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Mí Zorro Feroz IV

Aclaración: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto. La historia de caperucita, obviamente, no me pertenece, pero si las locas cosas que pasan por aquí.

Advertencia: Escenas violentas, lenguaje soez, posible sexo explícito (que sé que les gusta cochinillos XD) y si hay algo más, iré avisando.

Historia corta (creo), Algunos personajes OoC.

Mí Zorro Feroz

§

El suelo tembló, como si una estampida de caballos se acercarán mientras A la soltaba.

—Maldita sea— gruñó mientras saltaba con asombrosa facilidad lejos de Hinata.

A Hinata le dolían los brazos, pero se movió para cubrirse los pechos desnudos y cerró las piernas, con dedos torpes se abrochó otra vez la capa. No pudo ni siquiera levantarse cuando una sombra pasó por arriba de ella. Hinata levantó la mirada para ver pelaje naranja, dorado y negro, cuatro patas y una cola esponjosa volar sobre su cuerpo tendido. Ella se sentó para mirar al monstruo que se había colocado justo entre ella y A.

Como si la defendiera...

Hinata no podía pensar con claridad, pero arrastró su trasero por el suelo mientras dejaba más espacio a la creatura. Hinata saltó cuando de la bestia salió un gritó corto y explosivo*.

Era como si fuera un humano, pero mucho más fuerte, ella tuvo que taparse los oídos cuando volvió a hacerlo. Los ojos de Hinata se abrieron cuando después del grito se escuchó un gruñido aterrador.

Ella vió, aterrada, que A no estaba en ningún lado, pero si el monstruo de sus pesadillas. El enorme animal con cara de lobo y cuerpo más grande. Está vez, los ojos eran totalmente negros... Y los recuerdos la golpearon.

El enorme lobo arañando su cara. El gigantesco zorro defendiéndola y el cachorro, ella creía que lo era por el tamaño de los otros, guiándola a un lugar seguro...

Hinata tembló y lloró, está vez de alivio.

Estaba a salvo, lo sabía. De repente el zorro tiró la cabeza hacia atrás y aulló, no como lo hacía un lobo o perro, pero lo suficientemente cerca. La esponjosa cola se alzó mientras los pelos de su lomo se erizaban, el lobo hizo lo mismo y se lanzaron uno contra otro.

Hinata se tapó la cabeza con las manos, dajándose caer al suelo de nuevo, al sentir ella misma el choque de los cuerpo. Se puso boca abajo y se arrastró, manteniéndose contra la tierra, hacía un árbol para ayudarse a levantarse. Su cuerpo temblaba demasiado para que pudiera hacerlo sin ayuda. Ella podía escuchar gruñidos y sonidos extraños, que pensó que provenía del enorme zorro. Se ayudó con el tronco de un árbol para poder sentarse y se apretó contra la madera para ver un poco de la pelea e intentar recuperar el aliento para levantarse y correr hacia Kurama.

En ese momento el lobo estaba sobre el zorro, mordiendo una de sus patas y el zorro hizo un ruido lastimero.

Hinata hincó sus uñas en la madera y se levantó. Puede que el lobo fuera muy fuerte para el zorro. Pero se asombró cuando volvió a mirar y habían intercambiado los lugares, el zorro sobre el lobo, pero el primero mordiendo el cuello del segundo. Hinata se tragó el gritó cuando vió los enormes dientes del zorro, este agitó su cabeza con fuerza mientras las patas del lobo gris se movían violentamente intentando sacárselo de encima.

Hinata tenía que pasar por su costado de los monstruos si quería volver a dónde estaba Kurama. Se soltó lentamente del tronco, para saber si sus pies estaban estables, pero volvió a agarrarse cuando estuvo a punto de caer. Su mirada volvió a la pelea, cuando estos rodaron, el lobo logró golpear el lomo del zorro con un enorme roble y el zorro gimoteo y se quedó laxo en el suelo.

A Hinata empezó a faltarle aire al darse cuenta que el zorro o había muerto o se había quedado inconveniente. Ella tembló entera cuando la cabeza del lobo se volvió a ella, mostrando sus enormes colmillos y su hocico lleno de baba. Sus ojos se nublaron con lágrimas y sus piernas cedieron cuando el lobo se volvió completamente a ella, dejándola caer de bruces al pie del árbol donde se sostenía.

Ella ni siquiera se movió cuando el lobo dió unos pequeños pasos a su dirección. Hinata prefería mil veces esa muerte de lo que le había descripto A. Cerró los ojos y se entregó a su muerte, segura que está vez nadie la salvaría.

Pero sus ojos se abrieron de nuevo cuando escuchó unos extraños crujidos, como de ramas rompiéndose.

Hinata ni siquiera podía apartar la mirada mientras veía al lobo... que ahora ya no era tan lobo. Su rostro se fue desfigurando a uno de terror al ver cómo los huesos parecían romperse y achicarse, la piel llena de pelo se caía o era arrancada por las patas delanteras, ahora manos con largas uñas. Hinata observó, fascinada y muerta de miedo, como la creatura se iba transformando en algo cada vez más parecido a un humano.

Su respiración eran jadeos duros cuando el enorme cuerpo de un hombre desnudo quedó como resultado y sollozó cuando las manos tomaron el rostro de lobo para arrancarlo, como si fuera una simple tela, mostrando así el rostro sonriente de A.

Hinata balbuceo, sin saber lo que estaba pasando. Hacía sólo unos segundos, un enorme lobo de dos metros había allí, ahora era el cazador A.

Hinata desvío la mirada cuando se percató que él estaba tocándose el miembro erecto mientras daba unos pasos hacía ella.

—¿A dónde estábamos pequeña?

Hinata observó su rostro, sólo odió, asco y terror en su mirada. Pero sus ojos comenzaron a agrandarse al ver otro par de manos asomarse por el costado del cuello de A. Ella se dió cuenta en el momento que A se percató del movimiento en su espalda, pero no pudo reaccionar lo suficientemente rápido.

Las manos tomaron la cabeza de A y le dieron un giro, rápido y duro.

El cuerpo de Hinata saltó cuando escuchó el chasquido del hueso.

Ella vió como el cuerpo de A quedaba sin fuerzas, sus rodillas cediendo y su cuerpo cayendo lentamente. El extraño que estaba atrás, también se dejó caer de rodillas y levantó la mirada a Hinata.

La boca de Hinata se abrió inconscientemente, igual que sus ojos, cuando unos celestes le devolvieron la mirada. El cabello rubio era brillante y dorado, corto y en punta, la piel levemente bronceada, brillaba gracias al sudor. Por lo poco que pudo ver, él también estaba desnudo, o por lo menos su torso. Eran grande, sus hombros anchos, sus brazos marcados y su torso con pequeños pozos de músculos, pero no tan exagerado como A. El joven, tal vez unos años mayor que ella, seguía manteniendo la cabeza de A entre sus manos, pero no apartaba la mirada celeste de ella.

Hinata sintió que conocía esa mirada.

—Cierra ojos— dijo con voz ronca y dura.

Al principio Hinata no le entendió, sólo podía mirarlo parpadeante.

— Cierra ojos— pidió esta vez, su voz no tan gruñona.

Hinata siguió observando sus orbes, dió una leve mirada a dónde había quedado el zorro, notando que ya no estaba. ¿Eso quería decir que él era como A?

Hinata se consideraba inteligente, pero en ese momento no habría podido explicar lo que sus propios ojos vieron ni aunque dependiera su vida.

Su mirada volvió al joven rubio, la intensidad en sus ojos celestes no había cambiado.

—Cierra.. ojos...— dijo lentamente,como si ella fuera una pequeña niña que no entendía español.

A su oración le faltaba palabras, pero no era como que se pondría en su modo institutriz para corregirlo. Ella simplemente asintió, y cerró sus ojos.

—No abras—, volvió a hablar el rubio.

Ella asintió para que sepa que lo había escuchado.

Hinata se sintió muy tentada a hacer lo contrario cuando escuchó ruidos extraños. No llegaba a identificar, como si fuera.. cosas.. rasgándose. Hinata ladeó el rostro, intentado agudizar su oído. Siempre había sido curiosa.

Su padre, cuando la encontraba en alguna travesura, siendo ella pequeña, por culpa de esa cualidad, él le decía:

—Por curiosidad, el ratón perdió la cola...—, su padre le daba un leve toque en la punta de la nariz con su dedo índice.

—Y el gato consiguió un bocadillo—, le contestaba ella entre risas.

El recuerdo le hizo sonreír y no pudo contenerse más. Pero apenas los abrió, estos se agrandaron hasta que prácticamente podrían haberse salido de sus cuencas y se volvieron hacía atrás de su cabeza.

Hinata cayó desmayada en la pura oscuridad.

Continuará...

Mañana habrá nuevos capítulos.

Gracias por el apoyo..  Los amo 💕😘😍

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