15 ― lagrimas.
Las cosas que Sirius a lo largo de sus años en la escuela, fue que jamás se le pasara por la cabeza traicionar a sus amigos. Estaba en la casa de los valientes, y a pesar de no serlo la mayor parte del tiempo, él habría dado su vida por sus amigo si es que las circunstancias lo llevaban a ello. Nunca se le ocurrió que hubiera pasado si alguno de sus amigos lo traicionaba a él, pensó que tal vez era demasiado ingenuo, o bien, estaba muy hundido en su propia fantasía como para pensar que alguien pudiera siquiera traicionarlo de esa forma.
Sirius tenía un pasado, un horrible pasado del que definitivamente no quería hablar, o simplemente no era capaz de decirlo en voz alta. Sus padres, como siempre, siendo de todo menos unos padres decentes. Solo seres humanos que fingían hacer lo correcto, cuando en realidad eran egocéntricos y ambiciosos que solo pensaban en su propio bien. Luego, su hermano menor, Regulus. Oh, Regulus. Sirius pensaba mucho en él, en que hubiera pasado si se hubieran escapado juntos, como tanto habían deseado, pero Sirius fue cobarde, y gracias a eso, Regulus tuvo que cargar con responsabilidades que no nadie debería tener. Walburga lo convirtió en un títere, alguien que perfectamente podía manejar a su forma, y Regulus no sería capaz de decir nada, porque él nunca decía nada.
Fueron tiempos oscuros, muy oscuros. Voldemort recluto a familias poderosas que, por una cosa de poder y tal vez miedo, fueron obligadas a ser seguidores del Señor Oscuro. Sirius supo desde su 5to año que la familia Black sería la principal para convertirse en los juguetes de diversión maniática de Voldemort.
Siempre ha creído que disculparse era algo patético, y que en realidad los humanos cometían errores y no tenían que pedir perdón por eso, peor ahora, frente a Remus, confesándole toda la verdad.
El castaño se ve conmocionado, como si estuviera apunto de llorar y Sirius se siente la persona más idiota del mundo, porque es él quien ha provocado eso. Muchas veces lo ha visto así, como cuando tenían 15 y sus pesadillas eran escalofriantes y tenía que acurrucarse junto al pelinegro para no romper en llanto.
Remus se lleva una mano temblorosa y nerviosa a su pecho, sintiendo como su corazón tae tan fuerte que cree que podría salirse de donde esta. Se desliza por la pared hasta llegar al suelo y estira las piernas. Su respiración es pesada y todo es borroso, todo se ve borroso, todo se escucha borroso. Todo esta mal. Lo que alguna vez fue un castillo lleno de bromas y niños de 11 años corriendo por los pasillos, con sonrisas alegres plantadas en sus rostros, ahora no es más que algo sin importancia, algo falso.
Sirius siguió sus movimientos, sentándose frente a él, pero aún así manteniendo distancia. No sabía que decir, que hacer. No sabía si Remus seguía odiándolo, si aún lo amaba.
No lo sabía.
―Lo siento. ―Murmura Remus, y Sirius siente que podría golpearlo ahora mismo. ―Lo siento por...dudar de ti y-
―No fue tu culpa, fue mía. Yo te mentí, te hice creer que era el espía.
Silencio. Sirius odia el silencio.
Pareciera como si Remus estuviera tratando de encontrar que decir para aclarar las cosas.
―¿Por qué lo hiciste?
Sirius creyó, por un momento, que Remus no había hablado, entonces levanto la mirada, y vio los ojos dorados del castaño, expectantes y llorosos. Sintió su corazón romperse.
―Solo quería protegerte. ―Dice, intentando mantenerle la mirada al contrario, pero este la desvía rápidamente. ―Lo siento.
―¿Lo sientes? ¿De verdad lo sientes? ―Pregunta Remus, irónicamente, y su voz se quiebra a mitad de frase.
―Remus.
―¿¡Qué!? ―Grita. Podría haber soltado todo ahí mismo, todo lo que pensaba, todo lo que quería decir, pero con el pasar de los años se da cuenta de que eso no lo lleva a ningún lado. Desvía la mirada y se siente atrapado entre las cuatro paredes de la habitación y la mirada de Sirius. Se encoge en su propio lugar. ―¿Que quieres de mi? ―Pregunta en voz baja.
―Quiero que me creas. ―Dice Sirius firmemente. ―Quiero que entiendas porque hice lo que hice.
―Pues no lo entiendo. ―Remus se encoge de hombros. ―Lo siento, pero no lo entiendo.
―Mierda, Remus, no es tan difícil. ―No alzo la voz, pero sintió como si lo estuviera haciendo. ―Sabía que el Ministerio iría detrás de ti, no era capaz de someterte a un peligro como ese. Y luego me entregue, y te deje esa carta. y te mentí porque sabía que intentarías que cambiara de opinión sobre lo que había echo, pero de todas forma no lo hice, porque sentí que por primera vez en toda mi vida estaba haciendo algo bien. Y lo siento, ¿okay? Lo siento por todo, lo siento por la broma, lo siento por dejarte, lo siento por...por todo.
Remus parpadeo, pero esta vez no desvío la mirada, en cambio, no hizo nada más que mirar al hombre que tenía en frente, a la persona que creyó que lo había traicionado y termino por ser mentira. Sirius no era el traidor, y todos los sentimientos y lo que habían creado juntos fue real.
El castaño pudo ver el arrepentimiento en sus ojos, era casi obvio, como si no tratara de esconder el echo de lo mucho que lo había extrañado.
Remus paso su lengua por sus labios y se levanto de su lugar. Sirius pensó que se iría, pero no fue así. En cambio, el licántropo se acerco a él y se sentó a su lado. Era irónicamente estúpido, porque sus piernas se tocaban y Sirius a penas podía pensar en el sonrojo que había en sus mejillas. De pronto se dio cuenta, de nuevo, de que no importaba que pasara en su vida, si era un infierno o no, porque Remus estaría ahí, incluso cuando no quería estarlo, pero eso justamente ahora no importaba, porque Remus estaba frente a él, poniendo una mano en su rodilla y tocando sus piernas con las suyas y todo parecía ser mejor, porque con Remus todo era mucho mejor y no le cabe en la cabeza como es posible que haya un ser tan perfecto como el licántropo.
Los ojos de Remus se llenan de lagrimas nuevamente. No lo soporta, él mismo sabe que no puede, que en realidad nunca ha podido hacer nada sin Sirius, y que la patética idea que tenía cuando eran adolescentes, ya no se ve tan patética.
Ha tenido ese pensamiento desde la broma, y lo que le dijo justamente semanas después de aquello, cuando Sirius solo intento disculparse.
Ambos sentados en el suelo frío del pasillo de la Torre Gryffindor, en silencio. El alcohol recorría por sus venas y no había mucho que decir, no después de lo que había pasado, de lo que se habían dicho.
"¿Por qué lo hiciste?" Pregunta el licántropo, su garganta se seca.
"¿Por qué hice que?" Sirius le devuelve la pregunta, sin ser muy consciente de lo que estaba diciendo.
"Éramos mejores amigos," Empieza Lupin. "Estudiábamos juntos por las tardes, escuchábamos música juntos, te conté sobre mi pasado, y lo siguiente que supe fue que le contaste a Snape que fuera a la Casa de los Gritos, mientras yo estaba transformado." El nudo en su garganta es irremediable, siente como sus ojos pican de lagrimas.
"Fue un error." Murmuro el pelinegro.
"Si, fue un error, un error que puso en peligro mi vida y mi estadía en Hogwarts, Sirius." El nombrado lo miro, ojos culpables, tristes y desgastados. "Eras mi mejor amigo y me traicionaste, y ni siquiera se por qué hiciste eso."
Se fundieron en un silencio, y Remus creyó que el contrario no diría nada más, hasta que hablo.
"Soy un desastre." Remus lo miro. El pelinegro paso su lengua por sus labios y suspiro. "Eso es, destruyo todo lo que toco, esa es la maldición Black. No hay justificación por lo que hice, quería asustarlo y no pensé bien y lo arruine."
"¿Olvidaste que había una persona dentro de ese lobo?" Él pregunta. "¿O es eso todo lo que ves cuando me miras? Algún puto acto de circo o algo así. Un animal al que se le enseñó a caminar sobre sus patas traseras."
"No puedes pensar eso," Los ojos de Sirius se abren de par en par. "no puedes Remus."
"¿Qué más se supone que debo pensar?" Lucha contra el sollozo, ya puede sentir que se está construyendo en su pecho. "Eres peor que Snape, ¿lo sabías? Al menos sé dónde estoy parado con él. Al menos sé lo que piensa de mí. Tú-tuviste la maldita audacia de hacerme creer-de hacerme creer que tal vez-" pero se corta, no esta dispuesto a dejar pasar esa última patética verdad.
Escucha exhalar a Sirius. "Sé que la cagué. No tengo idea de cómo hacer las coas bien, yo-" Su voz se rompe, se cae, se quiebra al golpear el suelo. Sirius gruñe de frustración y comienza de nuevo. "No tienes que perdonarme, no me lo merezco. Entiendo, de verdad que entiendo. Solo quiero que sepas que eres tan hermoso, Remus. Cada centímetro de ti, cada parte de ti. Eres lo más hermoso que he visto en mi vida, y lo siento mucho," Su voz es gruesa, lleva sus palabras como si le dolieran. "si te hice sentir, al menos por un segundo, como si no lo fueras."
Los ojos de Remus se llenan de lagrimas, lagrimas que Sirius puede notar y el alma le duele de solo verlo.
"¿Crees que hay una oportunidad de que volvamos a estar bien otra vez?" Pregunta el pelinegro, y por un segundo, su voz tiembla al hablar.
"Honestamente..." empieza Remus. "no lo sé."
―Lo lamento Remus, ―Dice Sirius, trayéndolo a la realidad. ―Enserió lo lamento.
El castaño niega con la cabeza, tratando de hacer que sus lagrimas desaparezcan.
―No vuelvas a hacer eso nunca más. ―Su voz se rompe, y abraza a Sirius, como si su vida dependiera de ello.
El pelinegro envuelve sus brazos alrededor de la cintura del licántropo. Su olor seguía siendo el mismo, su piel seguía siendo suave, su cabello había crecido, pero era igual de lindo y estúpidamente adorable.
Remus se aferro a Sirius, como si tuviera miedo de que se volviera a ir. El pelinegro sintió como el cuerpo del hombre lobo temblaba y se tardó un par de segundos en darse cuenta que estaba tratando de reprimir sus ganas de llorar.
―Suéltalo, Moony.
El castaño sintió como un escalofrío recorría su espalda. Hace años que nadie lo llamaba "Moony." Soltó un sollozo y su cuerpo entero tembló ante su llanto. Lagrimas caían por sus mejillas y ni siquiera él mismo las podía aguantar. Sirius solo lo dejo llorar, porque Remus se lo merecía, porque no podía guardarse tanto todo el tiempo, y porque era Remus Lupin, el chico que siempre escuchaba a todos, el cual nunca lloraba.
Pero ahora, en los brazos del amor de su vida, llorar no se veía tan patético.
MATT'S NOTE:
me matan estos capítulos, pero ya vendrá un poco más de felicidad ;)
enfin
ojala les guste el cap
nos vemos, besitoss
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