una silueta femenina se acerca.
Me levanto de dónde me encuentro recostado y por inercia voy hacia aquella silueta, no puedo ver su rostro pero se que sonríe y en su mirada se refleja un cariño profundo y puro.
Estoy a centímetros de ella, a punto de tomar su mano cuando todo el escenario cambio por completo, hay fuego por todas partes, cortinas y viejas pinturas al óleo dan su último aliento entre las llamas y yo, estoy detrás de esa sombra sin rostro, tomando su mano y sintiendo un terror indescriptible. Curiosamente no me da miedo lo que pueda pasarme a mi, estoy preocupado por ella.
Otra silueta femenina se acerca a nosotros y una enorme necesidad de proteger a quien sea que está delante de mi, surge con una fuerza indescriptible. Trato de moverme pero no puedo; es justo entonces que ella se gira de nuevo hacia mí, está vez sonríe de nuevo aunque es una sonrisa triste y melancólica.
Lo último que veo antes de que todo se vuelva negro es el cuchillo entrando en mi pecho y a ella, llorando, no logro verlo, pero se que por sus mejillas resbalan lágrimas.
Despierto más cansado de lo que debería, las lágrimas no paran de salir pero eso ya no me importa. Siempre que tengo ese extraño sueño me levanto llorando. Solía despertar sobresaltado aunque supongo que pasar por algo igual tantas veces logré que te acostumbres a lo que sea.
Toda la vida me he preguntado que significa ese sueño, mi madre solía decirme que tal vez era el recuerdo de alguna vida pasada, ella solía tener razón la mayoría de la ocasiones, me preguntó si en esta también.
La lluvia no paraba de caer de forma torrencial el día que la vi por primera vez, ese cabello dorado y esa mirada celeste que me observo durante varios minutos antes de perderse entre los edificios de la ciudad. Esa silueta que me parecía tan familiar.
No fue un encuentro romántico, tampoco creo que fuera algo predestinado, pero si de algo estoy seguro, es que aquella chica y yo ya nos conocíamos. Era la primera vez que la veía, de eso no había duda, pero también sabía dentro de mí que no era la primera vez que nos encontrabamos y estaba seguro que no sería la última.
La segunda vez que apareció en mi vida fue una tarde soleada. El parque donde nos encontramos estaba repleto de gente paseando o simplemente conviviendo con amigos. Fue un momento breve, casi efímero pero la sonrisa que me brindo en esa ocasión es una de esas cosas que se quedan grabadas en ti y nunca se olvidan.
No sé exactamente cuántas veces esos pequeños encuentros volvieron a ocurrir. La seguridad y familiaridad se volvía cada vez más intensa y aquel sueño que constantemente se repetía en mi mente, se volvía más y más claro con el paso de los días.
Fue el día en que pude recordar su nombre por primera vez, el día que ella se acercó a mi, con su semblante serio me dedico una pequeña y casi imperceptible sonrisa. Fue aquel día que comprendí que algo extraño pasaba con ella pero no me importo en absoluto.
—¿Annie? —no logré decir nada más ya que ella coloco su mano sobre mi boca con delicadeza.
—Me alegra que recuerdes mi nombre Eren, pero no es buena idea que lo digas en voz alta, no queremos que todo termine igual que aquella vez.
Mi sueño invadió mi mente de pronto, el fuego, Annie, yo y una chica de cabello castaño; el cuchillo en mi pecho, las lágrimas corriendo por el rostro de Annie, la risa de satisfacción de aquella chica y un pequeño susurro lleno de esperanza diciendo: "nos volveremos a encontrar".
Sabía con seguridad dos cosas, la primera era que los seres inmortales como los vampiros y esas cosas no son cuentos de hadas, Annie era la prueba de ello. Y la segunda, que algo malo nos había pasado, ¿de qué otra forma podía explicar los sucesos que tantas veces soñé?
Tenía muchas preguntas, había mil cosas que no entendía y quería con todas mis fuerzas gritar lo más fuerte que mis pulmones me permitieran, pero había tiempo de sobra para las explicaciones.
Al menos ahora las cosas estaban más claras y comenzaba a sentir que se llenaba un vacío en mi interior que nunca note que estaba ahí.
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