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Capítulo 4

20 de Mayo del 2015

En todo este tiempo me han pasado demasiadas cosas, en su mayoría maravillosas. Es increíble como una simple persona puede poner tu mundo de cabeza, cambiar lo que tú creías y hacer que este mundo sea un mejor lugar con solo sonreír.

Christopher ha cambiado mi vida en formas que nunca imagine, ha derrumbado muchas murallas que había construido en mi corazón, era un amigo demasiado especial para mí. La verdad es que la primera vez que lo conocí lo juzgue mal, no era un chico que le encantará jugar con las chicas. Es demasiado guapo y todas las chicas de la universidad estaban detrás de él, pero Chris, simplemente prefería mantenerse enfocado en su carrera.

A lo largo de estos años nos hemos estado conociendo, él sabía todo de mí y yo sabía todo sobre él. Normalmente pasó mucho tiempo en su casa, conocí a los padres de Chris, James y Danielle Rowling. Eras las personas más amables que había conocido, me trataban como un miembro más de su familia, era increíble ver que a pesar de los años de matrimonio que ellos tenían, seguían viéndose tan enamorados como en la foto de su boda que colgaba en la sala. También había podido conocer a los hermanos de Chris, Logan que es el mayor y Adam, el menor.

Chris y yo nos encontrábamos a tan solo unas pocas semanas de graduarnos de nuestras carreras. Tan solo nos hacía falta terminar algunos proyectos, exámenes finales, un par de cosas y oficialmente estaríamos graduados.

Me encontraba sentaba en el escritorio de Chris, tecleaba en mi laptop intentando corregir y hacer algunos pequeños cambios a mi tesis. Chris estaba en su cama leyendo las últimas páginas de un libro para después hacer el reporte que le habían encargado. Me gustaba estar en la habitación de Chris, era un lugar tranquilo y la verdad es que a diferencia de sus otros dos hermanos, él es muy ordenado. Mientras trabajamos de fondo escuchábamos algo de música tranquila, April in Paris de Ella Fitzgerald y Louis Armstrong sonaba en las bocinas que estaban conectadas al iPod de Chris.

Estaba demasiado concentrada en mi trabajo y de pronto sentí una mirada sobre mí, no pude evitar sonreír de lado, Chris me estaba viendo. Dejé de teclear y voltee a verlo sobre mi hombro.

— ¿Qué tanto me miras? —pregunte divertida y él simplemente se encogió de hombros.

— ¿Te he dicho lo bonita que te miras cuando estas concentrada en tu trabajo? —sentí que algo en mi estómago revoloteaba y mis mejillas ardían por el rubor.

—Cállate—le dije fingiendo molestia y me giré para continuar con mi trabajo.

—Incluso cuando te enojas eres lo más bonito que he visto—Sentía que ya no solo mis mejillas ardían, si no todo mi rostro completo. Me sentí algo incomoda y nerviosa ¿Por qué me estaba diciendo todo esto ahora? —Hanna...—Murmuró mi nombre y me giré lentamente para verlo, su mirada azul acaricio la mía, por un largo momento nos quedamos viendo fijamente a los ojos.

Toda conexión entre nuestras miradas se rompió, cuando Adam entró de golpe a la habitación, no pude evitar dar un pequeño salto de la impresión y rápidamente me giré para continuar escribiendo mi tesis. Escuche como Adam se dejaba caer sobre la cama y soltaba un suspiró demasiado teatral.

— ¿Qué te pasa? —le pregunto Chris a su hermano.

—Es que... ¿Recuerdas a América? —pregunto Adam, yo simplemente intente ignorar a los dos hermanos mientras seguía con lo mío.

— ¿Tu mejor amiga?

—Sí—suspiró con pesadez—ya sabes que llevo dos años estando enamorado de ella en secreto.

— ¡¿Se lo has confesado al fin?! —Chris no pudo ocultar su emoción. La verdad es que no había día en el que Adam no hablará sobre América.

—No—murmuró con tristeza.

— ¿Entonces que paso?

Adam ni siquiera tuvo tiempo de responder por que en ese momento la señora Rowling nos llamaba para comer. Guarde mi tesis y simplemente baje la tapa de la laptop para bajar a comer. Los tres llegamos a la cocina preguntándole a Danielle, en que podíamos ayudarla. Ella mando a sus hijos a poner la mesa y yo me quede parada en la cocina, ella casi nunca me dejaba ayudarla con algo.

— Danielle ¿en qué puedo ayudarla? —pregunte y ella suspiró.

—Hanna, adoro que quieras ayudar, pero eres nuestra invitada.

—Señora Rowling, creo que usted y yo sabemos muy bien que soy ya mas parte de la familia que una invitada—ella me sonrió y negó con la cabeza.

—Ayúdame a llevar la comida a la mesa.

—Claro.

Tome la vasija que ella me entrego y fui al comedor para dejar aquel delicioso manjar, no pude evitar la tentación le de levantar un poco la tapa de aquel guiso para olfatearlo. Era una maravilla, me encantaba la comida casara de Danielle.

Los platos y la comida estaban en su lugar, Logan había llegado con su prometida, Ellie. Estábamos ocupando nuestros lugares cuando el señor Rowling entro a la casa, Danielle simplemente se levantó de un brinco y corrió a los brazos de su marido para llenarlo de besos. ¿Cómo podían seguir juntos después de tanto tiempo? ¿Cómo podían seguir tan enamorados? Mi mente no podía entender aquello, pero mi corazón estaba anhelando por encontrar algo así. No, tonterías, el amor ya no existe, tal vez existía en los tiempos de los señores Rowling, pero ahora el amor ya no existe. Ya nadie sabe amar.

James y Danielle tomaron asiento y sin esperar más todos comenzamos a comer. Me encantaba pasar tiempo en la casa de los Rowling, ellos se habían vuelto como una familia para mí y yo me sentía parte de su familia. La cena fue tranquila y amena, Ellie y Logan se encargaron de recoger los platos y lavarlos.

Adam, Chris y yo nos sentamos en el sofá de la sala, Adam no podía quitar aquella mirada de pesar. Chris le dio unas palmadas en su espalda.

—Cuéntanos que paso—le dijo Chris.

—Bueno—Adam suspiró pesadamente—"mi mejor amigo" —esté hizo comillas con los dedos—Levi ¿Lo recuerdan? —Chris y yo asentimos, había visto a Levi un par de veces aquí también en la casa—hoy le pidió a América que fuera su novia.

— ¿Ella que le dijo?

— ¡Le dijo que sí! —Gritó sumamente enojado. Chris y yo hicimos una mueca, por eso yo no me enamoraré jamás. —Soy un idiota.

—Vamos, Adam—lo animó su hermano—ella se dará cuenta de que perdió un chico genial.

—No creo poder olvidarla, quiero odiarla, pero no puedo la llevo clavada.

—Solo deja que el tiempo decida. Aun eres joven.

— ¿Por qué nos preocupamos por el amor si nunca dura? —Pregunte mientras recargaba la cabeza en el sofá y jugaba con un mechón de mi cabello— ¿Pueden creerlo? —reí sin gracia.

— No, Hanna no puedes hablar así de algo tan hermosa—Voltee a ver a Chris y el me miraba con el ceño fruncido.

—Pues la verdad es que es un milagro que los novios sobrevivan a la primera semana—negué con la cabeza.

—Hanna, aún hay personas que están dispuestas a luchar por el amor y aquella persona que aman, aún hay personas dispuestas a sacrificarse por amor. —Chris me miraba fijamente a los ojos, era como si con una sola mirada estuviera leyendo mi alma, pero no solo eso. Se sentía como si... como si acariciara mi alma, pude sentir mi corazón golpetear contra mi pecho y trague saliva. ¿Qué era esto que estaba sintiendo? Intente ocultar aquello con un poco de sarcasmo.

—Oh, ¿en serio? ¿Cómo quiénes?

—Yo—dijo con demasiada seguridad que me hizo estremecer.

— ¿Y por quien estás dispuesto a sacrificarte, Christopher? —lo reté.

—Por...

Mi celular comenzó a vibrar, lo saque de mi bolsillo delante y desbloquee la pantalla. Era un mensaje de Anna, abrí el mensaje para leerlo: "¿Te quedaras en casa de Chris a dormir?" ¿Dormir? ¿Qué horas son? Miré la hora que marcaba mi celular. ¡Eran las once! Maldición, mañana tenía que estar a las siete en punto para un examen. "En veinte minutos llego" le mande el mensaje a Anna y me levante del sofá.

—Creo que tendremos que seguir esta conversación después—le dije a Chris—es tarde y mañana tengo examen.

— ¿Quieres que te lleve?

—Seguro, ya vuelvo.

Subí corriendo los escalones de dos en dos para ir a la habitación de Christopher y recoger mi bolsa junto con mi laptop y todos mis apuntes. Baje con mi bolso colgando en el hombro y Chris ya me esperaba con la puerta abierta mientras jugaba con las llaves de su camioneta.

De camino a mi departamento, Chris estuvo demasiado serio, normalmente él siempre va cantando o contándome algún chiste. La cabina de la camioneta hubiera en silencio pero la voz de Sia cantando Freeze you out llenaba el silencio.

Christopher detuvo la camioneta frente a mi edificio, la verdad me sentía un poco incomoda, no sabía por qué había estado tan serio todo el camino, incluso cuando le preguntaba alguna cosa solo decía sí, no y no sé. Me quede un momento sin bajar de la camioneta, no quería bajarme y dejarlo así, pero tal vez mi presencia le estaba incomodando.

—Yo... gracias—murmuré, tomé mi bolso, me quite el cinturón de seguridad y abrí la puerta para bajar. Christopher se estiró sobre mí para poner su mano sobre la mía y cerrar la puerta. Voltee a verlo con el ceño fruncido. ¿Qué le pasa? — ¿Está todo bien, Chris?

—No... es solo que... este viernes es nuestro día libre, no tenemos trabajo, ni escuela—lo interrumpí.

—Eso ya lo sé, ¿Qué hay con eso? —lo miré confundida.

—Bueno... ¿quisieras salir?

—Claro—respondí animada, siempre salíamos como amigos, no entendía por qué estaba tan nervioso.

—Quiero que esto sea una cita, no algo de "amigos".

Lo que dijo Chris me dejo bastante sorprendida, ¿una cita? No habíamos tenido una cita desde la primera vez que nos conocimos. Parpadee varias veces intentando reaccionar. ¿Eso que quería decir?

—No lo sé, Chris—murmuré.

—Por favor—me suplico con la mirada y ahí estaba otra vez, mi corazón volvía a latir con la rapidez que se mueven las alas de un colibrí.

—Está bien.

—El viernes a la una, ¿te parece? —la preocupación desapareció del rostro de Chris y en su lugar su rostro se iluminó por una gran sonrisa y sentí como en mi estómago algo revoloteaba. ¿Revoloteaba? ¿Qué rayos me está pasando?

—Claro.

—Perfecto. Vendré por ti.

—Hasta luego—me estiré para dejar un beso en su mejilla.

—Hasta luego, Hanna.

Sin decir más, baje de la camionera cuando entré al edificio escuche cuando Christopher arrancaba la camioneta. Entré al departamento y ya todas las luces estaban apagadas, probablemente Anna se había quedado dormida. Entré a mi habitación y dejé las cosas sobre mi escritorio, me saque la ropa y me arroje a la cama. Cuando cerré los ojos, Christopher vino a mi mente, sus ojos azules, su sonrisa coqueta. ¿Qué rayos me pasa? ¿Por qué últimamente él está poniendo mis emociones de cabeza?

"Estas enamorada deél" susurró una vocecita en mi cabeza y mi corazónse aceleró. 

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