
II
A la mañana siguiente, Valeria despierta con el pelo muy enredado así que va al baño y de paso llora ahí, como ya es de costumbre en las mañanas. Se peina y luego se cambia el pijama a un Jeans con una chaqueta roja, polera amarilla y zapatos del mismo color que la chaqueta. Al rato después de revisar unas cosas en el celular, decide bajar y prepararse el desayuno, ya que su padre como siempre, solo se sirve para el. Al terminar de comer, sube por su bolso y luego baja para decirle a su padre:
—Voy a salir a...
—No me interesa, haz lo que quieras —dice fríamente el padre, quien por ver la televisión ni siquiera la mira.
A Valeria la hieren mucho estas palabras, pensar que como en tan sólo unos meses su padre pudo cambiar tanto.
—Te quiero papá... —dice Valeria mientras abre la puerta—. Y no es necesario que me lo digas...
—Ojalá mi madre estuviera viva —reflexionaba Valeria luego de cerrar la puerta.
Valeria se teletransporta al techo de su casa y recuerda al hombre con quien estaba hablando su padre al día anterior.
—¿Quien habrá sido ese? —se pregunta Valeria—. Debo averiguarlo y descubrir por que sabe de lo de mis poderes.
Luego, mira hacia la cámara de seguridad que apunta a la calle de su vecindario y dice:
—Tal vez eso me pueda ayudar, pero necesito averiguar donde las ven.
—¿Qué haces allá arriba? —grita alguien desde la cera de enfrente.
Valeria se asusta y mira hacia esa persona, pero se relaja cuando nota que es Vanesa.
—Trato de averiguar algo —responde Valeria.
—¿Qué cosa? —pregunta Vanesa.
Valeria se teletransporta hacia Vanesa, la sujeta del brazo y se teletransportan hacia el parque desierto donde hablaron el día anterior.
—¿Dices que un hombre extraño hablo con tu padre y que las cámaras podrían ayudarte a descubrir quién era? —duda Vanesa luego de que Valeria le explicará todo.
—Exactamente —confirma Valeria—, pero no se por donde las ven.
—Creo que puedo tener una idea de donde —dice Vanesa.
—Te escucho —dice Valeria y Mira fijamente a Vanesa.
—Verás, mi padre es policía, entonces supongo que puede de un modo u otro acceder a las cámaras —explica Vanesa.
—Vale la pena intentarlo —afirma Valeria.
Valeria y Vanesa se ponen en marcha hacia la casa de Vanesa y al llegar, la castaña se percata de que Vanesa vive prácticamente en una mansión.
—Bienvenida a mi humilde cabaña —dice Vanesa al abrir la puerta.
—¿Humilde? —pregunta Valeria al entrar—. Esto son como seis o siete casas mías.
Vanesa guía a Valeria hasta la habitación del padre de la pelirroja y esta le dice:
—Hola padre, ella es Valeria.
—Hola Valeria —saluda el padre.
—Hola señor... Erick —saluda de vuelta Valeria al ver el nombre del padre a un costado de su placa de policía.
—Padre ¿Puedes abusar del poder que se te fue concedido y darnos acceso a las cámaras de la ciudad? —pregunta Vanesa.
—Pero por supuesto que... NO —responde el padre.
—Pero pa... —susurra Vanesa—. Es para un trabajo escolar.
—Ya dije que no hija —dice el padre de Vanesa.
—Ok... —se rinde Vanesa y junto con Valeria regresan a la puerta—. Lo siento Te hice perder el tiempo y no te podré ayudar.
—Está bien, hay otras opciones —dice Valeria—. Esto es lo que haremos.
Tres horas mas tarde.
Valeria y Vanesa en la habitación se dan cuenta de que el padre de la pelirroja esta saliendo para trabajar así que la castaña haciéndose invisible y rezando para que no se haga visible, se teletransporta a la parte de atrás del auto de policía de las personas que fueron a buscar al padre de Vanesa. Al llegar a la comisaría, sigue al padre por las distintas secciones de las instalaciones de la comisaría hasta que logra entrar a una sala que dice en la puerta "Seguridad", luego vota al suelo la taza de café que el guardia estaba tomando y este dice:
—Oh ¡Fantástico!... ¿Donde deje ese paño?.
Valeria aprovecha la distracción para buscar la calle de su casa en las cámaras, pero solo se ven las cámaras de la comisaría. La castaña se percata de que el guardia término de limpiar el café así que con su telequinesis lo empuja hacia la pared, provocando que se golpee fuerte la cabeza y quede inconsciente.
—Al fin —celebra Valeria para luego volverse visible y ver unos archivos en la computadora del guardia.
—Perfecto —se alegra Valeria al encontrar un lugar en los archivos donde puede ver las cámaras de toda la ciudad.
Alguien abre la puerta y se percata de que el guardia esta inconsciente, pero en ese instante, Valeria se teletransporta hacia la habitación de Vanesa, donde esta misma la estaba esperando.
—¿Qué descubriste? —pregunta Vanesa.
—No descubrí quien era el hombre ya que ahí no se ven las cámaras de toda la ciudad, pero descubrí donde si puedo verlas.
—¿Donde? —duda Vanesa.
—Ya veras —responde Valeria.
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