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[EIGHT]

Todos los internos de primer año conocían la regla de evitar hablar en las conferencias teóricas del doctor Choi Siwon a menos que quisieras salir con un acta de advertencia o en el peor de los casos, ser marcado por el claustro como un "estudiante problema."

Naturalmente Kim Taehyung era algo inmune a esta regla, y al no tener con quién compartir sus taimados pensamientos, el chat de su teléfono acaparaba la mayor parte de la atención del rubio, cortesía de las sillas altas detrás de las que se escondía su grupo, en el incómodo laboratorio de Traumatología.

—De esta manera, las maniobras de reducción tienen el beneficio de solucionar problemas que de lo contrario podrían agravar la evolución del paciente ¿Alguien puede poner un ejemplo de lo compartido hasta ahora?

Incitó el reacio doctor con un ademán de las manos. Taehyung sonrió entre dientes mientras le enviaba otro emoticón sonrojado a su compañero en la conversación.

Ni siquiera escuchó que era Hoseok el que había sido galardonado con la oportunidad de intervenir en el debate, hecho que le costaría pasar a la situación que ahora le ponía en evidencia.

—¿Kim?¿Necesita que se le repita la pregunta o debo asumir que es más interesante la conversación que obviamente sostiene en su teléfono?

Taehyung tragó duro. Toda la promoción tenía los ojos sobre él. Maldita fuera su suerte. Desde que Jimin había sido suspendido, los rumores de que era una mala influencia para el heredero más joven de los Kim se mezclaban con el hecho de que Jeon Jungkook, el nuevo director del Hospital, también mostraba cierta deferencia hacia su persona.

Tae lo sabía, se estaba convirtiendo en el punto de ruptura de su clase y para ponerle la tapa al pomo, eso le valía un pimiento.

Se quedó quieto escuchando el sermón de Siwon sobre los estudiantes como él. Pudo comprobar la sonrisilla de hiena que Hoseok intercambió con algunos de los que lo rodeaban, sus manos se hicieron puños mientras forzaba a su mente a centrarse en el aquí y el ahora.

Unos cuarenta minutos después, la marea de estudiantes que abandonaba el laboratorio le sirvió de excusa para escabullirse.

—Tae... ¿Adónde vas? La próxima clase es con la doctora Shin y dicen que es muy exigente. No deberías...

—¿Me dejas ocuparme de mis putos problemas?

El de cabellos rubios se zafó del intento de Namjoon por hacerlo regresar al grupo. Estaban a mitad del pasillo de la primera planta, lo justo para atraer la atención del resto de sus compañeros.

—Solo quiero ayudarte, que Jimin aún no se reincorpore no significa que tú debas seguir el mal camino.

—¿Mal camino?¿Ser amigo de Mochi es ir por el mal camino?¿Qué clase de hipócrita eres tú?

Taehyung consiguió que todas las miradas se volcaran de pleno en ellos. Chae Young llegó para plantarse en medio de ambos jóvenes con los brazos en jarras.

—Me parece que están acaparando el centro del pasillo. No dejemos que el virus de la desobediencia se expanda aquí. Nam, regresa con Eun Ji y los demás. Taehyung, ocúpate de tus asuntos si es que lo deseas.

El aludido esbozó una sonrisa burlona. En los últimos dos días, aún cuando Min la considerara jefa de los Residentes, Chae Young solo había recibido el frío trato que podría cubrir la profesionalidad de un hombre como aquel, nada que ver con la evidente chispa de rivalidad que exhibían los ojos del doctor cuando se dirigía a su mejor amigo.

Ese fue el acicate del joven para acercarse a Chae hasta que su voz remitiera al tono de un engañoso ronroneo.

—Tienes razón Chae, me ocuparé de mis asuntos sin pisotear a nadie, zorra resentida.

Como la tensa cuerda de un instrumento musical, el control al que la chica se aferraba se quebró dramáticamente. Era tarde cuando su mano impactaba el rostro contrario, posando las miradas de los que aún quedaban en el pasillo, y del doctor Siwon sobre ellos.

—¡Me las vas a pagar Kim! ¡Tú y esa escoria de Park, te juro que no descansaré hasta que...!

—Señorita Hwang, señor Kim. Es inaudito tal comportamiento por parte de ustedes, no sé qué está sucediendo pero sepan que no lo consentiré. Como miembro del Consejo Académico les pido que se retiren para el análisis de este desagradable hecho. Convocaré a su tutor inmediatamente.

Tal como un balde de agua fría, Chae Young se vio obligada a apretar los dientes y seguir al doctor Choi. Detrás de ella iba Taehyung, con una sonrisa rapaz en los labios. Quizás fuera él quien llevaba la mano de ella marcada en el rostro, pero sin dudas, en el juego de la manipulación, a la señorita Hwang le faltaba mucho por andar.

Pasaban las doce del mediodía en el modesto reloj digital que se acomodaba a la muñeca de Park Jimin, cuando la montaña de expedientes en el archivador de la consulta de su tutor parecía duplicarse como presa de algún encantamiento.

—Siento que no avanzo...

Se atrevió a proclamar con otro puchero en los labios. Al menos estaba solo. Min había pasado de incluirlo en las entrevistas a sus pacientes ese día porque aún no se había ganado tal lugar.

"Aprenderás según tu motivación a seguir las reglas, ya que ese es el problema que actualmente te afecta con mayor peso."

Así que le había endosado el pesado trabajo de actualizar su archivador, clasificando expedientes y detallando los "mejores casos" para la preparación de las conferencias del mayor.

"Astuto explotador."

Había pensando Jimin a la primera, pero luego, cayendo en la cuenta de que era preferible estar lejos de Min y su manía de criticarle cada dos por tres, trabajar en el archivo, no era tan malo.

TETE

"Odio cuando no estás. Tengo algo que contarte y para colmo de males estamos esperando a que Min llegue para que analice nuestra situación."

La notificación del nuevo mensaje de texto sorprendió al castaño, que no pudo dejar de fruncir el ceño ante el contenido del mismo. La manía de su mejor amigo de hablar de algo sin darle un contexto firme a veces le irritaba.

MOCHI

"¿Min? El doctor sigue en la consulta y creo que tenía un compromiso a la una ¿En qué te metiste ahora, TaeTae?"

Estaba esperando la respuesta cuando la puerta del archivo se abrió de par en par. Jimin bloqueó su teléfono y rápidamente lo guardó en el bolsillo trasero de su pantalón. Min escrutó la estancia ocupada por varios lockers y una computadora de escritorio, el lugar que su pupilo ocupaba precisamente.

—Debo volver al Hospital. Kim y Hwang no pueden resolver sus diferencias como se supone que deberían, así que me sustituirá en la interconsulta con la doctora Kang en el servicio de Pediatría.

Jimin estuvo tentado de preguntar por qué después de haberlo relegado hacer trabajo estadístico, ahora casi le ordenaba que le sustituyera en sus menesteres.

—De acuerdo, doctor.

Min redujo la impersonal distancia que los separaba para colocar una especie de tarjeta plateada sobre el escritorio donde los dedos de Park tamborileaban.

—Su gafete de interno de la clínica—El más pálido insistió —Procure anotar todo lo que Sunni le diga respecto al caso y transcribirlo a la agenda que le cedí esta mañana. Después que termine la interconsulta lo espero en el Hospital, utilice el chófer destinado a los médicos. Espero que el turno de hoy sea más tranquilo, pero a juzgar por la conducta de sus compañeros, prefiero ser prudente ¿Tiene alguna pregunta?

La voz de barítono de Min remitió hasta acariciarle el oído. Jimin entrecerró los ojos.

—No, doctor. Vaya por la sombra.

En otras circunstancias Yoongi habría sonreído. Sin embargo, la pasividad de su interno más problemático lo inclinaba a desconfiar.

—Espero que así sea. Nos vemos más tarde.

Se despidió finalmente y Jimin reparó en la tarjeta metálica con su nombre y el hecho de ser considerado parte de los internos de una entidad privada.

El doctor Min había tocado la placa, por ende, no era raro que su perfume con notas de sándalo estuviera allí para hacerle arrugar la nariz al menor. Hasta la esencia de ese hombre gritaba buena posición social.

—Verdad que la vida es irónica ¿Qué pensarías, mamá, sobre tu hijo el asociado de K&M Clinic's?

Le cuestionó Jimin a su soledad. Esperaba que en alguna parte, su madre le estuviera concediendo una bendición mientras se las arreglaba para cerrar el sistema informático de la computadora y apresurarse a cumplir con las orientaciones de su tutor.

El consultorio de la doctora Kang estaba decorado con girasoles en el fondo de cálidos tonos azules que recordaban al cielo. Un cómodo diván separaba el escritorio de una planta artificial cuya maceta estaba cubierta por pegatinas de animales de colores.

La vista de Seúl en ese momento del día invitaba a curiosear cuando Jimin reconoció a la menuda doctora Bae y al hermano mayor de Taehyung cómodamente sentados sobre el sofá.

—Sunni está por llegar. Toma asiento Jiminshi.

Ofreció ella con amabilidad y el castaño asintió con otro gesto de cabeza. Si le preguntaban estaba súper nervioso, aunque en el exterior se esforzara por mostrar una pulcra capa de tranquilidad. Jin se dio cuenta y no tardó en atraer la atención del interno con una cálida sonrisa.

—El doctor Min nos dijo que lo comprenderías todo bien.  Alardeó lo suficiente de cómo un R1 podía hablar con tanta locuacidad.

—¿Él dijo eso?

Jimin enarcó una ceja. No se creía que en esta dimensión Min Yoon Gi pudiera recomendarlo con tal grado de propiedad.

—Por supuesto, el abusivo de Yoongi es demasiado arrogante para hacer una elección a la ligera. Algo bueno debe haber visto en usted, doctor Park.

La nueva voz que se sumaba a la sala era suave y armónica, como una canción de cuna. Kang Sunni, sonrió con condescendencia antes de rodear el escritorio y ofrecer la mano a sus colegas.

—Bienvenido a K&M, doctor Park ¿Empezamos con la discusión del caso?

Todos asintieron al llamado de Sunni y por primera vez las convenciones sociales quedaron a un lado, mientras un joven castaño con ansias de conquistar su propio mundo se aplicaba a realizar lo que realmente le llenaba el alma.

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Yoongi chasqueó la lengua una vez que Siwon abandonó su oficina. Frente a él, Chae Young y Taehyung se miraban como si en cualquier momento uno fuera abalanzarse sobre el otro.

—Ahora que el doctor Choi se ha marchado después de dictar la amonestación que requiere semejante comportamiento, no esperen que les trate como los niños que no son. Si tienen un problema personal resuélvanlo lejos del hospital. No sé qué idea tienen de la profesión, pero si aún no lo han notado nos convertimos en personalidades públicas desde el momento que juramos hacer honor al Colegio Médico y portar la bata sanitaria. Caer en provocaciones—Dejó que el peso de su mirada se paseara de uno a otro—Agredir a un colega y luego alegar que era inevitable—reforzó su desdén sobre Chae Young esta vez—no son conductas propias de lo que se espera de ustedes, y es nuestro deber velar porque algo así no vuelva a suceder. Lejos de lo que me sugirió Siwon, no considero la suspensión una opción. Se les nota la desocupación si tienen tiempo para comportarse como niños de kinder.

Ambos jóvenes apretaron los labios, construyendo dos tensas líneas rectas. Min continuó.

—Estarán de servicio a partir de hoy y hasta el domingo. Les daré la tarde del sábado porque ya sería demasiado y necesitan estudiar para el parcial de la próxima semana. Que cortesía de ustedes y la manía de Park de robarse el show, trabajaré por adelantar la fecha.

—Disculpe doctor, pero eso último afecta al resto del año, no sería mejor...

—Por lo visto usted no comprendió eso cuando decidió provocar a su compañera y llevar los rumores de pasillo a otro nivel.

—Pero...

—¡No me toque las narices, Kim!Tanto usted como Hwang me han decepcionado. Yo tengo a cargo la promoción, sus logros, sus caídas, todo eso me afecta de una forma u otra, pero por lo visto les vale un rábano antes de pasarse por el culo lo que otros tendrían que decir a sus espaldas. Bienvenidos a la carrera donde estás destinado a sobrevivir a fuerza de tesón. Al menos a Park le sobra coraje,  ustedes... en fin, quiero verlos en Emergencias dentro de media hora. Listos para el turno y sin una queja. Mientras no trabajen en la mala relación que tienen, Hwang será relevada del cargo.

Esa última conclusión hizo que la chica levantara la mirada para encontrar la gélida expresión de desprecio que no había abandonado el rostro del doctor Min en la última hora.

—¿Restituirá a Park?

Fue lo que masculló Chae Young y Yoongi se arrellenó en la silla de cuero de su despacho. Los ojos castaños de la muchacha destilaban la venenosa irritación del que no acepta a su rival.

—Lo que decida respecto a los residentes no es de su incumbencia. Retírense ahora y recen porque esto no sea discutido más allá del Consejo Estudiantil. Créame cuando les digo que no tendré piedad si soy afectado por alguna de sus niñerías.

Con esa sentencia que contenía mayores tintes de amenaza, ambos jóvenes abandonaron el despacho de Yoongi. El más pálido se masajeó las sienes para mitigar el inicio de una migraña.

Daban las siete con cuatro minutos en la esfera de su Rolex cuando la idea de telefonear a la clínica para pedirle a Sunni un informe sobre el comportamiento de Jimin en su lugar cobró fuerza. La línea fija se estabilizó con un ligero sonsonete antes que la voz de la fémina la poblara totalmente.

—Hola Gigi, creo que te tengo una especie de sana envidia.

Canturreó Sunni con aquel acento que le recordaba su tiempo como interno en el Harvard Med.

—Ya sabes lo que quiero saber entonces ¿Cómo le fue a Park?

Ella construyó una risa tan refrescante como su carácter.

—Tu pupilo es una joya. Es una lástima que quiera una titulación en Traumatología, necesito una estrella de ese tipo en mi constelación de talentos.

—No seas avariciosa. Bae y Kim también son brillantes.

Yoongi jugueteó con los puños de su bata mientras seguía las luces de la ciudad en la ventana. Esa estampa siempre le traía calma, eso y tocar el piano.

—Es cierto, pero digamos que encontrar a alguien que no conoce los privilegios siempre anima. Como en nuestra generación, Jimin me recuerda tanto a Kai.

Yoongi se puso rígido. Por unos instantes, la imagen de unos ojos verdes y el peso de la mano de su padre antes de llamarlo "desviado" frente a la mesa familiar, distorsionó la paz que hasta entonces lo había acompañado.

—Pero no lo es—moduló su tono de voz, pero aún así, Sunni percibió el frío glacial que envolvía a su ex compañero de facultad—Si Jimin cumplió con su labor, espero que haya usado el chófer. Me preocupa su habilidad para seguir órdenes.

Ahora fue el turno de ella de construir un ligero silencio.

—Tu pupilo acaba de dejar el edificio. Nos vemos el próximo jueves, Yoongi.

—De acuerdo, Sun, y nuevamente gracias por apoyar a Park, es una inversión a largo plazo.  No debes buscar fantasmas donde no los hay.

—Y no lo hago, solo recuerda que los errores se llaman así por una razón. No te niegues a ese simple hecho por la emoción de encontrar en otro lo que podrías haber vivido con Kai y ya dejaré de entrometerme. Buenas noches, Gigi.

Él se despidió con la misma falsa efusividad que había notado en la voz ajena. Hasta el momento no se lo planteaba de aquella forma. Jimin no era un ser desvalido y dependiente como había sido Kai.

Aún cuando compartieran muchas similitudes, Yoongi veía claramente las diferencias y eran esas las que lo impulsaban a trazar con sumo cuidado su plan.

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MOONFLOWER

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