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Momento 20

Capítulo 20

Aome fue cargada la habitación, en la cual Sesshōmaru la dejo sobre la cama con cuidado, seguidamente se dirigió a un armario y saco de su interior un frasco de arcilla, la morena dedujo que por el aroma que soltaba se trataba de alguna especie de mezcla curativa.

El tomo la pierna entre sus manos y la dejo descansar sobre su rodilla, de esta manera dejó una mano libre para poder quitarle el calzado, seguidamente inspecciono la herida, estaba recién lavada así que no había necesidad de desinfectarla nuevamente.

–Gracias...–Ella murmuro con los ojos detrás de su flequillo.

Él la miro– ¿Porque?–cuestiono tomando un poco del producto con un trozo de tela limpia.9

Aome se encogió de hombros–Por todo–se removió cuando la mezcla toco su piel, estaba algo fría.

Sesshōmaru solo la miro, mientras alzaba el tobillo de la morena entre sus manos y soplaba suavemente para que la sensación de humedad desapareciera rápidamente, y de esta manera colocarse la venda cuanto antes.

Tomo una tira de tela y la envolvió alrededor de la extremidad, estaba lo suficientemente apretado para que no se cayera por la ficción de los movimientos, Aome suspiro bajo el toque de aquellos largos dedos.

Sintió la agitación de su corazón y la sangre circular a través de su cuerpo hasta entrase en todo su rostro y de pronto las manos sobre su piel comenzaban a quemarla, así que cuando el youkai termino de colocar el vendaje y se aseguró de que estuviera firme, ella retiro rápidamente su pie y sonrió avergonzada.

Paso un mechón de cabello tras su oreja y miro detenidamente la tela girándola de un lado al otro–Quedo bien...–dijo como si le costara creerse a sí misma.

–Por supuesto–respondió este con arrogancia.

Aome se enderezo y dio un par de pasos por la habitación, tenía que darle el mérito por saber hacer un buen vendaje, no iba a negar que estuviera dudando de las cualidades curativas del youkai.

Es que él no se veía como un enfermero o un médico.

Era más del tipo asesino y guapo.

...

Luego de ser curada Aome permaneció en la habitación descansando, mientras que el demonio salió a dar un rápido recorrido por los alrededores. Finalmente cansada de estar sin hacer nada, se colocó unas sandalias cómodas y se dirigió al comedor en busca de un bocadillo.

–¿Te encuentras mejor?

La morena alzo la vista y en cuanto sus ojos se encuentran con los dorados del Youkai, los aparta rápidamente, sus mejillas se encienden de pena.

Aome carraspea– Estoy bien–responde cogiendo con desinterés un panecillo, le da un mordisco para seguidamente bajar la vista a su tobillo, el cual estaba perfectamente cubierto por una venda, aun podía percibir el olor de las hierbas que se habían untado para que los rasguños causados por las ramas no se infectaran– Ya no me duele–agrego luego en un susurro.

Y no mentía el dolor se había disipado con el pasar de las horas, ahora solo le escosaba un poco.

El no dijo nada después de eso, tan solo le dio una mirada a la herida antes de llevarse una taza de saque a los labios, tenía el rostro relajado e incluso su ropa se veía muy cómoda, luciendo un sencillo Haori en tono blanco.

Su cabellera cayendo desprolija sobre su frente, sin cubrir la luna pintada sobre la palidez de su piel, ese aspecto salvaje lograba que el dorado de sus ojos se viera más exquisito de lo que ya eran.

–"Se ve sexi"–la morena pensó mordisqueando su labio inferior mientras lo escudriñaba con la mirada sin disimulo alguno, Sesshōmaru sintió sus ojos y una parte en su interior se sintió muy bien.

Lo correcto sería hacerle saber que la había pillado, alzo la mirada con lentitud provocando que las mejillas de la joven se incendiaran en el acto, al sentirse descubierta, ladeando el rostro a un costado siguió mordisqueando su panecillo.

Aome carraspeo, levantándose del banquillo–Daré un paseo por el jardín...–informo rápidamente, a lo que el demonio tan solo asintió.

Camino rápidamente al jardín, aun podía sentir como su rostro ardía y estaba segura de que no era por causa del sol, la idea de que fuera Sesshōmaru el motivo de su sonrojo tampoco parecía ser muy buena... es decir el no precia tener ese tipo de interés en ella, quiero decir del interés romántico, la imagen del Youkai siendo romántico no le cuadraba para nada.

Tampoco es que le gustara que él no sintiera una pizca de interés por ella, bueno, no sabía cómo sentirse o lo que sentía, tan solo podía percibir la presión de su corazón latir acelerado.

Esto estaba tomando un rumbo extraño, tan desconocido y nuevo que sentía miedo de continuar, pero... ¿Qué podía hacer? Tal vez era algo inevitable, lo que sucediera entre los dos, quizás estaba forjado en su destino desde hace mucho tiempo atrás... quizás solo debía aceptarlo y ceder, después de todo ya estaban casados.

Después de todo él le pertenecía tanto, como ella a él.

El pensamiento la hizo sonreír como tonta, y otra vez sentía la cara caliente, quizás tendría que hacerse la idea de que tal vez le sucedería con frecuencia.

–Voy a intentarlo–se dijo así misma colocando una mano sobre el latir de su pecho.

...

Así que el resto del día paso con normalidad, aunque la morena era cuidadosa en sus movimientos disfruto de pasar la tarde con la pequeña Rin hasta que el sol se ocultó en el horizonte, y en la noche terminaron cenando pescado con una ración de arroz, que por supuesto –como ya era costumbre– Aome termino cocinándolo.

Ahora estaba lavando los trastes, mientras tarareaba una melodía desconocida para los oídos del demonio, este por su parte estaba de pie aun lado de la puerta detallándola en silencio y como ella no lucia nerviosa, estaba seguro de que no había notado su presencia.

El suspiro perdiendo los ojos en las curvas femeninas, que de vez en cuando se movían al compás de la canción, no había ni una pizca de sensualidad o gracia en ellos, pero por alguna razón le parecía placentero mirarla, pero la danza termino muy pronto -para su gusto- por lo que Aome se giró mientras terminaba se secarse las manos, y se llevó una gran sorpresa al verlo para ahí como una estatua o lo que era mucho mejor, como un acosador.

–¿Desde cuándo estas ahí?–cuestiono agitada.

Sesshomaru le extendió la mano en su dirección y se ganó la mirada dudosa de la joven miko, pero que al final termino por aceptarla.

Y Dios, sentir esa gran mano cubriendo la suya se sentía delicioso, estaba tan cálida y suave que Aome no se explicaba cómo era eso posible siendo que quizás, era la persona más indiferente del planeta.

Ella carraspeo bajando la vista–No has respondido–murmuro mientras se dejaba guiar por el demoño.

–Acababa de llegar

Él simplemente dijo y con tanta seguridad que ella creyó de inmediato en sus palabras, no volvió a formular ningún otro interrogante

Sesshōmaru abrió la puerta de la habitación y permitió que entrara primero deshaciendo la unión de sus extremidades, una vez también dentro cerró la puerta.

Aome se quedó de pie y muy quieta, porque aunque sonara tonto no sabía que estaba sucediendo y temía moverse y echarlo todo a perder ¿Qué es lo que estaba esperando?, aun tenia cientos de cosas pasando por su mente.

Se sentía frustrada y confundida.

Ella giro lentamente con la atención de los ojos contrarios, aquellos huecos de oro líquido la admiraban detenidamente y con la intensidad suficiente para hacerla sentir avergonzada y caliente.

–¿Por qué me ves así?–inquirió nerviosa mientras la respiración de su echo se volvía busca y notoria, dejándole saber al youkai sobre su estado.

Él sonrió y Aome sintió sus piernas flaquear–¿No puedo mirar a mi mujer?

La última de sus neuronas murió al igual que las palabras, realmente solo abrió la boca pero no se escaso ningún sonido, ni si quiera una queja o algún gruñido, tan solo atino a menear la cabeza con una afirmación que le salió del interior.

Entonces él se acercó con cautela, y con cada paso que restaba, la morena sentía como si el corazón estuviera a punto de salir disparado, a final él se detuvo a un paso de distancia y permaneció tan solo viéndola.

Eran solo dos pasos, pero se sentían como kilómetros de distancia, entonces de pronto quiso acercarse, la necesidad de tenerlo cerca surgió inexplicablemente de la nada, resto el tramo sin dejar de verlo a los ojos.

Sesshomaru llevo una mano sobre un mechón de sus cabellos que caía hacia el frente, lo enredo entre sus dedos y lo guió con lentitud hacia su nariz.

La morena contuvo la respiración ¿Quizás aun había mucha distancia entre ambos? Así que se inclinó, acerco sus labios lentamente sobre los contrarios y los roso

–¡Buenas noches!

El grito de Rin tras la puerta había acabado con la magia del momento, la morena parpadeo rápidamente, dándose cuenta de lo que estuvo a punto de hacer.

Nuevamente estaba roja y acalorada.

Sesshomaru sonrió imperceptiblemente ante su reacción, y tomando su mano la guió hasta la cama.

Ella no dijo nada, de todas formas no sabría si su voz aun seguía viva o había muerto de la de un colapso nervioso.

–Duerme

La morena asintió y cerrando los ojos se cuestionó ¿Por qué sentía la decepción de no recibir un beso de las buenas noches?

Continuara...

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