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14 ― ¿verdad o mentira?

1993

***

Remus había extrañado Hogwarts por la calidez que siempre le había brindado. Era un poco extraño que un simple castillo te diera un sentimiento de hogar, pero para Remus era mucho más que eso. De por si su vida había sido complicada, porque el monstruo en su interior jamás lo dejaría vivir en paz, como una persona normal lo haría. Su madre lucho día y noche tratando de encontrarle una cura a su "problema", pero después de años, se rindió. Para los monstruos no había cura, se dijo Remus a si mismo aquella vez. 

No era sano que se llamara monstruo, él lo sabía, pero de cierta forma se acostumbro. Había alguien salvaje dentro de él que relucía toda la noche una vez al mes, rugiendo, mordiendo, causando daño. 

Sus amigos muchas veces intentaron hacerlo cambiar de opinión respecto a lo que pensaba sobre él mismo; lo halagaban, le decían lo inteligente, lo amable, lo comprensivo que era, que era un chico amable que merecía ser amado, pero Remus no fue y jamás sería capaz de creerse ese cuento, porque era exactamente eso, un cuento, una fantasía, algo que no era real. 

Volver a Hogwarts lo hizo renacer. Fue como si todo el dolor hubiera desaparecido, al menos por un momento, y volvió a sonreírle a la vida. El sentimiento fue el mismo cuando adopto a Rory y esta empezó a llamarlo papá, no pudo evitar sentir un cosquilleo en su estomago, similar a cuando se reía con los merodeadores. 

Le gustaba dar paseos nocturnos. Incluso cuando era adolescente, era algo que lo ayudaba a dormir después de la luna llena. Lo divertido era que siempre se encontraba con Sirius, y los paseos terminaban en sesiones de besos en la Torre de Astronomía. 

Sacudió su cabeza, mejor no pensar en eso. 

Estuvo caminando por los pasillos que daban hasta la Torre de Gryffindor. Hubiera sido mejor si todo estuviera en silencio, pero escucho unos murmullos de voces familiares. Harry y Snape. 

―Eres un insolente e insensato- 

―Profesor. ―Hablo Lupin, haciendo notar su presencia y apareciendo justo detrás del pelinegro. 

―Vaya, vaya Lupin. ¿Dando un pequeño paseo? Bajo la luz de la luna, ¿cierto? ―Pregunto irónicamente. 

Remus tenía unas ganas de llamarlo "Quejicus" para poder borrarle ese tono arrogante de su boca. 

Aún así, lo ignoro descaradamente. ―Harry, ¿estas bien? 

―Falta por verlo. ―Dice Severus, y le arrebata el mapa de las manos al chico Potter. ―Le he confiscado un curioso artefacto al señor Potter. Analízalo Lupin, parece ser tu área de especialidad, esta repleto de artes oscuras. ―Le entrego el mapa a Remus, y este juro que casi se desmaya. 

Santa mierda, pensó, el mapa del merodeador. 

―Mmh, lo dudo en verdad Severus. Para mi es un pergamino diseñado para insultar a quien intente leerlo. ―Lupin soltó una risa fingida. ―Sospecho que es solo una broma. ―Snape intento quitárselo, pero Remus fue más rápido y lo aparto. ―Sin embargo, investigaré sus cualidades ocultas, ¿verdad? Como tú lo dijiste es mi área de especialidad. Harry, ven acá. Buenas noches. 

Se encamino a su oficina, con Harry detrás de él, escuchándolo maldecir en voz baja de la forma más muggle posible. Casi se rió. 

Casi. 

Abrió la puerta de su oficina con algo de brusquedad y entró. 

―Pasa. ―Le dijo al menor. ―No tengo la mínima idea de cómo conseguiste este mapa, Harry, pero a verdad me decepciona que no lo hayas entregado. ―El oji-azul lo miro con ojos culpables. ―¿No se te ocurrió pensar que esto en manos de Sirius Black es un mapa para encontrarte? ―Harry negó con la cabeza. ―No. 

―No profesor. 

Remus asintió con amargura, se acerco al menor y lo miro con seriedad. 

―Tu padre tampoco obedecía las reglas, pero él y tu madre dieron sus vidas para salvar la tuya, y tu desprecias su sacrificio rondando sin protección donde hay un asesino suelto. ―Exclamo el castaño. 

Estaba enojado. Vale, estaba muy enojado. Sabía que Harry era una copia exacta de James, pero una cosa era no obedecer las reglas y otra era jugar con la linea de la muerte, siendo consciente de los sacrificios que le habían otorgado. 

―Me parece que les correspondes mal. ―Dijo. ―Tus padres eran mis mejores amigos Harry, te lo dije, y me parece decepcionante que juegues con la muerte siendo que ellos dieron sus vidas por la tuya. ―Remus soltó una suspiro, bajando su tono de voz. ―Y no volveré a encubrirte, ¿bien? 

―Si. 

―Quiero que regreses a tu habitación y te quedes ahí. ―Harry asistió, dando la vuelta para irse. ―Y no tomes ningún atajo, si lo haces, lo sabre. 

El azabache camino hasta la puerta, y antes de tomar la manilla, hablo. 

―Profesor, creo que ese mapa no siempre funciona. Apareció alguien en el mapa, alguien que esta muerto. 

Remus frunció el ceño. Era imposible que él mapa no funcionara, él mismo lo había creado. 

―¿Quien fue?

―Peter Pettigrew. 

El mayor abrió al boca y la cerro, sorprendido y algo descolocado. 

―No es posible. 

―Eso fue lo que vi. Buenas noches. 

Al quedar solo, rápidamente corrió a su habitación con el mapa en mano. Cerro la puerta y se sentó en la cama, tomo sus lentes y abrió el pergamino. 

Resulto ser que si. Peter Pettigrew estaba en el mapa. 

No era difícil entender, solo había que unir hilos para entender la situación. 

Si mal no recordaba, la noche que llego a su casa, Sirius le había dicho que Peter los había traicionado, y que lo único que quería era ir tras él. Pero cuando se entrego, en su carta decía que lo había manipulado y que Peter no había echo nada. 

No tenía sentido. 

¿Y si...? 

No, imposible. Sirius Black era culpable y ahora solo faltaba que el Ministerio lo atrapara y todo estaría bien. Eso...esa era la verdad. 

¿Cierto? 

(...)

Por otro lado.

15:32 P.M

Rory y Hermione se encontraban en la Sala Común, la cual estaba vacía, sorprendentemente. De alguna forma, la chica Lupin había conseguido que su amiga se saltara una de las tantas clases que estaba tomando y se quedaran en la Sala Común a descansar. 

―Es solo que... ―Hermione soltó un suspiro. ―Ron es un idiota. 

―Si, todos los sabemos, si te sientes mal por haber peleado con él solo discúlpate. Dile que lo sientes, se honesta y admite tu error. Dios, estoy harta de que la gente no admita sus errores. ―Rory respondió repulsivamente. Se hundió en el sillón y soltó un suspiro pesado. 

―Lo siento, tal vez te he molestado mucho. ―Se disculpa la chica Granger. ―¿Que pasa? ¿Es por el escandalo de Malfoy en la mañana? 

Rory negó con la cabeza, sabiendo que era una total mentira. Hermione pareció notar eso y le dio esa mirada de "te conozco". 

―Okay, pero...no se lo digas a nadie. ―Le pidió. 

La contraria hizo una seña con sus dedos, como si cerrara su bica con un cierre. 

―Lo prometo. 

―Tu sabes que soy adoptada, ¿no? ―Hermione asiente. ―Bien, umh...Malfoy lo descubrió, y como sabrás, empezó a molestarme y a decir cosas hirientes y-

―Hermione, el profesor Binns te esta buscando. ―Harry había entrado repentinamente a la Sala Común, pero se detuvo al ver la expresión de Rory. Frunció el ceño. ―¿Que ocurre? ¿Estas bien? 

―Si. 

―No.

Rory le dio una mirada de advertencia a su amiga. 

―Bueno, el profesor me busca así que... ―Hermione se levanto del sofá al ver la mirada que Harry le daba a la castaña. 

Oh, vamos, todos lo sabían, Harry tenía un crush por Rory. 

Viendo como su amiga se iba del lugar, el azabache se arrodillo frente a Rory y tomo una de sus manos, acariciándolas suavemente. La chica tenía la mirada clavada en la chimenea, perdida en sus pensamientos. 

―Rory. ―La llamo, pero esta simplemente lo ignoro. ―Princesa, mírame. ―Le hablo con suavidad, buscando su mirada. 

La castaña lo miro, no por voluntad sino por reflejo. No le gustaba que sus amigos la vieran así. 

―Lo odio. A Malfoy. Esto es lo que hace, arruina todo. Siempre hay algo, siempre. 

Harry acaricio sus manos, dándole caricias con su pulgar, sin dejar de mirarla. Rory le dirigió la mirada y le sonrió con diversión. 

―Ya se que regalarte para navidad. 

―Rory, no tienes que- 

―No, shh, te regalare algo igual. ―Insistió. 

―Rory. ―La llamo con seguridad. ―Tu me das todo solo con respirar. 

Las mejillas de la chica se sonrojaron y bajo la mirada, sintiéndose repentinamente tímida. 

Los mejores amigos que se convirtieron en amantes.

(...)

Remus había recibido una carta de Rory, diciéndole que por favor fuera a la Casa de los Gritos. Le pareció raro, muy raro, ya que no tenía idea de que su hija conociera esa casa, y tampoco sabía por qué no le había dicho en persona. Decidió ignorar sus pensamientos. Se puso un cárdigan marrón y sus jeans casuales y se dirigió al sauce boxeador. 

Subió las escaleras con cuidado de no caerse. Llego a la única habitación de aquella casa y la abrió con lentitud. 

―¿Rory? ―Pregunto en voz alta, pero cuando volteo, no vio a Rory. 

Vio a Sirius Black. 

Casi retrocedió, pero no fue capaz de hacerlo. Seguía igual que siempre. Tenia el cabello más corto, llevaba una camisa blanca (la cual ya estaba sucia por el polvo de la casa) y unos pantalones algo sueltos. Estaba más alto, casi de la altura de Remus y se veía más pálido, pero aparte de eso, seguía igual. 

El mismo traidor del que se había enamorado. 

―Necesitaba verte, Remus. ―Murmuro, tratando de ser lo más delicado posible. Intento acercarse a él, pero el licántropo rápidamente se puso alerta. 

―¡Quédate ahí mismo! ―Exclamo, apuntándolo con la varita, haciendo que él contrario retrocediera. ―¿¡Sabes lo estúpido que es esto!? ¡Si alguien te viera, vuelves a Azkaban! ¡Si yo grito y alguien viene, vuelves a Azkaban! ―Escupió con frialdad. 

―No creo que lo hagas. ―Aseguro Sirius, mirándolo con ojos penetrantes. 

Remus camino hacia el otro lado de la habitación, contrario a donde se encontraba Sirius. 

―Pruébame. ―Lo desafío. Se apoyo en la pared y se cruzo de brazos. ―En realidad traje a alguien. 

Black frunció el ceño. ―¿Que...? 

―Hagrid esta afuera, no hará nada a menos que yo le diga. ―Explico, la expresión seria e indiferente no había desaparecido. ―Podría gritar. Lo haría, así que sea lo que sea por lo que estas aquí te sugiero que te apresures y no me subestimes. 

Sirius soltó un suspiro y desvió la mirada. ―Remus, enserio lo siento, yo...No quiero que me odies. 

No tuvo la valentía de mirarlo a los ojos mientras hablaba. 

―¡Pero así es! ¡Porque me traicionaste! ¡Ya no tengo amigos! ¡Ya no tengo familia! ¡Y ahora estoy solo por tu culpa! ―Le grito. 

Recuerda el después de la broma de 5to, había dejado salir su rabia tal cual como ahora, solo que ahora, no podía evitar pensar en que, sin importar nada, había algo dentro de él que lo hacía cuestionarse si Sirius era o no el culpable. 

―¡Y te atreves a usar a mi hija como cebo, para traerme aquí! 

Remus cerro sus ojos con fuerza, las lagrimas cayeron y simplemente no pudo no pensar en por qué no estaba muerto, ¿Qué mierda hacía ahí? 

Se limpio el rostro rápidamente con brusquedad y suspiro. 

―Remus, por favor, solo...solo te pido que me escuches. 

Los ojos dorados de Remus se encontraron con los ojos grises de Sirius. De pronto volvió a ser un adolescente de 15 años, sonriendo como un idiota y besando a Black como si fuera lo único que importara. Lo había extrañado, pero a la vez, no podía confiar en él. No era una opción. 

―Una oportunidad. Solo una. ―Le suplico el pelinegro. 

Remus trago en seco y lo miro, con el ceño fruncido. 

―Tienes cinco minutos. 































MATT'S NOTE: 

esto duele, pero me duele más la muerte de Sirius 

enfin 

ojala les guste el cap 

nos vemos, besitoss

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