Capítulo 30: Sueños, canciones y decepciones.
[Capítulo 30: Sueños, canciones y decepciones]
alex's Pov.
No puedo creer que hace unas horas haya tenido el valor de besarlo, no puedo creer que el haya correspondido a mi beso, no puedo creer que luego de eso hayamos permanecido abrazados y en silencio como dos personas que temían que sus mundos se vinieran abajo. Y por último, no puedo creer que me encuentre junto a la chimenea con Matt comiendo pastel, con su camiseta y sus boxers porque el quería y lo más importante, a punto de jugar revela un secreto.
Estoy nerviosa, al fin lo conoceré un poco más y me aterra ir más allá de lo que él pueda aceptar. Me aterra que me revele algo que yo no sea capaz de asimilar. Pero aquí estoy, sonriendo mientras lo veo tan relajado comiendo pastel.
— Joder, llevo más de cinco minutos comiendo esto y aún no muero. Creo que hicimos un buen trabajo— dijo Matt sonriendo.
Eleve una ceja y respondí— Pues créelo porque la mayor parte de nuestro pastel la hiciste tú y... está muy rico.
Me observó detenidamente por unas segundos y acercó una mano a mi rostro acariciándolo.
— Me gusta como suena el nuestro. Repítelo nena.
Un gran calor subía a mis mejillas nuevamente— Nuest... nuestro pastel.
Sonrió de oreja a oreja y eso me tranquilizó un poco. Luego se levantó y tendió su mano para que le entregara mi plato; lo hice y caminó hacia la cocina perdiéndose por varios minutos. Cuando estuve decidida a ir a buscarlo llegó con dos toallas y se sentó junto a mí.
— Ven aquí nena, deja que te seque como a un bebé.
Otra vez con ese maldito nena. Estoy comenzando a pensar que son sus técnicas de apareamiento porque cada vez que lo dice unas malditas ganas nacen de mi para lanzarme sobre él. Agh, contrólate Alex.
Me acerqué a su cuerpo quedando sentada frente a él, sonrió y comenzó a sacarme el cabello con suma delicadeza. Primero fueron trazos circulares, luego más desordenados pero aún con la misma delicadeza con la que comenzó. Cuando terminó con mi cabello secó mi frente, luego mi nariz y por último mis labios. Mierda, estos no eran necesario ser secados. Dio trazos finos pero continuos una y otra vez.
Me miró a los ojos y apretó su mandíbula— Demonios, será mejor comenzar a jugar o de otro modo tendríamos que cambiar el juego.
Sonrió juguetón y yo me ruborice. Se puso de pie y fue a guardar la toalla mientras yo acercaba mis manos a la pequeña chimenea. Una vez que estuvo a mi lado pude percatarme que dejó una cobija sobre mi espalda. Este es mi Matt favorito, no el idiota que dice cosas hirientes.
Se sentó modo indio sobre el suelo y estrechó su mano con la mía entrelazando nuestros dedos pero dejando solo los pulgares fuera.
— ¿Ya sabes como es esto, no?. El que pinche el pulgar del otro gana, mientras que el otro debe contar un secreto— asenti y apreté su mano— Bien, ¿lista?, ya.
Comenzamos a mover nuestros dedos agresivamente para intentar derribar el otro, nos mantuvimos así por un par de minutos hasta que Matt ganó.
— Confieso que me aterra dar mucho a personas que no lo merecen y que eso me lastime— dije.
Un silencio se creó en la habitación pero Matt lo ignoró, asintió y prosiguió el juego. Esta vez gané yo.
— Confieso que... nunca seré bueno para... nadie.
«nadie« ¿ni siquiera para mí?» eso es absurdo. O al menos no es algo que quería escuchar.
Seguimos jugando por varios minutos y hasta ahora sé que su color favorito es el negro, tiene una afición por las guitarras y por Sam, su perro; también que tiene cuatro tatuajes y todos se los hizo por una razón en especifico. Su sueño es vivir en Inglaterra, no le gustan los niños y no consigue dormir con pantalones de pijama, solo en bóxers. Pequeños pero grandes detalles que significan mucho.
Jugamos nuestro último juego y perdió él, nuevamente. Tomó mi mano y la acarició.
— Confieso que duermo mejor cuando... tú estás a mi lado.
Escuchar su última confesión me dejó helada, duerme... duerme mejor cuando está a mi lado. Eso me enorgullece en cierto modo ya que se ha acostado con varias chicas pero por lo que insinúa ninguna ha logrado lo que yo.
Luego una punzada de decepción golpeó mi estómago al pensar que cuando volvamos a la realidad, cuando escapemos de estas cuatro paredes, lo seguirá haciendo, seguirá acostándose con una chica cada noche, seguirá acostadose con Lindsey y quien sabe con cuantas más.
Matt notó que le estaba dando muchas vueltas a su confesión y me dijo que era hora de dormir así que nos levantamos y nos fuimos a la cama. Una vez acostados ambos nos quedamos mirando el techo sin decir ni una sola palabra, luego de un par de minutos intentando descifrar qué es lo que pasaba por la cabeza de Matt me dí por vencida y me di media vuelta, dándole la espalda.
Y comenzamos de nuevo en el punto de partida. Como siempre, retrocediendo todo lo que hemos avanzado, genial. Jamás nos cansamos de este maldito círculo vicioso.
Cerré mis ojos decidida a dormir y a que mañana le pediría a Morrison cambiarme de cabaña porque ya había entendido la lección, cuando siento las grandes manos de Matt sobre mi hombro.
— ¿Alex? Ven aquí nena— susurró en mi oído.
Me di media vuelta completamente confundida y observé esos malditos ojos grises que nublan mi razón.
— ¿Qué sucede? — pregunté.
— Nada... es solo que no quiero que esta noche termine así. Estoy trabajando en esto de no comportarme como un idiota, ¿sabes?.
Fue inevitable no sonreír al ver sus estúpidos hoyuelos.
— Creo que me agrada este Matt civilizado. Se siente bien no tener que romperte la nariz cada cinco segundos.
Le dediqué una sonrisa y pellizqué su nariz.
— ¿Sabes que te ves irresistiblemente ardiente cuando te pones como toda una chica ruda?— tomó mi cintura y me atrajo a su cuerpo.
— Y tú cuando eres bipolar también— dije y observé sus ojos.
— Ven aquí, es hora de dormir nena. Túmbate — depositó un corto beso en mi frente y me acurruco contra su pecho.
Rodé mi brazo a lo largo de su torzo y cerré mis ojos escuchando los latidos de su corazón. En momentos como este desearía tener una máquina que detuviera el tiempo, una máquina que me estancara en este momento para siempre.
— ¿Matt? ¿Qué es lo que nos está sucediendo?— pregunté y dí un largo suspiro.
Luego de unos segundos de silencio Matt por fin habló.
— No lo sé nena, sea lo que sea me gusta. Ahora sh...— acarició mi cabeza y depositó un corto beso sobre ella— a dormir.
Cerré mis ojos intentando dormir con la dulce melodía de sus latidos y, poco a poco sin darme cuenta fui perdiendo la noción y tiempo y juraría que entre sueños oí a Matt susurrar nunca me dejes.
(...)
La entrada de la casa de Lily estaba repleta de vasos rojos y botellas de licor vacías. Música resonaba desde dentro y yo no comprendía nada, se supone que hoy veríamos una película con Matt. La puerta se encontraba abierta así que decidí entrar pero choqué con una pareja ebria.
— ¿Han visto a... Matt?— pregunté.
La pareja comenzó a reír y apuntó en dirección a la sala principal.
— Gracias— Musite y caminé en dirección a la sala.
Al llegar intenté divisarlo pero una enorme nube de humo se apoderaba de todo el lugar. Al parecer han estado fumando hierba porque el olor es evidente. Con un poco de dificultad y casi a duras penas logré divisar un grupo sentado en un rincón así que me acerqué para preguntarles si habían visto a mi novio. Una vez que llegué al pequeño grupo mi corazón se detuvo. Matt se encontraba entre ellos con una botella de licor en su mano y con la otra sostenía a lindsey que se encontraba a horcajadas sobre su regazo.
— ¿Se puede saber qué... qué haces con ella?— pregunté incrédula.
Los chicos que se encontraban a su al rededor rieron y uno de ellos preguntó quien era yo.
— Pues soy su novia. ¿Qué haces con ella? — ahora grité repitiendo la pregunta pero las risas aumentaron y la sorpresa me la llevé al notar que Matt también sonreía.
— ¿Qué tú eres mi qué? — rió más fuerte.
— Tu...novia, dijiste que querías ser bueno para...mí. Me...quieres— dije pero a medida que las palabras salían de mi boca parecían más estúpidas.
Acarició la espalda de Lindsey y habló— ¿Enserio creíste que... tú eras mi novia?— ahora todos reían— ¿eres idiota o algo por el estilo? Tú jamás podrías ser mi novia, alguien tan estúpida como para creer lo que digo jamás lo sería.
Involuntariamente una lágrima rodó por mi mejilla— Yo...tú me dijiste que...
— ¿Joder vienes de un loquero o algo parecido?— intercambió chistes internos con sus amigos y luego dirigió sus ojos hacia mí — ¿estás llorando? Dios, pero que chica más loca. Detén la paranoia y lárgate que bastante lástima diste ya.
Sus amigos aplaudieron su ofensa y el solo se limitó a sonreír e introducir su lengua en la boca de Lindsey, en mis narices. No, esto no puede ser cierto. No me puede estar pasando a mí, él me prometió que nada de esto sucedería. Yo...yo no debí confiar en él.
Corrí con lágrimas en los ojos hacia la puerta de salida y a lo lejos sentía que algo vibraba. Ignore la sensación y crucé el umbral pero cuando quise salir a la calle todo se volvió blanco y luego... todo se desvaneció.
— ¡NO! — grité, abrí los ojos y noté que me encontraba acostada en una habitación extraña. Estoy en la cabaña. Fue...fue un sueño. Un horrible sueño.
Oí mi móvil vibrar bajo la almohada así que un poco desorientada lo revisé. Un mensaje de... Matt.
-El hombre más ardiente;)
Creo que eres una princesa pero definitivamente no eres cenicienta, más bien la bella durmiente. Buenos días nena, en la cocina te espera una sorpresa.
¿El hombre más ardiente? Definitivamente tomó mi móvil y se autoguardó así. Prefería cuando decía aborto de mono. Le devolví el texto con un buenos días y un te pateare en las bolas por tomar mi móvil sin mi permiso. Luego me levanté y caminé hacia la cocina recordando el horroroso sueño o pesadilla, lo que sea que haya sido. Al llegar a la cocina mis ojos se detuvieron en la mesa, había un plato con pastel, otro con dos tostadas y por último un vaso con jugo. Los tomé incrédula hasta ver una nota junto a ellos. Esta era su sorpresa.
Te veías tan adorable dormida que no me atreví a despertarte. Estoy buscando unas cosas en mi cabaña no salgas de ahí hasta que llegue. Besos nena.
El hombre más ardiente;)
Este día no podía ser más extraño, primero la pesadilla y ahora...esto. Definitivamente aún debo estar soñando. Tomé mi desayuno con rapidez y me puse mi ropa, una vez lista salí de la cabaña en dirección hacia la de las chicas, sé que Matt me escribió que permaneciera dentro pero iba a morir si seguía sola ahí.
¿Debería preocuparme sobre como saludarlo en frente de todos? creo que no. Supongo que estamos saliendo o algo por el estilo así que debería saludarlo con un beso como todas las... parejas. Creo que mejor esperaré a ver su reacción.
Caminé por un par de minutos a lo largo del bosque tropezando una que otra vez con las ramas incrustadas en el suelo hasta que al fin divise todas las cabañas. Cada vez que avanzaba quedaba menos, continué caminando hasta que algo llamó mi atención. Ramas crujían de forma agresiva y luego se escuchaban susurros y gritos a lo lejos. Curiosa me desvié del camino adentrándome en el bosque hasta que llegué al dueño o mejor dicho a los dueños de aquellos ruidos. Matt y Logan se encontraban a la mitad del bosque, discutiendo como siempre.
Me oculte tras un árbol y vi como Matt empotraba contra un árbol a Logan y lo sostenía del cuello.
— ¡ALÉJATE DE ELLA JODER! — gritaba Matt en el rostro de logan.
— No. Por supuesto que no, tú déjala en paz Dawson. El juego terminó y ninguno ganó, solo déjala ser feliz— respondió logan con voz serena.
Matt que se encontraba rojo y desquiciado lo empotró una vez más contra el árbol pero luego se detuvo y comenzó a reír.
— ¿Qué ninguno ganó? Tú si que eres un puñetero imbécil, es evidente que yo gané. Alex me quiere aunque sólo haya sido mi juego me quiere, en cambio a ti, no.
Un momento... ¿qué?.
— Tú estás enfermo Dawson, ella no es un objeto, ella no es nuestro juego. Y ella...ella no te quiere.
La voz de Logan sonaba rota y triste, por un momento sentí pena por él. Matt le dio un puñetazo aún tomándolo del cuello y parecía ser imposible que estuviera más enojado.
— ¡QUE TE CALLES JODER!, ella me quiere, anda pregúntale lo bien que la hice sentir en la cabaña, ¡ADELANTE IMBÉCIL!.
No puede ser... no soportaré que lo hagas otra vez matt.
— Eso no es cierto...ella no es así, Alex...alex jamás se abriría de piernas para ti— Logan escapó del agarre de Matt y tiró de su cabello frustrado.
Matt, has llegado demasiado lejos, incluso tratándose de ti. Esto es mucho más de lo que podía esperar. ¿Por qué tienes que arruinarlo todo?. Solo...solo retractate de lo que has dicho. Solo hazlo.
Matt se acercó a Logan que se encontraba en un rincón frustrado y comenzó a gritar— Pues claro que sí menudo imbécil, unas cuantas palabras bonitas y... — se detuvo de forma abrupta, retractate solo hazlo, o todo esto se irá a la jodida mierda— y...la tuve en mi cama. La hice mía logan, mía. Es más, ahora me espera en la cama, sedienta de mí. Te enseñaría el condón pero me apetece que te lo imagines. Que imagines todas las veces que me ha suplicando con su mirada que la be...
— ¡CÁLLATE DE UNA PUTA VEZ!— gritó logan y se abalanzó contra Matt para darle un puñetazo pero Matt lo detuvo.
— ELLA ME PREFIERE A MÍ, SIEMPRE VOLVERÁ A MÍ PORQUE NO PUEDE DEJAR DE HACERLO. ¡¿LO ENTIENDES IMBÉCIL?!— comenzó a reír pero luego se detuvo— puedo humillarla miles de veces, ¡PERO ELLA SIEMPRE VENDRÁ TRAS DE MÍ! ¡COMO UN MALDITO PERRO QUE QUIERE SU GALLETA, AHORA ALÉJATE DE ELLA!— gritó Matt.
Decepción y rabia florecían dentro de mí. No puedo creer que se refiera así de mi, de...nosotros. ¿Que siempre iré tras él como un maldito perro...que quiere su galleta?. Debí saber desde un principio que esto era muy bueno para ser cierto, esto... se veía venir es solo...es solo que yo estaba muy ciega como para notarlo. Es un ser horripilante, un monstruo sin alma. Un alma perdida. No puedo asimilar que haya insinuado que se acostó conmigo, no puedo asimilar que conmigo sea una persona totalmente distinta a la que en realidad es. Lo odio, lo odio, lo odio. Me odio a mí por no odiarlo.
Odio este ciclo auto-destructivo. Odio el ciclo matt-alex que es un constante aviso de decepciones.
Basta Alex, esto ha sido todo. No creerás jamás en sus palabras. No le darás en el gusto, no te acercarás a él. Esto se acaba aquí. Como ha dicho él, no volverás tras él como...como un maldito perro.
Sin darme cuenta mis pies caminaron solos de vuelta a la cabaña de las chicas, mi vista comenzaba a nublarse pero impedí que las malditas lágrimas escaparan. Desde que conocí a Matt siempre termino así, llorando. La Alex ruda y fuerte se ha convertido en una idiota que llora por alguien insignificante. Por alguien que miente con facilidad, alguien que no tiene sentimientos. Alguien como Matt.
Demonios Alex, has pasado por cosas peores, mucho peores y no te has dado nunca por vencida, y está más que claro que esta no será la excepción.
Comenzaré a disfrutar este campamento, como lo debí haber hecho desde el primer día. Me enfocare en lo que en verdad importa; las competencias y en ganar.
(...)
— No puedo creer que Chad y Thomas hayan hecho eso. De Mónica y Ashley me lo esperaba, son igual de zorras que Lindsey pero jamás creí que ellos cayeran en sus juegos— dije furiosa.
Lily mojaba sus pies furiosa en el lago al igual que Kate.
— Son unos...unos asquerosos. Lo que sea que haya comenzado con Chad se ha acabado para siempre— espetó Lily furiosa.
—Y lo que sea que haya tenido con Thomas, también. No puedo creer que se haya puesto del lado de Chad y ¡nos hayan provocado así!— añadió Kate.
— Creo que todas estamos furiosas por un par de estúpidos— dije.
Me miraron curiosas y les di todos los detalles que ocurrieron en la cabaña. Desde el pastel hasta los estúpidos mensajes y notas y, por último, la repugnante conversación que tuvo Matt con Logan. No sé que haré con él, es nuestra última noche de campamento y definitivamente no dormiré con él. Es más, no quiero que se me acerque.
(...)
El transcurso del día había pasado y hemos jugado solo una competencia. El tobogán. Eso quiere decir que aún falta una. Con respecto a la primera competencia por desgracia la victoria no fue nuestra ya que el juego consistía en pasar por abajo de las piernas del equipo opuesto y luego volver al tuyo; ese no era el problema, el problema fue que vi cosas que jamás desearía haber visto.
Les daré una pista. Lindsey y las zorras de sus amigas deberían usar bragas si utilizan faldas. Es más, ni siquiera deberían llevar faldas en un campamento, fue el momento más asqueroso y terrorífico de mi vida por un momento pensé que era un agujero negro y que en cualquier minuto me absorbía. De acuerdo, demasiada información.
Matt intentó acercarse entre las competencias pero lo evite todo el tiempo. Su cara de confusión me cabreaba aún más, como si yo nunca me fuera a enterar lo que decía de mí a mis espaldas.
Su equipo estaba celebrando cuando noté que caminaba hacia mí.
— Alex...que suced...
— Aléjate y no me toques— dije soltando mi muñeca de su agarre.
— CHICOS, TODOS VENGAN A RECOGER SUS PISTOLAS, LA GUERRA DE PAINTBALL COMENZARÁ, ¡RECUERDEN QUE EL OBJETIVO ES DEFENDER SU BANDERA Y ELIMINAR AL OTRO EQUIPO!— la voz de Morrison nos interrumpió y yo aproveché la distracción y fui en busca de mis pistolas.
Escuché varias veces a Matt gritar mi nombre pero lo ignore y seguí mi camino escuchando como luego gritaba frustado.
Una vez que todo mi equipo tenía sus armas nos camuflamos en medio del bosque para esconder nuestra bandera. La ocultamos arriba de un árbol y tomamos nuestras posiciones. Yo, Chad, Thomas, Logan y otros tres integrantes de la cabaña número uno; ataque. Lily, Kate, Carla, Steven y otros cinco chicos; defensa de bandera. Y el resto que quedaba, defensa de atacantes.
La oscura noche ayudaba a poder camuflarnos con facilidad, nos adentramos en el bosque hasta que sentí unos chillidos. Gracias señor por esta bendición. Mi primera bala para la primera de todas las zorras. Hice una señal para que los chicos me siguieran con cuidado y, a medida que me iba acercando cada vez era más claro quien era, o mejor dicho quienes eran.
— ¿Mónica como se disparaba?— sí, era Lindsey Crawsford, mejor conocida como ábrete sésamo.
— No lo sé, Ashley tomamos unas fotos con pistolas, de seguro nos vemos sexys.
Tres pájaros de un tiro. Creo que por fin la vida me sonríe. Me acerqué entre medio de los arbustos y ya estaba lista.
— Vaya vaya, la Santa Trinidad de las estúpidas— dije y chillaron tomando sus armas pero las apunté con la mía— ¿Saben que con esta pistola puedo matarlas? — mentí y comenzaron a llorar.
— Alex si me matas ahora mi futuro como miss universo acabará aquí. ¡Por favor no lo hagas!— dijo Lindsey entre sollozos.
— Eso no es suficiente— tomé mi móvil y las comencé a grabar— bien, comiencen, supliquen por sus vidas.
— ¡NO POR FAVOR! ¡TE REGALO MI MAQUILLAJE! — gritó Ashley pero Mónica la interrumpió diciendo lo mismo.
— Canten una canción— dije y me miraron confusas— una canción de lo que más les guste hacer, dejen volar su imaginación.
Lloraron con más intensidad y comenzaron a cantar.
— La la la — gritaba Lindsey llorando.
— ¡perras por doquier, perras por doquier, perras por doquier! — añadía Mónica.
— ¿Quienes son? Ajaaa, ajaaaoh— decía Ashley como voz de fondo.
— ¡NOSOTRAS, NOSOTRAS!— gritaban todas al unísono.
— ¡perras por doquier, perras por doquier, perras por doquier! — volvían a repetir el coro.
— ¿Quienes son? ajaaa, ajaooh— decía Ashley pero ahora incorporaban brazos y piernas para bailar.
— ¡NOSOTRAS, NOSOTRAS!— gritaban nuevamente al unísono.
Luego de grabar el perfecto tono para cuando me llamaran hice un ademán con la mano para que se detuvieran.
— Lo lamento chicas pero me temo que no es suficiente— y lo hice, le disparé a Ashley y Mónica en sus asquerosos implantes de silicona llamados pechos.
Comencé a reír al percatarme que la bala que le lancé a Mónica era de pintura roja que en este momento se había esparcido por su corta falda.
Mónica y Ashley comenzaron a chillar para luego correr junto con Lindsey, o no...tú no te escapas. Corrí tras Lindsey y con una ágil puntería le dí un tiro en la parte trasera de su cráneo, Justo en donde le cubría su casco. Así es damas y caballeros el mejor headshot de todos los tiempos, creo que jugar call of duty con Chad me ha servido para algo.
Producto de mi certero disparo Lindsey cayó al suelo mientras yo cruzaba mis piernas para no orinarme de la risa.
Así se matan tres pájaros de un tiro, o mejor dicho, así se matan tres niñatas de un tiro.
Di media vuelta una vez que ya lo había visto todo, claro, eso es a Lindsey tragando tierra por su caída y les indiqué a los chicos que me miraban divertidos que fueran en busca de los oponentes mientras yo daba un paseo por el bosque repasando la gloriosa escena que acababa de presenciar.
Asintieron todos y comenzaron a retirarse pero antes que se fueran Chad y Thomas les susurre que si no fueran de mi equipo les hubiera hecho lo mismo que a las plásticas con las que se metieron. La verdad en un principio mi intención no era que cantaran algo así, la verdad su imaginación me dejó impresionada, fue mucho más de lo que esperé.
Una vez sola me adentre por el oscuro bosque pero la humillación de el trío de idiotas no fue suficiente distracción para quitar de mi cabeza las recientes palabras de Matt.
«la hice mía Logan, mía» «¡pero ella siempre vendrá tras de mí! ¡como un maldito perro que quiere su galleta!» «anda, pregúntale lo bien que la hice sentir en la cabaña».
Esto, simplemente es demasiado, ¿Cómo puede actuar tan bien? ¿Cómo puede mentir con tal facilidad? ¿Alguna vez me dijo la verdad o siempre fingió todo?. Siempre que pienso que ha caído bajo va y se esmera en hacer algo peor. Es como si fuera una competencia sobre 'con cuanta intensidad puedo joder esta vez a Alex'.
Lo único que deseo en este momento es graduarme y irme lejos, no verlo jamás. Es increíble como en tan sólo cinco meses puedes querer estar tan lejos de alguien. Lo peor es que soy como su juguete nuevo, no me deja en paz, le divierte verme la cara de estúpida cada vez que me miente. Sin notarlo comencé a patear todas las piedras que veía en el camino y luego comencé a dispararle a los árboles.
— Esto es porque Matt es un estúpido— disparé nuevamente— y esto por creerse la octava maravilla del mundo— disparé nuevamente— y esto porque es un mentiroso— disparé nuevamente— y es...
— Vaya...vaya, ¿No crees que es descortés que hables mal a espaldas de alguien y además de eso dañar a un inocente árbol?— la odiosa voz de Matt interrumpió mi reciente confesión.
Mierda.
Me giré para observarlo pero no lo divise por ningún lado. Sostuve mi pistola alerta a cualquier movimiento pero no fue suficiente porque en un abrir y cerrar de ojos tenía a Matt tras mi espalda aferrándose a mi cuerpo e impidiendo que pudiera disparar.
— Ahora nena, necesito saber por qué me has estado evitando todo este tiempo— susurró cerca de mi oído.
No puedo creer que se atreva a preguntarlo.
— Pues porque no quiero estar cerca de ti, simple— le daré donde más le duele, su ego.
— Falso. Quiero la verdad— ahora me dio vuelta dejándome expuesta a su mirada.
— ¿Qué pretendes? ¿es que no te cansas de meterte conmigo?— dije y mi voz se rompió.
— Joder, me mata que no me digas que te sucede. Bésame Alex, te he extrañado tanto... No sé que hice mal pero necesito que me lo digas o de otro modo nunca podremos superarl...
Y lo corté antes de que terminara por convencerme con sus asquerosas mentiras.
— ¡TE HE DICHO QUE ME DEJES EN PAZ! ¡SOLO DESAPARECE DE MI VISTA! — grité desquiciada y sin pensarlo lo empuje.
— ¿Ya..ya no me quieres?— dijo con voz rota.
— ¡DEMONIOS MATT! ¿CÓMO PUEDES PREGUNTARME ESO? ¡LA HAS JODIDO Y HASTA EL FONDO! PENSÉ... PENSÉ QUE TODO ESTO HABÍA ACABADO PERO...SIGUES SIENDO TÚ, JODER. ¡TÚ! Y...YO NO PUEDO CON ESO.
tomó su cabeza con sus manos y tiró de su cabello.
—¿Estás...estás terminando conmigo?— preguntó con ojos tristes.
Demonios pero que bien actúa. Me acerqué a él y lo observé a los ojos.
— No se puede terminar algo que nunca ha comenzado Matt. No se puede— dije y di media vuelta pero tomó mi muñeca y me detuvo.
— Bésame Alex...joder, te pido que me beses— dijo y me atrajo hacia él.
Pegó sus labios a los míos y su lengua imploraba que la mía respondiera su beso, pero no lo hice. En su lugar una lágrima rodó por mi mejilla. Lo empujé de forma abrupta, tomé mi arma y le disparé para luego marcharme dejándolo completamente desconcertado en medio del bosque.
Guau definitivamente debe darme la dirección de donde tomó clases de actuación porque lo hace realmente bien, casi me convence...casi. Lástima que ya me he enterado que actuar o fingir, es su mayor especialidad.
Corrí entre el bosque con lagrimas en los ojos cada vez más constantes, las sequé y por un momento me atreví a mirar hacia atrás y mi corazón que ya se encontraba destrozado se rompió aún más al ver que matt estaba de rodillas sobre el suelo.
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nota de autoras:
Ok pos yo aquí me mato</3 ;( espero que hayan disfrutado el capítulo y siéntanse en el derecho de odiar a Matt pero aún así ámenlo porque el chico es sensible ;(
Nos leemos el próximo jueves para ver la continuación de esta tortura, lamento dejarlas con intriga pero así funciona esto okno ¡Que tengan un lindo fin de semana!♥
#DiganSÍaloscomentariosinteligentes♥ adoramos saber que les gusta la novela y también las adoramos a ustedes♥
__domi y vale___
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