
Decisiones
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A la casa ingresaron nuevos asistentes de limpieza; las habitaciones estaban listas para recibirlos. Una de las chicas nuevas se puso a desempacar sus cosas. Tenía sus cambios de ropa para trabajar, se sentía entusiasmada y quería llevarse bien con sus compañeros y compañeras de limpieza. Las habitaciones no tenían uso hace mucho por lo que ahora eran ocupadas por los asistentes de limpieza recién llegados.
Sería entrenada con las demás, debería aprender los horarios y los lugares de la casa, ya se acostumbraría.
Las chicas más antiguas reciben a las nuevas para darles indicaciones. Elaine con buen comportamiento, ha pasado a ser jefa de grupo, pero su grupo es algo distinto, se hizo de chicas que la siguen en todo, incluso saben el historial que tiene o las cosas que ha hecho.
Miró a una de las suyas, novata e ingenua como lo era Sienna, miró y le asignó esa habitación, trató de ser amable para hacerla sentir como en casa.
Se le asignó unas cinco habitaciones de nuevos adultos en la casa, debía atender a su llamado, limpiar cada día. La chica era muy curiosa y atenta, salvo que las sombras fueron el encuentro más aterrador para todos los nuevos.
—No se preocupen, algunos son inofensivos, tengan mejor cuidado con los humanos. —Dijo Elaine recordando a Lou furiosa cacheteándola cuando solo era una chiquilla de diecisiete años, en cambio Louise solo se enojó sin ponerle una mano encima como castigo. Sacudió la cabeza y aplaudió a su grupo para asignarles trabajo.
La oficina de Kate estaba invadida por los niños, ella no estaba en ese momento.
Ale se acercó—Señorita Hope, necesito más dinero, no me alcanza para mis dulces de la semana.
La mencionada se gira en la silla y le dice. —Por supuesto, señorita Alessia, abre una bolsa de dinero que Kate tenía guardado en el escritorio y le dio monedas, luego escribió en el libro de registros cualquier cosa.
—Muy amable, gracias. —Miró sus tres monedas sonriendo, Cornelius se acercó y dejó un reloj de plata de su padre y unas joyas de su madre.
—¿Cuánto me dan por esto? —Pregunta mientras Hope se acerca y los revisa de cerca.
—Por el reloj te doy cinco monedas de oro y seis por las joyas.
—Lo tomo. —Hope se queda con las cosas y escribe nuevamente, en realidad solo eran garabatos y dibujos.
Nini llega con una muñeca en brazos. —Mi hija no tiene ropa y comida ¿me das para un vestido nuevo y su leche?
Hope saca cuatro monedas y se las deja sobre el escritorio, pero Nini se niega. —No, su vestido vendrá de importación. Dame dos más.
—Ya, toma, esto debe ser suficiente.
—Mi hija y yo se lo agradecemos señorita. —Le da el turno a Grace.
—Vi una muñeca bonita el otro día, ¿me puedes dar ocho monedas?
—Por supuesto, señorita Grace. —Por cierto, salúdenme a su familia.
—Sí, madame. —Grace cuenta sus monedas.
Ellos estaban jugando en ese sitio, se sentían como sus padres, pero en cuanto entró Kate vio otro asunto; cinco niños destruyendo su oficina, caramelos regados, el saco de dinero vacío y papeles cortados para hacer figuras, archivos revueltos. —¡¿Qué hacen, niños?! —Preguntó autoritaria y con el hollín saliendo haciendo notoria su molestia. Hope y los demás solo gritaron y salieron corriendo de la oficina. —¡Hope, vuelve acá! —Le gritó llamándola, pero se fueron; la silla solo giraba, los papeles caían y las pertenencias de Lou y Ricky quedaron en el escritorio, solo que el reloj ahora tenía figuras pegadas al metal.
Entre risas lograron escapar, aunque Hope sabía que luego su madre le llamaría la atención. Se fueron a jugar por toda el ala de los adultos haciendo carreritas, saltando en los sillones, rodando por los pasillos, Nini cargaba su muñeca despeinada, a Ale se le salieron las monedas del bolsillo por lo que las recogió nuevamente, Cornelius de manera ágil brincaba, Hope se cansaba y Grace tenía miedo de lo que le fueran a decir a sus padres, pero ahí estaba, jugando.
Elaine los vio reunidos cerca a las escaleras planeando usar la barandilla como una resbaladilla sin que se dieran cuenta pasó un paño con pulidor de madera, con su equipo en mano hizo como si nada y les miró.
—¿Qué planean niños? —Hope le dijo que se deslizarían por las escaleras, ella muy seria y con preocupación fingida les dijo. —Eso es peligroso mis niños, no lo hagan, ¿me lo prometen? —Aunque lo dudaron ellos le prometieron, pero el cerebro de ellos siempre estaba atento a cumplir lo que se les metía, sonrió y se despidió, sabía que sus palabras solo entraron por sus oídos y salieron por el otro.
Lo decidieron al azar y la primera fue Grace, con miedo se deslizó, al llegar a la mitad fue más rápido pero llegó bien, aunque algo tropezada, se sacudió las manos y saltó pues cumplió el reto bien.
Nini fue la siguiente y junto a su muñeca se deslizó, aterrizó sentada pero bien, aunque no tanto por su muñeca, chocó las manos con Grace, Hope fue la siguiente.
Hope se preparó y se tiró como si fuera la resbaladilla de un parque solo que boca abajo, la adrenalina que sintió al ver que se caería del otro lado fue tan fuerte, pero al final estaba feliz por haber pasado victoriosa por la escalera en semi caracol de la casa. Cornelius y Ale se desearon suerte pues eran los últimos y este era el siguiente. Se preparó y miró a Ale con valentía y ella le devolvió la sonrisa. Cuando llegaba no pudo sujetarse bien por lo que se cayó del barandal y rodó por las escaleras fuerte mente por lo que un grito se escuchó en el área, Ale bajó preocupada y las demás fueron a ayudarlo.
Algunos sirvientes se acercaron y lo vieron. —¡Señorito Cornelius! —Fue lo que escuchó Elaine, alguno caería y sintió felicidad al saber que era la cría de Lou, no lo planeó de esa manera, alguno debía ser torpe y caería, solo se retiró en silencio con una sonrisa en el rostro.
Un rato después Lou y Ricky se presentaron muy afligidos por su hijo, los demás estaban llorando, Nini se acercó a sus padres. —¿Se pondrá bien mi hermanito?
Lou se puso a su altura y le dio una caricia. —Esperemos que si.
Evelyn sale ya que les avisaron que los padres estaban presentes. —Cornelius tuvo una fractura en el brazo izquierdo por la caída, seguramente el brazo recibió el peso de su cuerpo al momento del impacto, algunos golpes, lo tranquilizamos pero debemos operarle para acomodar sus huesos y fijarlos en sus lugar hasta que sanen, no se preocupen, pasa todo el tiempo con los niños.
—Por favor, hágalo.
Evelyn pidió permiso para luego ir con el paciente que estaba bajo los efectos de un tranquilizante, pero le administrarían anestesia para la cirugía.
Solo había que esperar, los demás padres llegaron, Patrick y Emilico se ofrecieron a cuidar de Nini, pues Lou en ese estado no sabía nada. Kate vino por su hija y si, iba a recibir una reprimenda por andar jugando por la casa de esa manera tan peligrosa, lo mismo para todos. Oscar vino por Grace y también le llamó la atención, Emilico solo consolaba a Ale y a Nini.
La sala de socorro no era un lugar para ellos en ese momento. Lou estaba siendo abrazada por Ricky, pedían por el estado de salud de su hijo ahora que su pequeño comenzaba a entrenar con el arco y de sus dedos dependía que salieran las notas de su violín.
Al pasar las horas sale Evelyn cansada pero todo había salido bien, recién lo dejaron en una habitación privada donde sería atendido, se les dio permiso a los dos para verle, estaba dormido, Lou llorando puso ambas manos en sus mejillas y fu frente contra la de él. —Mi bebé, mi Cornelius, pobrecito.
—Se recuperará con los días, no se preocupen, los huesos de niños pequeños se regeneran más rápido, luego de eso vendrán las terapias, pero es doloroso así que tienen que estar para él y apoyarlo.
—Si, muchas gracias y a todo el equipo que ayudó, les estamos agradecidos.
—No hay de que, con permiso.
Lou se sienta y Ricky lo ve tranquilo y dormidito, ambos saben que su hijo adora tocar el violín ¿Cómo lo tomaría? ¿Cuánto sería de tedioso la recuperación y las terapias?
Ale abrazaba a Nini mientras se quedaba en la habitación con sus padres y Todd. Era raro estar con la sombra de su padre, pues la mayor parte Louise y Shaun se hacían cargos de ella y su hermano. —Siempre dije que prefería que no estuviera pero... es mi hermanito.
Emilico se acerca y le brinda agua para ayudarla a calmar. —Lo comprendemos, entre hermanos hay diferencias, incluso pelean pero están para hacerse compañía, ustedes estuvieron juntos en el vientre de su madre. —Le hace un cariño en la mejilla. —E incluso ahora lo extrañas. Estará bien, no te preocupes.
Se quedó bajo el cuidado de ellos, comió en esa habitación con Ale y su familia, eran amables y Patrick era tan distinto de su padre.
Antes del anochecer Ricky y Lou llegaron a la habitación para comunicar la situación actual de Cornelius, había despertado de la anestesia horas atrás y no se le suministró nada por boca hasta el día siguiente que le darían solo líquido. Ricky abrazó a su hija y la cargó, le agradecieron por cuidarla, la llevarían a dormir.
Ale pasó un rato con sus padres pues Patrick les leyó una historia a Ale y a Todd, pero este metía las manos para tocar las páginas impidiéndole ver las letras. —Ay Todd así no dejas a papá leer.
Todd sonrió y apartó las manos, por eso Yvette no le gustaba cuando llegaba a jugar porque lo que tocaba lo destruía y Owen le tenía a la raya.
Ale se despidió de sus padres, Emilico la abrazó al igual que Patrick, luego miraron a Todd. —¿Hoy vamos a dormir temprano? —Preguntó Patrick.
Todd negó. —No... —Respondió con una sonrisa, Emilico lo cargó pues debía darle un baño y ponerle la pijama.
—No te preocupes, un baño caliente y la titi y se duerme. —Emilico se lo llevó a bañarlo y cambiarlo.
Cuando Ale entró a su habitación, Hope estaba con una lágrima asomada en su ojo. —¿Cómo te fue?
—Tu que crees, cuando mamá se enoja, hay que correr. Me ha dado una regañada que asustó mas a papá que a mi y luego me dio una tunda, solo dos.
—Tu mami es estricta, que miedo. —Ale se sintió un poco mal por su amiga y su amigo pues aún en su mente tenía las imágenes de su caída y gritos de dolor.
Mucho mas al rato ambas se acostaron a dormir, fue un día pesado para todos.
Al día siguiente durante la hora del té, Louise tomó asiento junto a Shaun, ella miraba a la mesa próxima donde estaba Bárbara y Anthony, no solo ellos, John, Maryrose y Rosemary consintiendo a la niña. Shaun alzó la mirada viendo como el hollín subía por encima de la cabeza de Louise y luego miró en dirección a donde sus ojos dirigían la mirada; se preguntaba que le molestaba de la hija de Bárbara, durante los meses anteriores Bárbara incluso le felicitó por su embarazo y se portó amable dado que estaba algo triste porque quería ser madre. Trató de pensar en las palabras anteriores de Louise. Tal vez pensaba que esa inofensiva bebé sería lo peor que le pasó la siguiente generación de niños que estaban por nacer.
En la guardería Owen e Yvette pintaban con sus crayones de cera sobre hojas, Todd también incluido, Hope se encontraba cerca jugando con Ale a la casita de muñecas, Grace y Nini jugaban a la fiesta del té. Todd tomó un crayón azul y pintó sobre su hoja y luego partió el color por la mitad, tomó otro color y pintó sobre el dibujo de Yvette haciendo que llorara. Hope se acercó y vio lo que hizo el hermanito de su amiga. —No te preocupes, Yvette. —La abrazó y con un color trató de solucionarlo, pero para Yvette todo se había arruinado, así que lloró mas fuerte. Owen le quitó a Todd el crayón y este se puso a llorar, la niñera vio a los niños llorando y los trató de calmar.
Ella con una sonrisa tranquila los pone uno frente al otro, Todd, Yvette ustedes son amigos no hay por qué pelear y lo mismo para Owen. ¿No pueden colorear juntos?
—¡No! Todd todo lo daña. —Dice Owen a la vez que se cruza de brazos, Hope se va dejándoles tener una charla de compartir.
—Todd aun es pequeño y está aprendiendo, con el tiempo quizás sea más cuidadoso.
Yvette miró a Todd que lloraba, pero mas calmado pues se estaba sintiendo triste por haber hecho travesura con el dibujo de Yvette y porque Owen le quitó un color evitando que lo partiera. Todos apenas aprendían a compartir entre ellos.
En sala del té, Emilico entró con entusiasmo hasta la mesa de Louise y Shaun, se acercó y lo tomó del brazo. —¿Te lo puedo pedir prestado un momento? —pidió con su típica sonrisa y alegría, Louise asintió, ella lo hizo levantar de la silla y lo sacó fuera para hablar.
—¿Qué pasa? ¿Por qué me sacas así del lugar? Louise puede malinterpretar las cosas.
—No lo hará, Shaun, solo quiero que me ayudes con la remodelación de la habitación de mi hijo. Emilico lo sujetó de los brazos emocionada esperando que aceptara, no se podía negar ante su hermosa sonrisa, su semblante se suavizó y asintió.
—Claro, me pondré a ello.
—Oye, también estoy trabajando en un obsequio muy necesario para ustedes como padres, es mi regalo para su bebé.
Shaun estaba agradecido con ella y sus regalos hechos a mano, los obsequios de Emilico eran muy bien apreciados, además Winnie parecía cómoda con sus ropitas y su bebé también lo estaría.
Antes de que se fuera Shaun le dijo lo de Louise con la niña. Tiró de ella para mostrarle que en todo ese tiempo solo se dedicó a mirar a la mesa vecina. —¿No es extraño? Lleva así desde que llegamos a la hora del té.
—Tal vez porque ella fue el centro de atención y por ser la única que esperaba un bebé. Bueno no lo sé con certeza, algo debe pasarle para que esté así.
—Puede que la esté odiando ahora mismo, Anthony y Bárbara no esperaban su nacimiento y como mi Louise estaba primero pues, esto lo complica un poco.
Emilico y él se apartaron de la entrada dejando de verla. —Al fin y al cabo tu esposa debe de disfrutar esa etapa, pronto nacerá y Winnie será mayor que su bebé, no tiene por qué tomarle rencor a alguien inocente.
—Es lo que le digo, pero bueno, Anthony la marcó demasiado. Y mi señor ahora quiere un bebé.
Emilico lo miró, era una sorpresa para ella luego de tanto tiempo que John quisiera otro bebé. —Pero Kate en su primer parto casi pierde la vida.
—Lo sé, si tan solo nosotros... bueno, son ustedes las que traen vida al mundo, tu trajiste tres.
Emilico sonrió pues tal vez vendría un cuarto niño o niña a su vida. —Bueno pase lo que pase estaré con ella.
Kate estaba indecisa caminando con un abanico de mano de un lado al otro en la oficina, además Hope estaba en la etapa de exploración, había mandado a crear carteles de advertencia por la mañana para que no hubiera incidentes. —¿Será bueno tener otro bebé? Estamos bien ¿no Kate? Si, pero John —Hizo una pausa reflexiva y suspiró. —¿En qué momento dejé que John me cortejara? —Se quejó. —Kate ¿Qué hiciste? Dejaste que John entrara de lleno a tu vida. Pero sin él mi hija no estaría, la amo demasiado aunque a veces me colma la paciencia.
Una lucha interna tenía consigo misma y la idea de traer otro descendiente a la familia, generalmente los aldeanos tenían muchos hijos y apenas y podían sostenerlos y ella que poseía toda una isla y una enorme mansión solo tenía una hija.
Emilico tocó y entró viéndola algo desesperada, pero podía imaginar que se estaba debatiendo en si tener o no un bebé nuevamente. —Kate, tranquila, le harás un surco a la alfombra. —Kate miró al suelo, sus pisadas comenzaban a notarse, Emilico la hizo tomar asiento; en seguida le miró.
—¿Qué harías, Emilico?
—¿Sobre? —Ladeó la cabeza haciendo como si no supiera de lo que habló antes con Shaun pues Kate solo lo había hablado con John y Shaun presente.
Kate se calmó y tomó un poco de aire. —Sobre tener otro bebé con John.
Emilico le puso una mano en la cabeza, de alguna forma lograba tranquilizar a Kate con su caricia. —Tranquila, puede que este embarazo sea diferente, usted es fuerte. —Le tomó de las manos para hacerla ver que podía traer una nueva vida al mundo.
—Aún así, me dolería dejar a mi hija sola si algo sale mal.
—No se preocupe, solo inténtelo, me tiene a mi, a su esposo John y a Hope, no tema.
Kate asintió, buscaría quedarse en estado de embarazo, John tendría un bebé para consentir y Hope un hermano o hermana para compartir aventuras y juegos.
El correo llegó a manos de Dorothy aquella mañana, ella con su encantadora personalidad sonrió al cartero agradeciéndole por traer sus cartas y paquete de parte de Kate, mientras cierra la puerta mira el contenido, una de las cartas sobresaltaba a la vista. —Se acabó el juego del escondite. —Suspiró y miró a la hermosa Aileen sentada tomando un poco de té mientras se distraía con alguna revista de moda parisina. Se acercó y le mostró su carta. —Querida, creo que ya no estás tan oculta.
Aileen sin comprender le miró y luego a lo que sostenía. Dorothy se la entregó y se fue a abrir el paquete.
Dudó en abrirla y leerla pero finalmente lo hizo notando que Edward la comenzaba a extrañar. <<Podemos olvidar lo que pasó, solo quiero que criemos a nuestro bebé>>
—Luego de que dijo que no lo quería. —Se sintió mal al recordar como dijo que no se haría cargo.
Dorothy se acercó y la miró. —Hombres, da igual si son sombras o humanos, son lo mismo. —Notó incertidumbre en sus ojos, un bebé lo cambiaba todo en la vida. —¿Qué harás con la criatura?
—Edward no quiso de buenas a primera hacerse cargo, no quiero volver a la mansión y que todos hablen a mis espalda, que Ed haga todo lo que quiera cuando regrese, si quiere se enoje o arme un escándalo, lo tengo decidido. —Dorothy notó determinación en sus palabras y su rostro. —Lo daré en adopción.
La situación de Aiden volvió a ser la misma, fue devuelto con su tía, su padre le dejó lo necesario, dinero, nuevos útiles escolares y ropa. Cerró los ojos un momento mientras sostenía algo en sus manos.
<<Esto es importante que lo tengas, tu mamita Aura lo llevaba para entregártelo el día del accidente de tren>>
Lo miró, era un collar muy bonito y delicado, miró las iniciales en el reverso las tres letras inscritas, E, M y P. Se preguntaba por qué se lo daría, había tanto que desconocía de la vida que para él solo eran letras, sin saber que podían significar la unión de personas, en este caso su propia familia. Con cuidado lo guardó en una cajita secreta donde suele guardar el dinero.
Holly al ver que su madre se tardaría en volver pues fue al mercado a comprar algunas cosas para la despensa fue a ver a Aiden. —No sabes lo feliz que estoy en tenerte de vuelta. —Lo abrazó por detrás enterrando su mejilla contra su espalda, él sonrió.
—Nos vemos otra vez, Holly. —Ella lo suelta y Aiden se da vuelta y con su mano acaricia su cabeza de manera divertida mientras ambos ríen.
—Oye, lamento que no seamos familia.
—No te lamentes por algo así. —Puso sus manos sobre el brazo de él y le miró con felicidad. —En realidad me pone feliz.
Él no lo podía comprender. —¿Te pone feliz que no seamos primos?
—Si, es que así me puedo casar contigo cuando seamos más grande. —Soltó sin mas, pero Aiden no lo tomó de la misma forma.
Ella sin dudarlo besó su mejilla y luego apenada se cubrió el rostro y se fue riendo y a prisa fuera de la habitación, Aiden se quedó mirando y comprendiendo que quizás todo ese tiempo ella se había enamorado y nunca mencionó algo referente al amor que sentía, hasta ahora que los lazos familiares se disolvieron. Se rascó la cabeza pues él la veía como una hermana pequeña y nada más que eso. Suspiró. —Esto es difícil, a mi me interesa otra niña.
El temporizador de la clase de cocina timbró, dentro del horno un dulce estaba listo, la puerta se abrió dejando salir un dulce aroma, lo sacaron, Hope sonrió al ver su creación, lo dejó sobre la mesa y sus compañeros y compañeras de actividad aplaudieron pues ella a pesar de tener solo cinco años era muy hábil. Nini y Grace se acercaron a probar, ella apartó su dulce sin decorar. —Aún no está listo.
—Que mala. —Le dijo Nini por no dejarla comer aunque sea un pedacito.
Grace se pasó de tiempo de cocción y cuando timbró su temporizador salió humo del horno. —¡Mi tarta! —Tosió un poco y abanicó con su mano el humo.
Nini logró hornear galletas pues le llevaría a su hermano más tarde al salir de la clase.
Casi finalizando la lección Nini las envolvió, había pensado en su hermanito pues sus padres le visitaban o se quedaban un rato para ocuparse de él, pero desde que ocurrió el accidente se había vuelto un poco huraño y quería al menos intentar suavizar y endulzar su actitud. —Deséenme suerte, mi hermano está como un ogro.
Las dos le desearon suerte para tratar con Cornelius.
Nini se apresuró para irlo a ver, al ingresar a la sala de socorro ve a Yvette en la recepción coloreando en paz sin ser molestada, Evelyn se encontraba ocupada con Eve pues a raíz del accidente de Cornelius había hablado con Kate para dar una charla de seguridad y lo estaba preparando todo. La pequeña se acercó y llamó su atención, Eve la atendió. —Vine a ver a mi hermano.
—Solo unos minutos, está descansando. —La acompañó hasta su habitación, cuando entró tocó para llamar su atención. —Cornelius, tienes visita.
—Que se vaya, no quiero ver a nadie. —Dijo sin voltear.
—Vamos cariño, tu hermana vino a verte.
Cornelius no dijo nada, solo torció un poco la boca, Eve la dejó avanzar, aún si la rechazaba era su hermana mayor.
—Hola, hermanito. —Al dar un paso le dijo que se fuera. —Tras que te vengo a ver ¿me echas?
Sin voltear a verla dijo. —No quiero ver a nadie, eso es todo.
Ella se aproximó lentamente hasta la cama—Vamos, te pondrás bien.
Se incorporó y la miró a los ojos mientras él derramaba algunas lágrimas. —No puedo hacer nada con esto. —Levantó su brazo vendado. —Si quiera apenas muevo los dedos y me duele. ¿Cómo puedo dedicarme al violín? Seguro mi habilidad desapareció.
Nini le animó, aunque él seguía insistiendo que todo había terminado. Compartía la tristeza con él.
Cornelius le miró y algo pasó por su mente en ese momento —¿Por qué te preocupas por mi? —La pregunta la sorprendió y la dejó confundida. —Si, dijiste que preferías tener a una hermana en vez de a mi.
—Lo siento por lo que dije, eres mi hermano y a veces peleamos, pero es porque somos distintos, lo admito, pero igual te puedo poner un vestido y una peluca.
Cornelius sonrió ante la ocurrencia de su hermana. —Sería interesante, nunca se me había ocurrido.
—Lo sé. —Sonrió mientras se apoyaba en la cama. —Hice esto para ti. —Le ayudó con las galletas y le dio una en la boca con su mano, estaba deliciosa.
—Nada mal, hermana. —Comentó mientras comía la galleta, ella sonrió por haber levantado su ánimo.
Evelyn tenía otro asunto pendiente así que le pidió a Elizabeth que se asegurara de Nini que visitaba a su hermano. —Vamos Eve.
—Si señora. —Llevaba una carpeta con información, mientras Evelyn toma a su hija y se la lleva consigo aunque esta quería seguir pintando, no habría alguien para cuidarla porque su padre estaba haciendo otra labor.
Ellas se dirigen a otro lugar, así que Evelyn toca a la puerta y esperan un poco hasta que por fin se abre.
—Evelyn, que placer verte, Eve y la pequeña Yvette. —Saluda Douglas mientras las deja entrar a su habitación, cierra la puerta y va a su mesa. —Estamos en proceso con los carteles de advertencia que pidió Kate y modifiqué la lista de miembros del cuerpo de disciplina.
—Veo que todo va bien, Evelyn tendrá también una clase especial, por eso Douglas y Evelyn formarán equipo para una charla con todos lo niños y adolescentes del ala infantil.
—Douglas está preparando algo, los niños suelen ser traviesos. —Se cruza de brazos. —¿por qué no solo los dejan como al resto de niños? En el ala infantil los cuidarían bien.
—Eso es porque aún dependen de los padres. —Comenta mientras le mira con curiosidad. —¿Eres bueno con los niños?
—Si, los niños aman a Douglas. —Sin esperárselo le dio a su pequeña para que la sostuviera en brazos, Yvette solo le miró y comenzó a llorar y removerse.
—Calma bebé... —La trató de tranquilizar, Evelyn asintió.
—Si, esa es la razón por la que no están en el ala infantil, aún no controlan emociones y son dependientes de sus tutores.
Yvette lloró. —¡¡¡Mama!!! —Llamó a su madre.
—¿Cómo pueden ser tan fuerte y ruidosos? —Se preguntó Douglas, Evelyn la tomó de vuelta.
—Es algo que traen para alertar a los padres o adultos cercanos, por eso los niños deben ser cuidados, igual tenemos padres irresponsables que no están vigilando a sus hijos. —Evelyn se puso a pensar en todos los problemas que ocasionaban los hijos de Emilico y por si fuera poco Todd era destructivo, ya lo veía como un niño malcriado y problemático en el futuro, siempre hacía llorar a su hija.
Douglas pensaba que los padres no eran perfecto, además los niños eran niños después de todo, con sus actitudes rebeldes y exploradores, un mundo que descubrir.
—Daré un comunicado a los niños para la reunión de mañana. ¿Y Doug? —Preguntó Eve.
—Se hace responsable de los carteles que Douglas ha diseñado. —Querían la seguridad y el bienestar de todos lo niños, porque estos aún no pertenecían al ala infantil como el resto.
En otro sitio de la casa Joseph había invitado a Kate y a Bárbara, así que ella se encargaba de la niña. —Estoy trabajando en algo interesante para todos, esto conectaría con las dos alas, claro que por separado, un área de piscina para disfrutar y relajarse, tendremos lecciones de natación, salvavidas y lugares de relajación.
—Suena interesante. —Comenta Kate viendo los planos para FunShadowAcuatic.
—La isla es prospera luego de nuestra breve caída el año pasado, ¿es posible que abran centros para los que viven fuera? —Pregunta Bárbara.
—Si, más adelante, este puede estar abierto al público en días específicos y de resto para los residentes.
Buscaba la aprobación de Kate y Bárbara. —Ese inútil de Anthony no cuenta, pero tu... Winnie. —Puso el papel de permiso para la firma, Kate y Bárbara firmaron, con tinta pintaron el pie de Winnie y de esa forma dejó su firma con la huella de su pie. —Solo comuníquenselo, no espero si lo aprueba o no, con ustedes es suficiente para este proyecto.
Ambas salieron del lugar hablando del tema, Bárbara llevaba a su retoña en el coche de bebé. —Bárbara ¿piensas tener otro bebé con Anthony?
La pregunta la sorprendió. —Bueno... Bárbara quiere darle un hermanito a Winnie, pero no ahora, más adelante estaría bien.
—Kate también se comenzó a plantear la idea de tener otro bebé en la familia, aunque es tan difícil, Bárbara lo llevó muy bien.
Ella sonrió pues así fue, los síntomas fueron solo raros, pero su vida fue normal y se alegraba que Kate tuviera por fin el hermano o hermana que Hope deseaba.
Rum ya había puesto un cartel y anuncio para una costurera y asistente, los pedidos llegaban y el ritmo que antes llevaba se le estaba complicando con el trabajo a medias de Shirley. Suspiró pues este trabajo era para superarse y sacar a Theo adelante, de igual forma recibía manutención de parte de Oliver. Hubieron candidatas así que con las pruebas que realizó lo decidiría en cuanto llegara a casa. —Creo que en vez de una puedo contratar dos para esto.
Shirley y Rum nunca se habían distanciado tanto, así que era problemático para ambas pues siempre se necesitaban, los días en que Shirley iba a casa la pobre parecía desanimada y le contaba que estaba siendo presionada por sus suegros para encargar una criatura y Vincent no le apoyaba con sus sueños.
Mientras Rum caminaba se dijo a sí misma. —Tal vez los hombres mienten con chicas inocentes. Debí darme cuenta, pero yo también aún soy bastante ingenua.
Shirley había dejado ropa terminada y doblada, ahora estaba en su casa, aun no le llamaba hogar si Rum y Theo eran su mundo entero y no estaban a su lado. —Una chica debe narrar sus aventuras, Shirley es la heroína de su propia historia. <<Shirley se aburrió de la vida de casada>> Escribió en tinta. —¿Qué de bueno hay si todos quieren mandar sobre la vida del otro?
Al escuchar que Vin la llamaba ella cerró su diario y con su hollín lo envolvió y guardó. Se apresuró a bajar las escaleras, Vin llegó y la saludó. —Hola mi vida. ¿Qué tal tu día?
—Perfecto, ¿Cómo estuvo el trabajo?
—Lo normal, las ganancias son buenas además deberíamos exportar producto fuera de la isla.
Vin ya podía imaginarse a los niños recibirlo en casa. La abrazó por la cintura. —Esta noche deberíamos ponernos a encargar a nuestro bebé, esa es la parte divertida, con amor y ternura los haremos e iniciaremos nuestra propia familia. —Dijo en un tono suave.
Shirley se sonrojó mientras él le arreglaba un mechón de cabello. —La cena estará pronto, amor. —Recibió un beso de su parte y se dirigió a saludar a sus padres. Shirley no podía imaginar a sus hijos, en su mente no cabía la posibilidad de ser como las demás, no estaba en sus planes criar. Ayudó a Rum pero Theo le pertenecía, ella solo era la tía que preparaba rica comidita y lo cuidaba.
Mientras Theo miraba su plato en frente, desde que Shirley no estaba la comida sabía distinta, este plato de avena en particular por la tarde. —Pero mamá, le faltan las fresas.
—No tengo fresas cariño, tengo que ir a comprarlas. —Se sienta a la mesa para tomar el pan y untarle un poco de mantequilla.
—Está bien, solo ponle azúcar a mi avena. —Rum tomó una cuchara y tomó la azúcar para esparcirla, Theo partió su pan en pedacitos para acompañar su plato. —Extraño a mi tía Shirley.
—Igual yo, cariño. Pero ella está haciendo su vida, la quiero mucho pero no la podía atar si ella y Vin decidieron formar una familia. Supongo que dentro de poco tendremos la noticia de que nacerá un bebé.
Theo miró a su madre y le dijo. —Yo no quiero dejarte sola, mamá, no me casaré nunca.
Rum se enterneció y sonrió. —No cariño y te lo digo como madre, te estoy cuidando y preparando, todas las enseñanzas que sabes y las que aprenderás es para que cuando crezcas encuentres a una persona y seas feliz a su lado y puedas hacer muchas cosas para tu hogar. —Rum le estaba inculcando valores, pero Theo a veces no entendía o era cabeza dura para aceptar los cambios.
Durante la hora de dormir se encontraba algo enfadado por lo que su madre comentó, Rum entró a darle las buenas noches. —Theo, no estés así, para eso faltan muchos años.
—En verdad, ninguna niña me va a gustar, yo me voy a quedar a tu lado para cuidarte y hacerte compañía.
—Bueno, vamos a ver cuando se cruce la primera chica, ah, espera, hay una niña, la hija de mi amiga.
—¿Esa niña babosa? No, gracias.
Rió ante el comentario, puede que la vea así ahora, pero se nota que va a ser igual de hermosa que su madre. —Buenas noches, hijito. —Hizo una pausa para luego decirle. —Courtney es una niña preciosa.
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Continuará...
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¡Gracias por leer y por comentar!
¡Saludos Hermosuras!
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