Strickler: —Alguna vez intenté matarte, en serio que lo hice, y... bueno... nunca estuve tan feliz de haber fallado.
Jim: —¡No! ¡Debí hacerte caso! ¡Debí mantener mi distancia!
Strickler: —Me equivoqué, Joven Atlas. Pedirte que no seas un héroe es cómo pedirle al sol que no salga —emprende vuelo—. ¡CUIDA A BÁRBARA POR MÍ! —murmura para sí mismo—. Que momento tan fugaz es ésta vida...
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