Capítulo 7: ¡Soy el grinch!
matt's POV.
Conduje a mi casa lo más rápido que pude esto no se quedará así, ¡Esa niñata está loca! , es un ogro, una malcriada, bruta, idiota, Agh!.
Llegué a mi casa, estacioné mi motocicleta echo una furia, entré y subí directamente a mi habitación.
Quité la asquerosa ropa que traía, mejor dicho la poca ropa que traía, cogí una camiseta blanca y mis infaltables jeans negros. Miré por mi ventana para ver si se veía alex, pero no había rastro de ella.
Me percaté de el árbol que divide nuestras casas, recordé la vez en que la malcriada cruzó y, una brillante idea pasó por mi súper mente.
Corrí a la habitación de Lily y cogí unas cuantas cosas de allí, cuando tenía todo lo que necesitaba volví a mi habitación victorioso y salí por mi ventana.
Caminé por el árbol cuidadosamente hasta llegar a la suya, intenté abrirla pero estaba cerrada. Eso no fue problema, gracias a las numerosas chicas con las que me he acostado sé perfectamente como abrir una ventana cerrada sin hacer el menor ruido.
El ligero «click» que hizo su ventana me produjo una enorme satisfacción. Querida Collins, esto te enseñará a nunca meterte con Matt Dawson.
Me escabullí rápidamente en su habitación votando conmigo algunos libros de su repisa. Los guardé como estaban y retomé mi plan.
Caminé alrededor de su cama y mis fosas nasales captaron un increíble olor. Recordé todas las veces que he estado cerca de su cuerpo. Imaginar dormir a su lado me pone muy cachond.. ¡Oh demonios Matt escúchate!.
Quité esos pensamientos de mi cabeza y me dirigí a su baño.
(***)
Hace pocos minutos había acabado mi brillante venganza ahora es tiempo de divertirme... Estaba recostado en mi cama mirando el techo y como si leyeran mi mente recibí un mensaje.
-Desconocido
¿Estás ocupado? Hace mucho que no me hablas, te extraño y sabes muy bien que puedo ser divertida...
Lindsey xx.
Hace unos meses que me acuesto con Lindsey, en los baños, el salón de química, el de música y hasta el despacho del director, en fin, en todas partes. Es que la chica es insaciable, es ninfómana por naturaleza.
Todos dicen que es mi novia porque cada vez que me ve en el instituto corre hacia mí y me besa ardientemente. La pobre es bastante pegajosa y le he explicado de todas las maneras posibles que no quiero nada con ella, pero insiste en que ella tampoco quiere el rollo patético del noviazgo.
Así que aquí estamos, la llamo cuando estoy aburrido, ella me llama a mí y nos enrollamos.
Como necesito divertirme y es una fiera en la cama le devolví el mensaje.
Tranquila hay Matt para todas, pero note ilusiones nos vemos en veinte min;).
alex's POV.
Mi padre se fue de viaje de negocios hace dos días y se llevó a ángel así que después de la broma que le jugué al imbécil de matt, con las chicas fuimos a el parque de diversiones "delphic" sí, como al que iba patch y Nora pero créanme que no se asemeja en nada, triste realidad.
Luego de el agotador día, solo tengo ganas de dormir. Además mañana debo ir al infierno de instituto y muero por ver la reacción del idiota cuando me vea.
Me metí a la cama y tomé mi móvil para leer el ejemplar de orgullo y prejuicio y me sumergí en las líneas de elizabeth y el señor darcy.
Estaba en medio de la declaración de odio, de elizabeth hacia darcy cuando, mis ojos cada vez se volvían más pesados y, sin darme cuenta caí rendida en un profundo sueño.
(***)
—¡MALDICIÓN ALEX DESPIERTA!.
Pero que hermoso día, despertar con el grito de mi dulce hermano lo hace aún más perfecto.
Ya saben, clases de sarcasmo con alex collins soy mas eficaz que open english.
Abrí los ojos perezosamente y observé el reloj. ¡Madre superiora!
—Otra vez me quedé dormida—Grité ahogada por las sábanas.
Me levanté de prisa tan de prisa que caí directamente al piso, me puse de pie rápidamente y me dirigí a dar una corta ducha.
Y aquí comienza el maratón al estilo alex collins...
Salí del baño y me vestí con la misma ropa que el día anterior. Miré el reloj, no tengo tiempo de secarme el cabello, no si quiero desayunar.
Bajé las escaleras, me senté en el comedor mientras untaba una tostada con mantequilla, cuando sentía la mirada del idiota de Chad, todo el tiempo sobre mí, lo miré y tenía abierto los ojos como platos.
—¿Y tú que ves?— Pregunté.
—Tu ... Tu cabello, ¿Que le pasó a tu cabello?.
¿Mi cabello?. Corrí hacia un espejo, y lo único que se reproducía en mi mente era el color, verde.
Pero que demon... ¡ES VERDE! ¡MI CABELLO ES VERDE!. Oh mi dios, ¡SOY EL GRINCH!. No, no, no. ¡MI CABELLO NO!, querido matt caíste muy bajo.
Corrí a su casa. Durante el camino pensaba en las distintas formas que existen para torturar a alguien. Cuchillos, saca tendones, guillotina, doncella de hierro, aturdidor, arranca-bolas (ok, eso lo inventé), sangre y gritos era lo único que se reproducía en mi cruel mente.
Golpee fuerte su puerta, tan fuerte que podría haber derrumbado todas las puertas del vecindario por el estruendo... De acuerdo no para tanto. Continué golpeando hasta que alguien abrió la puerta, era Lily se veía preocupada.
—¿Alex? ¿Que... qué le sucedió a tu cabello?.
—¡El idiota de tu hermanastro es el causante de esto, eso sucede ¡¿Dónde demonios está?!
—Alex él no está, creo que no llega desde anoche.
—¡Joder! Ayúdame a quitar esto entonces, por favor— dije haciendo pucheros.
—Por supuesto, a propósito ese tinte de cabello se parece a uno que tenía en mi habitación... Entra creo que tengo de colorante y otros productos para arreglarlo.
(***)
Era muy tarde pero por fin mi color de cabello volvió a la normalidad, bueno digamos que no del todo pero con los lavados mejoraría. Entramos al instituto treinta minutos tarde, nos separamos y yo caminé hacia mi clase de biología con el idiota, pensé. Toqué la puerta tres veces.
—Señorita collins, veo que no le han quedado claro mis reglas, al igual que al señor dawson— Al parecer matt también llego tarde.
—Disculpe profesor pero tuve un pequeño incidente— dije nerviosa, el profesor morrison es como snape de harry Potter o peor.
—Por su puesto adelante— me extrañó que no dijera nada más.
Tomé asiento no sin antes dedicarle una mirada asesina al idiota de Matt. Él se sorprendió al notar que mi cabello ya no era verde, pero sonrió cuando notó un poco de tinte en algunas mechas de mi cabello, imbécil.
—Señorita Collins, señor Dawson pasaran el resto de la jornada escolar en detención, por sus pequeños "incidentes"—dijo con tono irónico— y para que no vuelvan a ocurrir, serán pareja en mi clase y si uno rompe mis reglas ambos serán sancionados, ¿Entendido?.
Excelente ahora a parte de tener que soportarlo viviendo en mi vecindario tendría que soportarlo como mi pareja de biología, ¡trágame tierra!. El profesor nos observaba esperando una respuesta.
—Como diga grandísimo idiota—bufé en un susurro.
Estoy harta de tener que lidiar con gente como él, si mis notas son un asco ahora serían mucho peor.
—¿Cómo dijo señorita Collins?— iba a repetirlo cuando alguien me interrumpió.
—Que te puedes ir a la mismísima mierda Morrison— dijo Matt, ¿Es que no puede mantener su gran boca cerrada por un momento?.
—¡Dawson y Collins a detención ahora!— Rodé los ojos, tomé mis cosas y salí de allí directamente a detención. Cada vez que estamos cerca nada bueno pasa, es como una maldición.
Cuando llegué me senté en uno de los últimos asientos, me di cuenta de que matt no venía tras de mí y me relajé un poco, al menos no tendría que romper su nariz en los siguientes cinco minutos.
Para matar el tiempo busque en mi bolso mi cuaderno de dibujo y comencé a dibujar un retrato de mi madre, como la extraño... Lágrimas comenzaron a bajar por mis mejillas, al recordar todo lo sucedido.
Otra vez no alex. Debes ser fuerte, los débiles nunca sobreviven.
Cerré mis ojos por un largo tiempo, para repasar la oración una y otra vez en mi cabeza. Una vez calmada me sequé las lágrimas, justo en el momento en que matt entró al pequeño salón.
Lo ignoré y coloqué mis audífonos, lo menos que quiero es que sea mi amigo por lástima, mejor dicho ni siquiera quiero que sea mi amigo. Pasó por mi lado y se sentó detrás de mi ignorándome completamente.
Gracias a dios.
Habían pasado horas y el aún no decía nada, que extraño viniendo de él hace minutos que debería haber dicho alguna estupidez. Terminé mi dibujo cogí mis cosas y las guarde en mi bolso, estaba levantándome para retirarme cuando él me habló.
—Oye mocosa, hoy haré una fiesta en mi casa y estás invitada, claro que solo si dejas de ser un poco menos amargada—dijo acercándose.
—¿Y por qué crees que yo deseo ir a tu estúpida fiesta?—bufé.
—Bueno mírame, cualquiera desearía ir tan solo por ver éste hermoso rostro.
—Lo único que veo es a un imbécil —dije sonriente.
—Vaya no esperaba lo de imbécil—se acercó aún mas a mi y susurró en mi oído paralizandome completamente—Apuesto, sexy, Encantador... Esas eran las palabras que tenía en mente.
—Aparte de estúpido al parecer tienes un problema con tu ego idiota, las únicas palabras que te describen es imbécil, ególatra y mujeriego— dije aún con mis piernas temblando.
¿Cómo puede tener ese efecto en mi? Me alejé de él, mis piernas aún temblaban y caminé hacia la puerta pero gritó antes que cruzara el umbral.
Se le está haciendo costumbre, al parecer.
—¡Repítelo hasta que te convenzas preciosa! Nos vemos en la noche, ya sabes— Lo miré no entendiendo a que se refería con lo último— En tus sueños o en mi fiesta nena.
El escuchar el apodo que utilizó el primer día de clases conmigo me cabreo aún más. Furiosa le enseñe mi tercer dedo, para luego marcharme.
Algo me dice que esta maldita noche nada bueno pasará.
Nota de autora:
La maldita lindsey en multimedia
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