Capitulo 46: Lux in tenebris.
[Capítulo 46: Lux in tenebris.]
A l e x P o v
La música hace eco en las paredes de cada pasillo del recinto privado e imagino como se escucharía el eco a través de cada casillero o de cada salón. La lujosa casona nos dirige por un pasillo alargado repleto de globos a sus costados que finalmente nos dan la entrada al salón. Las luces bajas de distintos colores nos repletan el cuerpo y Kate inmediatamente me da un codazo para luego menear sus caderas divertida.
Le imito para luego acercarnos a nuestra mesa. Unos abucheos seguido de varios silbidos nos acompañan hasta llegar pero me limito a rodar los ojos.
- ¡Hey Collins! ¿me concederías el honor de ser tu príncipe esta noche?- dice Ronald nariz sucia a mis espaldas.
Recuerdo que cuando asistía a este instituto de pequeña lo apodaron así porque comía sus mocos escondido bajo las mesas. Lo observé desde mi limitada estatura y rodé los ojos, es cierto que la adolescencia a favorecido mucho su apariencia pero es inevitable dejar de verlo como Ronald nariz sucia, el chico que se resfriaba a propósito para probar su propio resfriado.
- Aléjate Ronald, he visto a Marie la de química con congestión nasal y me ha dicho que le encantaría que fueras su príncipe y de paso le quitarás su congestión- dijo Kate a mis espaldas y muchas risas de oyeron seguido de su cruel ofensa.
- Jódete Kate, ¿es que no pueden olvidarlo ya? ¡Fue en primer grado!- grita Ronald congestión nasal, digo, nariz sucia.
- Tienes razón comemocosman, el pasado es el pasado.
Ronald se aleja sonriendo seguido de sus amigos y noto que sólo se lo ha tomado como una simple broma. Estiro mi brazo por un vaso rojo pero no soy capaz de llegar hasta el porque unas manos cojen mi cintura.
Un cosquilleo se expande desde mi estómago hasta mi pecho pero luego se desvanece desconociendo las manos que se apoderan de mi cuerpo. Me giro desorientada y la radiante sonrisa no sólo me deja atónita a mí. Kate abre su boca sorprendida y Lily se atraganta con su ponche de fresas. Y yo, yo sólo soy capaz de decir una palabra.
-Logan...
Su esmoquin negro se ciñe a su cuerpo haciéndolo lucir como un modelo sacado de una revista costosa. Envuelve sus brazos en mi cintura e inhala en mi cuello.
-¿Sorprendida? Joder, no sabes cuanto te extrañé y eso que sólo ha pasado un mes desde mi partida-dice sonriendo pero aún no soy capaz de reaccionar.
-Sí, me has pillado desprevenida pero ¿cómo es que has vuelto tan pronto?
Se aparta de mi lado y sonríe.
- Bueno, a mi padre le ha ido más que fantástico en su nuevo trabajo y se ha estabilizado en Estados Unidos así que le he pedido que si me mudare definitivamente a Estados Unidos podría terminar lo que me queda aquí.
¿Lo que le queda aquí?
- Vaya, eso es...fantástico.
Me abraza nuevamente y soy incapaz de reaccionar. Esta aquí y por ¿mí? ¿desde cuando mi vida se ha vuelto tan jodida? Un ex novio o como se pueda llamarlo, como futuro padre y un apuesto chico que regresa de Estados Unidos por la oportunidad que prometí darle la noche en que se fue.
- ¿Qué sucede, no estas feliz de verme?-agita su mano en mi rostro y es ahí cuando caigo en la cuenta de lo ida que estaba.
Asiento pero alguien nos interrumpe. El conserje Richard llega con un ramo de rosas y me lo entrega.
-¿Señorita Collins, no? Las he pillado en la entrada y la tarjeta cita su nombre, ¡en hora buena! su novio debe amarla demasiado- indica observando a Logan y sin decir más, se va.
Me quedo atónita con el ramo de rosas sobre mis brazos y procedo a leer la nota. Inmediatamente un escalofrío me recorre el cuerpo.
Espero que disfrutes la fiesta jodida estúpida. Pronto descubrirás quien soy, mientras tanto disfruta las rosas y el ponche de fresas que beben tus amigas.
- ¿Alex, todo bien? -pregunta Logan confuso. Asiento con dificultad y dejo las rosas sobre la mesa arrugando la nota y lanzándola discretamente en el suelo.
- Alex creo que deberíamos ir a bailar ¿no crees?-dice Kate interrumpiendo la incómoda situación.
Asiento y me despido de Logan fingiendo tristeza. Una vez que sorry de Justin Bieber comienza a resonar por los parlantes Kate se acerca a mi oído.
- ¿qué ha sucedido?
- Logan ha vuelto para terminar el año o al menos espero que eso haya querido decir.
Rueda los ojos.
- No me refiero a eso, ¿Matt te ha enviado flores?
- ¿Matt? Matt sería la última persona en regalar flores Kate. Y menos ahora que será padre. El de las flores, es el mismo que me ha estado enviando notas y me desespera no saber quien es, ¡hasta me dijo que disfrutara el ponche de fresas!
Frunce el ceño y observa a su alrededor.
- Te aseguro que encontraremos al culpable Alex, además si le cuenta a Matt lo que sucedió aquella noche lo mejor sería que corriera lejos de ti porque, si no es capaz de soportar tus demonios no merece tener lo mejor de ti Alex.
La observo con dulzura y agradezco lo comprensiva que ha sido desde que la conocí y conoció hasta el último de mis defectos. La abrazo e imita mi gesto pero luego se aparta rápidamente.
- Bien, ahora mueve ese culo y deleita a todos estos jodidos idiotas con tu hermoso vestido.
Sonrío a carcajadas y meneo mis caderas en la última estrofa de sorry. Recuerdo cuando descubrí a Matt cantándola en el cuarto de baño de Grace.
Veinte minutos después tiësto, garrix y dvbbs se habían apoderado de la pista. Y major lazer no podía ser la excepción. A penas comenzó a reproducirse lean on por los altavoces los alumnos desataron sus ganas de bailar.
Menee mis caderas y observe a Lily unos metros más allá bailar con Chad como si fuesen los únicos que existían en la habitación. Completamente absorbidos el uno por el otro. Thomas llego a nuestro lado y luego Logan que sin dudarlo meneo sus caderas cerca de mi cuerpo. Le seguí el ritmo pero un poco menos apresurado, sus manos tomaron mi cintura y me aferraron a sus caderas. Jadeó un instante pero lo fui apartando poco a poco incómoda. No sé que busca Logan en mí pero definitivamente no seré la chica que lo enciende con un baile.
Seguimos bailando así hasta que término la canción dando comienzo a otra desconocida. Esta era un poco más lenta pero eso no detuvo a Logan ni a sus escabullidas manos. Íbamos en el coro cuando me aparté de él.
-Creo, creo que tengo un poco de sed- digo nerviosa. Logan asiente.
-¿quieres que vaya por ponche de fresas?- asiento y observo como se pierde entre los asistentes.
Suspiro y me trono los dedos pero el dj capta mi atención.
- ¡chicos y chicas!, damas y... por sobre todo caballeros. Busquen en el salón a esa chica especial y reclamenla suya porque esta canción es para ustedes.
La melodía de heart like yours comienza a resonar y me siento extraña en medio de la cantidad de personas que se encuentran abrazadas. Observo a mi al rededor buscando algún espacio vacío para salir a la fuga pero un cosquilleo se expande a través del escote trasero de mi vestido.
Me lamento al pensar que el cuerpo de Logan esté a mis espaldas pero más me lamento al oír esa voz.
- ¿Te había mencionado que el rojo es mi color favorito princesita?
Matt. Sus manos abrazan mi cintura y su boca se fija en mi oído.
-Permíteme este baile. El último baile o si deseas el primero de muchos.
Me giro a duras penas. Mis piernas fallan, mi cuerpo reacciona ante el suyo. Observo sus ojos; neutros, transparentes, cautivadores. Mi vista recorre su cuerpo y descarto la idea que alguien en este salón pueda lucir mejor. Sus pantalones se ciñen a su cintura y su camisa negra desabotonada deja a la vista la punta de una de sus alas tatuadas.
Toma mi cintura y me mueve con delicadeza. La música nos envuelve y pierdo la noción de tiempo y espacio. Acaricia mi espalda y automáticamente mis piernas flaquean. Reposa su cabeza en mi cuello y nuestras respiraciones se convierten en una.
-Matt yo...no puedo-musito entre dientes.
Odio que sea capaz de controlar mi cuerpo y mente, odio que su cercanía me vuelva débil, odio que desee borrar de mi mente lo horrible que se ha comportado después de todo lo que ha causado. Me calla y pone su frente junto a la mía. Se mueve a pasos lentos y me aprieta contra su cuerpo.
-¿Cómo podría un corazón como el tuyo alguna vez amar un corazón como el mío?
Me quedo helada. Sus labios acarician mi mejilla y luego me pierdo en el gris de sus ojos. Ahora comprendo cuando dicen que el hilo rojo si existe porque, ¿qué podría ser sino este inevitable magnetismo que me une a Matt a pesar de todo lo sucedido? es como si nuestro amor intentara desafiar al destino, explicarle de cierta forma que esto no acaba, que no puede acabar.
Sus labios rozan los míos pero me niego a besarlo, me niego a caer otra vez por él.
-Bésame Alex, y no me dejes jamás-susurra.
Sus labios buscan los míos y en un descuido me reclaman.
El calor de sus labios envuelve los míos y me recuerda lo bien que se sentían. Su mano acaricia mi escote con trazos ligeros que me hacen temblar y su lengua explora mi boca con timidez, como si temiera que me fuese a escapar. Envuelvo mis brazos al rededor de su cuello y jalo ligeramente su cabello. Gime en respuesta e intensifica su beso. Si tan solo todo fuera siempre así, si tan solo todo lo que nos rodea no fuera basado en mentiras y engaños. Si tan solo Matt no fuera el padre de ese bebé todo sería distinto, todo sería igual que hace una semana atrás.
Se separa de mí y sonríe, pero la sonrisa no llega a sus ojos, algo detrás de ellos me informa que está aterrado.
- Te ves hermosa, tanto, que estoy seguro que cada jodido imbécil de este lugar se ha volteado en más de una ocasión para observarte- sonrío- solo prométeme una cosa Alex, prométeme que esta noche no te cerrarás a ninguna posibilidad. Prométeme que me escucharás esta vez...promételo Alex...
Asiento con dificultad. ¿A esto se refería Lily cuando me dijo que no me cerrara a ninguna posibilidad?
- ¿Me creerías si te dijera que este lugar es justo donde deseo estar?- sonrío- A tu lado, allí es donde deseo estar, siempre.
Lo observo atónita esperando que se retracte o que tal vez solo que se ría de su despiadada broma de mal gusto, pero no lo hace. Sus ojos me observan fijamente y luego sus manos acarician mis mejillas. Me aferro a su cuerpo con la esperanza de que todo tenga una explicación o en el peor de los casos, que decida que es tiempo de dejarme ir y no escarbar más en tierra muerta. Nos movemos al compás de la música escuchando el latido de su corazón, y repasando sus últimas palabras. «A tu lado, allí es donde deseo estar, siempre.»
Guardo mi cabeza en su pecho y me quedo en silencio escuchando el palpitar de su corazón y como segundos después susurra que nunca le deje.
¿podré hacerlo?
La música acaba y las parejas se dispersan, otras se besan y otras continúan abrazadas. Al igual que Matt y yo. Kate me dedica una sonrisa desde otro extremo del salón y sé por su mirada que estaba al tanto de lo que sucedería. Le devuelvo la sonrisa pero luego sus ojos cambian y es ahí cuando oigo un carraspeo.
-Vaya, me voy un par de minutos y el gran Matt Dawson me quita a mi chica- musita Logan entre dientes con un tono irónico.
¿Su chica?
Matt se separa de mí para quedar frente a Logan y por sus miradas sé que ninguno está feliz de verse.
- Ella no es tú chica así que no actúes como si fueras su dueño ahora, si me lo permites debo hablar unas cosas con Alex- dice tomando mi mano y enviándome a la salida.
Logan coge mi otro brazo deteniéndome.
- ¿No te irás a ir con ese imbécil, no?
-Luego te lo explico, ahora suéltame me haces daño-digo confusa ante el escozor de mi brazo.
-No, responde.
Tiro con brusquedad de mi brazo y lo fulmino con la mirada.
-He dicho que me sueltes. Y debo irme, adiós.
Lo dejo atrás pero no me molesto en observarlo. Matt toma mi brazo y observa la marca de sus dedos marcadas en él.
-Jodido imbécil, como lo encuentre so...
-Basta Matt, solo dime hacia donde vamos.
Me dirige a la salida y la brisa invernal inmediatamente me produce escalofríos. No es hasta que giramos por el diseñado estacionamiento cuando la observo. Aquella chica repleta de tatuajes y ojos grises. Rose. Inmediatamente me detengo.
-No, ¿es esto una broma?
-No Alex, dentro te he pedido que no te cierres a ninguna posibilidad y esto la incluye a ella. Escúchale por favor.
Me toma varios segundos continuar el camino pero lo hago, el averiguar todo esto puede más que la agria sensación que me produce por dentro. Llegamos hasta ella y Matt la saluda con un beso en su mejilla. Luego me observa a mí.
-Hola Alex, soy Rose.-le dedico una sonrisa nerviosa- bueno...Matt me ha contado lo que sucedió entre ustedes y en verdad lo lamento. Le he dicho a Matt que no debía tomarse tantas molestias conmigo porque evidentemente le traería problemas pero no me ha hecho caso. En primera instancia, debo admitir que Matt no es el padre mi hijo. Desgraciadamente un monstruo es el que me ha dado este hermoso regalo que llevo en mi vientre, temo admitir. Matt, él solo ha sido un buen amigo luego de lo horrible que lo he pasado. Yo soy su tatuadora- dice finalmente y el alma se me cae a los pies.
-Pero...los mensajes, tú lo negaste todo el tiempo y jamás me dijiste que ella era tu tatuadora, jamás admitiste que ese no era tu hijo- dije confusa.
-Lo sé, la noche en la fogata no te lo quise decir porque Rose me estaba ayudando a...olvídalo, eso es algo que sabrás dentro de poco. Y cuando defendí a su bebé en la cocina fue un impulso, sabes que mi infancia no ha sido un cuento de hadas y no iba a permitir que ese niño corriera con nuestros problemas. Yo jamás te haría algo como esto, creo que te lo he demostrado lo bastante, ¿no crees?
-Yo, en verdad lo lamento Rose. Es solo que Matt la ha jodido demasiadas veces que ya no sé cuando no lo está haciendo...
-No te preocupes lo entiendo, pero este chico te ama. Sé que es un poco infantil y comete errores para luego pensarlos con responsabilidad pero no dudes de su amor.
¿Este chico me ama? ¿Serán ciertas las palabras que dijo la noche en casa de Grace?
Matt entrelaza sus dedos junto con los míos y sonrío apenada.
-Bueno chicos, debo partir a casa de mis padres. Ya saben, ahora que como doble ración me invitan a cenar todas las noches- se acerca a nosotros y se despide- ¡espero que le guste a la chica!- grita cuando camina hasta su auto pero no comprendo el por qué de sus palabras.
Una vez que estamos solos en el abandonado estacionamiento Matt me dirige hasta un auto.
- Vamos- dice sonriente.
-¿y dejar a los chicos solos? ¡estás demente!
Toma mi brazo e ignorándome llega hasta un commander negro.
-Sube princesita, aún no acaban las sorpresas.
Lo observo confusa pero de todas formas me subo al coche cuando abre la puerta. El camino nos toma veinte minutos y cuando estamos por llegar me es inevitable observar su cabello alborotado. Frunce el ceño y luego moja sus labios.
-Me perturba tu mirada ¿sabes? me pone jodidamente nervioso.
Sonrío a carcajadas. Es inevitable no hacerlo, me resulta absurdo que la debilidad de un hombre como Matt sea que lo observen fijamente. Desliza su brazo por el asiento hasta llegar a mi pierna y la acaricia.
-De las pocas veces que he escuchado tu sonrisa, se me hace imposible resistir a ella. Sé que jamás te hago reír y que la mayoría de las veces me estás gritando y yo a ti, o simplemente terminas llorando por mi jodido temperamento, pero deseo que eso cambie Alex. Quiero ser quien te hace sonreír y ser menos del que te hace llorar.
Sus ojos lucen sinceros, tanto que me aterra que sus palabras sean llevadas por el viento, como suele suceder siempre. Estaciona a las afueras de un edificio y luego se acerca a mi rostro y me besa. Su beso me sorprende ya que no es como los habituales, luce más sincero...con más ternura. Se aparta de mi y sonríe.
-Aquí es, vamos.
Abro la puerta y la brisa de invierno cala mis huesos. Matt toma mi mano y me dirige dentro del edificio. Una vez que cruzamos las grandes puertas de vidrio el nombre felhèr nos dio la bienvenida. La recepción era de paredes blancas, sillones de cuero, mesas color caoba y cuadros asimétricos, un auténtico estilo minimalista. Nos dirigimos al ascensor y en un santiamén nos encontrábamos en el tercer piso. Matt se detiene en la habitación 007 y me sorprendo al notar que solo hay tres habitaciones por nivel.
Al abrir la puerta el olor a pavo invadió mis fosas nasales. Matt me invitó a entrar primero y a penas mis ojos se fijaron en toda la habitación me sentí en casa. El salón principal tenía un televisor en la pared, una mesa de centro acompañada de sillones color vino y una adorable alfombra blanca y esponjosa. Los ventanales se robaron por completo mi atención ya que eran gigantes y te deleitaban con la hermosa vista a la ciudad. Me quité los zapatos y caminé más dentro. En la mesa principal cuatro pequeñas velas rojas esperaban ser prendidas, al igual que dos platos para cenar. Inmediatamente mi vista se dirigió a la de Matt que lucía nervioso.
-¿No te gusta? joder, sabía que esta estupidez no bastaría. Ahora mismo quito todo y nos vamos a otro lugar- dice caminando a la cocina pero lo detengo.
- Matt...
Se aparta y frunce el ceño furioso.
- Yo...pensé que esto te agradaría. Sabía que no te gustaría el pavo, ¡sabía que no debí leer ese estúpido manual de cocina!
Me acerco a su cuerpo y acaricio su rostro.
-Hey, me ha encantado.
Sus ojos lucen confusos.
- ¿Te ha gustado? yo...yo pensé que...
- Me encanta. Es lo mejor que alguien haya hecho por mí.-beso la comisura de sus labios- y vaya que a diario miles de chicos con tatuajes y mal vocabulario cocinan para mí.
Me besa, pero con menos ternura que antes. Dominante, pasional.
- ¿Con que muchos chicos, eh?- sonrío en su cuello pero me aparta y besa mi cabeza- vamos a cenar. O al menos a intoxicarnos, pero juntos.
Le pego en su pecho y camino hacia la mesa. Luego de un par de minutos Matt sirve en mi plato pavo asado acompañado de papas doradas y unas zanahorias un tanto extrañas. Las observo con determinación y noto que son perfectos octágonos pequeños.
-Ya sé, pero es que el manual decía incorpore cuatro zanahorias pequeñas en rodajas y deje reposar, ¡pero juro que busqué en todos los almacenes zanahorias pequeñas y todas eran distintas! así que escogí cuatro y las corté hasta que quedaran iguales, y como unas estabas mas gordas que otras...
- ¡las adelgazaste para que todas quedaran iguales!
Se sonroja y asiente.
-Eso es lo más...ingenioso que haya escuchado. Ese es mi chico-digo sonriendo y acaricio su mano pero cuando intento apartarla no me lo permite.
-No la apartes, me gusta cuando lo haces.
Sonrío con ternura y continuamos la cena. Matt sirve un poco de vino en mi copa y luego enciende las velas.
- Por que todos los días que siguen, sean iguales- dice levantando su copa.
- Por que todos los días que siguen, sean a tu lado- digo y aparta la mirada.
Ignoro su incómodo gesto y me llevo la copa a los labios.
- ¿Cuándo...cuándo te vi esta tarde ya tenías pensado ir por mí?- asiente y se lleva un poco de pavo a la boca.
- Cuando te vi esta tarde solo fue un incentivo más para ir por ti, desde que me dejaste en el porche de Graciela...yo solo necesitaba recuperarte, yo no podía...yo no podía perderte, no podía imaginar un mundo sin ti. Cuando subiste a ese auto y te vi partir comprendí lo jodido que estoy.
Me quedo atónita. Sus palabras siempre suelen tener ese efecto.
- Yo...lo siento, sé que no creí en tus palabras y...
-No Alex, no pidas disculpas. Sé que desconfías de mí porque tengo la especialidad en estropear todo y luego salir huyendo, y sé que esto siempre sucederá. Meteré la pata, cometeré equivocación tras equivocación pero siempre estaré atado a ti, porque no tengo otro remedio. Te quiero demasiado como para dejarte ir.
《Te quiero demasiado como para dejarte ir》
- ¿Has dicho que me quieres?
Agacha la cabeza pero luego sus ojos me perforan. Acerca su silla a la mía y entrelaza nuestras manos.
- Así es Alex, te quiero. No sé hasta que punto, no sé porqué razón. Solo sé que lo hago, desde que me dejaste en casa de Grace lo comprendí, y sé que jamás lo he experimentado con nadie, es por esa razón que me aterra estar junto a ti, pasar tiempo a tu lado. Cada segundo de cada maldito día a tu lado parece aumentar lo que siento por ti, pero correré el riesgo. Aunque el costo sea perderte para siempre.
Mis ojos se nublan pero no soy capaz de notar que estoy llorando hasta que Matt limpia mis mejillas aterrado.
- ¿Por qué lloras, he dicho algo malo?- pregunta pero niego.
-No son lágrimas de tristeza, son de felicidad. Siempre te he querido Matt, siempre has sido tú.
Me levanta en sus brazos y me besa. No paro a pensar si el vestido se ha roto o si mi maquillaje se ha estropeado, solo me detengo a unir mi cuerpo al suyo y besarlo hasta que se me calambren los labios. El beso toma más intensidad y no solo deseo sus labios, lo deseo a él por completo.
- Alex...-gime- debemos detenernos.
Continúo besándolo y niego con la cabeza. Este es nuestro momento, estoy preparada. Para él, nadie más que él. Me dirige a una habitación que luce vacía, solo una cama y un par de muebles vacíos. Detengo mi vista en un pequeño librero ubicado en una esquina y sonrío.
-Luce como la perfecta habitación para ambos-gimo.
Detiene su beso y reposa mi cuerpo en la cama.
-Pues...porque lo es. Me falta arreglar unos detalles pero Rose me ha dicho que un par de meses estará listo.
Lo observo confundida.
- Cuando inicie la universidad viviré acá, o viviremos si estás dispuesta a dar este paso junto a mí.
Busco en su rostro alguna expresión de mentira o broma pero no la hay. Luce más serio que en toda su vida.
-¿Estás diciendo que todo esto es para...nosotros?-asiente- pero somos demasiado jóvenes para vivir juntos, además mi padre se pondrá furioso y no tengo un trabajo para ayudar en las compras y...
- No pienses en eso Alex...aún faltan meses para mudarnos definitivamente. No te agobies.
Besa mi cabeza y yo lo atraigo a mi cuerpo.
-Te quiero-le digo.
- Te quiero-responde.
Me besa y se tiende sobre mi cuerpo. Continúa besándome pero con más ternura.
-¿Estás segura?-asiento.
Desata mi trenza y luego procede a bajar el cierre de mi vestido. Gimo en respuesta cuando sus dedos tocan la parte baja de mi espalda. Tiro el vestido por mis pies y quedo en mi ropa interior roja, que Kate compró para la ocasión. Matt me observa de pies a cabeza y expulsa una maldición.
-Eres...joder, eres tan hermosa.
Se queda a horcajadas sobre mí y quita su camisa para proseguir con sus pantalones. Cuanto se los quita su bóxer revela su erección y me sonrojo. Besa mi cuello y mi espalda se arquea, entrelaza nuestros dedos y susurra en mi oído que no tema. Ahogo un gemido cuando aprieta sus muslos contra los míos haciendo sentir su erección en mi sexo. Continúa el recorrido de sus besos hasta llegar a mis senos. Quita mi sujetador y luego mis bragas. Me besa, lento y con ternura. Promete ser mío y yo suya por siempre. Me contempla con lujuria y me es inevitable sonrojarme.
- No te sonrojes, eres hermosa y no deberías avergonzarte de ello.
-Te quiero- le digo- eres el único a quién podría querer.
Me besa y sella aquellas palabras que tanto tiempo esperé confesar. Se aparta de mi lado, baja de la cama y busca en su pantalón un paquete plateado. Lo rasga con los dientes y saca un condón dentro de él. Me sorprendo cuando baja sus bóxer y muestra su gran erección, tanto que me avergüenzo y aparto la mirada.
《De acuerdo Alex, lo harás. Lo voy a hacer, por primera vez en mi vida y no negaré que me aterra la idea pero mi deseo puede más allá de aquello.》
Cuando sube a la cama, sé con exactitud que esto es lo que deseo y no me arrepentiré de ello.
-¿Estás...estás segura de que esto es lo que quieres? porque podría espe...
-Sh...calla, estoy segura.
Sus ojos se suavizan cuando besa mi frente.
-¿Jamás has tenido sexo?
- Eres el primero y no me avergüenzo de ello. Quiero que seas tú.
Su boca encuentra la mía y me besa despacio. Se separa un poco y apoyado de un codo a la cama me observa.
- Si te molesta me avisas y me detengo, ¿sí, princesita?- asiento nerviosa.
¿Será verdad que la primera vez duele tanto? cojo aire y me mentalizo en que no podría ser tan malo. Este es el lugar en el que deseo estar, es el lugar y tiempo indicado.
Entrelaza nuevamente sus dedos en los míos para luego separar un poco mis piernas. Me besa otra vez y siento el roce del condón en mi sexo. Mi cuerpo se estremece por completo. Siento la punta de su sexo entrar lentamente y cierro los ojos. Entra completamente y me oigo jadear. Me es inevitable aferrarme a sus dedos con fuerza.
- ¿quieres que me detenga?- pregunta alarmado. Niego con la cabeza e intento pegar mi cuerpo al suyo.
- Tranquila princesita, nadie nos apura. No quiero que esto sea igual que con las demás, quiero sentirte y no me refiero a tu cuerpo, es a ti. Quiero hacerte el amor Alex.
Matt me besa otra vez y su lengua juguetea con mi boca dándome seguridad absoluta. Observo sus ojos, su cabello alborado, la delgada capa de sudor que se forma en su frente y como sus músculos se contraen cuando su sexo está completamente dentro de mí.
- Alex...-gime y entra y sale nuevamente pero con suma delicadeza.
Me continúa incomodando la sensación pero no le pido que se detenga. Me aferro a sus caderas y araño su espalda. Matt me besa, por todas partes: en mi cuello, en mis pechos, en mi rostro. Las lágrimas que se escapan de mis ojos no son más que un recordatorio de que este momento no lo cambiaría por nada. Jalo su cabello y gime.
-Joder Alex, te quiero...-echa la cabeza hacia atrás cuando beso su cuello- ninguna medida podría igualarse a como lo hago...
Sus caderas empujan un poco más hacia las mías y de a poco la sensación de incomodidad comienza a desvanecer. Quiero susurrarle que lo quiero, que jamás me habría sentido tan cómoda como con él. Sus músculos duros se contraen y se relajan dejándome una espléndida vista a sus tatuajes. Lleva una venda en el lado derecho de su pecho pero no me detengo a preguntar qué es.
Me acaricia la mejilla y me besa otra vez. Su cuerpo caliente se mezcla con el mío, nuestros cuerpos se convierten en uno, al igual que nuestras almas.
Sus ojos grises me observan y los míos se nublan. Jamás creí que iba a alcanzar este punto de felicidad. Atrae mi cuerpo al suyo y enviste una última vez. Su erección se vuelve más latente y gimo su nombre extasiada. El tiempo y espacio se detienen, de pronto no es la tierra la que me estabiliza, si no él. Acelera el ritmo y mi corazón acelera, su frente se pega a la mía y sus ojos me encuentran. En momentos como este es cuando no me intimida pensar en un futuro, no me aterra la idea de que esto acabe porque este momento quedará grabado en mi mente. Cada caricia, cada beso, cada te quiero. Aunque el día de mañana estallemos o no nos dirijamos la palabra. Nadie me arrebatará este momento.
- Eres grandiosa- consigue decir y embiste una vez más contra mis caderas.
Mis labios recorren su cuello y jalo de su cabello.
- Te quiero Matt- consigo decir antes de perder todas mis fuerzas.
Siento como se corre pero no aparta su mirada de la mía. Me promete lo mucho que me quiere y luego sale de mí. Se quita el condón y lo deja en el suelo luego se desploma en mi pecho y permanecimos así por unos minutos, deleitándonos solo del oír nuestros latidos. Le beso la cabeza y luego sus ojos encuentran mi mirada.
-Sé mi novia.
- ¿Cómo?
Apoya uno de sus codos a mi costado y me observa desde su altura.
- Lo que has escuchado, sé mi novia Alex. Jamás te lo había propuesto y creo que no me molesta que lo nuestro tenga un nombre. Sé mi novia, se lo diré a todo el jodido mundo y me envidiarán por tener a una chica como tú. Promete ser mía Alex, mí novia.
Me quedo sin saber qué decir.
- Yo...
- ¿Señorita Alex Collins, aceptaría como novio al apuesto e irresistible casi-caballero Matt Dawson?
Sonrío y me oculto entre el ángulo de sus brazos contra la cama.
-Acepto- consigo decir desde mi escondite.
Aparta su brazo y me estrecha contra su cuerpo.
- Creo que ahora puedo besar a la novia.
Me besa como nunca antes, coge mi rostro entre sus manos y envuelve mis labios en los suyos con lentitud, disfrutando cada vez que jugueteaba con su lengua. Conectándose con mi cuerpo como nunca antes. Una vez que se separa detengo mi vista en su venda.
- ¿Te has hecho otro tatuaje?-pregunto.
Asiente y me dedica una media sonrisa para luego quitarse el vendaje. Cuando se lo quita la piel rojiza me confirma que es reciente, pero lo que más me llama la atención es la llamativa mariposa azul que resalta del resto de sus negros tatuajes. Abajo de ella una frase en latín se enreda bajo sus alas.
- Lux in tenebris- digo confundida.
-Luz en la obscuridad. Esa frase es lo primero que se viene a mi cabeza cuando pienso en ti.
Lo observo confundida y no es hasta que me dedica una de tus típicas sonrisas cuando lo comprendo. Ha dibujado aquello en su piel por mí. Llevará una parte de mí para siempre.
Soy su luz en medio de su propia obscuridad.
Nota de autora:
Sé que muchas me odian por tardarme con este capítulo ¡pero ya no hay razones para quejarse, eh!
¿Qué les pareció la primera vez de Matt y Alex?
Mención: ¡feliz cumpleaños adelantado vane! ♡
¡Saludos cariñosos desde chile!
Domi♡
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