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ESPECIAL POV MATT: parte 3.

[Capítulo 33: esto es un hasta pronto.]

El especial va dedicado el primer comentario

M A T T   P O V

Las luces de la vieja camioneta se mezclaban con los oscuros arbustos que se encontraban a los costados de la carretera. Mariela me observaba de soslayo cada vez que tenía la oportunidad y eso me irritaba a mil. Estacionó su coche fuera de la casa de Graciela y yo abrí la puerta para buscar mi motocicleta pero se encontraba con seguro.

—joder, creo que tu puerta está dañada.—dije pero sentí sus manos acariciar mis hombros y luego su voz en mi oído.

— No, no está averiada ni dañada, yo la cerré.— y sin notarlo se montó sobre mis piernas y pegó sus labios sobre los míos.

Su lengua intentaba deslizarse a través de mi boca mientras sus largas uñas intentaban arañar mi espalda. La aparté ligeramente pero la chica no tenía intenciones de quitarse de encima así que la tomé bruscamente de los hombros y la aparté.

—Lo siento...pero me temo que no soy el hombre que buscas, ni tu la chica que yo deseo.

Abre sus ojos como platos, se ruboriza un poco y luego peina delicadamente su cabello.

—Creo que es hora de que le quites el seguro a esa puerta—digo y luego mi cabeza da vueltas.

No lo puedo creer, he rechazado a esa chica por tener en mi cabeza a la cabra loca de Alex. Jamás había rechazado a una chica, jamás habría dejado escapar una oportunidad como esta, pero al parecer desde que la cabezota de Alex entro en mi vida todos mis planes y reglas sobre chicas de una noche se han esfumado.

El seguro de la puerta resuena y parece haber liberado la tensión acumulada durante el último par de minutos. Abro la puerta y luego quito de la guantera una botella de whisky que le robé a Cindy en el bar. La chica rueda los ojos pero ignoro su mirada y cierto la puerta, no me molesto en darle las gracias.

Camino a pasos lentos hasta la parte trasera de la camioneta y deslizo la motocicleta por la pequeña rampa. Una vez que la tengo abajo la chica acelera dejando una gran nube de arena. Genial, una más que se une al club de odiar a Matt Dawson.

Deslizo la motocicleta hasta dejarla en la parte trasera de la casa, mi móvil vibra en el bolsillo trasero de mis vaqueros y lo cojo con dificultad. Es un mensaje del lame pollas de Logan. «Gracias por desaparecer del mapa, me aseguraré de enviarte una foto cuando Alex esté en mis brazos»

Imbécil. La rabia se apodera de mi y lanzo mi móvil sobre el césped. Me acerco a mi motocicleta y borro de mi cabeza todo pensamiento racional acerca de golpearla. Lo hago. Una y otra vez, golpe tras golpe. Las heridas no cicatrizadas de mis nudillos se abren dando paso a un ardor apenas perceptible. No quedando conforme cojo la botella de whisky y bebo un largo sorbo. Arde, quema como el fuego pero nada se compara a la sensación que alberga mi sistema.

La puerta de la cocina resuena a mis espaldas pero la ignoro y continuo bebiendo. Graciela me pide a gritos que me detenga, Graciela llora a mis espaldas, Graciela quiere que sea alguien mejor, alguien mejor que mi padre. Que equivocada estás Graciela...mi padre se llevó de mi toda inocencia y me condenó a este abismo sin fin. Como quisiera Graciela ser alguien mejor, pero me temo que cada vez que lo intento los recuerdos de esa noche entierran toda posibilidad de ser feliz.

Joder Graciela...que no daría porque no sufras por mi alma atormentada. Estoy dañado y ni tu cariño de buena abuela puede hacerme cambiar. Te quiero Graciela.

Seca sus lágrimas y me detengo.

  — Por favor tesoro, nada más, por favor...— solloza y la bilis me sube por la garganta.

— El solía decir eso...no llores bastardo tu madre intenta dormir... pero el lo sabía...¡el lo sabía joder! ¡sabía que estaba muerta y aún así no paraba de decirlo! 

Una lagrima atraviesa mi rostro y Graciela comienza a llorar con más intensidad.

— No cielo...solo olvídalo, perdónalo te lo pido cariño— solloza con más intensidad— solo perdónalo para que puedas seguir con tu vida...

Lágrimas continúan rodando desde mis mejillas y me siento un completo estúpido por mi comportamiento.

—  ¿Perdonarlo? ¿seguir con mi vida? acabo de perder lo único que creía valioso por primera vez en mi vida Graciela, me parece que seguir con mi vida será más difícil que antes.

Se acerca a mí y seca mis lágrimas.

— ¿De qué hablas cielo? ¿es esa chica?— sus ojos se iluminan pero mato su pequeña esperanza de poder merecer a alguien como ella.

— Esa chica no me ama Graciela. No puede amarme, no puede hacerlo, de ninguna manera.

— No digas eso cielo...por favor...no logres que tu padre te condene a su propio destino, por favor no lo hagas— las lágrimas nacen nuevamente y yo me aparto de ella.

— ¡No digas eso nuevamente! ¡no te atrevas a llamarlo mi padre!— me acerco a la motocicleta nuevamente y pateo una rueda. Duele, pero ignoro la sensación.— el no es mi padre joder...

lágrimas ruedan por mis mejillas. Me siento sobre el césped y lloro en silencio. Vacío y roto. Alex se merece algo mejor que esto...yo jamás podré darle lo que ella desea, jamás seré el novio que ella desea. Si tan solo...si tan solo no me hubiera enamorado de ella podría escapar lejos de esta ciudad. Pero es inevitable apartarme de su lado. Todo este tiempo me he pasado buscando escusas para que ella sea quien me aleje de su vida, porque yo no podré hacerlo. 

Grace se sienta a mi lado y me abraza. Su calor y su cabello castaño me recuerdan a ella. Permanece en silencio a mi lado y decido romper el silencio.

  — Me recuerdas a ella ¿sabes?, a veces en mis pesadillas solo por apenas un par de segundos puedo ver su rostro y respirar su aroma.

una lágrima rueda por su mejilla pero sonríe.

— Mi pequeño de ojos bellos...ven a la cama por favor...

Asiente y me levanto como puedo del suelo. Oculto mi botella bajo mi chaqueta y subo las escaleras. Una vez que llego a mi habitación observo el antiguo caballo de madera tan negro como el carbón. Mamá y yo le habíamos puesto Marcus...

Graciela me da las buenas noches pero la detengo y le doy un abrazo. Se sorprende en un principio por mi acción pero luego aprovecha mi pequeño momento de debilidad y me devuelve el gesto.

— Si ocurren esta noche...por favor no me despiertes— digo y sus ojos se entristecen pero finalmente asiente.— buenas noches, abuela.

Aquella palabra sonaba extraña al salir de mi boca. Jamás le había llamado abuela, jamás le había dado un abrazo. Da media vuelta con los ojos vidriosos y desaparece al final del pasillo. Minutos más tarde me encuentro bajo las sábanas observando mi celular. Si la cabezota de Alex notara que le he hecho demasiadas fotografías probablemente me golpearía o las borraría pero ya todo me da igual. Quien iba a pensar que aquella chica flacucha y con ojos asustadizos me iba hace perder la razón a tal punto de enloquecer. Lo más probable es que si me lo hubieran dicho hace seis meses atrás me hubiera reído en la cara del que osaba decir aquello, o se la hubiera partido de un golpe.

El ruido de la puerta de entrada me des concentra. Luego oigo pasos subir la escalera y finalmente la voz de Harold, mi abuelo. Me levanto discretamente y abro mi puerta, la voz de Grace es lo primero que oigo.

— Es esa chica, estoy segura de que ella lo está ayudando Harold.— dejo de oír su voz por unos segundos y noto que es porque llora— me ha dicho abuela Harold, jamás me había dicho abuela ¿lo puedes creer?— llora con más intensidad— incluso me ha dado un abrazo, ¡un abrazo! ¡nuestro pequeño me ha dado un abrazo!

Mi vista se empaña cuando oigo los sollozos de ambos y es ahí cuando decido ingresar a mi habitación. Me acuesto bajo las sábanas con las palabras de Grace en mi mente y con la esperanza de poder dormir sin pesadillas que me atormenten.

Abro los ojos y observo el árbol de navidad. Las luces se reflejan en el ventanal y se mezclan con los copos de nieve que caen en distintas direcciones. Terminamos de cenar y mamá me dice que es hora de dormir. Mami está triste porque papá no ha llegado para cenar junto a nosotros. Abrazo a mami por última vez y juego con su cabello. Jamás he visto un cabello más hermoso que el de mami, cuando los rayos de sol lo iluminan toma un color distinto en cada mechón.

Cojo mi caballo antes de dormir y subo las escaleras. Mami me dice que ya viene y que la espere en la cama. Obedezco y subo a mi habitación. Cuando estoy allí juego con mi nuevo caballito sobre la alfombra. Imagino que sería un excelente vaquero si mami me compra un caballo cuando sea mayor de edad.

Galopa, galopa, galopa. Pero luego un estruendo me detiene. 

La puerta suena de un golpe y luego algo cae al suelo. Bajo las escaleras aterrado pero recuerdo que mami dice que soy el hombre de la casa y debo ser valiente. Llego a la mitad de las escaleras y noto a papi tambaleándose en el pasillo. Está ebrio, lo sé aunque mami diga que solo está cansado. Llego abajo y observo a mami durmiendo sobre el suelo.

  — ¿Papi, qué le sucede a mami? no te enfades con ella y deja que duerma en mi cama— digo pero papá me calla de una bofetada.

— ¡NIÑO ESTÚPIDO, TÚ ME HAS LLEVADO A LA RUINA!—  grita.

Papi está enojado y no sé por qué. Tengo miedo, quiero que mami despierte y le diga a papi que no me golpee.

  — ¡ESTO NO TIENE SENTIDO NATHALY! ¡ERES UNA MALDITA ZORRA! ¡JODER LEVÁNTATE, NECESITAMOS DESPEDIRNOS DE NUESTRO HIJO!— grita sonriendo y yo comienzo a sollozar.

Mami se despierta y tiene un ojo morado...que raro, mami siempre se maquilla ambos ojos. Llega a mi lado y susurra que vaya a mi habitación «todo estará bien tesoro, he juntado dinero y nada nunca te faltará» «te amo, nunca lo olvides» «eres mi pequeño hombrecito y el más valiente de todos, ahora ve». No comprendo lo que dice, mami siempre me acompaña a la cama y ahora pareciera que está a punto de marcharse. 

  — Ven aquí nathaly, enseñemosle a nuestro hijo lo idéntico que será a su padre cuando crezca.

Mami llora aún más y susurra «por favor deja que se marche, lo prometiste» pero papi la ignora y la jala del cabello.

  — ¡No!— grito, pero en un abrir y cerrar de ojos me encuentro contra las escaleras.

Mami llora, llora demasiado. Quiero decirle que se dentenga, que no me he hecho daño, que estoy bien. Quiero cantarle una de las canciones que me canta por la noche para hacerme dormir pero no puedo, porque papá la golpea en su rostro. Mami grita que vaya a mi habitación pero no puedo dejarla aquí, sola.

Lo intento otra vez y vuelvo a caer contra las escaleras. Esta vez no he tenido tanta suerte ya que me sangre la cabeza y me duelen las piernas.

Alguien a mis espaldas intenta levantarme. Giro mi cabeza con dificultad y diviso a Alex.

  — Todo estará bien, he llegado. Nada te ocurrirá— dice pero papá la jala del cabello y la aleja de mi lado.

— ¡No! ¡déjala en paz, por favor!— grito y lloro contra el suelo.

— Voy a quitarte lo que mas aprecias— dice una vez que su puño impacta su rostro.

— ¡Basta! ¡te lo ruego, a ella no!— grito y ahogo un sollozo.

— no llores bastardo, ambas intentan dormir es de mala educación despertar a los muertos...

No...

ella...

No...

Me levanto con dificultad desde el suelo e intento salvarla pero es vano, porque papá golpea mi rostro con brutalidad y mi cuerpo cae al suelo...

No la he salvado...no he sido capaz de salvarlas...a ambas... 

y todo oscureció.

Nota de autora:

¡Hola a todas! ¿algún corazón destrozado con este capítulo? ¿algunas dudas resueltas? Ahora saben por qué Matt llamó Marcus a su caballo</3 quería informarles que he decidido dejar hasta aquí el especial ''Pov Matt'' ya que hay muchas quejas indicando que desean con ansias nuevos capítulos en vez de el especial.

Las quiamo con todo el jearttt y nos leemos pronto con nuevos capítulos.

ღDomiღ


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