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021🎭

N. HYUNGWON

Esto era lo que había deseado, lo que tenía que pasar y lo que el destino nos aseguraba incluso antes de conocernos. Estar juntos, piel con piel, cargados de esa emoción que apremiaba ser consumida. Las manos de Wonho se paseaban por mi cuerpo, atento a cada cicatriz superficial de mis piernas, dejando besos fugaces en ellas y leves mordidas al rededor de estas, también. Apenas había luz en el cuarto, pero de alguna manera él podía verlo todo. Estaba tocando y viendo mis miedos, mis heridas, mi pasado y no sentía asco por ello. Es como si al tenerme de la forma más vulnerable y sumisa posible, él se deleitara más y más.

Quería desconectar la mente, dejar de oír la voz tan lejana de mi madre cada vez que Wonho sonreía contra mi piel. Aún con los nervios a flor de piel y las alarmas de mi cabeza apunto de ser encendidas por si algún gesto de mi chico lo delataba, me dejé llevar.

"¿Debo agradecerle al estúpido de Kai, entonces?"

"La i-idea fue suya, sí"

Ya estaba enfadado al descubrirme con él, no tenía sentido hacerle cambiar de parecer. Cuanto más posesivo se volvía, más enganchado estaba a él. Nadie me había querido de tal manera. Jongin no era mala persona y si bien estaba enamorado de mi, se mantenía a mi lado como un buen amigo.

Wonho sonrió con negación. Volvió a tumbarse entre mis piernas para proseguir con los besos y caricias. La liga que apretaba mi muslo en algún momento dejé de sentirla. Y la lencería de encaje que traicionaba mi estabilidad sensitiva, comenzaba a ser un estorbo más. Aparte el rostro de Wonho con las manos, sus labios rojos por los besos se entreabieron como si buscara aire para respirar. Me miró a los ojos y pareció leer mi mente porque segundos después, me bajó la prenda. Con un débil asentimiento de cabeza, Wonho se dispuso a darme placer con la boca, más de lo que ya estaba sintiendo porque nadie me había tocado con tanto cariño y admiración como lo hacía él. Mis manos se aferraron a las sabanas cuando sentí su lengua blanda y húmeda recorrer la extensión de mi pene, hizo lo mismo por unos minutos. Solo lamiendo y ayudándose con la mano para masajear mis testículos hasta que de pronto, sentí el calor de su garganta rodear todo mi miembro. Un grito de placer inundó la habitación. La vergüenza por exponerme tanto coloreó mis mejillas. Su cálida mirada chocó con la mia. En anteriores ocasiones fui yo quien le entregó este placer, no tenía ni idea de cómo era recibirlo. Por lo menos no de esta manera, completamente desnudo ante el chico que me gustaba y totalmente a su merced.

"¿Lo estoy haciendo bien? " me preguntó alejándose de mi intimidad y limpiando con su lengua los restos de saliva y semen que manchaban sus labios. Se veía tan caliente, tan perfecto. "No estoy acostumbrado..."

"N-no te detengas..." Rechace de inmediato la imagen de Wonho haciéndole un oral a Umma. No era el momento de comparaciones porque yo era mucho mejor que ella y mi chico lo sabía tan bien como yo.

Lo necesitaba. Que se hundiera en mi cuerpo y controlara mi mente. Solo él podía conseguir que la irritante voz de mamá y aquellos hombres, desaparecieran. Era su toque, su amor hacia mi cuerpo lo que me mantenía cuerdo. No importaba si era inexperto con los hombres, o si hacía mucho que no tenía relaciones con uno del mismo sexo. Wonho estaba hecho a medida para mi.

Con una sonrisa orgullosa, se inclinó para tomar mis labios. No supe en qué momento de la tarde lo hizo, pero cuando su erección rozó mi entrada, el lubricante caliente me hizo temblar. De pronto, todo volvió. Como esa pesadilla que no quieres recordar pero que por el miedo aún persiste.

"Espera, hace mucho que yo no..." mis cuerdas vocales se negaban a producir más sonidos, la voz se estancó en la garganta, el pulso acelerado impidiéndome respirar.

"Hyungwonie, soy yo, jamás te haría daño. " Me dio un beso en la frente y luego en los labios. Demasiado bueno para ser cierto.

"P-pero esos hombres...por su culpa y-yo..." Por culpa de ellos, estoy sucio. Wonho se merece a alguien puro, que no haya sido lastimado de la forma más cruel y enferma existente. Las lágrimas se acumularon en mis ojos. Otra vez no. De nuevo autosaboteandome.

"Creeme, si te hubiera conocido en ese entonces te habría matado para sacarte de ese infierno. Ahora estas conmigo, estamos juntos y pienso hacerte feliz." Sus manos bajaron por mi espalda hasta detenerlas en mi culo. Con cada palabra que decía, más fuerte era el agarre. "Haré que ames tu cuerpo y lo mires como lo hago yo. Eres el chico más lindo, sexi y adorable que he conocido nunca."

"¿De verdad, no te importa?" Joder, era algo sencillo de comprender, ¿por qué mi mente no lo aceptaba a la primera?

"Abre las piernas y deja que te lo demuestre, pequeño."

Mi cuerpo reaccionó por impulso, sin dejarme procesar aquella frase. Wonho me besó. Un beso para ayudarme a olvidarlo todo, su lengua jugando con la mia y sus dientes adueñandose de mis labios cuando nos distanciamos para tomar oxígeno. Su polla empezó a abrirse camino en mi interior. Dolía como el infierno. Me aferré a su enorme cuerpo con los brazos, sin querer clavándole las uñas en la espalda. Una de sus manos se desplazó a mi nuca mientras que la otra aún se mantenía con un agarre fuerte en mis glúteos. Su aliento chocando contra el mio, sus ojos entrecerrados por el placer buscando los míos para una respuesta.

"Dime cualquiera cosa. Necesito saber que sientes en cada momento." Susurró contra mi mejilla con una voz dulce y profunda.

"D-duele..." logré decir.

Entonces, Wonho movió su cadera hacía atrás para sacar su polla dejando únicamente la cabeza del pene en mi interior. Quería expresar todo lo que estaba sintiendo pero no podía. Me dediqué a abrazarlo y rogarle con la mirada que no se detuviera. Su cadera se movió de nuevo, su polla por completo en mi interior. Cada centímetro se sentía como el paraíso. El placer pronto suplantó al dolor. Wonho no dejaba de decirme al oído cuán bello era para él y lo mucho que me amaba. Joder, todavía no éramos pareja oficial, no debería sentirse obligado a tratarme así. Sin embargo, lo hacía.

"Joder, me estás volviendo loco, déjame hacerte sentir bien. Quiero amarte cada día mientras estemos juntos", gimió al finalizar la oración, agarró mis caderas y tiró de mi hacía él mismo. Wonho me levantó con ambas manos y rodó su cuerpo sobre su propia erección gruesa, empujando hacia arriba en el proceso y gimiendo con voz increíblemente baja.

La sensación era simplemente loca, como un placer paralizante que se desarrolló en mi cintura y se extendió hacia los lados, obligándome instantáneamente a gemir en voz alta y echar la cabeza hacia atrás mientras rascaba involuntariamente el pecho de Wonho. El latido se mantuvo y se hizo más fuerte, especialmente cuando el placer se movía hacia atrás, pero era apenas perceptible con el deseo dominante de volver a sentir el mismo tipo de chispa, de incendiar mi cuerpo con el placer.

“O-otra vez, por favor, otra vez”, murmuré mientras mis ojos se cerraban y movía mis caderas sobre Wonho, odiando la forma en que no podía recrear el mismo sentimiento, palpitando y distrayéndome de nuevo. Quería que las manos fuertes se quedaran en mis caderas y me moviera como quisieran, que me encendiera como una maldita vela.

La corriente de placer y las chispas que la acompañaban, recorrieron mi cuerpo en incontables ocasiones, mi respiración se volvió errática, me estaba quedando sin fuerzas. Era demasiado intenso, como si esta fuera la primera vez que alguien me hacía el amor. Wonho me agarró de las muñecas para que mi cuerpo se pegara al suyo y cuando me tuvo cerca, presionó sus labios contra los míos. No dejó de penetrarme con fuerza y deseo. No dejó de follarme incluso cuando él también se veía agotado.

"Al parecer si puedes ser amado"

"W-wonho, por favor haz callar mi mente..." Pasé los brazos por su cuello para no soltarlo. Sus besos bajaron desde mi labios hasta mi cuello, mordiendo y lamiendo las marcas rojizas que dejaba en mi hombro.

No tenía percepción del tiempo, en algún punto de nuestro encuentro la habitación se fue haciendo más y más oscura, llenándose de jadeos, gemidos y con el sonido húmedo de nuestras pieles al chocar. Ambos estábamos bañados en sudor, con las mejillas sonrojadas y el cabello pegándose a nuestras frentes. Wonho era hermoso. Estaba completamente enamorado de él.

"Hyungwon, pequeño... Aguanta un poco más" Suplicó, con sus manos separando mis glúteos y agarrándome con posesividad. Amaré despertar y ver en mi cuerpo la marca de sus manos. Quizás sean las únicas que me gustaría tener para siempre en mi piel.

Los dos llegamos al orgasmo cuando las embestidas se volvieron más pesadas, lentas y duras. Wonho había descubierto mi punto más sensible y jugó con él hasta que no lo soportamos más. Mi interior se llenó de su esencia caliente tan pronto como terminó, haciéndome gritar por aquella sensación tan extraña. Nunca antes habían eyaculado en mi interior, los hombres que me usaban preferían hacerlo por fuera para complacerse después con la imagen que daba.

"¿Estás bien?" Me preguntó descansando su cabeza en mi hombro. Podía sentir los latidos de su corazón, igual de feroces que los míos. No quería apartarme de su lado. "Creo que he sido un poco bruto..." sonrió avergonzado.

"Estoy mejor que nunca." Besé su mejilla para llamar su atención y conseguir que me mirara a los ojos. "Gracias..."

"¿Ya vas a llorar?"

"¿Por qué?" Su rostro confundido me hizo temblar de nerviosismo. El ambiente había cambiado, estábamos mucho más relajados, no quería estropearlo. "Hyungwonie, sé que esto ha sido difícil para ti." Continuó de la nada, haciéndome tragar las disculpas que estaba por soltar. "Llevaba mucho tiempo sin disfrutar del sexo con alguien...y estoy orgulloso de ti. Has logrado mantener la calma y me has dejado colmarte de amor hasta el final..." Sus ojitos comenzaron a brillar. "No tienes que darme las gracias por nada, pequeño".

"Claro que sí " Sin controlarlo, las lágrimas brotaron sin intención de detenerse en algún momento. Wonho sonrió con ternura y limpió con sus dedos cada una de ellas, sin importar cuantas eran. "Mi cuerpo ya no tiene secretos para ti y no me has rechazado. ¿Sabes cuánto tiempo...he soñado con esto?"

"No lo digas" me acarició la mejilla y con cuidado, me tumbó a su lado. Mis brazos automáticamente se abrazaron a su cuerpo musculoso y caliente, él también me abrazó y peinó mi cabello con suaves toques. "No quiero que revivas ni por un solo segundo aquellos días en los que tanto sufriste por culpa de la mujer que te crió." Noté el cambió de tono en su voz, preocupado y cierto enojo. Me sentía protegido. Con Wonho estaba a salvo. "Cuidaré de ti..."

"Te quiero mucho, Wonho" Susurré entre lágrimas.

"No puede salvarte, hijo."

"Yo también te quiero, Hyungwonie"

Los minutos pasaron y nosotros solo nos mantuvimos en silencio dándonos mimos y besos salados por mis lágrimas. Wonho cerró los ojos antes que yo, su respiración tranquila y los latidos de su corazón calmando mi ansiedad constante por mantenerlo junto a mi.

Mamá mentía, jamás acertaba. Cuando apreté el gatillo, fue la primera vez que me salvé de la pesadilla sin final en la que vivía. ¿Por qué Wonho no podría hacerlo conmigo? Él mismo lo dijo en voz alta mientras me amaba: mataría por liberarme del infierno en el que me encontrara. Y yo haría lo mismo por él, sin que me temblara el pulso acabaría con cualquiera que me intentara algo contra él o en contra de nosotros.

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